viernes, 4 de septiembre de 2026

Ponencia "América es un pandemonio" en XII Encuentro de la América Románica.

Ponencia "América es un pandemonio. Ruina de un mito y ocaso de un héroe en Los perros del paraíso de Abel Posse", expuesta en el contexto del XII Encuentro de la América Románica. Senado de la República de Chile.


"Creo que el mito es el gran motor, mito y motor tienen que cambiar una letra… Sin la creación de grandes utopías basadas en los mitos no se puede vivir. Desde la antigüedad el pensamiento occidental nos enseña eso… Todas las historias de las grandes religiones ordenadoras del mundo nos enseñan eso. Así que yo creo que en esta etapa de desmitificación, de chatura pragmatista, estamos viviendo la crisis filosófica y poética más grande que agrede a nuestro continente. Nos están robando la última riqueza que nos queda que es la de generar mitos, de creer en utopías y la de nacer y avanzar". (Posse en Rita Corticelli, «Entrevista a Abel Posse. Revitalizador de mitos»).

El mito como última verdad de la historia, rezaba Borges. La concepción del mito en la obra de Posse implica su proyección sobre el ser y la historia de América. Posse apuesta decisivamente por una revitalización del mito para repensar la historia hispanoamericana. En este sentido, el mito se entiende desde su carácter primigenio. Así es posible apreciarlo en su novela Los perros del paraíso de 1983. En dicha novela desentraña la problemática respecto a la historia de Hispanoamérica, a partir de la elaboración de otra mirada al hecho histórico del Descubrimiento presidido por la España de los Reyes Católicos durante el siglo XVI. Todorov enfatiza el carácter paradigmático de este hecho: “Cierto es que la historia del globo está hecha de conquistas y de derrotas, de colonizaciones y de descubrimientos de los otros; pero, como trataré de mostrarlo, el descubrimiento de América es lo que anuncia y funda nuestra identidad presente”. (Todorov, 14).

Cabe plantear que la narrativa de Posse se construye a partir de un cuestionamiento que implica debatir el origen y el ser americano, principalmente a través del factor histórico. De acuerdo a Jorge Osorio Vargas (2011): “esta reescritura incorpora una explícita desconfianza hacia el discurso historiográfico en sus versiones oficiales, permitiéndose reflexionar la posibilidad de conocer y reconstruir el pasado histórico oficialmente documentado y conocido desde una perspectiva diferente”. (Osorio Vargas, 2011: 2).

En Los perros del paraíso, dada su condición particular de “nueva novela histórica”, se desarrolla de manera decisiva una apropiación y manipulación del gran relato del Descubrimiento de América a través de recursos narrativos que, por su carácter transgresor, tensionan los límites entre la ficción y la verdad. De este modo, en la novela se construyen tres relatos desde la ficción: la vida de Colón y su búsqueda del Paraíso Terrenal; la consolidación de los Reyes Católicos y el Imperio de la Reina Isabel; y las reuniones entre incas y aztecas.

Ahora bien ¿Cuál de los relatos mencionados resulta ser más significativo y medular para la novela, en relación con sus características de “nueva novela histórica” que reescribe los relatos históricos oficiales para aportar otra perspectiva diferenciada? ¿Y qué implicancias tiene dicho relato para la conformación de una respuesta al cuestionamiento contemporáneo sobre la historia y el ser de Hispanoamérica?

En base a las preguntas formuladas, cabe desarrollar lo siguiente: en la novela Los perros del paraíso la búsqueda por el Paraíso Terrenal culmina con la llegada al continente, derivando en la ruina del mito y en el ocaso de la figura heroica de Colón, conceptos que permiten conformar un relato sobre América como un “pandemonio”, siendo ésta una metáfora sobre la historia y la identidad hispanoamericana para la posteridad.

Sobre el pandemonio: “el poeta londinense John Milton acuñó la palabra “pandemonium” en su poema épico “El paraíso perdido” (“Paradise Lost”) en 1667. Milton buscaba una palabra que representara un desorden tumultuoso”. (César Gotta, Alfredo E. Buzzi y María Victoria Suárez, 2008: 150). Un referente más actual se refiere al término como a todo: “(…) lo que la sociedad y la organización moderna pretenden ocultar: la lujuria, el dolor, la enfermedad, la muerte y el asco; es el mundo de las pasiones, de los excesos y de los dolores (…) Pandemonium es el reino de la dominación y del poder”. Friedmann, 2012.

De acuerdo a estos antecedentes, entonces este “pandemonio” aplicado al universo americano en la ficción será usado metafóricamente para aludir, en primera instancia, desde su etimología, al “espacio de todos los demonios”: universo que se gesta a raíz de todo aquello que implica sometimiento y degradación de los otros, el rostro abyecto de la otredad, y la expresión de la “maldad”; aquello que provoca y constituye alteración sobre otros; el caos que se manifiesta de forma particularizada mediante el dispositivo de la violencia. La violencia, en este sentido, es una de las manifestaciones articuladoras de este pandemonio como metáfora que se refiere a la realidad y entidad del universo americano.

En segunda instancia, se entenderá pandemonio no exclusivamente desde un sentido de la violencia y la alteración del otro, sino que, en relación con lo anterior, desde una concepción relacionada con la “vacilación” histórica de Hispanoamérica, su confusión respecto a su tiempo y espacio, y su indeterminación ontológica, el caos que ella misma ha engendrada en sí misma como un mundo huérfano de raigambres identitarias sólidas, sumiéndolo en una “puesta en abismo” de su existencia.

Al comienzo de la novela Los perros del paraíso se ilustra todo un panorama desalentador sobre el Occidente renacentista, operación que precisamente retrata su decadencia, que se manifiesta de manera particular en la España del siglo XV. Se justifica, por ende, la necesidad de un “cambio”, una renovación, un hombre y un mundo nuevos, los cuales solo son posibles de concebir y de realizar bajo una concepción mítica de la historia:

Occidente, jadeaba, ansiaba su sol muerto, su perdido nervio de vida, la fiesta soterrada. Tanteaba en la oscuridad del sótano conventual la estatua de la diosa griega (que en realidad alguien había arrojado al mar). Los hombres vacíos, casi sin sombra, buscaban su estatua.

Occidente, vieja Ave Fénix, juntaba leña de cinamomo para la hoguera de su último renacimiento.

Necesitaba ángeles y superhombres. Nacía, con fuerza irreparable, la secta de los buscadores del Paraíso. (Posse, 1983: 13)

Este es el espíritu de la época. Sin embargo, también es posible identificarlo con el espíritu de nuestra época contemporánea, desde nuestro ser y estar históricos como hispanoamericanos. Colón en la novela es entonces representado como el héroe que posibilitará el advenimiento de un Paraíso posible. Una especie de figura mesiánica que, sin embargo, se presenta más bien secular, aunque con caracteres de semidios y espíritu idealista, incluso quijotesco.

René Ceballos en Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento, afirma: “Don Quijote, Colón y Nietzsche –al aparecer simultáneamente– no fungen como simple referencia literaria, histórica o filosófica, más bien estas figuras incorporan en sí mismas el cambio radical en el pensamiento (contemporáneo) y son formas metonímicas de insinuar el rompimiento de un tiempo y el paso hacia una nueva forma de concebir el mundo. (Ceballos, 2007: 103).

Concebir América como paraíso perdido implica pensar primeramente en aquellos españoles que experimentan y protagonizan dicha perdida. La búsqueda por reencontrar ese paraíso perdido, entonces, cobra diferentes intereses, desde Colón en su búsqueda mítica, y en los Reyes Católicos, quienes establecen un contrato económico con el almirante, determinando materialmente su misión.

De tal manera, América queda representada con toda propiedad como esa construcción imaginaria, ese crisol de deseos y anhelos provenientes desde otras latitudes. El crítico Arturo Andres Roig señala al respecto: “Y por lo mismo que el porvenir de América está dado en el futuro de Europa, es un “país de sueño”, pero no para los americanos que en su impotencia no se sueñan a si mismos, sino para todos aquellos que se sienten cansados de la vieja Europa convertida en un arsenal. Una pura futuridad, basada en una carencia de pasado histórico”. (Roig, 3). Al ser puro futuro, América queda representada como un universo históricamente indeterminado, tanto desde los propios hispanoamericanos (o sea, desde la búsqueda mítica de una “raíz” o de una “unidad” americana común) como desde los españoles.

Pensar la historia de América resulta, para el narrador posseano, una puesta en abismo. Pero entonces, si el hecho de hacer: “[…] una novela trashistórica, metahistórica -una metáfora- utilizando la historia como clave para interpretar el absurdo de nuestra América” (Posse en Pites, «Entrevista a Abel Posse», op. cit., p. 123) implica, de partida, la renuncia a buscar una América perdida que se apropia del dispositivo utópico usado por los españoles (y el propio Colón en Posse) para soñar sus propias historias o escapar de ellas, entonces se están asumiendo la historia de América y su supuesta identidad uniforme como “entelequias”, las cuales en la novela se traducen en la mitificación del Paraíso Terrenal, lo cual es posible extrapolar a la propia América en cuanto universo que en su diversidad está constantemente mitificando su historia: encarnando un eterno retorno de sí mismo, de sus propias (des)ilusiones.

Abel Posse, pese a la historia cíclica de sangre y derrotas, demuestra un optimismo respecto de nuestra América, en una revaloración de España como “padres”: “Creo haber respondido: sin España y sus errores y grandezas, América sería insignificante. Al vestirnos con el sayo de España y con su idioma, nos enriquecemos de una espiritualidad y una cultura superior. Esto se ve claro en los poetas, en Neruda o Vallejo” (Aracil Varón, 2005: 217). Posse ha hecho patente, de manera narrativa, el problema de la idealización de ambos mundos: el español y el hispanoamericano. Esto ha llevado a las tan conocidas y relamidas leyendas negra y rosa, y retrotrae precisamente, cara a cara, la puesta en abismo del ser y la historia de Hispanoamérica. La constante pulsión paradójica, discordante, de su vórtice existencial e histórico.

Posse afirma, desde luego, el “absurdo de nuestra América”. Cabe señalar que el absurdo debiese ser, en ese sentido, el punto de partida más que el punto de llegada de la historia hispanoamericana. Concebir la condición “pandemónica” de Hispanoamérica debiese apuntar, en este sentido, a la integración de lo caótico y lo “abierto” como formas de estructurarla proteicamente. No se trata ya de la edénica América perdida, fruto del espejismo de la conciencia de los “ángeles caídos” de España; sino que de la América que se sumerge en su propia vorágine, en su propia indefinición histórica, material y ontológica, y que, al mismo tiempo, pugna por trascender su histórico ostracismo en relación con el mundo para fundirse en él e instaurar las “máculas”, las señas de opacidad y alteración (alteridad) propias de la cultura hispanoamericana.

Ante este panorama proyectado desde la ficción en Los perros del paraíso, la literatura hispanoamericana contemporánea configura respuestas: otros mitos u otras figuraciones que, partiendo de la perturbadora verdad de un abismo de identidad y de una espiral mítica histórica, resultan en generación de visiones y universos complejos, abiertos a toda próxima y futura lectura. Carlos Fuentes, en El espejo enterrado (1992) plantea el viaje de iniciación a las raíces mexicanas. Fuentes señala: “En las tumbas de sus sitios religiosos se han encontrado espejos enterrados cuyo propósito, ostensiblemente, era guiar a los muertos en su viaje al inframundo […] Un espejo: un espejo que mira de las Américas al Mediterráneo, y del Mediterráneo a las Américas”. (Fuentes, alfaguara, 2010, 11). Esta visión sobre los espejos enterrados resulta en una figuración que permite comprender poéticamente el ser y la historia hispanoamericana, como reflejo difuso de dos mundos encontrados y que nunca acaban de reconocerse entre sí.

Otro exponente de la respuesta al abismo existencial y vorágine mítica histórica americana lo configura Juan Rulfo en su novela Pedro Páramo. Comala como el infierno, el espacio tiempo de los muertos, donde todo se presenta indeterminado: los personajes son muertos que pululan errantes, meras voces extraviadas, huérfanas, faltas de arraigo. Juan Preciado va en busca de su padre Pedro Páramo. Su ingreso a Comala se relaciona con su viaje al infierno. Su padre está muerto desde el principio, por lo que podemos decir que la búsqueda por las raíces hispanoamericanas también lo está, y de paso, quien emprende tal misión está precisamente ingresando en el terreno de la muerte. En relación con el “pandemonio” americano de Los perros del paraíso, entonces, la recreación del mundo hispanoamericano en su historia mítica, cíclica, y hasta cierto punto, fatídica, y en su gran fosa existencial y ontológica, se transmuta desde lo inconmensurable que resulta en última instancia: desde una certeza de saberse muerta cada vez que se profundiza en su universo.

América como un pueblo y, al mismo tiempo, una gran entidad “orgánica”, compuesta de voces, ecos, sombras, que los americanos encarnan en sí mismos histórica y ontológicamente, (muertos que no saben que lo están), pululando, tanteando espacios y tiempos fragmentarios, completamente otros en su levedad. Se “demonizan” en su determinante devenir, en su círculo vicioso, el siempre volver sobre sí de su historia, su muerte itinerante. Las Américas, las distintas Hispanoaméricas existentes se materializan y se evaporan en su secreta penitencia.




Bibliografía


Aracil Varón, Mº Beatriz (2005) Abel Posse: de la crónica al mito de América. Cuadernos de América sin nombre. Universidad de Alicante.


Ceballos, René: “Los perros del paraíso, la otra mirada al Descubrimiento”. Comunicación Nº 5, 2007 (pp. 93 -113). Alemania: Universität Leipzig.


Friedmann, Reinhard. “Demonología organizacional y saberes vampiros. El lado oscuro de las organizaciones. Un viaje guiado al inframundo organizacional”. Marzo 2012. http://www.wordpress.com. 30/05/2012. <http://etcuniacc.files.wordpress.com/2012/03/reinhard-friedmann-ensayo.pdf >.



· Osorio Vargas, Jorge. “Novela Histórica y Extrañamiento: tensiones y pleitos entre la meta ficción y la historiografía”. 10/02/2011. Critica.cl. 28/05/2012. <http://critica.cl/literatura/novela-historica-y-extranamiento-tensiones-y-pleitos-entre-la-meta-ficcion-y-la-historiografia>.
Posse, A (1983): Los perros del paraíso. Barcelona: Editorial Argos Vergara, S.A.


Roig, Arturo Andrés (2004) Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano. [Primera edición. México: Fondo de Cultura Económica, 1981] En: http://es.scribd.com/doc/6148989/Teoria-y-Critica-Del-to-no


Todorov, Tzvetan (1987) La Conquista de América. La cuestión del otro. México: Siglo XXI.



Pandemonium, John Martin, 1841

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