Se dijo en el curso de Literatura de no ficción, a raíz de una lectura de Javier Cercas: "la actitud de Bolaño con respecto a la narrativa chilena de los noventa era muy parecida a la actitud de Parra con respecto a la poesía de mitad de siglo: revolver el gallinero, volverlo todo patas arriba. Sí, una actitud guasonesca".
jueves, 25 de septiembre de 2025
miércoles, 24 de septiembre de 2025
Reflexión de hace doce años. Evidente cambio en el estilo:
Creo que las nuevas fábulas sobre el fin debieran tener por premisa pequeñas digresiones, tales como la del reloj despertador averiado o la del perro meando la rueda del vehículo. El proceso de síntesis del mundo moderno es tal que la intuición del final puede percibirse en la mínima vuelta a la manzana. Los semáforos se asemejan a cuentas regresivas de los pasos de la ciudadanía. Las cuentas de la luz y del agua después del opio de las fiestas se vuelven credenciales de madurez y, en cada momento, el trabajo de toda una vida puede ser el habitat para la bestia que se devora a sí misma, a la manera de Millán en el Apocalipsis doméstico: cada pieza y mortal de la ciudad como un gran dominó que precipite su propia reacción en cadena. La entropía es, a la vez, el cliente ejemplar, el candidato político y el accionista sagaz. El caos es el copiloto.
viernes, 19 de septiembre de 2025
"De cómo el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha llegó a Chile. Introducción". Sergio Macías
"Chile aparece en El Quijote a través de la famosa obra La Araucana, cuyo autor es el soldado y poeta nacido en Madrid, pero de sangre vasca, Alonso de Ercilla. Tal es la importancia de este libro escrito en octavas reales, a la manera de Homero cuando se inspira para escribir La Ilíada, que Miguel de Cervantes y Saavedra lo coloca en su biblioteca como uno de sus textos fundamentales. Así lo dice en un capítulo de la novela más famosa de la lengua castellana y una de las principales de la literatura universal.
A Cervantes le fascinó La Araucana. Encontraba en ella una descripción épica de aventuras históricas, donde curiosamente y a diferencia de El Quijote, la imaginación se acercaba a hechos reales basados en las batallas de los españoles contra los fieros mapuches, los indígenas más indómitos del Nuevo Mundo. Sus combates contra el imperio español se mantuvieron por siglos. El canto épico que hace por aquellos años este joven autor de noble linaje, es exótico por la original base histórica de la secuencia de acciones heroicas y porque Chile, el lugar lejano en que se desarrollan los acontecimientos desde los años 1554 hasta 1562, se encuentra en América en el punto más lejano de la Península Ibérica, aislado por océanos, desiertos y montañas.
Chile, fértil provincia y señalada
en la región Antártica famosa,
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa:
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometido.
Ercilla, que luchó de voluntario en la conquista de Chile, se convierte en personaje y, como don Quijote, está convencido de que su contienda tiene como finalidad un mundo mejor, sin que presente, claro está, ningún síntoma de locura y su idealismo pueda ser muy discutible.Creía en la política del imperio. Tampoco llega a ser, por otro lado, un Sancho Panza. Ercilla es partícipe y testigo de la guerra contra los araucanos; Cervantes, en cambio, inventa el personaje que está inmerso en los sucesos propios de su mundo ficticio".
jueves, 18 de septiembre de 2025
La secreta misión espiritual de Chile, Ziley Mora Penrose
"A pesar de tanto contemporáneo absurdo y extravío, Chile tiene su misterio, ya desde su nombre, que en la Colonia era el de “Reino de Chile”. Si todo lo que es, es con anterioridad su propio prototipo, nosotros disponemos –ya las hemos reunido en un libro- de las trazas de la misión espiritual o daimon de Chile. Se tratarían de indicios, de residuos de una gran idea sembrada remotamente desde el Cielo, acaso «espolvoreada» apresuradamente, como si se tratase de unas incómodas pepitas de oro a esconder detrás de unas altas montañas, cual si fueran los restos áureos de una vieja sabiduría naufragada en los albores de la mar Pacífico. Pálpito nuestro nada nuevo en todo caso, porque ya lo había presentido otro amante cabal de Chile, el Abate Molina, a mediados del 1700: «…parece que la nación chilena haya sido en otro tiempo más culta de lo que es al presente, o a lo menos que ella sea un residuo de algún gran pueblo espiritual, el cual debió caer por alguna de aquellas revoluciones físicas o morales, a las cuales está también sujeto nuestro globo…»
domingo, 14 de septiembre de 2025
Totalmente de acuerdo, y qué lata el moralismo en lo literario: "– Desde 1991 hasta hoy, el ecosistema literario ha cambiado notablemente: ¿Cómo ves ese cambio desde tu experiencia? ¿Ha cambiado también la manera en que se recibe, se lee o se valora una obra como la tuya?
– Todo ha cambiado, de manera radical, en los últimos veinte años. El lector ha cambiado, la cultura ha cambiado. Esta cultura en que se juzga el valor de la obra por su contenido, por su pertinencia con problemas sociales, ha sido devastadora. Hoy día no sabemos y no queremos precisar qué es una buena novela, qué es una buena obra de arte, como si el arte hubiera de ser juzgado por su contenido edificante o no. Hoy día se juzga el valor de la obra por su contenido moral, como ocurría en el siglo XIX. Nos saltamos todo lo que se hizo en el XX".
sábado, 13 de septiembre de 2025
Un autor dijo por ahí: "¿Por qué tiene que pagarle el Estado a un escritor? Que escriba y si no, que trabaje". Muy de acuerdo. El auténtico escritor no necesita que el Estado lo subsidie, escribe porque no puede evitarlo, porque se obsesiona, escribe aunque esté cesante, escribe porque trabaja, etc.
viernes, 12 de septiembre de 2025
Quiero subrayar algo que me pareció curioso: un compadre en un comentario al video sostuvo que el clásico poema “El hombre imaginario” de Parra era, a su parecer, una reinterpretación de otro poema de un poeta rumano surrealista de nombre Gherasim Luca, llamado “Suspiro-trampa”. Para justificar su postura, dijo que el poema de Luca salió antes que el de Parra, siendo publicado aquel en el libro Héros-límite de 1953, y el poema del antipoeta vio la luz un tiempo después, en Obra gruesa de 1969. Debo confesar que hasta busqué la “Antología de poesía surrealista" de Aldo Peregrini para corroborar todo lo dicho por el compadre. En efecto, el poema de Gherasim Luca era anterior que el de Parra, y entre ambos hay un cierto parecido, incluso hasta una resonancia, de lo que no se sigue necesariamente, creo yo, una intertextualidad. De todas formas, queda abierta la inquietud (anti)poética.
SUSPIRO-TRAMPA
de Héros-límite 1953
la mano invisible descansa sobre un león invisible
el león flota en un cuarto invisible
perfectamente súbitamente invisible
el aire de ese cuarto es un cuchillo invisible
insensiblemente respirado por el león esencialmente invisible
para el cuchillo invisible
la mano no es más que unos lentes apenas visibles
pero es él el cuchillo el que es ingenuamente
lentamente claramente invisible
porque los lentes no son más que la superficie de la mano
la superficie espejeante y sensible
del agua de un lago
del otro lado de un lago somnoliento
y ausente y fácil y pasivamente invisible
pasivamente invisible la mano invisible
empuña el cuchillo pasivamente sustancial
y lo hunde lo hunde lo hunde
profundamente
en el agua locamente invisible
particularmente invisible silenciosamente invisible
de tu piel simultáneamente nube
nube arena visible irreconocible indivisible
invisible arena nube arena arena irreconocible
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