domingo, 11 de marzo de 2018

Protestas de manifestantes en Rodelillo. Planeaban obstruir Santos Ossa con la esperanza de enfrentar al nuevo mandatario y reclamar por la postergación de la escritura de los subsidios habitacionales. Unos subsidios postulados por Bachelet que Piñera luego, con su oportunismo, alcanzó a entregar a la rápida. La idea era revolver el gallinero y poner en el tapete el abandono del barrio sometido a trampas legales y burocráticas. Pese a la insistencia, los canales solo alcanzaron a transmitir unos cuantos minutos de la manifestación, un poco después de la ceremonia en el Congreso. Al corte de transmisión se sumó de pronto un corte de luz, producto de un incendio forestal que se estaba propagando por ahí cerca. De entre toda la gente que se manifestaba cerro arriba, un loco alcanzó a señalar con el dedo hacia abajo, en dirección al vacío, gritando ¡Fuego! ¡Fuego!

sábado, 10 de marzo de 2018

Lo primero que hice en la mañana fue sacar la basura de la cocina y del baño, y no en las clásicas bolsas de aseo negras destinadas para ese propósito, sino que en unas cuantas bolsas plásticas con marca de supermercado, dejadas colgando ahí a un costado del refrigerador para uso y abuso de los inquilinos. La basura era tal que había que elegir de entre esa pila las bolsas más grandes y procurando usar más de una para que el material plástico no cediese y así el mierdal no se llegase a rebalsar. Al salir a arrojar esas bolsas de plástico llenas de basura al tacho verde más cercano, voy recogiendo a su vez las bolsas echadas en toda la vereda. Había una, sin embargo, que se resistía a ser capturada, dejándose volar por la brisa costera en medio de la calle. Al doblar la acera esta ya había cruzado del otro lado, siendo empujada en un par de ocasiones por los vehículos que pasaban. Llegó a elevarse lo suficiente como para circundar el aire citadino y volar sin efecto ni dirección, como en la sublime escena de Belleza Americana. Por un momento, esa insignificante, inanimada bolsa plástica, sometida solo a una existencia desechable, a un utilitarismo de fábrica, exenta de entidad y menos de ontología, ganó una vista panorámica, sobrevolando a sus anchas el espacio que le había sido negado producto de la maquinación humana, adquiriendo entonces una levedad inerte pero azarosa. ¿Es posible que una bolsa plástica despierte algún mínimo sentido estético? ¿A pesar de su material? ¿A pesar de su saturación? Cavilé sobre ese último punto, cuando venía de vuelta del tacho verde, ahora repleto, y todavía con restos de inmundicia entre los dedos, recordando la nueva ley que busca gradualmente la prohibición total de las bolsas plásticas. Justo a la próxima vuelta, un niño que pasaba por ahí con su familia comenzó a patear otra bolsa, jugando con ella en el mismo sitio por el que había intentado agarrar aquella bolsa voladora. De no haber sido por la naturaleza esa bolsa estaría en el basurero. De no haber sido por el niño esta otra bolsa no sería otra cosa que una bolsa.

viernes, 9 de marzo de 2018

"¿Quiénes podrían ser héroes de la vida real? ¿Héroes cotidianos?". Algunos se limitaron a responder que los bomberos. Otro dijo que los pacos, y fue abucheado y tratado de weón por un compañero suyo. Una chica al medio repitió que los futbolistas, y fue aplaudida. Detrás de un grupito en toda la esquina, un último cabro se alzaba y explicaba que los profesores. Silencio repentino. Nadie dijo nada. El grupo curso clavó su mirada en mi persona. Al notar un gesto dubitativo, de la nada otra cabra se manifestó junto a la puerta, diciendo que no todos. "Algunos de hecho parecen más villanos, como el profe de ciencias". Bochinche inmediato. La amiga suya, para seguirle el mote, agregó que también parecían a veces una especie de anti héroes. "Haciéndonos la vida díficil". Uno de los cabros de aquel grupito de la esquina mencionó, en cambio, que algunos simplemente son "de pana" y otros se van en la volá. Los ogros del bosque o bien los bufones del rey. Y sin notarlo, en un par de clases los cabros ya habían hecho toda una caricatura del profesorado, a partir de la trastocación de la figura del héroe planteada para la primera unidad. Así es como van aprendiendo realmente, hueveando al resto, dejando fluir lo jocoso sin culpa.
Vi The square en Insomnia. Hilarante sátira contra el arte contemporáneo. Una mezcla ácida entre Haneke y El ángel exterminador de Buñuel. Ya entiendo por qué ni figuró en los Oscars. Demasiado bizarra, demasiado intragable para gustos palomiteros.

jueves, 8 de marzo de 2018

Acabé la primera temporada de Merlí, la serie sobre ese John Keating catalán de la filosofía. Igual el contexto en que enseña, una escuela pública, resulta terrible ideal, un grupo curso soñado. Se ve a lo largo de los capítulos -donde en cada uno se aplican más o menos las ideas de un filósofo- que los cabros van respondiendo con mucha naturalidad, con alguno que otro problema personal, pero sin mayores contratiempos, merced a una metodología contracorriente que los lleva a reñirse de manera constante con los directivos e incluso con su propio círculo íntimo, con tal de desafiar los límites e ir más allá del corsé curricular. Sería interesante ver, en cambio, a un Merlí enseñando con los mismos cuestionamientos, con la misma dinámica, en un contexto de escuela pública chilena. En el mejor de los casos, algo parecido a la serie El reemplazante mezclada con La sociedad de los poetas muertos debería salir de ahí, si es que antes la primera no refleje mejor la realidad chilensis que la segunda.
Me topé con una ex alumna del dos por uno, a un costado del Cine Planet. Iba saliendo de ver una película. No me había dado cuenta hasta que alcancé a divisar a una chica que venía hacia mí. Era ella. Una de las más aplicadas del curso. Se sorprendió gratamente de saludarme. Lo primero que preguntó fue si acaso seguiría este año en el instituto. Antes de responder, sorbí algo de saliva. No podía aguantar el corto nudo en la garganta. Al escuchar la respuesta negativa ella se lamentó, replicando que, en nombre de todo el curso, me iban a extrañar por lo buena onda. Le dije que era lindo saberlo, y sobre todo de boca de "una de las mejores". "No es para tanto", alcanzó a reír ella, disimuladamente. Aprovechó para consultarme si se iba otro profesor o profesora del año pasado. Recalcó que esta consulta debía quedar entre nos. Le informé que posiblemente la profesora de Matemáticas, porque había insistido en retirarse casi finalizado el último semestre. Así, intuyendo el momento de la despedida, tal vez definitiva, ella se iba a la rápida con sus amigos, replicando a lo lejos un espontáneo adiós. Solo sonreí y levanté la mano en señal de correspondencia, justo cuando ella bajaba la escalera mecánica. La película ya había acabado, el instituto me había cerrado las puertas para siempre (por cuestiones administrativas, tal vez disciplinares), pero casualmente no la persona ni el rostro de esa alumna, que lo seguía siendo afuera, pese a ya no existir otro espacio de aprendizaje que ese pasillo de mall, en las afueras del nuevo cine, ese espacio improvisado, libre de reglas, libre de notas, construido a pura merced del encuentro y el recuerdo.

martes, 6 de marzo de 2018

Necrofilia

De todos los recovecos del mundo

De toda la algarabía de los laberintos

Tenía que encontrarte en el rincón más oscuro

Recién salida del cubículo mortuorio

Con la vista perdida en la luz 

Una luz más pálida que la de una estrella agonizante

No dices nada pero tampoco lo callas

Solo aguardas el deseo que no puedes percibir

Bajo tu cuerpo perfecto, inerte, helado

El silencio te vuelve herméticamente sensual

Y cada gesto de estatua que imagino que modulas

Vuelve el acto una ceremonia de hielo fúnebre

Un rito de fluido y estancamiento

Cada movimiento va trazando el desvío por el que las sensaciones impulsan el instinto de muerte

Y tú la conoces mejor que nadie

Ese privilegio exquisito de estar del otro lado pero a la vez estar aquí, sintiéndote

Dentro, pero fuera de ti misma

Configurando en la carne tu propio obituario

Inaugurando un amor póstumo

Más allá del tiempo y sus cadáveres

Que puede vencer incluso la descomposición de la materia y la putrefacción de los sentidos

El signo de lo profano va coronando lo sublime

Los gusanos ya no pueden seguir esperando

Cómplices de este encuentro furtivo y taciturno

Lo único más encantador que la muerte

Es ahora el lazo que amarra esta sangre, este dolor con tu alma sin envase

Únicamente viva bajo este sueño enfermo

este placer subterráneo

Sin ley ante la ironía de la eternidad.



François Bertrand ("The Vampire", woodcut from "Mémoires de Monsieur Claude")

lunes, 5 de marzo de 2018

Brígido el efecto del café Juan Valdez. Una risa deliberada sin motivo aparente. De pronto, sin previo aviso, un optimismo involuntario.
Eddie Vedder cantándole a los cineastas muertos. La sombra del grunge en el corazón del mainstream...

sábado, 3 de marzo de 2018

Sobre Una mujer fantástica

#Modooscar Respecto a Una mujer fantástica, hay un par de citas internas que quisiese destacar. Una, ya conocida, dentro del plano en el que Marina observa su rostro desde un espejo puesto entre sus piernas. El plano se visualiza de tal manera que hace pensar que el espectador observa lo que los ojos de la protagonista miran dentro del espejo, o, por qué no, que el espectador en el fondo proyecta su propio reflejo en este y comparte una mirada vicaria dentro de la escena. La cita en cuestión remite a una fotografía autorretrato de Armen Susan Ordjanian, de 1981, en la cual Armen está realizando la misma pose que Daniela Vega en la película. El cuestionamiento que Armen se hacía en su tiempo sobre la identidad de la mujer, confundida en el reflejo de su rostro femenino sobre sus genitales, cobra mediante la cita otro matiz al replicarse en la película de Lelio, amplificando el mismo cuestionamiento ahora en clave trans. Porque en realidad, como cita Gonzalo Frías, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde está la identidad? ¿En los genitales? ¿En la mente? o, podríamos agregar, acaso en la mirada de ese otro que mira y no reconoce otra cosa que una yoidad problemática, vacilante entre la carne, el pensamiento y la axiología 

Una segunda cita pasó mucho más inadvertida, aunque se ancla desde una escena también connotada dentro del filme. La escena en la que Marina se sitúa en medio de una calle resistiendo un fuerte viento. Aquí el significado resulta mucho más predecible, y tiene que ver menos con la identidad que con la voluntad de caminar a contracorriente o, simplemente, de enfrentar la adversidad a cualquier precio. Más que cita, en este punto, la escena vendría siendo una relectura de otra escena clásica de Akira Kurosawa en su Rapsodia de Agosto de 1991. Exactamente, la escena final de la película. Ahí vemos a una anciana corriendo precisamente contra un fuerte viento, sin dejarse arrastrar, con sumo coraje. A diferencia de lo que sucede en Una mujer fantástica, en la peli de Kurosawa la anciana va persiguiendo a sus nietos. No es solo ella contra la adversidad, sino que es ella, su familia y la calamidad del desastre nuclear de Nagasaki. Es la reflexión sobre el enfrentamiento aguerrido de la vida en un medio propicio para la muerte. Esta misma reflexión, en otro tenor, puede aplicarse para la escena de Marina estática pero de pie contra el viento. La lentitud de la toma refuerza el simbolismo estoico. Es ella, solo ella, en un medio propicio para la hostilidad, encumbrando contra el viento de la incomprensión el cuerpo de la diferencia.