"Una digresión: la retórica de las brujas. Otra de las acusaciones que se han dirigido contra mí es la de haber comparado la investigación de la UCB con los juicios por brujería de Salem, en los que cualquier acusación era sinónimo de culpabilidad, ya que las pruebas estaban sometidas a unas reglas que impedían demostrar la propia inocencia. Las Buenas Feministas recusan semejante comparación. Creen que las estaba comparando con los cazadores de brujas de Salem y llamándolas «niñas histéricas». No obstante, a lo que yo me refería es a la estructura que regía los juicios en sí.
Lo de la retórica de las brujas puede referirse a tres cosas:
(1) a los insultos consistentes en llamar a alguien «bruja», como hicieron muchos con Hillary Clinton durante las recientes elecciones; (2) a las «cazas de brujas», dando a entender que alguien está buscando algo que no existe; (3) a la estructura de los juicios por brujería de Salem, en los que toda acusación implicaba culpabilidad. Yo me refería a este tercer uso.
Esta estructura —la que equipara acusación con culpa— se ha aplicado en muchos episodios de la historia de la humanidad, no sólo en Salem. Tiende a activarse durante la fase de «terror y virtud» de las revoluciones: algo ha salido mal y hay que hacer una purga, como ocurrió en la Revolución francesa, en las purgas de Stalin durante la URSS, en el período de los Guardias Rojos en China, en la Junta Militar argentina o en los primeros días de la Revolución iraní. La lista es larga y afecta tanto a la izquierda como a la derecha. Para cuando termina la fase de «terror y virtud», muchos se han quedado por el camino. Nótese que no estoy diciendo que no pueda haber traidores o lo que sea dentro de un determinado grupo; lo único que digo es que, en momentos así, se obvian las garantías habituales de la justicia.
Esto se hace siempre en nombre de la creación de un mundo mejor. A veces, en efecto, es así, al menos durante un tiempo. Otras se utiliza como excusa para introducir nuevas formas de opresión. En cuanto a las justicias paralelas —que permiten condenar a la gente sin necesidad de juicio—, nacen como respuesta a la falta de justicia —ya sea porque el sistema es corrupto, como en la Francia prerrevolucionaria, o porque no hay sistema, como en el salvaje Oeste— y se basan en que la gente se tome la justicia por su mano. La justicia paralela puede ser comprensible durante un tiempo, pero corre el peligro de consolidar culturalmente el hábito del linchamiento, con lo que el sistema de justicia salta por los aires y las estructuras de poder extralegales se afianzan...
Si el sistema jurídico se obvia porque se considera ineficaz, ¿qué ocupará su lugar? ¿Quiénes serán los nuevos agentes del poder? Las Malas Feministas como yo, desde luego, no. No somos aceptables ni para la derecha ni para la izquierda. En épocas de extremos ganan los extremistas. Su ideología se convierte en religión y a quienes no se adhieren a sus puntos de vista se los tilda de «apóstatas», «herejes» o «traidores»; a los moderados que ocupan posiciones intermedias se los aniquila. Los escritores de ficción resultan especialmente sospechosos porque escriben sobre seres humanos, y las personas son ambiguas en lo moral. El objetivo de la ideología es eliminar la ambigüedad."
No hay comentarios.:
Publicar un comentario