Y mientras todo ocurre, el gigante asiático, China, sigue con su táctica sigilosa, haciendo suyo el milenario "Arte de la guerra" de Sun Tzu: "deje que sus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando se mueva, caiga como un rayo".
domingo, 4 de enero de 2026
Jesús G Maestro realizó una lectura de la novela Doña Bárbara del novelista y ex presidente venezolano Rómulo Gallegos, para poder interpretar lo que pasó con el derrocamiento de Maduro. Ciertamente, la dialéctica entre civilización y barbarie sigue más viva que nunca. Dijo Maestro que: "si hoy día leyéramos esta novela, Doña Bárbara, sería imposible no ver en la figura de este personaje, Mr Danger, un personaje que estará en la mente de muchos cuando piensan en la intervención de Estados Unidos en Venezuela. Unos estarán a favor, otros estarán en contra, pero estén a favor o en contra, lo que sí está claro es que hay países que no son soberanos, por mucho Bolívar que les echen en su historia, no han sido soberanos, sobre todo después de Bolívar, porque han dependido siempre de la intervención de un Mr Danger. Piensen en República Dominicana, piensen en Argentina, piensen en Uruguay, piensen prácticamente en Panamá, en México. Es decir, no hay un solo país en Hispanoamérica que, después de 1810 o 1821 no se haya visto intervenido histórica, política, militar y económicamente por la anglosfera, por Estados Unidos".
Comentario de Santiago Armesilla: "el derecho internacional no ha existido nunca más que como una ficción jurídica". Lo dijo en referencia a las palabras de Alexander Dugin, cuando declaró que "el derecho internacional ya no existe". También había una frase de Slavoj Zizek, muy similar, que aseveraba que: "la democracia es una ficción necesaria". En ese contexto, yo me pregunto: ¿tiene sentido seguir hablando de democracia representativa, de derecho y de soberanía nacional, en un concierto de potencias avasallantes sin límites y el silencio cómplice de los organismos que se supone debieran ser los árbitros del consenso? Lo que pasó con el derrocamiento de Maduro -consecuencia de su propio rol como narcodictador- remarca una vez más que todo se reduce a la espada de la voluntad junto a su brazo globalista. Doctrina Monroe del siglo XXI, en lugar del Socialismo del Siglo XXI. Hobbes y Maquiavelo imperan. El Leviatán hará las veces de monarca del orden, del orden en el caos, y Maquiavelo será el sabueso del infierno.
sábado, 3 de enero de 2026
Maduro ha sido derrocado, ¿qué hay detrás?
De la noche a la mañana, despertamos con la noticia de que Maduro fue capturado junto a su esposa por el gobierno norteamericano. Al principio, pensé que se trataba de alguna broma atrasada del día de los inocentes o de un montaje hecho por Inteligencia Artificial. Pero no. Los medios oficiales se hicieron eco de lo ocurrido, casi al unísono, claro está, con la información a medias. ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Con qué fines? Preguntas claves que serán respondidas parcialmente, conforme la cosa siga candente y se decante por uno que otro reducto y evolucione conforme al peso de las variables y las decisiones.
Hay que señalar, eso sí, algunas cosas. Por un lado, cayó Maduro bajo la acusación de narcoterrorismo. Bien por el derrocamiento de un tirano corrupto. Por otro, se desplegó la señal de un posible conflicto que, de no encontrar atajo, podría desembocar en una guerra civil, ante la anomia del enclenque derecho humano internacional. Otro caso histórico y clásico de intervencionismo yanqui, en tierras que considera enemigas a su conveniencia. Se trata de un ajedrez geopolítico, uno más dentro de la variable globalista. Los BRICS intervendrán de seguro, cada uno con sus respectivas cartas. Rusia tiene mucho que decir al respecto, en calidad de aliado estratégico. China seguirá silenciosa, imponente, sagaz en sus movimientos económicos y comerciales.
A no confiarse. Puede haber sido perfectamente pactado, a juzgar por lo expedito de la operación. Y no sería para nada extraño, puesto que no cayó el Cártel de los Soles, solo uno de sus líderes. Podría ser otra pantomima del poder global, en un devenir repleto de encubrimientos y de conspiraciones. Urge una lectura lúcida, sin triunfalismos ni derrotismos ingenuos, y esa lectura paralela solo puede hacerse en base a una interpretación sobre los polos de poder en conflicto. En ese sentido, el tablero podría moverse en algunas direcciones, tales como la de la sucesión interna, la transición negociada o la más peligrosa, la fragmentación completa del poder político, la absoluta balcanización, la transformación del territorio venezolano en campo de disputa, un enfrentamiento entre los brazos armados de los carteles de la droga, el pueblo llano civil y los aparatos del Estado, sobrevivientes a la abrupta terapia de choque extranjera. Los próximos días serán decisivos, porque no se trata de buenos y de malos, o de culpables o de inocentes, se trata de quién ocupa los vacíos de poder e instala en ellos su dominio.
Hace seis años atrás, Maduro afirmaba, cual John Titor latinoamericano, que había ido y vuelto del futuro y había visto que la unión cívico-militar le garantizaba la paz y la felicidad a su pueblo. Hoy, a comienzos del 2026, su propia gente le ha demostrado que ese sentimiento extático venía precisamente con su sacrificio. Es la historia, una vez más, con su sarcasmo a destiempo, el contundente peso de la realidad, el tiempo histórico que recicla sus mismos traumas, el proceso de la historia que deviene una espiral, que gira sobre un mismo eje y que, como señalé años atrás, a propósito de la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia: antítesis y confrontación de un poder sobre otro, sin garantía de síntesis. No habrá síntesis posible, en una sinarquía tergiversada.
Descifra
Lo que carece de nombre
El tuyo propio, mendicante de lengua.
Descifra
Lo que carece de luz
La mía propia, hambrienta de destello.
Peces
Branquian entre bemoles
Nadan encima de la nada
Atraviesan el torrente acuo
Fenecen en el cielo inundado
Abisales siempre
Bajo el arché de Mileto.
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