miércoles, 3 de noviembre de 2021

Fragmento de un intento de novela romántica existencial que estoy escribiendo, entremezclada ficcionalmente con contingencia y otras yerbas:

¿Quién hubiera pensado que, después de tanto camino recorrido, todo a nuestro alrededor se derrumbaría? Alguna clase de pecado secreto estábamos pagando, seguramente, sin que nos diéramos cuenta, o algo muy oscuro nos tenía reservado el mundo, el universo. Era el fin de un ciclo que escapaba a nuestra comprensión racional. Quería evitar a toda costa que ocurriera, demasiado temeroso del resultado. El caos, su brutal dinamismo, no podía ser tan cruel. El amor tenía que tener reservado, para nosotros, caminos menos pedregosos, senderos más luminosos, zonas menos infectas de violencia y negatividad y más pobladas de ternura, certeza y determinación. Por eso, le tomé el rostro, le di un beso y salimos raudos rumbo al antro de siempre, tal vez por última vez, para consagrar la noche y quizá, por qué no, borrarnos. Era necesario volver a brindar, pero de a deveras, por los tiempos de tranquilidad y satisfacción, aunque supiésemos que no durarían lo suficiente. Por eso mismo, por la fragilidad de la vida, había que seguir bebiendo, sin parar, hasta que el ocaso nos golpeara en la cara, nos cubriera con su manto arrollador y nos volviera unos monstruos el uno para el otro.

martes, 2 de noviembre de 2021

Conversación con una chica pro Kast sobre contingencia política de cara a las elecciones.

-Excelente. Y eso es lo que muchos no ven, demasiado enfrascados en peleas valóricas. Aquí lo que se juega es la soberanía y las libertades democráticas propias de una República (libertad de expresión, derecho a propiedad, entre otras). La CC ya lo ha demostrado y va en vías hacia una visión totalitaria de la sociedad con su ánimo refundacional y esto no es otra cosa que la instalación de una agenda de alcance global.

-Así es, por eso es importante difundir información en ese sentido, durante el tiempo que falta para las elecciones. Para que la gente, con criterio, pueda comprender y estar a la altura el día de las elecciones. También que voten por parlamentarios que no le hagan la guerra al futuro Presidente, como ha sido la tónica del Congreso actual, que ha sido nefasto en todo sentido.

-Muy de acuerdo, estamos claros, entonces, que Boric no es opción. Sería consolidar la tónica que mencionas, con la CC como un poder paralelo que se sigue tomando atribuciones ilegítimas.

Pienso que aquí el problema continúa siendo la agenda política que no ha tenido consenso democrático y que intenta colarse desde afuera de manera solapada. Es cosa de ver cómo la ONU ahora será un agente activo en los lineamientos de la Nueva Constitución.

-El problema comenzó, en mi opinión, con el cambio del sistema binominal por el proporcional, generando que, personas con una votación ínfima, pudieran ser electos, produciendo una fragmentación del poder. Antes con el sistema binominal se encausaba en dos fuerzas políticas que, con todos sus defectos, generaban mayor estabilidad. Con el sistema proporcional surgieron diputados como Pamela Jiles, que no respetan la institucionalidad, que inician proyectos de ley inconstitucionales, que luego se van legitimando a la fuerza, con fórmulas artificiosas. Pienso que el gran problema es la clase política repulsiva que tenemos, que está más interesada en hacerse del poder, que en tratar de resolver los problemas reales que existen. Por eso boicotean todo proyecto, entorpecen todo lo que pueda ser bueno, para usarlo como medio de ataque contra el opositor político. Y finalmente ahora, la agenda globalista, que es una realidad, que hace que peligre nuestra soberanía

Y que muchos creen, por no informarse, que es algo de ficción, o conspiranoico. Pero toda la información está al alcance de la mano

-Lo del cambio al proporcional es otra de las artimañas para perpetuar el acceso al poder de agentes políticos incompetentes o derechamente peligrosos. Y lamentablemente, hoy por hoy, hay mucha ignorancia con respecto al panorama geopolítico y cómo influye decisivamente en el destino de nuestro país. Sobre la agenda globalista ha habido poca o nula crítica, más de parte de sectores independientes o de medios no tradicionales. A veces uno llega a pensar que todos los partidos tradición están comprados y siguen, de una u otra forma, los mismos dictámenes

-Sí, yo no lo descarto. De hecho, no confiaría en ningún político al 100%. Creo que en este tipo de cosas, hay que actuar de forma estratégica, dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, yo creo que la estrategia con Kast, es en lo posible, impedir que el cambio que quieren realizar, se desarrolle rápidamente. Resistir, en alguna medida un poco más., entendiendo que no será nada fácil, pero al menos es una señal importante, si la gente vota mayoritariamente por él, se genera un contrapeso, a la votación mayoritaria por el apruebo, que ha sido la justificación de los totalitarios, para hacer todo lo que se les da la gana.

lunes, 1 de noviembre de 2021

El gótico, el nuevo género de América Latina

"Un joven sigue la sangrienta estela de su padre de la CIA, a través de las cámaras de tortura paraguayas y los sitios de las masacres andinas. Una artista ecuatoriana fantasea con pasar un bisturí a través de la lengua de su gemelo mudo. En un cementerio de Buenos Aires, los fanáticos adolescentes devoran los restos podridos de una estrella de rock. Estas espeluznantes escenas, y muchas más como ellas, pueblan las páginas de la reciente ficción más vendida de América Latina. Desde los Andes hasta el Amazonas y la expansión urbana de algunas de las ciudades más grandes del mundo, una sombra macabra se ha extendido sobre la literatura latinoamericana.

Es una salida oscura para una región a menudo sinónimo de realismo mágico. Desde la publicación en 1967 de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, los escritores de la región han vivido a menudo a la sombra de Macondo, el pueblo tropical y fantástico colombiano de la novela, denunciando la expectativa, generalmente de los editores occidentales, de que desplieguen el "algoritmo realista mágico" en su trabajo.

Ahora, una nueva generación de escritores está tocando un tono mucho más oscuro. Se inspiran en las dictaduras y el terrorismo de finales del siglo 20, la pobreza y la violencia de las ciudades modernas de la región y los elementos más siniestros del folclore rico pero descuidado de la región. Macondo se ha vuelto macabro".

Iceberg chileno en el Día de todos los muertos

En el Día de todos los muertos, paso a compartir algunas anécdotas jugosas, cortesía del "Iceberg chileno" creado y recopilado por Nicolás Araya. Porque no hay que buscar afuera, lo maravilloso, lo ominoso, lo fantástico, lo surrealista, lo pandemónico, está ocurriendo acá:

La tumba de Valentini Pisoni: En Valparaíso, en algún periodo de la segunda mitad del siglo XIX, cae en miseria la familia Pisoni. El padre de la familia, desesperado, vende al diablo el alma de su hijo a cambio de fortuna y riquezas. Tras años de bonanza económica el hijo del matrimonio Pisoni fallecería, siendo su ataúd puesto en un pequeño mausoleo a la entrada del Cementerio 3 de Valparaíso. Durante años, los restos mortales del muchacho eran encontrados repartidos por el cementerio, hasta que la administración decidió tapar con cemento la entrada del mausoleo, con los años esta se ha ido deteriorando y han colocado más capas de cemento, ¿la razón? La pared se ha agrietado debido a los múltiples golpes del interior, como si algo quisiera escapar de la tumba.

“Cementerio” Dardignac: Uno de los casos, si no es que el caso más sensacional de la criminología chilena. Roberto Haebig Intentó Venderle a Valencia Chacana, un Anticuario del mercado persa, objetos de valor que una dama holandesa le pidió cuidar mientras salía del país. Chacana los estafó no pagándole ya que el acuerdo solo fue de palabra, poco después invitó al Anticuario a su casa a ver unas alfombras persas, cuando Valencia se agachó a verlas, Haebig le disparó 2 veces en la nuca. Posteriormente mataría de un tiro en la nuca a Milo Montenegro, su mozo, siendo enterrados en el patio de la casa. Nadie sospechó de él ya que hizo creer que Montenegro había asesinado al anticuario y que luego huyó. 22 meses después del crimen, agobiado por los fantasmas de su conciencia, intentó hacer pasar la fosa con cadáveres como un cementerio Indígena, colocando municiones de fusil, un yatagán, monedas extranjeras y una figura incaica, montando un espectáculo a la prensa de la época, parecía que todo iba a terminar bien para él hasta que notaron que los cráneos tenían un agujero de bala, tras horas de intenso interrogatorio, terminó confesando el crimen.

Brujo Zapata: Habitante de Quicaví, fue uno de los últimos grandes brujos de Chiloé en ser ajusticiado por el estado chileno en 1880. Se relata que una milicia lo atrapó a las puertas de la Iglesia de Quicaví. Lo obligaron a revelar su magia o de lo contrario sería fusilado en el Acto, Zapata aceptó y acto seguido se elevó del suelo, llegando a la misma altura de la torre de la Iglesia, a 40 metros del piso. Uno de los sujetos armados le disparó y el brujo cayó muerto. Los milicianos lo enterraron cerca del cementerio y su tumba fue tapada con piedras para evitar que volviera de la muerte.

Isla Mocha: Isla situada frente a las costas de Arauco, sostiene el relato Mapuche que es el lugar de descanso para las almas de los grandes guerreros, el sitio donde eran llevados los cadáveres en su tránsito al otro mundo a la espera que cuatro machis que habitaban el lugar salieron a recibirlos. La más vieja de las machis se convertía en la abuela de todas las ballenas, una enorme criatura “albina” que se encargaba de empujar al muerto al inframundo, como el barquero griego. Se asemeja a la isla Avalón del mito del Rey Arturo, donde eran llevadas las almas de los guerreros. La única diferencia que tienen estos dos relatos es que la Isla Mocha existe y Avalón no.

Cementerio del Cerro Santa Lucía: Antes que fuera remodelado y embellecido en 1874 por el intendente Benjamín Vicuña Mackenna, el cerro era ocupado como un cementerio para los disidentes. Miguel Serrano cuenta que en la cima del Santa Lucía y la escarpada cima del monte Kailash, existía una conexión psíquica por donde entraban los espíritus.

Isla de los Muertos: Decenas de obreros fueron contratados por la Compañía Explotadora del Baker para cortar cipreses en la Patagonia durante octubre y diciembre de 1905. En mayo o junio de 1906 debían ir a recogerlos, sin embargo, ninguna embarcación llegó, se cree que fue para no pagarles o que la nave que los debía buscar se hundió y como la empresa estaba en quiebra no pudo mandar otro, por lo que los obreros tuvieron que pasar el invierno en la zona, paulatinamente enfermaron y algunos fallecieron. A fines de septiembre el vapor Araucanía los divisó y rescató, salvando la vida de 209 trabajadores, muriendo 6 o 12 trabajadores en el viaje de regreso. 59 personas fueron enterradas en la isla donde se conservan aún la mayoría de sus cruces.

domingo, 31 de octubre de 2021

La ceremonia prohibida (o Vengadora)

"El cielo no conoce rabia como la del amor convertido en despecho, ni el infierno furia como la de una mujer despreciada". William Congreve.


Todo ocurría en una gran galería repleta de verde, sin techo, a cielo abierto. Una serie de columnas con reminiscencias a la arquitectura griega sostenían la estructura. Dentro de la galería se estaba desarrollando un cóctel con una cantidad inmensa de invitados. Todos portaban máscaras. Avanzaba por entre el tumulto de gente, buscando el lugar en el cual se celebraría un evento importante. Entre algunos de los pasillos que se abrían a través de la edificación debía estar aquel lugar desconocido, pero no conseguía encontrarlo. El cóctel que ocurría afuera ya no sabía si era para finalizar una jornada, o bien, para ofrecer un aperitivo previo a su comienzo.

A medida que me sumergía en la edificación, el lugar se iba haciendo más laberíntico, y la incertidumbre respecto al evento crecía. Tan pronto fui bajando a los niveles inferiores, encontré un gran salón en el cual parecía desarrollarse una ceremonia. En el momento en que intenté entrar, todo se iba haciendo más nebuloso y perdía la conciencia. Al recobrarla, me hallé en las afueras de la galería, con aquel cóctel siendo desalojado. La gente iba en retirada. Según intuí, aquel evento tan importante había acabado, y nunca supe de qué se trató ni quién lo dirigía. Fui saliendo junto con el mar de gente, hasta encontrarme con un amigo a la salida y una mujer desconocida.

Bajamos raudamente a través de un camino largo y curvo. Atrás se iba formando la estructura de una cárcel. Decidimos no mirarla, cual fugitivos o exiliados, y seguimos bajando de forma mecánica, sin rumbo específico. Al amigo se le ocurrió ir a beber algo, a cualquier antro que nos acogiera en aquellas instancias, muy entrada la noche. La mujer nos miraba continuamente, y nos seguía sin mayor preámbulo. Al llegar al plan de la ciudad, nos dirigimos a un bar de mala muerte. Nos pusimos de acuerdo con el amigo y la mujer, y fuimos ahí a beber. Conforme nos adentramos, un olor fétido inundaba todo el ambiente. Se hacía insostenible, pero el ansia de beber y de borrarse era mayor. Elegimos uno de esos puestos escondidos en recámaras. Nos acomodamos y pedimos a la señora de la barra unos pipeños que eran la especialidad de la casa.

Mientras tomábamos, todo se hacía más confuso. Se escuchaban en el ambiente las voces de los viejos chichas riéndose de manera estruendosa, y colocando una que otra canción rancia en la máquina. La mujer comenzó a beber sin control, al igual que mi amigo. Yo apenas bebía lo justo para amenizar la situación. De un momento a otro, mi amigo y la mujer comenzaron a mirarse muy fijamente, con cierta coquetería. Dejaron los vasos de pipeño, se levantaron y salieron de la recámara. Los esperé durante un rato, pero al captar que se demoraban demasiado, intuí que algo malo estaba ocurriendo. Entonces me levanté para saber adónde habían ido. Le pregunté a la señora de la barra. Ella señaló hacia el fondo del local, directo al baño. Fui rápidamente a donde la señora me indicó. Al cruzar el umbral del baño, lo primero que vi al fondo fue a la mujer, completamente desnuda, echada sobre el piso. Lloraba. Quedé realmente impactado. De pronto, ella se levantó al darse cuenta de mi presencia, y me miró, con el rostro pálido y una expresión llena de angustia. No pude hacer nada, repleto de pánico, hasta que sentí en mi hombro izquierdo la mano de alguien. Me di vuelta y era el amigo que también estaba buscándome. Le indiqué que la mujer estaba en aquel baño, muy vulnerable. Le pregunté, exaltado, qué había hecho con ella. Miré hacia donde se encontraba y no había nadie. Literalmente, se había esfumado. El amigo dijo que me tranquilizara y señaló que ella, en realidad, se había marchado y que él solo había ido a encaminarla. Extraño, considerando que la señora de la barra me había dicho que fueron al baño. Le volví a preguntar a la señora, y ella me lo confirmó. El amigo explicó que efectivamente fueron al baño, pero luego la mujer decidió irse sin previo aviso y él solo la acompañó hasta la salida. Todo lo que había visto en aquel baño no sucedió para nadie ¿Una alucinación dentro del sueño, o una visión?

Luego de aquel confuso incidente, le repetí al amigo que lo mejor era dejar el lugar, sobre todo porque el olor ya se hacía nauseabundo y los pipeños estaban empezando a causar estragos. Pagamos la cuenta a la señora de la barra y nos despedimos. A la salida, el amigo decía que iba para otro lado. Estrechó su mano y se fue sin mayores explicaciones. Yo me sentía muy mal. Aproveché de volver al antro para ir al baño y alcanzar a vomitar. Le pedí amablemente a la señora si podía hacerlo. Ella no puso reparos. Entonces me apresuré y me colé entre el grupo de viejos chichas que ahí seguían bebiendo. Justo cuando iba a entrar al umbral del baño, todo volvía a hacerse nebuloso y perdí la conciencia, tal como ocurrió al intentar entrar a aquel gran salón en los niveles inferiores de aquella edificación.

Al recuperar nuevamente la conciencia, me hallaba ingresando al salón donde debía suceder aquella ceremonia. Sobre las paredes del salón había símbolos de triquetas. Apenas avanzaba, mi cuerpo se iba adormeciendo. Lo hacía, ante la mirada estupefacta de la gente allí presente. Solo atiné a observar sobre el escenario. Había una mesa larga en la que presentaban un libro. Miré un poco más, y sentada al medio de la mesa estaba la mujer que nos acompañó a beber con el amigo a aquel bar. Me observó a lo lejos, fijamente, con un rostro pálido de sorpresa. A su lado, se encontraba sentado nada menos que el amigo, quien me observó con el ceño fruncido. Él estaba allí en calidad de anfitrión. Al permanecer atónito en medio de la ceremonia, varias de las personas allí se levantaron, aterradas y comenzaron a señalarme. Otras tantas, se fueron incómodas. Luego, bajaron unos tipos que custodiaban el evento. Me sostuvieron fuertemente con el ánimo de expulsarme de ahí lo antes posible No me resistí mayormente, demasiado embotado para reaccionar. A medida que me alejaban, la gente regresó a sus puestos, y el ambiente volvió a retomar su color particular.

Los tipos me desplazaron rápidamente y me dejaron tirado en un cuarto oscuro. Sin demasiadas fuerzas, intenté incorporarme y apenas abrí los ojos cuando se prendió una luz. Pronto, al abrir la puerta, entró caminando la mujer del salón. Tenía una apariencia diferente. Se había teñido el pelo y llevaba un pañuelo verde bajo el cuello. Se paró enfrente de mí. Empezó a increparme con un rostro desencajado y una mirada de odio, diciendo cosas apenas ininteligibles con mis sentidos entumecidos. En un momento, volvieron a entrar al cuarto aquellos guardias que me habían reducido para traerme acá. Me agarraron y me levantaron. La mujer se acercó nuevamente, sin despegar de mí esa mirada de odio, hasta que me gritó fuerte y claro: -¡me cagaste la vida, conchetumadre!-, le gritó, fuerte y claro. Esto sí que lo escuché de manera tan enérgica que me erizó la piel y se repitió en mi cabeza. Acto seguido, la mujer me escupió la cara y los tipos comenzaron a golpearme entre todos, sin respiro. Entre golpe y golpe, paralizado y sufriente, noté cómo la mujer se alejaba, volviendo por donde vino, sin explicación alguna. Después de la tremenda paliza, y totalmente abatido, los tipos me condujeron afuera de la edificación, lo más lejos posible de la ceremonia que se continuaba realizando.

Lo que más me dolió, aunque parezca incomprensible, no fueron los golpes de aquellos tipos violentos, sino que la explosiva imprecación de la mujer. Después de todo, aquel solo era un dolor físico. Este otro, en cambio, continuó retumbado en mi interior cual acusación temeraria. Por más que lo pensaba, no entendía por qué esta mujer me tenía tanto odio. Y por más que hacía memoria, no lograba recordarla ¿Cuál habrá sido la razón? ¿Qué cosa le habré hecho en el pasado como para que llegara a ese extremo? ¿Habré tenido acaso algo con esta mujer? En tal caso ¿Habrá sido algo incidental o realmente algo significativo? Todos estos cuestionamientos no paraban de acosarme, sirviéndome de tormento en la medida que el dolor de las heridas recibidas por los guardias se hacía aún más agudo.

Intenté volver al exterior de la edificación, rumbo a la galería, a través de esos pasillos interminables. Exigía una explicación. Quería hablar con la mujer y preguntarle la razón de tamaño matonaje en mi contra. Qué había hecho para merecerlo. Cuando conseguí llegar al sector repleto de verde, estaba todo completamente vacío, aunque desordenado y con sobras del cóctel que se había hecho durante la ceremonia. Caminé lentamente hacia una copa de champaña que allí había. En el momento que intenté servirla, para calmar un poco mi angustia, sentí un gran golpe en la nuca que me tumbó sin remedio contra el piso. Antes de volver a quedar inconsciente, alcancé a distinguir la figura del agresor. Era la del amigo que acompañaba a aquella mujer, pero cuyo semblanza apenas conseguí reconocer. Mi noción del tiempo y del espacio se fue desvaneciendo. Recuerdos fugaces pasaron por mi mente, recuerdos entremezclados de mi antigua vida con aquella mujer misteriosa. Recuerdos agridulces. Tras estos recuerdos, una enorme fosa se abrió paso dentro de mi consciencia y mi corazón. Así, me hundí lentamente en la fosa, acaso sin posibilidad de volver a la superficie y recuperar mi centro.

Cuadro: Fussli, "Lady Macbeth con los puñales", 1812

"La emoción más fuerte y antigua de la humanidad es el miedo". Lovecraft.

Pregunta de noche de brujas: ¿Qué cosas aterran verdaderamente? Surgen muchas respuestas, y todas dicen mucho de nosotros. Quizá el terror de lo ominoso sea lo más terrible de sufrir, respondió una. Yo le dije que a mí me aterra lo kafkiano en clave El proceso. También, el terror psicológico es cuático. La sola capacidad de la mente humana para manipular y dañar revela la sombra que pugna por acecharnos con cada descuido. Pondría, en segundo lugar, el terror tecnológico, en clave Black Mirror. Constatar que ya es realidad es horripilante. Solo basta con pensar en las posibilidades del nuevo Metaverso creado por Mark Zuckerberg, sus consecuencias irreversibles para el tejido de la realidad y el entendimiento de nosotros mismos. En tercer lugar, le seguiría el terror cósmico de Lovecraft, pero es uno que sigue después de una larga meditación sobre nuestra posición en el universo. El pensar que somos apenas un accidente en medio de variables infinitas que nos rebasan. Ese puro pensamiento podría sumir en el nihilismo hasta al más entusiasta y rebosante de sentido. Después de todo, creo que el terror menos terrible es el fantástico. Lo que en verdad siempre ha sido un paradigma del terror sigue siendo la realidad, la realidad con sus múltiples sorpresas, trucos y puñaladas por la espalda. Ella respondió, de hecho, que la realidad y toda aquella mínima posibilidad de realidad resulta realmente terrorífica. Y tiene razón, porque, como decía Shakespeare, es muy probable que, sin duda, el infierno está vacío y todos los demonios están aquí, cohabitando entre nosotros. Incluso, anidando en nuestro fuero interno cual guarida a la espera de una oportunidad. En otro punto, el futuro también aterra, sobre todo, las distopías en clave 1984 o Mundo Feliz. Están ad portas de volverse una realidad mundial. Es cosa de ver el sometimiento ideológico y los diferentes dispositivos de control mental que subrepticiamente se cuelan entre los recovecos de la sociedad, como si se tratase de serpientes simbólicas, dispuestas a envenenarnos el espíritu y paralizarnos la voluntad. Y lo peor de todo, es que son cuestiones perfectamente tangibles.

sábado, 30 de octubre de 2021

Zuckerberg cambiará el nombre de Facebook por Meta, en alusión al Metaverso virtual en que pretende convertir la concurrida plataforma. Por lo visto, este cambio radical puede tener directa relación con el “Facebookleaks” iniciado por las revelaciones de Francis Hauger y el consecuente “apagón” de las redes sociales al día siguiente, tal cual ocurrió con el evento Cyber Polygon planificado por el Fondo Económico Mundial. Por otro lado, un escritor de ciencia ficción, Jorge Carrión, ha sacado una novela llamada Membrana, en la que habla precisamente sobre la revolución de las IA, las cuales narran la historia de la humanidad desde el año 2100 en el catálogo de su Museo del Siglo XXI. Los verdaderos protagonistas de esta historia ya no serían los seres humanos, demasiado inmersos en la red, sino que los algoritmos, a través de los cuales converge lo físico y lo digital. Carrión, en entrevista con CNN Español, advirtió que la nueva Meta (otrora Facebook) podría perfectamente integrar estos elementos descritos en su novela: “Imagino que la tecnología de Zuckerberg para el metaverso debe ser algún tipo de evolución algorítmica que podría compararse con los algoritmos catedrales de Membrana”, señaló el autor, anticipando, tal vez a mediano y largo plazo, lo que sería el proyecto más ambicioso del creador de Facebook, el que incorpora, sin lugar a dudas, la idea transhumanista de la delegación en tecnología: superar la limitación física y biológica del ser humano, para potenciarla mediante el aparato que integra el tejido orgánico con el informático, al punto de difuminar sus límites y, de paso, sus dimensiones y alcances. Se ha vuelto a abrir la ventana de Overton y nosotros seguimos como si nada. Tal como el mismo Carrión explicó en la entrevista, estamos ad portas de un nuevo giro copernicano, desde el antropocentrismo al “códigocentrismo”, es decir, los algoritmos se han puesto en el centro de la realidad. Se trata del “dataísmo” que ya había anunciado Byung Chul Han en su crítica de la hegemonía de las Big Data.

El metaverso es un "antídoto preventivo" de Facebook ante la desconexión, dice el escritor Jorge Carrión (cnn.com)

Un dinosaurio virtual llamado Frankie apareció en la Asamblea General de la ONU para instar a los líderes mundiales a “no elegir la extinción”. Se trata de una nueva campaña para sensibilizar a la población sobre el cambio climático. De hegemón a hegemón, un representante de los dinosaurios se dirigía a los autoasignados representantes de los seres humanos para advertirles sobre el riesgo de las energías contaminantes. Muy original, sobre todo y considerando que los combustibles fósiles han sido asociados desde siempre con los sedimentos de estos grandes reptiles, otrora “reyes del planeta”. Lo primero que pensé al ver el video de la campaña fueron dos cosas:

1.- Qué rápido reemplazaron a Greta Thunberg.

2.- Qué gran parecido tiene Frankie con el dinosaurio corpóreo que compartía espacio junto al corpóreo de la Tía Pikachu en la Convención Constituyente. ¿Señal solapada de que los dinosaurios pronto querrán retomar su perdido liderazgo?

viernes, 29 de octubre de 2021

Durante la época del 2019, aún estaba “en sintonía” con la revuelta. Después de todo, me sentía parte de algo mayor a mis fuerzas y, dentro de ese tejido social, me sentía validado, aceptado y querido por mis pares. ¿Qué chucha pasó entonces? Se cuestionan ahora, los más cercanos. Se sienten intrigados, incluso hasta defraudados. Creen haber perdido a un camarada de lucha, a un compañero de revolución, en circunstancias de que nunca participé activamente de ninguna y siempre observé todo desde lejos, en calidad de taciturno hermeneuta. ¿Qué te pasó? Me preguntan, preocupados, esos antiguos compañeros. Les invade la nostalgia, a la vez que la decepción por no cumplir sus expectativas. Bueno, lo que pasó fue que cambió la coyuntura, y con ella, cambiaron las circunstancias vitales. Y la nueva lectura de la realidad debe ir articulada conforme a este cambio. Ya nada volverá a ser como antes. En estricto rigor, nada nunca lo es. Toca conjurar el rito de la desintegración y abrazar una nueva normalidad. Es esta la estricta terminología de nuestros días.
Si no leo, pierdo la brújula. Si no escribo, pierdo la dirección.