Si usted cuestiona el avance del proyecto tecnocrático, eminentemente pragmatista, materialista, secularizante, utilitarista, creyente en un progreso lineal, parta por reconsiderar una visión distinta del mundo: “El morar hace que el ser sea morada y la morada sea ser. El morar y la morada tienen un nexo profundo con lo mítico, sólo que «el espíritu del positivismo ha trabajado desde siempre en eliminar el mítico mundo de los dioses» (Janke, 1988, p.31) y con la eliminación de los dioses, procura eliminar toda posibilidad de comprender el mundo de la vida como simbólico-biótico. Para el positivismo, el mundo es un mundo preciso, calculado, un mundo científico, matemático, mientras que el mundo mítico, el mundo de las múltiples ex–presiones, es un mundo para-científico que se expresa en imágenes mitopoiéticas, no traducibles en términos lingüísticos exactos. «Los dioses míticos, son poderes fingidos de fuerzas de la naturaleza no explicadas.» (p.31). El racionalismo omniabarcante y desdeñoso de otros saberes, no podía aceptar que el mundo mítico estuviera en el mismo plano del mundo tecnocientífico. El acontecimiento más importante de la modernidad fue, por tanto, el abandono que el hombre hizo de los dioses, del mundo de lo sagrado, del mundo de lo mítico, del mundo de lo poético —de la posibilidad de expresión del ser como poético— para pasar al mundo de lo calculado, de lo exacto, de lo explicable racionalmente, del mundo amputado, precisado, despoetizado, desencantado. «Muerta está la tierra, ¿quién le puede agradecer?» poetiza Hölderlin (citado por Janke, 1988, p.49) para indicar que una vez desencantado el mundo, mundo que, entonces, habitaríamos por méritos y no por favores recibidos de los dioses o de la naturaleza, mundo habitado por una especie exitosa, calculadora, que cree saber la hora y saberlo todo, ¿cómo podrá ser posible poetizarlo? ¿Cómo podrán ser posibles himnos de alabanza y de agradecimiento a la vida, a las fuerzas no racionalizadas ni racionales que mueven en infinitas direcciones las formas maravillosas de la vida? ¿Cómo podrán ser posibles los poetas en tiempos de miseria? Precisar el mundo ha sido la base del éxito tecnocientífico, pero también ha sido el origen de la des-poetización del mundo.” El reencantamiento del mundo de Ana Patricia Noguera de Echeverri, en directa referencia a El reencantamiento del mundo de Morris Berman.
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