martes, 28 de junio de 2016

Rilke

Leyendo unos versos de Rilke para empezar el día: "Yo quiero mucho, tal vez todo, la oscuridad de las caídas infinitas y el juego centelleante de las cumbres luminosas". Yo quiero ese romanticismo vitalista, tan distinto al optimismo barato.

Stendhal II

Otro epígrafe leído a la rápida en la edición de a dos lucas de Rojo y Negro: "Lo grotesco de los acontecimientos cotidianos impide ver el dolor de las pasiones". Antoine Barnave.

domingo, 26 de junio de 2016

Tierra de Poesía

Me entero que se ha impulsado una campaña para cambiar el lema del país, del ya clásico "Por la razón o la fuerza" al "Tierra de Poesía". Lo siento mucho, progresistas de cartón, pero este lema me parece todavía mucho peor. Pronto se pasará de tener una imagen beligerante a ser el mayor hazmerreír de Latinoamérica.

jueves, 23 de junio de 2016

Francia Avenue

En la tarde tomando locomoción para regresar a casa, acudo al nuevo trole. Nada fuera de lo común, hasta que se oye una voz femenina robótica similar a la del metro de Santiago anunciando el próximo paradero de Avenida Francia (luego de enunciar la estación, venía incluso una traducción en inglés, pensada para turistas angloparlantes: “Francia Avenue”). En la esquina con San Ignacio, un guanaco estacionado, creando el perímetro para la breve manifestación del jueves. No pude contener la risa. Traté de disimular. Recordé esa imagen sarcástica de la novela El Roto, en la cual el narrador va describiendo la aparición del nuevo ferrocarril de Estación Central cercano a los barrios pobres y marginales. Por un lado, piedras y lagrimógena, y por otro, troles con nueva tecnología. Así es como se vive la modernidad en el culo del mundo.

domingo, 19 de junio de 2016

Una señora luego de cederle la reja para entrar al edificio: -¿Tiene usted la suerte de ser padre? -. -No-. -Entonces no lo saludo. Queda pendiente-. Se ríe. Yo también. Me repito esa frase a mi mismo antes de entrar: "La suerte de ser padre. La suerte de ser. La suerte", hasta sabérmela de memoria. La señora tiene fe en que este sujeto será padre. Como si eso no dependiese de uno. La gente con fe tiene mucha imaginación. Medito en la palabra suerte más que en la palabra padre. Entonces regreso, con ironía, a mi pieza de soltero.

jueves, 16 de junio de 2016

Stendhal

En una edición de Rojo y Negro comprada a dos lucas en Av Uruguay, encuentro el siguiente epígrafe leído a la rápida: "La palabra ha sido dada al hombre para ocultar su pensamiento".

lunes, 13 de junio de 2016

Escritores fantasma

Ayer leyendo un ensayo sobre los llamados "escritores fantasma", a propósito de la película del mismo nombre de Roman Polanski, me entero que Houdini le encargó a Lovecraft escribir un manuscrito contra la superstición a modo de relato personal, llamado "Bajo las pirámides". Solo una vez muerto, y luego de perderse el manuscrito original, Lovecraft obtuvo créditos por ese texto. La inexplorada conexión entre magia y literatura, y sobretodo, la vida subterránea de los escritores fantasmas, subvalorados o derechamente silenciados, en una época que al parecer rinde demasiado culto al ego y a la autoría.

domingo, 12 de junio de 2016

7 days


La película 7 days (2010) de Daniel Grou. El número siete tiene todo un simbolismo. Siete fueron los días de la creación del mundo desde el génesis. Siete fueron los pecados capitales. Siete era la edad de la niña que en el filme fue asesinada y violada. Siete son los días en que su padre mantiene prisionero y tortura al responsable.

Casualmente antes de verla mi padre hablaba sobre un caso paradigmático de pedofilia ocurrido en Chile el año 1993. El hijo del médico Alejandro Zamorano Jones, asesinado y, no contento con eso, violado por Cupertino Andaur. El médico en su tiempo daba severas declaraciones contra la justicia chilena, luego de conocer la decisión del presidente Arturo Frei Ruiz Tagle años más tarde, quien optó por conmutar la pena de muerte por presidio perpetuo, aun conociendo la resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago.

Frei, en esa época, apelaba a ciertos dudosos valores cristianos para salvaguardar en el fondo su posición política. La demagogia ahí transformada en un dispositivo conservador. El médico fue severo contra Frei, diciendo que después de este fallo él no debía de ser presidente. La justicia imparcial, pero, a la vez, inhumana. Surge la venganza como alternativa ante la indolencia y la ineficiencia del sistema legal. Surge la venganza como decisión individual y unívoca ante una kafkiana justicia, manipulada por el aparato político y la burocracia del momento.

En la película, hay un dialogo clave entre el médico y el jefe de policía. Este último, como representante de la ley, trata de convencer al médico de entregar al homicida a la “justicia”. Trata de que, según su perspectiva, entre en razón. El médico le responde en cambio que nunca había estado tan lúcido, que si acaso para él era suficiente esa supuesta justicia, que si acaso era suficiente el hecho de que el asesino de su esposa siga con vida en la cárcel, si en la soledad de su cama podía seguir viviendo satisfecho con ese cargo de conciencia.

El jefe de policía sabía que en el fondo el médico tenía razón. Hay un límite en que solo el honor entra en juego. Un honor secreto, irreductible a la irracionalidad, la violencia y la injusticia. El jefe de policía era demasiado cobarde. Tenía la ley a cuestas suyas. El médico, en cambio, nada perdía con la venganza. Sabía lo que pasaría, pero aun de esa forma hizo algo contra el responsable. Hizo algo en el vacío de la ley para recuperar el honor perdido.

¿Era la muerte suficiente para él? Por supuesto que no. Hubiera sido demasiado fácil matar al homicida. Es demasiado fácil matar. Resulta incluso misericordioso. En su lugar, el sufrimiento en vida resulta una especie de karma personal. El médico busca de ese modo devolverle todo el daño físico y moral, dándole al asesino de su propia medicina.

No se aprecia, aunque pareciera, un paralelo a lo que se hace en la saga de Saw. No hay aquí un culto a la sangre por la sangre. Ni tampoco un pretencioso juego macabro de tortura con aleccionamiento moral. Ahí en la película no hay espectacularidad hollywoodense ni tampoco tremendismo dramático, catarsis griega. De hecho, no hay música, grandes diálogos ni elaboradas escenas. Los recursos son reducidos a la mínima expresión, en un minimalismo que sea lo suficiente crudo y realista para retratar la verdad del hecho de muerte.

El primer plano de la hija muerta, con las huellas de la brutalidad, junto con el del ciervo muerto cerca de la casa de campo que servía de sitio de tortura. La pérdida de la inocencia, o bien, la crueldad de la naturaleza, representada en dos imágenes. El padre arroja al ciervo al agua, de forma similar a como entierra a su hija. Se vislumbra el respeto a la muerte, no un respeto legal.

No hay nada hipócrita y pusilánime en él. Es solo el respeto personal, inclusive natural, del padre que debe cumplir con su obligación interior, que no se rebajaría a matar de forma gratuita como lo haría el asesino de su hija. Solo le queda la venganza como último recurso, como el recurso quizás más legítimo frente a un sistema deshumanizado.

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. En la película, se retrata fielmente ese dicho, mediante la sesión de tortura de siete días, que dura lo que dura la creación del mundo, y lo que dura el tiempo que restaba para el cumpleaños de la hija del médico. La tortura en el fondo, emulando el mito bíblico, era su propia obra.

Finalmente, cuando llega el último día, el médico se entrega a la policía de manera pacífica. La prensa le pregunta si acaso lo que hizo era lo correcto. Él dijo que no. Luego se le pregunta si acaso estaba arrepentido de lo que hizo. Dice nuevamente que no. El médico estaba consciente de que lo que hacía iba en contra de toda la ley, pero dentro de su conciencia se encontraba satisfecho. La culpa no existía en él simplemente porque era lo que tenía que hacer. Lo que ni toda la justicia del mundo podría devolverle: el honor.

En el caso de Cupertino Andaur se ve también este gran dilema moral. Alejandro Zamorano Jones, curiosamente también un médico, emplaza a la justicia y se inclina por la pena de muerte en contra del presidio perpetuo. Pone a la palestra un debate todavía abierto: la necesidad de la pena de muerte. La necesidad de tomar la justicia por las manos, de devolverle humanidad a la venganza. Muestra, al igual que el médico de la película, el vacío de la ley, el vacío de la conciencia. 

viernes, 10 de junio de 2016

Viajes

Hoy día en la sub unidad del viaje en la Literatura, uno de los cabros tenía la siguiente inquietud: sobre el viaje místico, confundiéndolo con el mítico, de otra naturaleza. Preguntó si acaso un trip de ayahuasca o de ácido podía considerarse un tipo de "viaje" literario. No era precisamente un tipo de viaje aparte, porque la clasificación del ministerio no lo considera así, pero le expliqué que esa clase de trip tiene relación directa con lo que hacía, por ejemplo, la generación beat, con William Burroughs como uno de sus exponentes más extremos. Esa clase de viaje, desde lo estrictamente literario, tiene entonces mayor relación con el tipo de viaje interior, por todo el rollo de la búsqueda de si mismo y lo espiritual, que incluye lo místico, pero no precisamente lo mítico, como otro tipo de viaje distinto. Otro alumno preguntó, medio en broma, sobre si existía acaso un viaje a los cielos, en contraposición a un viaje a los infiernos. Se le dijo que ese viaje a los cielos podría darse de dos formas: como una especie de viaje físico a la estratosfera o fuera de la Tierra, desde la ciencia ficción, o como un viaje al cielo en cuanto espacio metafísico. En ese último caso sería un ejemplo de viaje mítico. Porque el ascenso al cielo responde en ese caso a una creencia cristiana. Sin embargo, aún persiste el viaje místico como posibilidad latente, como categoría que el ministerio ha excluido, por desconocimiento o lisa y llanamente por incapacidad para abordar el fenómeno literario e inclusive el fenómeno de la realidad en toda su amplitud, para hacerlo calzar luego de manera forzosa en un paquete de contenidos curriculares. El llamado trip psicodélico como viaje interior pero también abierto a una nueva categoría: el viaje místico. Pero, por supuesto, nada de eso entrará en la planificación para la prueba PSU. Chicas y chicos, la realidad es otra.