Un chico revisa furtivamente el historial de navegación del google chrome en mi computador, después de terminar la clase. Lo hacía para ver si encontraba algo raro. "Mire qué interesante", dice mientras me ve viéndolo registrar el historial, haciéndose el leso. Un compañero a su lado le dice que desista, que no encontrará nada. Otro que obviamente, porque el profe borra el historial de manera oportuna para que ninguno pueda conocer sus navegaciones en línea. Este mismo le alcanzó a mencionar que "si buscas porno, lo siento tendrás que verlo en tu casa". Al cachar que no había ahí nada del otro mundo, solo una seguidilla de búsquedas anodinas, el chico del principio se levantó y dijo que "cuidado con meterse en la deep web, profe". "Ahí no la cuenta", le alcanzó a replicar el otro.
viernes, 27 de julio de 2018
jueves, 26 de julio de 2018
Sobre el cyber ataque de los "Shadow Brokers" al Banco de Chile, dicen que no solo fue ahí sino que a otros bancos más. Lo que no publicitan es el mensaje dejado por el supuesto grupo en Twitter: " Tu gobierno paga por espiar, tu gobierno es el objetivo, y tú pagas. El ataque es nuestra firma. Nosotros no perdonamos. Libertad para: -dreex1 -B00du13 -Mr.H -TESTnull". Un caballero en el Mega, afectado por ser cliente del Banco Chile, le mencionó a la prensa que "ya no hay seguridad. No podemos confiar ni en el banco. El día de mañana nuestra plata no va a estar, y ahí vamos a quedar". Se deduce de esto que el ataque de los Shadow Brokers tenía un propósito: no sembrar el caos, sino que propiciar la desconfianza en el orden financiero, porque vuelve al viejo lema de Bertol Brecht: "¿Qué es robar un banco, comparado con fundarlo?". La plata con la que vives y por la que luchas, ¿es realmente tuya?
Científicos italianos descubrieron evidencia de un gran lago salado bajo Marte, que podría albergar un “depósito biológico” de microorganismos. Sostienen que esto podría ser el primer paso para albergar vida en el planeta y próximamente para colonizarlo. El paso de la ciencia ficción a la realidad comprobable, en lo que ataña al planeta rojo, sería un hecho. Aunque esto ha traído, por lo pronto, más consecuencias para el planeta azul. El globo se polariza entre los entusiastas de la ciencia que ven en esto una revelación, un nuevo comienzo para la raza humana, y los más escépticos, que ven en esto el signo de la hipocresía espacial, bajo la motivación altruista, alegando que primero habría que disponer de suficiente agua potable para los propios terrícolas más desposeídos. El dilema político queda planteado: ¿Más agua salada para los marcianos o más agua potable para los terrícolas sedientos? ("Hay más agua en Marte que en Petorca", rezaba un tweet local). Bradbury en sus Crónicas Marcianas ya hacía patente esa inquietud, la inquietud sobre el encuentro con la alteridad y su colisión. Vislumbraba un escenario en que la colonización marciana no fuese sino un reflejo de la colonización americana. Adonde sea que lleve el hombre su radio de influencias estaría presente, tanto ese incontenible deseo prometeico de conocimiento como esa inconsciente voluntad de dominio que sobrepasa los límites cósmicos. Marte era el dios romano de la guerra. Bradbury lo expresaba claramente cuando el Viking 1 aterrizó sobre el planeta rojo: «Hoy hemos llegado a Marte. Hay vida en Marte, y somos nosotros». La vida se identifica con la guerra. En Crónicas marcianas, la guerra la lleva el ser humano.
miércoles, 25 de julio de 2018
"-Profe ¿usted ha probado el éxtasis?", fue la primera pregunta que me hizo la chica revoltosa del puesto de más adelante al volver a clases. La miré serio, negándome a seguirle la corriente, pero entreviendo que su pregunta solo era el típico leseo para romper el hielo, su irreverente forma de extrañamiento. La compañera de al lado, al notar esa mirada suspicaz, respondió sin apuro: "El profe no te dirá nada. Su sola cara lo delata". El silencio de su profesor claramente otorgaba.
En la nota de suicidio de Oksana Shachko, cofundadora del movimiento Femen, decía: "Sois todos unos falsos".
martes, 24 de julio de 2018
El supuesto caso viral del soltero chino de 31 años, Niu Xiangfeng, quien, en su intento desesperado por encontrar una esposa, ha sido rechazado -según dicen- casi "80000 veces", me recordó a una anécdota que alguna vez comenté sobre Albert Ellis, el psicoterapeuta yanqui que, en un intento por superar su timidez con el sexo femenino, contaba que, de joven, se obligó a conversar con más de cien mujeres en el jardín botánico del Bronx, durante un mes. Decía que, pese a no tener éxito en ninguna cita, perdió, en cambio, su miedo al rechazo. Mientras que el soltero chino insiste de manera necia en una empresa que, a todas luces, -merced a su tozudez y desesperación- nunca llegará a buen puerto, el psicoterapeuta yanqui demostró que esa misma técnica errática podría servirle para superar la resignación y la autohumillación. Ambos, fracasados sentimentales, solo que uno hizo de la idea de casarse su cruz, y otro de la idea de emparejarse su estoico experimento, aunque es muy probable que la exhibición victimista del primero no sea otra cosa que una última medida kamikaze, y la intelectualización del segundo, otro proceso velado de la libido.
Stefan Zweig, exiliado en Brasil, se había suicidado con su esposa ingiriendo un veneno letal. Se aduce que lo hicieron tras ver su "patria espiritual" invadida por los nazis y tras ver a Europa "destruirse a sí misma". Hace poco, en Conchalí, un anciano le disparó en la cabeza a su pareja para luego dispararse él mismo. La pareja vivía sola y ambos padecían cáncer. La anciana había sobrevivido al balazo pero murió luego en el hospital San José. Irónicamente, solo en ese estado pudo salir de la cama en la que permanecía postrada durante años. Según cuentan, el anciano iba a ser llevado a un asilo, por lo que, en un último sacrificio amoroso, pactaron quitarse la vida para permanecer juntos por siempre. El paralelismo no es gratuito. Solo que la única patria espiritual que conocían estos ancianos era la patria del amor, la patria del amor agonizante, invadido por la inclemencia del egoísmo, y lo único que se destruía a sí mismo era el horizonte de sus sentimientos, ultimados, en un heroico pacto de pólvora y sangre. Chile llora de amor.
lunes, 23 de julio de 2018
Lucy Avilés cree a pie juntillas que la incorporación del Jardín de las delicias de El Bosco en libro del Mineduc fue obra del Movilh, esto al notar que un pasaje de arte para tercero básico contenía "flores metidas en partes íntimas", específicamente, en el recto de ciertos personajes. "No queremos que homosexualicen a los niños", se le oía reclamar a la religiosa. Una pataleta ignorante, desde una primera lectura, una pataleta propia de un dogmatismo idiotizante, en donde si Avilés tuviese un poquitito de comprensión lectora se daría cuenta que el significado del cuadro que compone un volumen tripartito tiene una intención moralizante. Se trataba precisamente de graficar de manera pictórica un "falso paraíso" influenciado por la lujuria del mundo físico. Pero el verdadero cuestionamiento no pasa realmente por la limitación cognitiva e intelectual de la mujer religiosa, sino por el propósito del Bosco dentro de un libro pensado para chicos de tercero. Un cabro de esa edad de seguro se preguntará, aún no contaminado por el sesgo ideológico ni confesional, ¿por qué todos desnudos? ¿y por qué todos haciendo tantas cosas raras? La pregunta que cabe hacerse es ¿podrá un profesor explicar a un cabro de tercero, con el Bosco en sus manos, el real contenido de esas imagenes, sin caer en la moralina religiosa ni en la arbitrariedad artística? ¿Qué podría aportar realmente la visión de un culo ensartado de flores o de un cunnilingus al imaginario de un cabro todavía en plena fase de aprendizaje por extrañamiento? Solo cabe afirmar con seguridad una sola cosa: El jardín de las delicias, obra concebida probablemente por encargo con el fin de exponer los pecados, primero leída como proto surrealismo, luego como aberración y finalmente a modo de diversidad plástica, seguirá invicta, ensartando sus flores en el culo de los contemporáneos, violándoles la imaginación, complicándoles la existencia.
sábado, 21 de julio de 2018
Murakami definía en Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, la apariencia de los llamados "sarariman", "hombres vestidos con traje y corbata", personificando a la masa impersonal y siniestra que no necesariamente resulta la antagonista de la historia sino que aquella que difiere de los intereses del protagonista. Lo del abogado Jaime Bassa en la comisión de Defensa Nacional recuerda un episodio murakamiano cualquiera. Los pequeños empleados con sus chaquetas y corbatas, no ostentaban su atuendo tanto por un signo de apariencia como de necesidad. El formalismo de la ropa lleva una marca de clase. Bassa al sacarse la chaqueta y no llevar corbata a la sesión, sencillamente demostró que no le hace falta ese formalismo. Su nutrido curriculum lo respalda. La soltura de cuerpo a la que aludía el diputado José Pérez no era otra cosa que una proyección. No concebía que uno "de su misma clase" no llevase su seña de identidad, traducido en ese tan transversal respeto a la institucionalidad. La soltura de cuerpo de Bassa fue su señal de autonomía, su propia forma de infringir las reglas del juego, pero todos sabemos que, en términos protocolares, y para cualquier clase de instancia solemne, ajena al individuo, el hábito sí hace al monje.
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