jueves, 4 de junio de 2026

Centenario de Allen Ginsberg: dos poemas

El peso del mundo es el amor

El peso del mundo
es el amor.
Debajo de la carga
de la soledad,
debajo de la carga
de la insatisfacción

el peso,
el peso que llevamos
es el amor.

¿Quién lo puede negar?
En sueños
toca
el cuerpo,
en los pensamientos
construye
un milagro,
en la imaginación
se angustia
hasta nacer
humano-

mira desde el corazón
ardiendo de pureza-
porque el peso del mundo
es el amor,

pero llevamos la carga
con agotamiento,
y así es que debemos descansar
en los brazos del amor
al fin,
debemos descansar en los brazos
del amor.

No hay descanso
sin amor,
no hay sueño
sin sueños
de amor-
estés loco o tiritando
obsesionado con ángeles
o máquinas,
el último deseo
es amor
-no puede ser amargo,
no puede negarse,
no lo podemos retener
si se niega:

su carga es demasiado pesada

-debe dar
sin recibir
como el pensamiento
se da
en soledad
con toda la excelencia
de su exceso.

Los cuerpos cálidos
brillan juntos
en la oscuridad,
la mano se mueve
al centro
de la carne,
la piel tiembla
de felicidad
y el alma viene
alegre al ojo-

sí, sí,
eso es
lo que quería,
lo que siempre quise,
lo que siempre quise,
regresar
al cuerpo
en donde nací.


...


Blues de la Muerte Padre 

¡Eh, Muerte Padre, vuelo a casa! 
¡Eh, pobre hombre, estás solo! 
¡Eh, viejo papá, sé a dónde voy! 

Muerte Padre, no llores más. 
Mamá está ahí, debajo del suelo. 
Muerte Hermano, 
cuida la tienda. 

Muerte Vieja, no escondas tus huesos. 
Muerte Viejo, oigo tus gemidos. 
¡Oh, Muerte Hermana, 
qué dulces son tus lamentos! 

¡Oh, Muertes Niños, respiren! 
Los pechos que sollozan aliviarán sus muertes. 
El dolor se ha ido, 
las lágrimas se llevan el resto. 

Muerte Genio, tu arte ha terminado. 
Muerte Amante, tu cuerpo se ha ido. 
Muerte Padre, vuelvo a casa. 

Muerte Gurú, tus palabras son ciertas. 
Muerte Maestro, te doy las gracias. 
Por inspirarme a cantar este blues. 

Muerte Buda, despierto contigo. 
Muerte Dharma, tu mente es nueva. 
Muerte Sangha, lo superaremos. 

El sufrimiento es lo que nació. 
La ignorancia me creó. 
Desconsolado 

Verdades que me parten el corazón, 
no puedo despreciarlas 
Padre Aliento, adiós una vez más.

El nacimiento que diste no fue malo 
Mi corazón está en calma, 
como el tiempo dirá.

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