miércoles, 29 de diciembre de 2021

¿El virus ha muerto?

Ha dicho Jorge Zamora, disidente activo de la plandemia, que “todo lo que está ocurriendo hoy en día se produce gracias a que las personas creen básicamente dos cosas: 1 que el virus existe y 2 que la PCR detecta enfermedad”. Según él, no se descubrió un nuevo virus, solo se hizo un constructo virtual consistente en secuencias genómicas que no son originales, sino que fueron dispuestas como si de un Frankenstein virtual se tratase. Sarscov 2, para Jorge Zamora, no existe en la realidad y es tan solo un constructo virtual binario. Sí, tal cual se oye. Zamora es uno de los pocos chilenos que se la juega con una tesis tan atrevida, y se propuso hacerlo con argumentos racionales y científicos. Él sostuvo que, al no haber aislamiento ni secuenciación del genoma del virus, sencillamente no se puede afirmar su existencia a ciencia cierta. Similar a tomar la foto de un OVNI y suponer su estructura completa para afirmar que existe, asimismo, con el Sarscov 2 suponemos su estructura en fotos, pero no ha sido individualizado su genoma real, y con eso es imposible afirmar que este presunto virus tenga siquiera la capacidad de enfermar y, por ende, de matar. Zamora, para seguir argumentando su temeraria tesis, citó a Wu Zunyou, jefe del Chinese Center for Disease Control (CDC), quien declaró este año que “el virus no fue aislado”. Sin virus aislado, no puede existir genoma del mismo. Por ende, no puede haber pandemia.

Lo dicho por Zamora resultaría inmediatamente censurado por los talibanes del Ministerio de la verdad de Bil Gates, redes sociales y farmacéuticas asociadas y coludidas. Y eso es lo realmente preocupante. Ya no tanto el contenido de su tesis, de por sí provocadora y transgresora, sino que la falta de debate y aun de disenso científico en torno a este bicho, ya no se sabe si real o imaginario.

¿Y qué pasa con los millones de muertos? Esa misma pregunta se le hizo a Zamora en una transmisión en vivo. Él simplemente respondió que el problema radica en el engaño de las PCR, que realmente no detectan el supuesto virus. Lo que hacen es identificar ciertos síntomas asociados a otras enfermedades afines, para luego ser clasificados arbitrariamente, y de acuerdo a protocolos dudosos, como “positivos” falsos o verdaderos.

Si todo lo dicho por Zamora resulta ser cierto, solo cabría pensar en las desastrosas consecuencias para la ciudadanía engañada y en la aterradora verdad tras toda esta trama conspirativa. Los que llaman conspiranoicos a tipos como Zamora caen en el juego de la verdad “científicamente comprobada” por los medios oficiales y atacan al mensajero pero no al mensaje, falacia del hombre de paja muy usada hoy por hoy para aplacar cualquier atisbo de crítica tachándola directamente de “negacionismo”. Todos los que desconfían del relato de la pandemia pasarían a ser negacionistas. En última instancia, solo se pueden debatir dos grandes posiciones enfrentadas: la de los promotores del origen natural del virus, provacunación y obedientes de las medidas sanitarias; y la de los promotores del origen artificial del virus e incluso negadores del mismo, antivacunación y desobedientes de la narrativa plandémica. Como ha venido siendo la tónica en materia de ideas, durante todo este tiempo, ambas posturas maniqueas se mantienen en pugna, en un estrecho conflicto por la verdad y el poder.

Que el virus ha sido usado por “manos negras”, me inclino a pensar que sí.

Que el virus no tiene un origen tan espontáneo como creemos, me atengo al beneficio de la duda.

Ahora, que el virus no existe y todo no es más que un macabro circo para someternos, me resisto a creerlo del todo, pero una intuición me lleva a pensar siempre en el peor de los escenarios como factible, a juzgar por la dramática sucesión de hechos acontecidos a lo largo y ancho de esta coyuntura histórica.

Después de todo, mantengo el sano escepticismo y solo puedo afirmar que los virus no están vivos, y que incluso son llamados, en ciertos tratados de medicina, “partículas zombie”. Estaríamos ante la amenaza constante de un zombie invisible, seguido de cerca por el miedo que alimenta la maquinaria.

Así, el virus es verdad y es mentira. Verdad en cuanto discurso del poder. Mentira en cuanto su inexistencia puede probarse.

El virus es vida y es muerte. Vida porque sobrevive en nuestra mente. Muerte porque parasita lo que vive.

“Un virus en acción es casi invisible, la luz fusela su cuerpo. Se lo puede observar bien con el microscopio Electrónico, únicamente Después de muerto”, rezaba Gonzalo Millán, en Letra muerta, del libro Virus.

Solo nos queda el pensamiento y su respuesta inmune

El lenguaje y su imbatible viralidad.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Tengo pensado un nuevo evento: poetas por la agenda 2030. Espero se sumen los vates del mañana, por un mundo más unido y global.
¿A cuál Boric hay que creerle? ¿Cuál es el Boric verdadero? Le preguntan a Atria en TV. "Yo creo que no hay moderación, sino que una ampliación a sectores más diversos", dice la periodista. ¿A cuál Boric hay que creerle? Como si el nuevo presidente fuese la versión millenial de Dos caras, o del Dr Jekyll y el señor Hyde. Igualmente, todos tenemos nuestro némesis, nuestra versión más amigable y nuestra versión descarnada ¿cuál es el verdadero Gabriel? ¿El liberal, el revolucionario o el socialdemócrata?
"Lo que veo es un neopuritanismo, un macartismo de izquierda que establece listas negras y define quién puede o no puede trabajar. Personas que son condenadas por sus opiniones y se quedan sin trabajo. Profesores que dejen de enseñar. Esto no es un chiste, es gente que es socialmente linchada en su vida diaria. Hay casos en los que se está convirtiendo en una caza de brujas. Con métodos fascistas se tacha de fascistas, a quienes se animen a cuestionar la doxa, la opinión mayoritaria. Es un fenómeno que se da con mucha fuerza en Universidades y en los medios. (...) Hay una inversión de todo: antes la izquierda era sinónimo de transgresión, humor, rebelión, esos eran valores de izquierda, pero ahora la izquierda se convirtió en solemne y el progresismo actúa como una patrulla moral que ocupa el lugar que ostentaba hasta hace pocos años la vieja derecha conservadora".

“En el final de la película Matrix, aparece la leyenda “sistema fallido”, es decir, el sistema está cayendo ¿para qué? Para poner en su lugar el siguiente sistema. Exactamente igual a cómo hemos estado viendo a través de la historia, el hecho de que esta elite ha gobernado desde siempre, donde ellos mismos ponen la energía para destruir el sistema que hay para poner el siguiente y gobernar con orden desde el caos, siempre bajo un orden dualista. (…) Por lo tanto, Matrix es una película que no nos habla de la verdadera salvación, sino que nos habla de cuán atrapados estamos en la ilusión”. (Jorge Zamora). De esto, se deduce que no hay un afuera de la Matrix, que Morfeo, como buen dios del sueño, solo lleva a Neo a conocer la “profundidad de la madriguera del conejo”, en directa alusión al universo de Carroll. Únicamente conoce otro aspecto de la misma dualidad, píldora azul y píldora roja. Esta última no lo despierta, lo lleva a otro plano de la Matrix, otro velo tras el mismo velo, capa tras capa dentro del sueño colectivo y la alucinación virtual. Dentro del sueño, el Señor Smith no es otra cosa que su némesis, el “demonio luciferino” que se propone eliminar la ilusión, atacándola desde adentro. Tal vez no se precise de salvadores, porque ningún Neo vendrá a señalarte el camino que cada uno debe recorrer en la apertura a su consciencia. Y, en todo caso, la única forma de comprender la Matrix y visualizar sus orillas sería “conocerse a sí mismo”, como reza la frase en latín en la casa del oráculo, “temet nosce”.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Acorde a los caóticos acontecimientos sociopolíticos de Chilito, se seguirá completando la fantástica y surrealista línea cronológica, con tal de aventurar una aproximación a nuestro tiempo histórico. La versión actualizada quedó así:

18/10/19 al 18/03/20 Era precovidiana de estallido o insurrección (según cómo se mire) – Convulsión máxima de las pasiones ideológicas de lado y lado; Piñera llama a combatir a un “enemigo poderoso e implacable; preludio al advenimiento del Estado de excepción sanitario.

18/03/20 al 25/10/20 Era poscovidiana – Estado de excepción sanitario incierto; estallido social o insurrección “interrumpida” y preámbulo al proceso constitucional “cocinado” después del Acuerdo por la Paz celebrado durante la era precovid.

25/10/20 al 16/05/21 Era poscovidiana – Estado de excepción sanitario indefinido y rumbo sociopolítico hacia una Nueva constitución. Estallido social o insurrección continúa “interrumpido”, aunque latente. El covid se establece como coartada geopolítica. La carrera por la constituyente agudiza la confrontación y la división (tanto de izquierda como de derecha)

16/05/21 al 30/09/21 Era poscovidiana – Estado de excepción sanitario indefinido (con miras a volverse eterno) y triunfo de la facción independiente dentro de la Convención Constituyente. Muerte política de la derecha. Renacer de la izquierda “independiente”. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Chile se pone a la expectativa de la hoja en blanco, cual ejercicio mallarmeano (promesa mesiánica de por medio) mientras se vuelve –de manera subrepticia- el reflejo fractal de una agenda global.

30/09/21 al 21/11/21 Era poscovidiana – Fin de Estado de excepción sanitario. Días después, el 12 de octubre, Día de Encuentro de dos mundos, el Gobierno declara estado de excepción en el territorio de la Araucanía, con miras a volverse indefinido, tal cual parecía el Estado de excepción sanitario. Carrera por la presidencial se vuelve el tema político país. Resucita la derecha, con triunfo de Kast en primera vuelta. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Chile se pone, todavía, a la expectativa de la hoja en blanco. Los planes globales para nuestra nación, de la mano de la Constituyente, conservan su vigencia, conforme se avanza hacia la consolidación de cambios estructurales.

22/11/21 al 19/12/21 Era poscovidiana – Continúa Estado de excepción en la Araucanía. El covid se mantiene como coartada geopolítica. La carrera presidencial se debate entre dos opciones que polarizan todavía más a las masas. La pugna dilemática acentúa los conflictos de lado y lado, sin posibilidad de diálogo ni conciliación. Triunfa Boric y el sector progresista. Kast y el sector conservador son derrotados. La izquierda progresista se proclama nuevo gobierno. Embriaguez electoral, triunfalismo democrático.

20/12/21 al 11/03/22 (presente) Era poscovidiana – Continúa Estado de excepción en la Araucanía. El covid se mantiene como coartada geopolítica. Tras haber ganado Boric y la izquierda progresista, la derecha se ve obligada a replantear su estrategia política, de cara a una futura oposición y a un proceso constituyente en marcha. Por el momento, reina una tensa y sospechosa calma con un “estallido social” en latencia, (con miras a volver recargado), un conflicto mapuche en contra del Estado de Chile y a favor de una Nación autónoma y una verdadera plandemia que sigue sirviendo de telón de fondo para el control de los poderes globales.

Lo único seguro, repito, es que no hay un retorno a la era precovid.

Una presidencia transespecista

"Con la Irina tenemos una fauna propia imaginaria en donde nos transformamos en manatíes, en focas, en pájaros para volar juntos", dijo Boric ante el asombro del presentador del programa. "Yo le voy a decir a mi señora esta noche que seamos dos manatíes también...", bromeó Don Francisco ante las risas de la audiencia. Pero Boric hablaba en serio...".

Entre dictadura sanitaria y dictadura de corrección política nos debatimos.

viernes, 24 de diciembre de 2021

"Si se acoge el laicismo estatal, deberían desaparecer del calendario los feriados de tradición religiosa, como el día de las iglesias evangélicas, el de la Virgen del Carmen y por cierto la Navidad. No se podrá poner pesebres en edificios públicos como en el Palacio de la Moneda o en municipalidades; ni hacer conmemoraciones navideñas en servicios de la administración pública. Hasta el Viejo Pascuero, de indudable origen cristiano (por San Nicolás), podría ser considerado un personaje que vulnera los principios de un Estado laico.

Seguramente nadie ha pensado en estas consecuencias, que hoy parecen ridículas. Pero cuando se pone en la Constitución que Chile es un Estado laico, que no tiene religión oficial y que no se puede discriminar entre religiones, se ha iniciado un camino que nos conducirá más tarde o más temprano a la sustitución o eliminación de las fiestas religiosas y entre ellas la de la Navidad". 


Disfruten la Navidad, porque esta podría ser la última. Ciertos convencionales quieren hacer las veces de Grinch.

jueves, 23 de diciembre de 2021

Se cumplió la profecía: tras ser expulsados y desterrados, sin dinero en sus bolsillos, los poetas rindieron loas al futuro presidente y lograron encumbrarlo para regresar a la República y hacer de la poesía el eje de la Nueva Constitución. Las musas no mienten