lunes, 16 de julio de 2018

La irrupción de las Pussy Riot en la final del mundo ayer consistía en una performance contra la violencia policial llamada “El oficial de policía ingresa al juego”. Conmemoraba la muerte del poeta ruso Dmitri Prigov, dicen las Pussy Riot, y pretendía exigir la libertad de los presos políticos rusos y denunciar las detenciones arbitrarias del gobierno de Putin. Una de las líneas de su manifiesto dice lo siguiente: "El Policía Celestial es el organizador del hermoso carnaval de la copa del mundo, el policía terrenal tiene miedo de la celebración. El Policía Celestial vela cuidadosamente por obedecer las reglas del juego, el policía terrenal entra en el juego y no se preocupa por las reglas". En el momento que las performistas fueron perseguidas, una de ellas intercambió una palmada con un estupefacto Mbappé. Cabe señalar que la invasión al campo de juego ocurrió justo durante un contragolpe clave. El croata Luka Modric era quien llevaba la pelota por la banda izquierda.

sábado, 14 de julio de 2018

Asado en la casa de abajo al frente. Por la ventana del dormitorio se cuela el olor a carne. Entra hasta el humo de cigarrillo de los comensales que no paran de echar la talla y brindar por no se sabe qué motivo. Suenan temas aleatorios. Desde Los Prisioneros a Sonora de Llegar. La juerga sucede tan cerca de la pieza que de hecho pareciese que fuese aquí mismo, en el depa. Incluso hasta hago el ademán de asomarme y un loquito levanta una lata hacia arriba como queriendo socializar su vacile. En cuanto cierro la ventana y vuelvo de la cocina, la música desaparece. Todos se habían fondeado, y solo una joven afuera, junto a la parrilla, leía unos mensajes en su celular, fumándose el último pucho para también guardarse pronto. El único vestigio de la junta sigue siendo el olor a asado que vino para quedarse, y la sensación de estar siempre dentro pero a la vez en otra parte. Sin pensarlo tanto, con esos dos elementos, una Escudo guardada en el refri y un dvd de The Verve voy armando mi propio momento de dispersión. Si es que así se le puede llamar. En un acto reflejo, voy vacilando solo a raíz de los ecos aún latentes de la juerga de afuera. Kafka decía: "No es necesario que salgas de tu casa, quédate en tu lugar y escucha... El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar". Ya que no se fue a la fiesta, la fiesta vino a uno, de rebote, no de lleno. Sus cenizas y su ausencia, su réplica, van marcando la tónica del panorama nocturno. Entonces me doy por satisfecho, cuento los minutos para medianoche, e, inescrutablemente, me quedo raja, siguiéndole el rastro a la mosca que busca desesperadamente escapar al exterior, hacia la noche infinita.

jueves, 12 de julio de 2018

Luis Urzúa, uno de los 33 mineros, se pronuncia sobre el encierro en una cueva de los chicos tailandeses integrantes del equipo de fútbol Los jabalíes salvajes, a cargo del entrenador y ex monje budista Ekapol Chantawong. Sostiene que lo peor no ocurre dentro, sino que afuera después de haber salido, con el ruido mediático y las secuelas psicológicas de tan extrema experiencia. Sus palabras son las siguientes: "Cedimos todos los derechos sobre lo ocurrido a abogados y productores. Hoy por hoy no podemos ni siquiera vender una chapita de los 33, mucho menos escribir un libro ni protagonizar una película". Aunque parezca inverosímil, el reclamo de Urzúa ocurre en un contexto particularmente delicado para la libertad de información y los resquicios legales que restringen su circulación bajo la excusa de la propiedad intelectual. "No era para hacernos ricos, pero era para tener una vida tranquila" repite Urzúa en referencia a la tan bullada película 'Los 33', dirigida por Patricia Riggen, protagonizada por Antonio Banderas, e inspirada en el libro "En la oscuridad", del periodista Héctor Tobar. Por supuesto, ni la película ni el libro le han generado dividendos a sus propios personajes. Resulta ridículo que las propias víctimas devenidas luego en mártires y "héroes nacionales" no puedan, como legítimos protagonistas de su drama, ser soberanos de su propia historia. Llamarlo ignominia, absurdo, contrasentido, es poco. Pero es así como funciona la lógica contractual de la imagen en un escenario en el cual todo, absolutamente todo cuenta con un precio. Un precio, claro está, privado, restringido para los sujetos de derecho, sujetos únicamente a su contingencia y miseria cotidiana. El pago de Chile. Por otro lado, el proceso de blanqueamiento de imagen para el entrenador Chantawong alcanza un ribete similar, solo que todavía sin la odiosa explotación mediática de por medio, sin ese ojo orwelliano que indaga en el ente del espectáculo como quien indaga en un rentable recurso natural. Se ha generado, eso sí, un círculo de protección en torno a las principales figuras: los 12 "jabalíes salvajes". La transmutación épica exige un alto sacrificio a cambio de la celebridad. Así lo evidencia la última iniciativa del gobierno de Tailandia: transformar la cueva del encierro en un museo de exhibición. La glorificación de la tragedia, contrapuesta a la espectacularización de la misma, tan propia de nuestra idiosincracia.
Aniquilación en el Ex teatro Velarde (no aniquilación literal, Aniquilación, la película de Alex Garland). Hubo por los menos dos cuestiones en las que no había caído en cuenta:
1.- Un loquito que antes trabajaba en el equipo de cine Insomnia me hizo recordar la asociación de la idea del Área X con la Zona de Stalker. La utilización del espacio mutante y radiactivo constituía un homenaje subrepticio a esa zona prohibida que se supone cumplía los deseos de sus visitantes (con evidentes reminiscencias a Chernobyl). Adentrarse en aquel espacio, sin embargo, no suponía, como en la película de Tarkovski, el hallazgo de un lugar secreto y milagroso, sino que la exploración de un territorio sitiado por algo venido del espacio, un algo digno de alucinación, extraño por grotesco. Mientras que el viaje a la Zona implicaba un aciago autodescubrimiento y una revelación de la vanidad de nuestras ambiciones, el viaje al Área X, por su parte, conducía a las protagonistas al encuentro con la aberración de lo desconocido aflorando desde adentro y desde todos lados.
2.- La llegada de Denis Villeneuve y esta película, Aniquilación de Alex Garland, son a menudo encumbradas por la crítica como "nuevos clásicos de la sci fi". Pese a esto, difieren en la perspectiva. La de Villeneuve insiste en la posibilidad de comunicación e incluso de conciliación con el otro alienígena. La de Garland, en cambio, plantea el extrañamiento absoluto del hombre confrontado con la otredad cósmica, que rebasa y literalmente aniquila su sentido y racionalidad. De esa perspectiva se deduce la siguiente idea: la vida humana como una extravagancia genética; la otredad del ente o la criatura espacial como una amenaza al sistema humano. En este punto cinematográfico, Garland es un fiel lector de Carpenter. Y, en otro plano, remite también a la tradición de misántropos literarios como Lovecraft. Garland encarna, a su manera, ese espíritu nihilista. Todo encuentro con la otredad no sería otra cosa que un encuentro con la verdadera verdad: la aniquilación del ser.
El gesto de Mick Jagger luego del partido contra Croacia lo dijo todo: I can't get no satisfaction...

miércoles, 11 de julio de 2018

Intuyo nueva serie de Netflix. "El bombón asesino". Basado en la vida y obra de Nahir Galarza.

martes, 10 de julio de 2018

Al whatsapp llegan propuestas temáticas de estado: 

1.- Escribir sobre el entrenador Chantawong, acusado de negligencia al quedar atrapado con un grupo de adolescentes en una cueva de Tailandia. 

2.- David Lynch como el nuevo gurú de la Meditación Trascendental. 

3.- El aniversario de los "Chacarilla boys" y su asociación con la película The Wicker man de Robin Hardy. 

Usted elija la suya, o proponga otra....
Según fuentes del INE, en Chile la llamada "clase media" se describe de la siguiente manera: Clase media baja (la más desposeída), clase media media, (la de mayor porcentaje) y clase media alta (la de los aspiracionales). Ésta última sería la que se opone a la construcción de la "vivienda social" en Las Condes. Rotonda Atenas se llama la zona en donde Lavín pretende implantar su nuevo proyecto inmobiliario. El lugar es circundado por la Avenida Grecia. Curiosamente, para la perspectiva griega clásica, todo aquel extranjero que viniese desde afuera de la polis y no hablase su idioma o no comulgase con sus costumbres era considerado "bárbaro". (no así el esclavo, que ni siquiera, aun dentro de la jurisdicción política, era concebido como ciudadano. Ser ciudadano era en ese tiempo ser-en-la-ciudad). De hecho, por si fuera poco, uno de los vecinos líderes de la protesta contra las viviendas sociales, aseveró que traer gente de otros sectores a su barrio "es como traer un trozo del coliseo de Roma, el traer gladiadores, porque se van a adueñar de las calles, vamos a tener ropas tendidas por todos lados". La simetría de aquella explicación histórica con la protesta del vecino, demuestra que siglos de desarrollo urbanístico solo han servido para acentuar las brechas humanas y remarcar el límite geográfico espacial entre quintiles. El umbral entre un territorio u otro, su apropiación, no responde a otra cosa que a la voluntad de pertenecer, ligada íntimamente a la de ser. Las zonas cero, los sitios marginales, las fronteras inhóspitas, están ahí por algo. En la medida que ponemos límites al otro, al límite de nuestro espacio, en la medida que definimos ese espacio en contraposición a ese otro, dividimos un trozo de la totalidad para asimilarlo a nuestra necesidad de pertenencia. El espacio es ideológico. La clase media, por su parte, no es más que otro mito para explicar la necesidad de división socioeconómica.

lunes, 9 de julio de 2018

Celebran en los medios el que una profesora de Lota haya adaptado a una prueba el juego del Pasalabras que se hizo popular en el programa de Chilevisión. Lo hacen como si la idea en cuestión hubiese sido inventada por ellos, y como si el hecho de que haya sido usado con fines educativos convirtiese inmediatamente a los responsables del programa en brillantes agentes de la cultura. Estrategia informativa, trabajo sutil de ingeniería social, para demostrar que la tele también puede estimular los órganos de la inteligencia, no solo los bajos astrales. Muchas veces, para salvaguardar los embrollos didácticos, se hace necesario recurrir a todo tipo de tácticas a veces poco ortodoxas, contando por supuesto con nuestros queridos mass media como recurso inagotable de material. Aquí los memes, los videos de youtube y los trending topic han funcionado para estar al día con los intereses de los cabros. No se cuestiona el mérito de la profesora, claro está, sino que la utilización mediática del juego para atraer de manera sagaz a otra clase de telespectador, un telespectador que se regocija en la acumulación lúdica de conocimientos como íntimo capital cultural. El mensaje subrepticio que queda aquí es el siguiente: nuestro programa no solo entretiene, también promueve la educación. La profesora no solo ayuda indirectamente a elevar el rating de nuestro programa, sino que también se esmera en volver el aprendizaje algo entretenido. El juego como trampolín educativo. El conocimiento vuelto materia de concurso. La TV erigida nuevamente como ente cultural y hasta pedagógico, siempre y cuando eso le ayude a seguir en sintonía disimulando su propia decadencia.

domingo, 8 de julio de 2018

He reflexionado lo siguiente: el riesgo de hacerse de un nombre famoso y exponerse luego a la masa (sea de la forma que sea) es el riesgo de vender a muy alto precio la intimidad y la vida personal. Lo que es de suyo privado y lo público se confunden. Se rompe el tenue límite que dividía ambos mundos antes de lograr reconocimiento. Cualquier acción por nimia que sea se vuelve susceptible de aparecer en boca de todos y convertirse en suceso viral. Cualquier consecuencia de una acción, por ende, figurará en la balanza moral de la doxa mediática. El nombre del sujeto famoso puede en cualquier momento pasar de la máxima gloria a la peor ignominia, merced a la contraargumentación ideológica de turno. El sujeto famoso, así, va calibrando sus pasos y sus palabras como quien avanza sobre un campo minado de prejuicios. Desde el momento que se hizo de un nombre conocido, ya vendió su alma al diablo de la opinión, ya no conocerá del todo la paz, al menos que sacrifique su imagen y su ego para la posteridad. Qué serenidad y qué libertad puede hallarse, en cambio, en el anonimato, pese a su mala fama. En el siempre subvalorado anonimato, llamado mediocridad por los exitistas de siempre. Robert Walser tenía razón. Pessoa tenía razón. La reputación siempre es una carga. Se precisa deshacerse de ella, deshacerse del nombre para realmente ser alguien. "No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo".