sábado, 19 de diciembre de 2020

Al lavar se filtró agua de la llave del lavaplatos. La inundación provocó que apareciera un ciempiés escondido. Segunda visita no humana en lo que va del mes. El pequeño amigo se asustó ante el crecimiento del agua que amenazaba con arrastrarlo a medida que lavaba los platos de la cocina. Mientras continuaba en la faena, no perdía de vista al ciempiés avanzando a toda prueba contracorriente. Al terminar de lavar, cerré la llave. Sabía que con eso salvaría al amigo de un funesto fin a través del ducto del lavaplatos. Se quedó inmóvil por un momento. Luego, al acercarme para verlo de cerca, siguió su camino raudo, para escabullirse por detrás del mueble. De ahí no volvería a salir, o tal vez lo hiciese más tarde, cuando yo no estuviera, y no viera amenazada su integridad. Dentro de la casa, como es evidente, los quilópodos también sobreviven y habitan el poco espacio que tienen, a su manera.

jueves, 17 de diciembre de 2020

El único y su propiedad, de Max Stirner (extracto)

Yo soy el propietario de mi poder, y lo soy cuando me sé Único. En el Único, el poseedor vuelve a la nada creadora de la que ha salido. Todo ser superior a Mí, sea Dios o sea el Hombre, se debilita ante el sentimiento de mi unicidad, y palidece al sol de esa conciencia. Si yo baso mi causa en Mí, el Único, mi causa reposa sobre su creador efímero y perecedero que se consume a sí mismo, y Yo puedo decir:

Yo he basado mi causa en Nada.

martes, 15 de diciembre de 2020

Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)

No se encuentra en las cosas nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: ¿a este juego infantil del que no deseo pensar mal se le llama ciencia? Muy al contrario, continuemos con ambas actividades; necesitamos buen coraje para ambas, ¡los unos para reencontrar, los otros-nosotros otros-para introducir! El hombre no encuentra en las cosas finalmente nada más que lo que uno mismo ha introducido en ellas: el reencontrar se llama ciencia, el introducir: arte, religión, amor, orgullo. [...]

lunes, 14 de diciembre de 2020

Narrativa psicológica

Se trata de un texto enviado por una alumna como desarrollo para una tarea de un taller de comprensión lectora. Fue titulado como "Narrativa psicológica". No desarrolló ninguno de los puntos solicitados, pero, en cambio, envió esta narración que viene a graficar, a su manera, el sentir genérico de casi todos por estas fechas. Los tópicos recurrentes, el aislamiento, la incertidumbre, la convalecencia. Ojo, que el texto fue fechado para el 19 de Diciembre del 2020, y fue escrito mucho antes, el 28 de Agosto del 2020. Curiosa anacronía.




domingo, 13 de diciembre de 2020

El código del Asesino del Zodiaco, descifrado.

51 años después fue descifrado un mensaje criptográfico del famoso y enigmático “Asesino del Zodiaco” enviado al periódico The San Francisco Chronicle en 1969. Dice más o menos así: 

“Espero que lo estéis pasando muy bien tratando de atraparme. Ese que salió en televisión no era yo. No me asusta la cámara de gas porque me enviará al paraíso lo antes posible. Ahora tengo los suficientes esclavos que trabajen para mí mientras que el resto del mundo no tiene nada. Así que les asusta la muerte. A mí no me asusta porque sé que mi nueva vida será fácil en la muerte paradisíaca”. 

¿Sea quien o quienes sean el o los responsables, se trata de dejar un mensaje de terror para la sociedad, o solo disfrutar de una broma cruel y un juego macabro?

sábado, 12 de diciembre de 2020

Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)

Ponemos la palabra allí donde comienza nuestra ignorancia, donde no podemos ver más allá, por ejemplo: la palabra «yo», la palabra «hacer», la palabra «sufrir», éstas son quizás las líneas del horizonte de nuestro conocimiento, pero no «verdades».

viernes, 11 de diciembre de 2020

La soledad sonora, de Antonio Gala (fragmento)

“¿Desdeña el solitario a aquellos de quienes se separa? ¿Busca aquí sólo su propia explicación, su paz propia, el retorcido placer del que no arriesga nada y nada pierde? Exactamente para lo contrario ha subido hasta aquí. Para olvidarse de la parte de sí mismo que lo distrajo a menudo entre los otros”.

El cuidador de autos bajo el sol de la calle

Bebiendo una Austral en el patio afuera de la casa, del otro lado de la reja en la calle estaba el cuidador de autos que se suele poner ahí en toda la cuadra a trabajar. En un puestito que pone debajo de un árbol para protegerse del sol, estaba tomando una lata de Heineken y fumando un pucho, relajándose un poco durante una jornada calurosa. -Salud, maestro-, decía a lo lejos, empinando la lata. -Salud-, le contesté de vuelta, empinando la botella de Austral. Comenzó a hablar: -Está re caluroso. Más rato, tipo cinco, voy a la playa. No había ido hace caleta, y eso que la tengo cerca-. -Sí, hay que aprovechar, mire que se viene el verano-. -Así es-. -Harta visita, harto turista-. -Sí, y ya hay caleta de gente por estos lados-. -Demasiado-. -En Santiago sí que están cagaos. Tienen atao pa salir-. -Sí, retrocedieron parece-. -Aquí todavía no. Esperemos que no, mire que si no viene nadie, la pega baja-. -No, no creo. Va a venir más gente pal verano, yo cacho-. Así dialogábamos con el cuidador de autos. De pronto, se acercó un caballero con su familia para subirse a un vehículo estacionado. Este le dio unos billetes al cuidador. -Buen billete recibe-, le dije al cuidador de autos. -Sí, de vez en cuando se rajan-. -Qué buena-. Siguió conversando: -Yo creo que iré más tarde a la playa, maestro. Si voy ahora la arena culiá está más caliente que la conchetumadre. Hay que estar a cada rato tirándose al agua pa no quemarse las patas-. Mostró los brazos quemados, dejando la lata de cerveza a un lado. Negros por el calor. Miré por un instante los míos, también descuidados por la exposición al sol, formando un color asimétrico marcado por la ropa. -Hay que cuidarse del caregallo, está brígido-, dijo el cuidador. -Así es, está cada vez más fuerte-, le repliqué. El cuidador se levantó ante la aparición de un nuevo vehículo en un puesto reservado. Volvió a beber otro sorbo de la lata dejada en el puestito, se puso un sombrero y fue a trabajar. Al paso, saludó al caballero de los helados que iba en bicicleta. Ya se conocían. También lo llamó “maestro”. Así discurría el tiempo para el amigo cuidador de autos, entre la playa, el sol, la acera y la calle. Yo, mientras tanto, volví a entrar a la casa, con la Austral en la mano, refugiándome del calor.Tal vez sería una buena idea virar a la playa. Salir un poco del encierro. Tal vez no.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)

Un alma llena y poderosa no sólo se ejercita mediante dolorosas e, incluso, terribles privaciones, carencias, expolios, desprecios; sale de tales infiernos con mayor plenitud y poder; y para decir lo más esencial, con un nuevo crecimiento en la dicha del amor. Creo que quien haya adivinado algo de las más subterráneas condiciones de todo crecimiento en el amor, comprenderá a Dante cuando escribía sobre la puerta de su infierno: «también a mí me creó el eterno amor».