jueves, 22 de agosto de 2024

Jens Balzer, ensayista: “Lo ‘woke’ ha llegado a su fin por sí solo, ha perdido su atractivo”

P. Sostiene usted que lo woke está llegando, en cierto modo, a su fin, ¿es así?

R. Ha llegado a su fin por sí solo, la gente está harta de que ese sea el foco. En Estados Unidos se ve que el momento cumbre woke ha pasado. El siguiente paso, ahora que ha perdido su atractivo, al menos, en círculos intelectuales y culturales, es pensar ¿qué podemos preservar de eso? Lo woke busca diseñar una infraestructura para que todos tengan una voz tan fuerte como las que dominaron durante décadas y siglos.

martes, 20 de agosto de 2024

La profunda tristeza del galán francés. Un tiempo atrás, había solicitado la eutanasia. La depresión es un monstruo que devora incluso a los más grandes. No reconoce créditos ni honores. Carcome el alma humana. Hay, sin embargo, en sus dichos, una belleza oculta tras bambalinas, la belleza del sentimiento romántico en su sentido decimonónico. El imperio de la emoción tan frágil como el mundo que lo sostiene: “Voy a dejar este mundo sin sentirme triste. La vida ya no me atrae. He visto y experimentado todo. ¡Odio la era actual, estoy harto de ella! Veo todo el tiempo criaturas realmente detestables. Todo es falso, todo es reemplazado. ¡Todos se ríen del otro sin mirarse a sí mismos! Ni siquiera hay respeto por la palabra dada. Sólo el dinero es importante. Escuchamos sobre crímenes todo el día. ¡Sé que dejaré este mundo sin sentirme triste por ello!”. Alain Delon

lunes, 19 de agosto de 2024

Brigitte Bardot escribió una carta en despedida de Alain Delon. Se mostró muy desconsolada. He aquí algunos fragmentos: "Al morir acaba un capítulo magnífico de una época pasada de la que fue un monumento soberano (...) Pierdo un amigo, un 'alter ego', un cómplice. Compartíamos los mismos valores, las mismas decepciones (...) Su partida deja un vacío abismal que nada ni nadie podrá cubrir". La actriz sentía una conexión profunda por Delon, incluso más allá de lo romántico. Lo quería a morir, y se nota. En su carta, Bardot acaba citando un verso del poeta Alfred de Vigny, titulado La muerte del lobo: "Al ver lo que se ha sido sobre la tierra y lo que se ha dejado atrás/solo el silencio es grandioso; todo lo demás, debilidad". Cuando el sentimiento por el otro se vuelve algo sublime, no hay muerte que lo opaque. Apolínea belleza del amor.

domingo, 18 de agosto de 2024

Solo existen dos tipos de hombre en el mundo: los "Mick Jagger" y los "Alain Delon" de la vida. Al medio, siempre habrá una Marianne Faithfull.

Como el perro

Se escribe rabioso como el can que le ladra a las ruedas de los automóviles sin poder atraparlas, o se escribe desesperado, como el can que aúlla, bajo la noche, por el abandono de su dueño en medio de la nada, a la intemperie.

sábado, 17 de agosto de 2024

El ejemplar perdido de Absurdía de Alex Tacussis

“El tiempo es una zarpa que nos erosiona hasta convertirnos en nada, eficientemente, minuto a minuto; y a todo. Me sorprendía en estas reflexiones cuando un asunto no me proporcionaba los resultados esperados.” Absurdía, Alex Tacussis.


El viernes volví a la Biblioteca Severín a preguntar por el libro Absurdía (1987) del escritor chileno Alex Tacussis. Segunda vez que voy a preguntar por él, y la respuesta es que no lo pueden encontrar. Está en el sistema, figura como 863 TAC en el registro, sin embargo, no está el ejemplar.

-Si no está, entonces lo sacaremos del sistema-, dijo el bibliotecario.

-¿Qué le habrá pasado?-, le pregunté.

-De seguro, al hacer inventario en los archivos, lo perdieron. No puede habérselo llevado nadie, porque figura como que nunca ha sido prestado desde el año 2011-, contestó el bibliotecario, contundente.

Y eso no podía ser posible, por la sencilla razón de que yo lo pedí. Está la fotocopia anillada del libro como evidencia. Se trata de la primera edición del libro, marcada hasta con el timbre de la biblioteca y el timbre de la Dirección de Bibliotecas, archivos y museos.

El lunes pretendo ir con esa fotocopia anillada del libro a ver qué pueden hacer al respecto. Aunque lo más seguro es que se desentiendan de aquel enigmático ejemplar de Absurdía. Hace años había leído el libro. Nunca más encontré por ninguna parte una copia. Tampoco había demasiadas referencias a su obra y aun a su persona en internet. Como mucho, el prólogo del libro escrito por Alfonso Calderón en Bruselas, el 9 de octubre de 1986.

Con el tiempo investigué a fondo sobre este Absurdía. Era tanta la obsesión por su misterio que hasta pensé, en su momento, hacer mi tesis de grado sobre esta rareza. El problema era que no había suficiente marco teórico. Puede que esa haya sido una razón de sobra para escribir la tesis, pero desistí. Ahora vuelvo sobre el libro Absurdía en calidad de lector impetuoso y encontré un par de referencias antiguas.

Una se encuentra en la Revista Hoy, número 542, del 7 de diciembre de 1987, página 58. Se trata de una breve reseña al libro de Tacussis en la sección Escaparate. En esa reseña se dice que Absurdía es una especie de Macondo propio del autor, “un país donde suceden cosas semejantes a las que suceden en otro país de esos que el lector conoce, ya sea “mediante la información”, ya sea “por haberlo experimentado”.

Otra referencia se encuentra en la Prensa Austral, de Punta Arenas, 22 de noviembre de 1990, página 2. En la sección “Lecturas del mes”, hay un artículo de Marino Muñoz Lagos que dedica un par de párrafos al libro de Tacussis. Señala que el país llamado Absurdía “se parece demasiado a Chile como para desmentirlo: aquí hay enredos burocráticos, se admira con veneración a todo lo que sea extranjero, el consumismo es el pan de cada día y la flojera no se compadece con la inteligencia de sus habitantes”.

Hay interpretaciones claves en Absurdía que nos hablan de un país kafkiano, con un toque de distopía y de sátira. Un fragmento decisivo del cuento homónimo lo describe así:

“Absurdía, tierra de los improvisadores profesionales, el país campamento autoglorificado en un engaño infame, territorio de dificultades, o Dificultandia si se prefiere y como en realidad debería llamarse, lugar del acoso policial, de la dictadura tributaria, de las desventajas étnicas, donde cívicamente se es nada, el país que jamás progresará debido a su incurable trabazón cerebral… ¡Y qué digo!: a veces, antes de dormirme, o cuando relato alguno de estos increíbles pasajes a mis amigos, me viene a la mente la inminente realidad de que nuestras oficinas absurdenses habrán de cerrarse, y no dejo de preguntarme, con recogimiento y un sabor amargo, quién de nosotros será el infeliz que vaya a ejecutar la gestión cuando se firme el acuerdo final”.

Pretendo volver sobre la novela, porque es evidente el parangón entre Absurdía y el Chile de los noventa. ¿Pero habrá en Absurdía elementos y caracteres del Chile reciente? A juzgar por la descripción, me temo que sí, aunque algunos elementos resuenan más que otros, en el Chile post octubre y post pandemia, como es la falta de progreso, la mediocre capacidad cívica, esa bien llamada “dictadura tributaria”, a la que tantos honorables se deben para estrujar a impuestos a la ciudadanía que le mandata con palabra muerta.

Si esos son los vasos comunicantes de Absurdía con nuestro Chile actual, entonces la propia anécdota en la Biblioteca Severín, el extravío del libro sin explicación y su registro pese a su desaparición, representan un ejemplo vigoroso de una realidad absurdense, por no decir, chilena, en el sentido de su relamido chilean way.

Vuelven a mí las mismas interrogantes de antaño: ¿será Alex Tacussis el escritor invisible del que hablaba Claudio Giaconi? A veces la posteridad se apuesta en un libro incógnito, subterráneo, pobremente leído por olvido o por un motivo absurdo que emana de su propia significación literaria. Cito aquí, para rematar, un extracto del prólogo de Alfonso Calderón: “A todo escritor le es preciso -como suponía Raymond Chandler- pisar firme en la ciénaga. Ello valida el poder, la aventura y el riesgo de escribir”.



Una jaqueca terrible me vino de nuevo, como si un invasor se hubiera tomado mi cabeza. Raro, puesto que otras veces me dolía en la semana, cosa entendible por el estrés. Ahora me comenzó a doler de la nada, aunque, pensándolo bien, puede que el dolor tenga su origen en lo que se conoce como "caldos de cabeza", producto de una preocupación constante y un devaneo sobre pensamientos que no dejan de rumiar. Esos pensamientos giran en torno a nuevas ideas de escritura (poemas, artículos, columnas, crónicas, cuentos, reseñas) o relecturas sobre textos que ya había escrito y que continúan remojándose en el tintero. Hace mucho tiempo que me viene doliendo la cabeza muy seguido y lo achaco principalmente a mis obsesiones literarias. Tal vez se trate de "dolores de parto mental", como hubiera dicho Nietzsche o solo una alarma por saturación orgánica de la máquina pensadora. En esos casos, cabe un migranol o su dipirona y a dormir la siesta con la luz apagada y el silencio como arrullo personal. Qué paz se respira después, una paz vivificante.

Unidad orwelliana, Francisca Echeverría

"En una ponencia universitaria, un profesor critica una ley vigente y la universidad donde trabaja activa contra él protocolos de acoso, hostigamiento, violencia y discriminación arbitraria. El episodio no es un caso ficticio de literatura distópica, sino un hecho ocurrido en la Universidad Católica de Valparaíso la semana pasada. Un biólogo y doctor en Ciencias argumenta críticamente contra la ley de identidad de género y el programa “Crece con orgullo” y el resultado es el recién descrito. Como ha destacado Gregorio Binda, el mundo de Orwell parece está muy cerca. ¿Se equivoca? Guardando las distancias, es posible que no."

Imprenta del Universo

Hubo una imprenta en Valparaíso llamada “Imprenta del Universo”. Se fundó en el año 1860 y se encontraba en la Calle San Agustín, actual calle Tomás Ramos. Era propiedad de Guillermo Helfmann y fue, en su momento, la imprenta más importante de Chile. Cuando fue adquirida por el hijo, la imprenta pasó a llamarse “Universo” y, durante la primera mitad del siglo XX, dio origen a la revista Sucesos, la revista más leída de la época. Al indagar en la historia de la imprenta, resulta muy sugerente su nombre, su alcance metafórico: la Imprenta del Universo nació en Valparaíso. Yo creo que ninguna otra imprenta en el mundo puede darse el lujo de inspirar una frase tal.

Hay algunos afiches del año 1921, recogidos por Memoria chilena, que promocionan la imprenta y le dan un sentido aún más simbólico. Uno de un arlequín que sale cargando libros, cuya leyenda reza: “¿Lleva ud. Libros? Adquiérales en Universo”. Otro de un sátiro haciendo un trabajo de litografía sobre un libro. Dos afiches, sin duda, que nos remiten a imágenes significativas. ¿Puede ser que el bufón haya salido de la imprenta del Universo, riéndose por llevar consigo libros de comedia? ¿Puede que el sátiro esté imprimiendo algún rito sobre el gran libro abierto en la Imprenta del Universo? Puede que sí, como puede que no.

Valparaíso carga en su propia historia un universo completo de páginas impresas. A algunas, tal vez las más trasnochadas, las atraviesa la risa burlesca tanto como la inscripción dionisiaca. También se puede decir que la extinta Imprenta del Universo prometía, en sí misma, un alcance de proporciones cósmicas y astronómicas. A más de un siglo de distancia, nos queda el recuerdo de su litografía legendaria y su mecanografía de vocación universal, allende el puerto y el océano, chocando contra sus innumerables ejemplares, en el vaivén del tiempo.


viernes, 16 de agosto de 2024

La espiral efeméride (versión 2024)

Poema extenso con varias partes, escrito entre el 2005 y el 2006, y vuelto a editar el 2024:



En el rincón bilateral del tiempo,

y hoy, en un híbrido de hazaña y consecuencia,

afilo mi retorcido, cínico paladar, que fue hecho para sangrar,

y la mecánica de la insolencia trasciende,

en donde la omisión y la digresión no son opuestas.


No te quiero ahora para entrar al invernadero

y comentar este nuevo llamado al exterior.

No es necesario hacer algo público

en tal dimensión de curvaturas.

Todo se cuelga expuesto

en campanas húmedas y membranosas,

como sobre tu cabeza se abriera una boca,

discutiendo en un depósito de rancios favores y cumplidos.

La próxima palabra estaría equivocada

si la niego dentro de este circunloquio.

Perífrasis de la palabra,

Perífrasis del espíritu.

Adéntrate a través de voces desorganizadas,

entes amarillistas, sofocados de orgullo.

Redescubre lo que alguna vez fue luz.

La colisión empieza abriendo los sentidos

de ojo a garganta, la curvatura está viva.

Una recta curva toma forma de una línea predilecta

¡que todas las visiones del mundo podrían dimensionar!

y dar mayor profundidad a lo que alguna vez fue luz.

Cortinas restrictivas dramatizan la conversación,

como sobre tu cabeza se abriera una boca,

pone llave a cada cosa que te sea afín.

Una pantalla de fresco odio se deja ver,

al chasquido metálico de campanas líquidas,

di tu peor verdad y mejor mentira:

es el brote educativo presionando mi puño a mi edad,

es la gangrena atada alrededor del perro,

es un error criado y envuelto en simpatía.

Como desconocen tu omisión

da la espalda y habla de un síntoma universal.

Mira a tu más oscura articulación,

reintégrate a como acostumbras,

sucumbiendo sin mucha armonía.

Como comprenden el fin de tu cordura

encuentra una última dimensión

y termina con la conversación.

Conocimiento sinérgico, uniformidad global,

y en un nuevo día,

redescubre lo que alguna vez fue luz,

Pasión,

Miedo.


En cuanto abras los ojos,

encuentra el alcance longitudinal de ese porvenir,

cuenta tu conteo regresivo, una botella de nitro,

y ya te das la vuelta,

refrescado y resignado a la violenta humedad

de tu sueño físico, físico cual boca en botella,

como la apariencia de tu amuleto,

y está meditando y sembrado en tus casilleros de lozanía,

tanto que ya no lo ignoras ni sientes.

Imaginarlo sería solo una forma de decir

que es el mismo idiota, la misma sangre,

tu par de ojos codiciosos,

caras que me obligan a reconocer

una placenta sólida entre péndulos,

sonando a un tono inmortal.

La explosión fue mayor ahora y lo será después,

la siniestra comodidad de tu altruismo.

Para mí, no eres más que un trofeo flotante

sobre una pieza flotante.

Los rincones, cada rincón se desfigura

para evadir tu presencia.

No necesitas más que la misma sangre

para tu malogrado ADN,

Y está meditando y sembrado en tus casilleros de lozanía,

tanto que ya no lo ignoras ni sientes.

Imaginarlo sería solo una forma de decir

que es el mismo idiota, la misma sangre,

pues QUÍTALA, QUÍTALA,

¡quítala de mí, huevón!

he encontrado un mejor agujero que taladrar,

un mejor círculo que acariciar y concretar.

Abre los ojos...

y el porvenir explotó y la sombra explotó.

Imaginarlo sería solo una forma de decir

que eres solo un amuleto.

Todo lo que eres es un simple fetiche;

un instrumento,

un amuleto

usado

...

En el foco de la humanidad, inspecciona.

Es un huésped portátil y frío

que te entrega coloridos anteparaísos,

y si llegas a verlo, te darás cuenta

de que te interesas en él más que él en ti,

porque conoce cuánto puede consumir de ti,

y es infernalmente inagotable.

Solo ve a la mano maestra masturbar el circuito.

Comunicación inverosímil

en la que solo filtra la psiquis en filamentos.

Es la garantía del expectante,

el cebo e higiene del gran Juglar.

La carga crónica ya saldada para ti,

y para tu fantasía en recortes,

una caja de acromática libido

¿Es por eso por lo que pagas?

¿Por el metal radiactivo en tu interior

y que sólo reverdece tu faz en yerro?

A ver cuánto puedes ver.

Solo si pudiera exprimir,

el portal entre mil estelares,

envase de auto saprofito eléctrico.

¿Creerás lo que estás viendo?

¿Verás a lo que estás creyendo?

Vuelve a presionarlo, rotarlo, agitarlo,

hasta que conjugue tu fenómeno,

y entonces tu radar cerebral

lista para la señal de pánico.

Dentro de tu anestesia de cobre,

¿Creerás lo que estás viendo?

Réplicas hastiadas, de tu no-rostro

¡He ahí el producto de tus tres dimensiones!


Únete a los círculos y luego engánchate a uno.

Ellos ansían ser atendidos y devastados,

minimizados por el calor de su floreciente época.

Su apetito busca al más virgen y potencial,

así, tu antiguo sopor ya está saturado.

Su pecado en cadenas es un puño firme que raspa

el pasto nuevo de sus esencias.

NO CREAN YA en la tentativa evolución.

NO CREAN YA en el títere dinámico,

solo son un envase de materia y genes por dentro,

y solo un envase de genes y hedor por fuera.

Todo lo que quieren son los fragmentos

de un fructífero sendero

que solo ellos podían materializar,

y siempre se rehusaron.

No crean ya en la cristalización del abstemio,

no crean ya en el viril parto de los propósitos.

El alcohol que tanto promueven y desean

fermentará en pervertidas cosechas de ideales,

justo como el YIN-YAN opacando sus traseros,

cada vez que la curiosidad se vuelve paranoia.

Sus semillas de cambio no germinarán,

y sus reducidos vientres no harán fricción alguna,

cuando acepten que todo lo que han logrado

es ser Títeres-carroña de sus propios sueños.

El semblante de la luna los delata in fraganti,

en la mano maldita del sosiego.

Tú eres su extremidad, y en ti,

la verbal masturbación del abstinente.

YA NO HABRÁ palabras

para el que creyó rimar en tonos sobrios.

YA NO HABRÁ carisma

para el que creyó tantear a los ecuánimes.

YA NO HABRÁ retribución

para el que creyó barrer el último polvo.

Ya no habrá "rompe-fila",

ya no habrá ingenuidad, educación, recreo,

ya no habrá tratos blandos,

cuando acepten que todo lo que han logrado

es ser Títeres-carroña

DE SUS PROPIOS SUEÑOS.


La quimera postulante en él, en él,

la dorada proporción.

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21,

antes de lo perpendicular de un mundo-rubro,

la base de los datos no puede inspirar

más que una técnica factura

de memoria, de logros, de carcasas,

esa misma que infiere

hasta en la menor descarga de brillantez.

La lucidez, la vanidad del metal,

en concilio con la alérgica sustancia,

la carditis del alma, el resplandor del mineral

surgido del mismo tecnicismo,

como esa proporción.

La vacía singularidad se hace eterna,

informática, aproximada.

Si pudieran culpar a los cielos,

nosotros no los creamos,

ni él creó, ni yo, la creación.

Una legión de baterías pensantes se abre paso,

cuestionando un terreno repleto de gris,

color y forma de los avanzados.

Para salvar el mundo, un disco duro reprogramado.

El manejo de los circuitos intenta parecerse

al de su percepción de formas.

Miles de ellas, multiplicándose,

como bacterias en sus proyectos.

Así como se da a luz lo que usaremos,

y, al hacerlo, se hizo lo que creíamos banal,

por esa cosa llamada realidad,

por esa cosa llamada imaginación,

por esa cosa llamada progreso.

El espacio X, el nuestro, no basta.

Los borrones universales,

las leyes físicas,

los motores naturales,

ya no cumplen su legislado ejercicio.

No hay relatividad en cómo deban dinamizar la tierra.

Lo único cierto es la compra de los sitios

que les debían por invertir.

Están en cada avance,

cada mensaje,

cada fracción de arte,

no sobresaldrá sin su presencia.

Somos materia galáctica sin fondo a su lado.

Sin embargo, su paradoja se expresa

y detrás suyo, el Procesador Supremo.

Mientras deducen su velocidad,

él socava las vísceras del tiempo.

Mientras absorben su luz,

él entierra la médula del espacio.

El ejército del androide aproximado,

la clave ancestral desbloqueada,

la abismal consecuencia de Bill Gates,

domador de programas y dictador tecnológico.

Un pacto químico se estimula y produce,

a través de las imágenes vistas,

y los fantasmas del pasado segregan la toxicidad

y los venenos de la estirpe camuflados con la lluvia,

sobre colosales depósitos de gas y petróleo.

Hiroshima habrá de regar sus átomos,

dado el conflicto nuclear y el negocio misilero,

todo terminará reciclado

al ritmo de los bombos de guerra.

El paso de los ingenieros de la gran arma

enfrentando la tormenta, colores precipitados,

un nuevo brillo en sus penetrantes ojos.

La circulación de sus venas indica

que llega el momento de dominarlos.

Por el aceite de los movimientos,

se apoderarán de los panteístas.

En crisis de intereses,

la gran arma apuntará a lo superior.

El hambre del hombre, la quimera religiosa,

sin brazos turbo ya es un alquimista,

él, el de las “Puertas del Costo”.

Con el tiempo se darán cuenta

de que fueron hechos para crear y ser creados,

y no terminarán de construir su arquitectura maligna,

ya que el modelo dorado 2000

envuelve aquella proporción

y, en borde de una geografía,

te empuja sigiloso al extremo de los extremos.

Navegando en pantallas, ya lo tienes ante ti,

y cuando las bestias y las máquinas copulen,

los entes cívicos darán nombre al experimento.

El ejército del androide aproximado,

la clave ancestral desbloqueada,

la abismal consecuencia de Bill Gates

domador de programas y dictador tecnológico.

Desde el pasado, se describirá y revivirá

al desalmado substituto,

al único y cibernético substituto,

y este volará por lo remoto,

para desafiar a la gravedad:

poseída libido de la raza humana.


Vértices depresivos,

elevados, verídicos, para la inflación.

Con tal cantidad de vértices,

ellos prostituyen sus perfiles sin temor.

Llenos de humanidad y escrúpulos

tiran los dados multinuméricos.

Ellos apostarán por una cifra,

y así será la sublimación de lo Neutro.

Hostilizando la geometría del recuadro

donde estoy unificando estas líneas,

ellas también se volverán cifras

digitalizadas, insanamente en transistores,

procedimientos de lógica lasciva.

Las factorías de las penumbras en verde:

A puertas de todo un negocio

de frigidez promocionada.

A puertas de todas las voces

en imanes de ingeniería déspota.

A puertas de todas las vidas

que subyacen a tus créditos.

Y mientras consultan a la operadora

tu líder y esclava más mimada

será el más verde reflejo

de tu alienación.

El más ínfimo profeta de un Universo invisible,

El más ínfimo traductor y traidor,

el peor veredicto verbigracia del mejor publicitado error.

Él, ya cenado, ellos, ya límpidos e iluminados

y con la piedra pisada por su talón,

untado en pozos de belleza,

su maquillada palabra contra la antilogía terrestre,

itinerantes ovejas.

Solo un beso puro sobre su frente,

y ya están sueltos los primates del árbol del conocimiento.

Propaganda paradisíaca,

herejía de disfraces y velos.

Todos los siete días contenidos en páginas

No puedo renunciar a quitarlas del empaste.

Improvisando la receta de la creación

usufructo de cada palabra de testamento.

Violar el endiosamiento de la parábola,

violando la parábola, no al personaje,

Borrar cada claroscuro de los 7, solo los 7.

Todos somos ínfimos sin las luces.

Bajo los jardines infantiles,

siempre una hueste de nulidad y no efecto

como trepadoras en potencia y en ausencia,

como jefes de hogar en exilio,

hijos bastardos de Su Eminencia.

No pueden delatarlo en la corte del juicio final

más que como el ídolo de una cósmica fiesta

Masilla para laicos, laicos que meditan en su hemorragia,

rentando el pabellón del pentagrama

el polvo inmortal del cual bebe el demonio escarlata.

El arrullo de los ángeles en pugna

no es lo que Él espera de una sala cuna universal.

Él, en ninguna y todas partes,

al mismo tiempo que se sirve las galaxias

en un solo plato y menú, tanto como nosotros

propiciamos y precipitamos:

El vórtice de nuestra autonomía

El somnífero ambiental de Sn Gabriel

El incesto delicioso en el mutante.

Ya estoy harto de los puzzles arrojados

a la boca serpentaria de la fe

Ya estoy harto de la falacia gregoriana.

Harto del martirio sepultado

en millones de dólares,

Harto de todas sus creaturas.

Simplemente sudo, sudor, sudo

Y se suda lo que equivale a un vacío de belleza.

Entonces sacudo la piñata del futuro

deseando sangre y sexo eternos,

y el ángel caído sigue vigilando cual francotirador,

regando una promesa marchitada en milenios,

pero cotizada no más que en oro y grasa judía

¡El macho cabrío burgués, observa!

Violar el endiosamiento de una palabra,

violando al personaje, no a la palabra,

borrar cada claroscuro de los 7, solo los 7,

porque al final de los tiempos,

todos somos ínfimos sin las luces.


Expiración de las emociones,

la forma en la que proyectas eso llamado sentimiento,

lo que has experimentado, lo que has descubierto,

seguirá atrapado en su vacío, girando sobre sí mismo

cual espiral eterna,

cuántica del resentimiento.

El eterno retorno de los pesares,

no alcanzará a redondear sus esferas.

No lo experimentarás, no lo descubrirás,

porque la sangre de sus corazones, fluyendo

nunca dejará de acabar.

Expiración de las emociones,

la forma en la que fijas la mirada en tus semejantes

¿Qué te hace tan especial para buscar el infinito?

¿El estoicismo en tu universo de locura?

¿El alma cínica hostigada en tu interior?

Cada vez que acojas al mejor de los samaritanos,

despertarás como el más humano de los suicidas,

y el más pobre de los samaritanos, será, a su vez

el mejor suicida de los humanos.

La inveterada promesa, para todos nosotros,

pero aún tomada por asalto, por sus vidas.

Ante el despertar de los primogénitos,

ya estaré alquilando en el corazón de los mortales.

¿Es realmente estimulante cuando respondes por lo ajeno?

Responder como cuando la duda era absoluta,

y aquellos en el exterior te veían como uno de ellos.

Viendo el final, contando los pasos de regreso.

Si una celeste noción sale a la luz,

no te negarás, no manosearás otra vez tu innato egotismo.

Expiración de las emociones;

la forma en la que imprimen idilios en tus valores.

Todo el caos, todo el romance,

siempre batido al matiz de las arterias,

lo rojo,

lo arterial,

lo real.

Si esto es real,

la noción será visualizada

a puertas de una aventura,

¿Es esa la aventura donde lo único seguro es el fin?

Y el vertiginoso fin será el que deje como escapatoria

una utópica felicidad,

ya que la sangre de sus corazones,

nunca dejará de acabar...

Nunca,

pero siempre.


Y gira

Y gira

La histeria de la historia

Su porción de infinito

Su geometría imposible


Del baile de los ajustes de cuentas,

de la frigidez de la esperanza,

los torrentes finalizan por donde comienzan,

siempre de la peor manera.

Para estancar mi propia voz,

mejor trágate todo el cúbico vértigo de una vez.

Telepatía, finales postrados,

código Morse, ecos guturales,

como pasos sin escalas

en tu casa de rehenes,

en tu final de mes,

con nuestras dentaduras completas,

en tu desesperación,

con el objeto sagaz de la mano.

Para ti, a excepción de tu oxígeno,

nada más verdadero que la muerte,

MUERTE HASTA QUE RESPIRES.

Balancéate con disgusto,

balancea tu muerte en columpios,

para iniciar la esperada sesión.

Sobreprotegido, desnudo ante el juego confidente,

los nervios del calor que sensorizan

tu búsqueda de claridad,

yaciendo sobre esta silla.

¡Balancéate!

¡Balancéate!

¡Balancéate!

Gusta el disgusto,

repítelo hasta callarte solo,

en tu casa de rehenes,

en tu infierno personal

no habrá paga hoy.

Con nuestras dentaduras completas

en tu desesperación,

con el objeto sagaz de la mano

¡Que te dio de comer!

Para ti, a excepción de tu oxígeno,

nada más verdadero que la muerte,

MUERTE HASTA QUE RESPIRES.


Y gira

Y gira

La histeria de la historia

Su porción de infinito

Su geometría imposible


Tiempo

Verdad

Familia

Ilusión

Juventud

Creación

Poder

Fe

Vida

Muerte.