Olor a fritanga y a pito en el centro de valpo city. Huele a yerba quemada, huele a carne quemada, huele a patria (quemada).
sábado, 8 de septiembre de 2018
El gobierno había anunciado un "plan de retorno" para los inmigrantes haitianos. Muchos manifiestan no estar en el paraíso que le pintaron, ya que no cuentan siquiera con el dinero para subsistir y menos para volver. La crítica en las redes sociales no se hizo esperar, y un gran número apunta los dardos al gobierno de Bachelet que propició tan grande inmigración en paupérrimas condiciones solo para ganarse, según ellos, el puestito en la ONU. La mayoría abomina con odio declarado y subliminal contra los haitianos. Chile no era la copia feliz del Edén multicultural, después de todo, ni tampoco el chivo expiatorio de la solidaridad institucionalizada.
Por otro lado, en Alemania se alzó un nuevo grupo derechista en contra de unos inmigrantes de nacionalidad siria e iraquí, por ser sospechosos de haber asesinado a un ciudadano alemán en circunstancias extrañísimas, durante una supuesta "disputa racial". Ante el alzamiento de los primeros, se organizó luego una contramanifestación de izquierdas, protestando contra la xenofobia que, según ellos, se valió de ese hecho de sangre para justificarse a sí misma con más violencia. Cabe señalar que el alzamiento derechista se concentró al lado de un busto de Karl Marx en la ciudad de Chemnitz. Paradójico es poco. Y todo apunta, según gritan en las redes sociales, casi a una suerte de revival nazista.
Ya no hay espacio para el otro en un mundo que se divide y se vence a sí mismo. "La vida es un país extranjero" decía Jack Kerouac, y la vida, hoy por hoy, está en otra parte, no aquí.
jueves, 6 de septiembre de 2018
Dos polos de la política y la poética:
"Es imposible que un gobierno de derecha convoque al mundo del arte a imaginar. La derecha le tiene terror a los sueños. ¿Dónde están los poetas de derecha? ¿Dónde están los artistas de derecha? No hay (...) En el gran arte la derecha no existe y ellos lo saben”. Raúl Zurita.
"Los escritores de derecha siempre escriben mejor que los de izquierda. La izquierda es más pedagógica mientras que a la derecha no le importa nada. No es que reivindique sus ideologías fascistas, pero su literatura paradójicamente me parece mucho más revolucionaria que la de izquierda". Fabián Casas.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Mi madre me había pedido buscar tres cuentos para imprimir: La intrusa de Borges, Extraordinaria historia de dos tuertos de Roberto Arlt y La noche de los feos de Benedetti. Eran para lectura escolar de mi hermana chica. A esos tres se sumó luego La gallina degollada de Horacio Quiroga. Mi hermana ya tenía Cuentos de amor, locura y muerte, pero había dicho que a su edición le complicaba sacarle fotocopias dado su formato diminuto. Cuando fuimos a imprimir los cuentos, mi madre se refirió a su contenido crudo. "Fuertes. Las cosas que les hacen leer", decía con algo de estupefacción, no sin cierta ironía, pero no por ella, sino que por el calibre de los textos. Sabía, como buena lectora, que su correcta comprensión podría provocar uno que otro escándalo o, en el peor de los casos, curiosidad: "No sé si te acuerdas de La intrusa. El de un par de hermanos que termina matando a la mujer con la que andaban". "Así es, se retrata toda la crudeza de las costumbres criollas". "O la gallina degollada, en la que unos hermanos enfermos terminan acabando con su propia hermana, abriéndole el cuello". "Sí, es el efecto del horror a lo Poe, envuelto bajo el manto de lo cotidiano". No dijo nada, en cambio, sobre Arlt ni Benedetti, quizá porque todavía no los leía. Mantienen el elemento de la conmiseración esta vez bajo la mirada del otro extraño, esperpéntica, en el caso de Arlt; ética y estética, en el caso de Benedetti, pero ya sin el enclave de horror de los cuentos que había mencionado mi madre como fuertes en su efecto para la lectura de mi hermana. "La idea es que den de qué hablar", agregaba ella al salir de la fotocopiadora con el taco de cuentos perfectamente delineados y corcheteados. "Si te fijas, tanto en Borges como en Quiroga se ilustra una evidente misoginia", acabó señalando. Le mencioné, a propósito, que no había caído en la cuenta sobre esa interpretación de los cuentos, alegando una lectura demasiado formal. Entonces me pasó rápidamente el taco de cuentos para así poder guardar el vuelto de las fotocopias en el bolsillo. "Cuidado, no te vayas a cortar los dedos con las hojas. Son filosas", se le alcanzó a decir, mientras seguía caminando calle arriba. Al hacerlo, apenas dio vuelta el rostro.
lunes, 3 de septiembre de 2018
Se sabe que cuando Einstein emigró a EEUU, conoció a Thomas Mann, quien le prestó La metamorfosis de Kafka. Einstein la empezó a leer y se la devolvió, no pudo tolerar su lectura. Casualmente, La metamorfosis fue publicada casi durante los mismos años en que Einstein publicó La teoría general de la relatividad. No dijo lo mismo respecto a Los hermanos Karamazov, novela que le fascinó sobremanera. Fue tanto que se atrevió a decir que aprendió más de esa novela que de cualquier pensador científico, incluso más que de Karl Grauss, pionero de la geometría no euclidiana. ¿Qué había de fascinante en Dostoievski que lo volvía irresistible a los ojos del científico? Digamos que un cierto entendimiento del tiempo, el espacio y el universo que puede ser compatible al de la teoría de la relatividad general. Ahora ¿Qué había de intolerable en Kafka que Einstein no pudo siquiera acabar de leerlo? No se puede explicar a ciencia cierta. Esa incertidumbre respecto a la anécdota puede interpretarse como una respuesta en sí misma. La preferencia lectora de Einstein encierra una interrogante. Tal vez se trataba de la reticencia del científico a considerar lo kafkiano como una posibilidad cósmica. O tal vez solo su interpretación de la novela como algo demasiado complejo para el cerebro humano. ¿Seguirá siendo lo kafkiano algo irreconciliable con el pensamiento científico? ¿Existirán científicos que sigan leyendo a Kafka con el mismo recelo de antaño? Cuestionamientos inútiles que me fascinan.
domingo, 2 de septiembre de 2018
viernes, 31 de agosto de 2018
Hay una carnicería en Las Heras, se llama "Carnicería equina". Cuando entré a comprar, había sobre un estante, junto a algunas cosas como aceites y vinagre, un montón de libros viejos apilados. ¿Cómo era posible que en una carnicería figuraran libros en el mostrador? dije entre mí. Los revisé con toda libertad cual biblioteca con aroma a carne muerta y filete recién cortado. Entre los libros aparecía por ahí una edición "filete" de Tom Sawyer, uno que otro libro clásico de edición escolar, Las mil y una noches, Sub terra, una compilación de Cortázar, algo sobre Poe, el libro investigativo sobre los psicópatas de Viña del Mar y abajo de unas viejas ediciones de Ercilla, un libro de Esteban Echeverría, ya no recuerdo cuál, pero se trata del mismo autor que alguna vez escribió el relato El matadero, en el que se retrata el tiempo de la escasez de carne durante la cuaresma eclesiástica bajo el gobierno del dictador Rosas en Argentina. El caballero carnicero, al notar que no estaba dispuesto a comprarle ni un bistec siquiera, y en cambio seguía hurgando entre los libros como condenado, preguntó qué era lo que se me ofrecía. Le pregunté de vuelta si acaso los libros en el estante estaban a la venta. Dijo que no, que esos libros eran de su hijo que ya egresó del colegio, y que los dejó ahí en caso de que otros cabros lo necesitasen, para los planes lectores que les exigen los profesores de lenguaje. -Pero por qué los tiene ahí casi a un costado de la carne molida?-. -Pues porque así se ven más a la vista. Más de algún cabro ha venido a hurgar ahí preguntando por algún librito, pero solo para fotocopias, no se venden ni se regalan-. El carnicero afirmaba que esos libros tenían que permanecer sobre ese estante codeándose entre los restos de la carne, más bien a modo de vitrina, de contrapunto literario. -Los tengo de recuerdo, en realidad. Pero si alguien necesita leer algo de lo que hay ahí, puede llegar y fotocopiarlo no hay drama. ¿Y? ¿Se le ofrece algo más casero? ¿su asadito?-. Reía con una sonrisa corta. El carnicero insistía con su inusitada lógica, mientras afilaba los cuchillos para prepararle una posta paleta a una casera que iba llegando a buscarla. Tenía pensando en un principio pedirle el libro de Echeverría pero no valía la pena solamente fotocopiarlo. La idea era llevárselo, cual pedazo de carne para el banquete. La sola posible imagen de su compra en una carnicería era los suficientemente poderosa para golpear el hambre.
Strange angel
Strange angel: la historia de Jack Parsons, el ingeniero aeroespacial que soñó con viajar a la Luna mediante el desarrollo de la cohetería, impulsado por la voluntad thelemita de Aleister Crowley. "Amor es la ley. Amor bajo voluntad". La escena en la foto es una de las tantas alucinaciones que tenía Parsons en sus rituales de peyote y de magia sexual, tal vez su mayor miedo imbuido por la contingencia histórica de la época.
jueves, 30 de agosto de 2018
Ayer frente al restorán San Carlos de Las Heras, un telón negro sobre la entrada y un par de camiones en toda la acera. A lo lejos se veía lo que parecía un equipo de filmación. Los curaguillas que pasaban por ahí se rascaban la cabeza no cachando qué onda. Hoy, dentro de la galería Tres palacios, a la salida por Independencia, nuevamente otro telón negro tapando el acceso. Se trataba tal vez del mismo equipo de filmación. Un loquito encaramado en toda la esquina me decía que no pasara ni me quedara ahí mucho tiempo pegado (toda la gente de la galería, por su parte, hacía lo mismo), porque el loquito entendía que estaban en proceso de montar una escena, y cualquier paso en falso, cualquier ademán fuera de foco podría suponer una interrupción flagrante ¿sobre qué cosa? No se sabe con seguridad. Tampoco se veía que estuviesen todavía montando nada extraordinario, al menos en esa parte de la jornada. Dos espacios clave: el restorán y la galería. Dos momentos clave: el mediodía y la tarde noche. Así se iba fraguando alguna clase de nuevo y misterioso filme, o documental, o videoclip, o cortometraje. ¿Alguien de los presentes -que haya pasado por ahí o que tenga relación con la cuestión- sabrá de qué se trata y en qué consiste?
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