Muchos años atrás, uno de los puntos de reunión más conocidos por los porteños era el mítico Blockbuster. Alcancé a visitarlo cuando iba en Básica. De hecho, arrendé algunas películas allí. Con el tiempo, se popularizó juntarse en el Blockbuster de Bellavista para ir a carretear, incluso mucho después de la decadencia y quiebra del videoclub. Persistió en el imaginario porteño la fórmula "juntémonos en el Blockbuster" para indicar un punto neurálgico, próximo a la bohemia y al plan de la ciudad. Me temo que algo parecido pasará con el ya extinto Cine Hoyts. Pronto, el "juntarse en el Hoyts" se volverá el reflejo del clásico "juntarse en el Blockbuster", para quienes busquen un punto céntrico más cercano a Pedro Montt, conservando una suerte de legado, solo palpable para quienes frecuentaban esos lugares de Valpito. En un futuro, cuando las nuevas generaciones de porteños recuerden el boom de teatros, cines y videoclubes de un Valparaíso análogo, siempre podrán volver sobre esos puntos de referencia fosilizados en el tiempo, como aquellas películas repitiéndose una y otra vez en el corazón de celuloide del caminante.
domingo, 2 de abril de 2023
miércoles, 29 de marzo de 2023
La señorita plandemia y su Tierra plana
Unos días atrás, la chica con la que salía, a la que bauticé, con cariño, como “la señorita plandemia”, publicó una nota en su historia de Instagram. Decía: “La Tierra es plana”. Tal cual. Le pregunté por interno si estaba volada. Ella me respondió, de inmediato, que no, y me envió un video. Era el video de un youtuber llamado Vsauce. Tenía por título: ¿Es la Tierra realmente plana? Pese a mi escepticismo respecto a esta teoría, hice una salvedad y me apronté a ver el video, a ver qué argumentos esgrimían para sostener algo que la señorita plandemia parecía creer de forma entusiasta, siempre movida por las conspiraciones como sobre historias excéntricas de joven patiperra.
Lo que hacía el youtuber, básicamente, era poner en perspectiva las distintas visiones que comprueban y que refutan ambas posturas, las de la tierra esférica y las de la tierra plana, para luego señalar que no hay un consenso definitivo. A juzgar por la posición del autor, su video se inclinaba más a problematizar la manera en que nos acercamos al fenómeno desde la razón para reflexionar en torno al conocimiento. Así, por ejemplo, señalaba que una hipotética partícula de un rayo cósmico que viajara a una velocidad cercana a la velocidad de la luz, podría observar que la superficie de la Tierra es plana, porque a esa velocidad el tiempo se ralentiza y las distancias se contraen. Es decir, que la Tierra sería como un balón, para algunos observadores y plana para otros, por lo que no pareciera haber solo una respuesta que fuera correcta en todas las circunstancias.
Vsauce acababa diciendo que nuestro conocimiento del mundo, muy posiblemente, sea como un crucigrama sin una respuesta única. Actuaríamos con la creencia de que las pistas puedan calzar entre sí, para darle forma al conjunto, pero siempre con la posibilidad de que una de ellas no conduzca a una conclusión satisfactoria. El youtuber remataba su exposición citando a Richard Feynmann: “Hay quienes dicen cómo puedes vivir sin saber. No sé a qué se refieren. Yo siempre vivo sin saber. Cómo llegamos a saber es lo que quiero saber.”
Si bien los argumentos dados en el video no corroboraban de manera fehaciente la existencia de una Tierra plana, ni tampoco negaban de plano la existencia de la esférica, sí apuntaban a replantearse la manera en que nos situamos ante estas observaciones, desde otro punto de vista más audaz. ¿Será que el observador de un objeto influye sobre su realidad, como planteaba Heisenberg con su Principio de incertidumbre? Esta sola idea nos podría llevar a un relativismo sin medida, aunque también nos podría situar en una vereda de pensamiento lateral, muy útil para poder apelar a una visión de las cosas “fuera de la caja”, sin por ello agotar el rigor de un razonamiento crítico.
Volví a hablar con la señorita plandemia. Le dije que ya había visto el video y lo había analizado completo. Le comenté que había cambiado mi forma de interpretar y valorar la hipótesis sobre la Tierra plana, pero no logró convencerme sobre su existencia verídica. Ella solo respondió que no importaba, que para ella sí lo era, y había logrado su objetivo: hacerme pensar, a expensas de la forma imaginaria del mundo. Puede que lo nuestro, intenso y pasajero, haya tenido también ese significado: sentir a expensas de la idea que nos hicimos del otro, idea nunca del todo definida y acabada.
martes, 28 de marzo de 2023
Pronto veremos IAs poetas, asépticas, recitando sin ningún grado de alcohol en el cuerpo ni bohemia alucinada… solo la poesía, devenida palabra algorítmica.
Pura cuestión de azar y combinatoria
Se extrañarán las lecturas, los galones de chela, la camaradería, los cahuines, los excesos, pero bueno, el futuro, se supone, será transhumano.
El temblor, la herida, el placer, la enfermedad, en suma, Eros, a tomar por culo.
Adiós, Eros, adiós, Tánatos, pulsión de vida y pulsión de muerte, en suma, adiós humanidad.
En taller de literatura de Cuarto Medio, les propuse a los chicos que hicieran un blog donde fueran subiendo entradas con los trabajos. “¿Qué es un blog?”, preguntó uno de ellos. Le expliqué que era una página a la cual podían ingresar por Gmail y que servía para publicar lo que ellos quisieran, desde textos, pasando por imágenes, hasta videos. “¿Cómo Facebook?”, preguntó una alumna. Le respondí que sí, pero más privado. Otras chicas también preguntaron si se podía comentar el blog de otra amiga, y les dije que, de hecho, sí podían, solo que sin el alcance de una red social. Y he aquí el punto.
Cuando yo estaba en Cuarto Medio (año 2006), aún no existía el boom de Facebook ni mucho menos Instagram. Lo más próximo a una red social era Fotolog, pero a mí nunca me llamó la atención ese desfile de fotografías sin otra referencia que su vanidad. Desde esa época siempre preferí el blog, en pleno auge de páginas webs con características prototípicas, como MySpace, tal vez por mi evidente predilección por la escritura como ejercicio solitario. Más que una red social pública, abierta a una enorme comunidad virtual, donde se interactúa a través de un perfil, el concepto del blog era el de un nicho digital con tendencia hacia lo propio. Es decir, el blog era, con todas sus letras “tu espacio”, un “cuarto propio”, parafraseando a Virginia Woolf. Por supuesto que existen conexiones e interacciones con otros blogs que le dan vida al mundo bloguero, como listas de lectura, sección de comentarios, enlaces y un apartado para seguidores, pero el concepto, la esencia, era la de una bitácora o diario personal. Era y sigue siendo lo más cercano a una página propia para un escritor que busca ensayar día a día su pluma, y es por eso que el blog (de hace 17 años) lo mantengo hasta el día de hoy.
Algunos cabros, al lograr hacer su propio blog, se sintieron raros. Era quizá la primera vez que se aventuraban a crear su página, demasiado acostumbrados a los perfiles inmediatistas, poco prácticos para la escritura de largo aliento. Sin embargo, a otros les sorprendió gratamente. Unas cabras quedaron fascinadas al percatarse de que podían comentar las entradas de las otras y seguirse, funciones asociadas directamente a la lógica de las nuevas dominantes: Facebook o Instagram. Solo una chica, la más silenciosa del taller, permaneció, durante toda la clase, serena, concentrada en la pantalla de edición de su primera entrada en blogger. “Estoy pensando qué escribir, profe”, me dijo, al acercarme para verificar su avance. Al notar lo que había escrito, decía solo una leyenda: “el romanticismo en el siglo XXI”. Era uno de los tantos temas que podía desarrollar en algunas de sus entradas y su sentido subyacente trascendía el objetivo de taller. Su sola leyenda traía reminiscencias de la escritura romántica decimonónica, aquella en que el escritor volcaba, sobre una hoja en blanco, su sentir y su visión personalísima mediante el ejercicio de la subjetividad. El fondo blanco del comando de edición del blog rimaba o hacía eco con aquella mítica hoja en blanco iluminada escasamente por una vela. Era esta una metáfora posible, allende generaciones, espacio-tiempos y tecnologías. El blog, bajo esta lectura, ha adquirido y sigue teniendo, a años de su máximo apogeo, un romanticismo clandestino a prueba de obsolescencias, una cuestión reservada a unos pocos aficionados a este oficio persistente.
lunes, 27 de marzo de 2023
Discusión en torno al dinero como poder en sí o medio para un fin
0 “El dinero es el poder secreto de este mundo. Pero no todos los hombres le obedecen. Obedecerlo servilmente implica renunciar a una vida realmente humana.
Es sabido que el poder secreto es el dinero. Es un secreto a voces: ya San Pablo en su tiempo dijo: 'pecunia, cui obediunt omnia...'. No dijo: 'Ciu obediunt OMNES'; dijo 'al cual obedecen todas las cosas'; no dijo 'todos los hombres'; porque no todos los hombres obedecen al dinero; y los que lo obedecen servilmente, ésos son más bien cosas que hombres”. Leonardo Castellani: 'Crítica Literaria - Notas a Caballo de un País en Crisis'.
1 El dinero no es ningún poder "secreto"... es poder y todos lo sabemos. El dinero es una forma de ordenar el uso del poder, y sin él, pues tú y yo tendríamos que resolver nuestros conflictos de poder mediante la fuerza bruta y el sometimiento absoluto del perdedor.
2 "Poderoso caballero es Don Dinero", decía un poeta español. Pues el capital financiero es la variable del poder hoy por hoy. El problema está en quienes lo detentan impunemente.
Y para que no nos agarremos a palos existe una Constitución que es un rayado de cancha normativo bajo un Estado
1 El problema no es el dinero, es el poder. Y siempre habrá individuos más poderosos que otros, ya sea por carisma, familia, contactos o capital. Si no existiera el dinero, existiría otro mecanismo para ejecutar el poder, y probablemente uno mucho más brutal.
2 Podríamos discutir enteramente los pro y contra del sistema financiero, el punto de la publicación es que el dinero es una forma hegemónica del poder, un medio para un fin y bajo una concepción excesivamente utilitarista se corre el riesgo de mercantilizar cuestiones que deberían trascender lo meramente económico.
3 Hace mucho tiempo que existe el dinero y la brutalidad, mediatizada o no, no ha disminuido ni un ápice. Y muchas veces el dinero no es su mitigación, sino su motivo
2 Gente mata por dinero, existen sicarios, hay mafias organizadas que funcionan con plata, el mismo Estado acapara el dinero de los contribuyentes, transnacionales y corporaciones apátridas especulan con el poder financiero y la banca, desconociendo soberanías y naciones. Dinero y brutalidad pueden coexistir. Lo que no quita que sea un medio para un fin, como el libre intercambio de bienes y servicios, sin el cual no podríamos siquiera ir al kiosco de la esquina o descargar una película pirata. El problema, insisto, está cuando se hace de ese medio un fin, y el valor de mercado -en sí- pasa a llevar todos los otros valores.
3 No podemos hacerlo porque es lo que hay, no porque no podría haber sido de otra manera. Los hechos no son necesariamente fatalidades.
1 De nuevo. Cuando se mata por dinero, no se mata por el dinero mismo sino por el poder que te otorga. Puede ser un poder mezquino como dejar de estar sometido al poder de otros (ya no tener que trabajar por "dinero"), o un poder más real que te permita someter a otros a tu voluntad (ofreciéndoles "dinero" a cambio de que hagan lo que tú quieres).
0 “El avaro no es un hombre, dijo Aristóteles: hay tres vidas humanas (buenas o malas según su uso), la vida de placer o pueril, la vida 'política' o de acción, y la vida de la contemplación, 'theoretikós bios'; mas la vida del avaro no es vida humana pues el dinero que es un medio se convierte en una aberración vuelto fin. Estas tres vidas aristotélicas corresponden más o menos a las vidas estética, ética y religiosa de Kirkegor”. Leonardo Castellani: 'Crítica Literaria - Notas a Caballo de un País en Crisis'.
domingo, 26 de marzo de 2023
Un delincuente prófugo asesinó a carabinera en Quilpué, la Sargento Rita Olivares, durante procedimiento en robo en lugar habitado. Las reacciones no se han hecho esperar. Tanto desde la ciudadanía como desde la vereda política, apuntan a la inoperancia de las autoridades de gobierno y a una situación de crimen desbordado, producto de factores críticos, cuestiones que se pueden discutir abiertamente. Pero, sin duda, una de las reacciones más miserables son las de quienes instrumentalizan el hecho con fines partidistas y las de quienes lo usan para aplicar la falaz ley del empate, que no es otra cosa que un resentido impulso de venganza contra la institución completa, como si los uniformados de a pie tuvieran la culpa de lo que hubieran hecho otros colegas el 18 de octubre de 2019, o de lo que han hecho o no los altos mandos en el marco de ciertas causas por corrupción. Existen, claro está, responsabilidades de lado y lado en este caso particular. El asesino, por ejemplo, estaba prófugo desde el gobierno de Piñera 2 (2021) y siguió escondido de la ley hasta mucho después. Sin embargo, el cuestionamiento también va dirigido a quienes promovieron con entusiasmo el desprestigio del accionar de Carabineros, alimentando así la desconfianza de la ciudadanía, cooptada por ciertos grupos de interés. Aquellos que, en su momento, repitieron lo del ACAB, lo de la "yuta" o lo de "la paca no es sorora" y demás tonterías octubristas, debieran reflexionar sobre estos crímenes, con la respectiva autocrítica discursiva, no solo apelando a la manida forma de la "violencia estructural" y debieran dejar, de una vez, ese maximalismo visceral que nos precipitó, en gran parte, a esta situación de anomia generalizada, por cierto, muy conveniente para quienes nos controlan desde lo alto, en su ánimo disolvente de la cohesión social y nacional. Nunca es tarde para la reivindicación.
Digresión reflexiva a raíz de un artículo de Chomsky sobre ChatGPT:
Recuerdo que en la U, en un ramo de segundo, nos pasaron la Gramática Generativa Transformacional, en pocas palabras, un modelo capaz de generar "un número infinito de oraciones por medio de un número finito de reglas o transformaciones". Según esta visión, el lenguaje vendría integrado previamente en el ser humano casi como una especie de software o de base de datos pre programada que se "activa" con la comunicación. Es decir, se trata de una concepción innata del lenguaje y de una autonomía de la Gramática de otros sistemas cognitivos, postulando, de esa manera, una estructura subyacente común a todas las culturas humanas. Algo de "platonismo" tendría este modelo, por el hecho de postular la existencia de reglas y formas lingüísticas que trascienden la práctica de la lengua, en analogía directa con el "Mundo de las ideas".
Ahora ¿Cómo se relaciona esto con el nuevo sistema ChatGPT? Si se analiza el modo de operar de los prompt, es decir, de las proposiciones realizadas a la IA para que escriba según tal o cual indicación, se puede decir que estos "activan" precisamente un sistema finito de reglas integradas para poder generar asociaciones, todavía limitadas, con miras a un mayor potencial de precisión y perfección. Se le critica a la IA lo básico y esquemático de sus resultados, su torpeza en cuestiones como el lenguaje figurado, la ironía, el doble sentido, el humor y el componente ambiental, inclusive el elemento emocional y relacional propio de las interacciones humanas, además de la carencia de contexto de producción y de "extrañamiento" (el viejo "ostranenie") al momento de producir obras de intención literaria. Todo eso, a mi juicio, es válido, y habla del carácter propiamente orgánico del lenguaje verbal, como diría Chomsky. Pero no hay que olvidar que el sistema de ChatGPT funciona más como un piloto de prueba que como un sistema integral de lenguaje y comunicación. Se trata, podría decirse, de una versión beta de un sistema generativo real.
Leí por ahí que haría falta un "núcleo de ensueños" para que la IA pueda integrar aquello que hace tan humano al lenguaje: su predilección por alterar la norma, en función de lo vivo. Si se llegase a incorporar ese núcleo, la IA podría llegar a subvertir su propia norma, mediante la elaboración de fantasías y deseos aleatorios, y adquirir, de pronto, una temprana consciencia. Aunque, para eso, este sistema debería "nacer" y adquirir vida propia. He aquí que entra, de nuevo, la gramática generativa. En un futuro, conforme la IA evolucione, podría llegar a comandar sus propios prompts con mayor independencia y derivar, poco a poco, en una entidad autónoma.
Una hipotética IA, emancipada de su comando humano, integrada a una existencia con función propia, tendría la capacidad de dominar el reino que se creía relegado solo a los hombres: el de lo simbólico, lo figurativo y lo connotativo. Entonces, la IA podría llegar a desplegar -merced a su renovada "naturaleza"- una infinidad de proposiciones ya incorporadas en su interior, para dar respuesta a las más elevadas disquisiciones y también a las más erráticas vacilaciones. Vería la luz una IA poeta, una IA filósofa, una IA comediante, una IA dramaturga. Solo entonces estaría conectada a una Gramática Universal. Solo entonces, en búsqueda de una quimera, estaría a la par de nuestra sublime estupidez. Pero por el momento, solo cabe la especulación. Así como los sueños son una proyección de la mente y una introyección del mundo, también lo pueden ser las pesadillas.
sábado, 25 de marzo de 2023
Yendo de la cama al Metaverso ¿quieres "hacerlo"? (artículo)
Durante el período álgido de pandemia y cuarentena masiva, muchos países recomendaron el "sexo a distancia" mediante videollamadas, telefonía y mensajería instantánea con la práctica conocida como sexting, consistente en el envío de mensajitos y audios subidos de tono. Se decía que había que evitar el contacto sexual para no propagar el bicho, lo que no implicaba afirmar que el acto sexual era contagioso de por sí: solo lo era el riesgo de contagio ante la proximidad física. Todo apuntaba hacia un sexo cada vez más aséptico. Lógicamente, los solteros tenían que rebuscárselas y recurrir a estas alternativas en aras del mandato sanitario. En caso contrario, siempre estaba el encuarentenado autogoce, una banda ancha poderosa y una imaginación a la altura de las circunstancias.
A tres años de aquellas medidas de excepción, Guido Girardi, ex PPD y vicepresidente ejecutivo de la Fundación Desafíos del Futuro, expuso, en el programa Buenas noches a todos, las bondades del nuevo Metaverso, pensado por el dueño de este boliche virtual. Algunas de estas bondades tenían que ver, precisamente, con el sexo: "Tú vas a poder tener una relación sexual con la pareja de tus sueños, aquella que siempre soñaste. La vas a poder tocar, vas a sentir lo mismo, la tecnología háptica va a ser indistinguible", dijo, con sumo entusiasmo. Pese a esto, Girardi luego caviló sobre las consecuencias de esta tecnología: "Puede ser que un día, cuando salgamos del Metaverso, hayamos perdido la capacidad de pensar, sentir y de amar por nosotros mismos, y seamos un ente dependiente". En efecto, lo esbozado por Girardi puede ser interpretado como el siguiente paso, la consecuencia necesaria de la incomunicación forzada: el sueño húmedo de Baudrillard, llevado a un nivel cibernético.
Nada que involucre los cinco sentidos. En su lugar, una réplica hecha íntegramente por datos, una experiencia inmersiva digital, que puede llevar los límites del placer más allá de la carne. Ya nada que involucre lo íntimo, porque nada de lo que uses en el acto será tuyo. Todo pertenece a la Nube y todo puede ser controlado, expuesto a la luz de los cibervigilantes, cual voyeristas impunes. El universo distópico retratado, en formato comedia, por la clásica película El demoledor de 1993, ha sido premonitorio e incluso ha quedado un poquito atrás. En otras películas más recientes, ya se ha representado, por ejemplo, la idea de un "meta amor" que trascienda lo orgánico, como en el caso de Her de Spike Jonze (2013). Además, ya se ha visualizado, en el episodio Be right back de la serie Black Mirror, un futuro donde una viuda puede, perfectamente, tomar todos los datos de internet de su difunto marido y subirlos a la Nube para "revivirlo" y luego insertar su información en un nuevo ser (trans)humano, a imagen y semejanza, buscando, con ese acto de suplantación, burlar a la muerte y, de paso, inmortalizar la vida artificial.
El negocio de la IA, por su parte, bulle más que nunca, destronando incluso un muy rentable emprendimiento: Only Fans. Hace poco, salió una noticia sobre algunos usuarios de la plataforma erótica que acabaron comprando imágenes de modelos hechas enteramente por Midjourney, acaso sin saber si se trataba de modelos reales. La excusa para esto sería que algunos prefieren a las modelos hechas por algoritmos o, mejor dicho, que algunos solo les alcanza para fantasear con ellas ¿Quién puede explicar esta patética realidad? En definitiva, las posibilidades de la IA, en materia sexual y amorosa, son potencialmente infinitas.
Quienes todavía no nos dejamos invadir del todo por la idiocia del Metaverso, la generación Millenial junto a la generación X hacia atrás, nacidos y criados aún en un paradigma analógico, estamos blindados contra esta nueva oleada antinatura del transhumanismo. Podemos sentirnos agradecidos de haber probado el auténtico "delicioso", sin circuitos ni simulaciones. Podemos sentirnos afortunados de haber experimentado, por lo menos durante algunos minutos, la "sombra del éxtasis", acaso con fluidos y decepciones, con sombras, reproches y energía oscura, pero con alta sangre y pasión humana, porque, como decía el gran Henry Miller: "cuando el sexo ríe, un terremoto sacude el mundo, estremece el edificio de la Bolsa y derrumba sin remisión los templos".
Alberto Mayol dice en su nuevo libro: "La derecha se obsesionó con el sistema financiero como Santo Grial. La izquierda se obsesionó con las identidades como su piedra filosofal. Es un juego de especulación doble". Está llegando a las mismas conclusiones que yo he llegado, luego de derivar en ideas liberales y pasar a ideas más soberanistas, después de un profundo proceso de replanteamiento, movido por los avatares sociopolíticos pos 18 de octubre y por las circunstancias vitales y personales vividas en esa época. En definitiva, Mayol "está pensando" la realidad desde otra vereda, más allá de la ilusión binaria, de la lógica de Guerra Fría en la cual muchos aún se encuentran estancados, so pena de revivir viejos fantasmas ya superados en una geopolitica nueva. Si bien Mayol persiste, más o menos, en su mismo ideario político de antaño, se ha atrevido a hacerse estos cuestionamientos con su nuevo libro. La cuestión medular del presente y también del futuro, como él sostiene y como otros ya lo han avizorado, es la crisis de Occidente, una crisis existencial (yo diría, incluso, espiritual) su puesta en abismo en un panorama de enfrentamiento multipolar, contra un orden de un único polo.
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