domingo, 1 de febrero de 2026

Sobre "Enfermos de cobardía. Jorge Matute Johns. El falso crimen perfecto" de Andrés Ovalle

“Lo que hay es la desaparición de un joven en la discoteque La cucaracha, en forma total y absolutamente circunstancial, es golpeado por uno de los guardias, en atención a que lamentablemente equivocó la puerta del baño donde se había dirigido después de haber estado afuera de la discoteque, al haber sido expulsado. Él ingresa nuevamente aprovechando un descuido de los guardias por una situación que acontece en los estacionamientos, aprovecha ese instante y baja al baño que estaba en el subterráneo y aparte de eso este joven estaba bajo los efectos del alcohol, equivoca la puerta y se encuentra con una situación de una reunión privada en donde había connotados políticos de la época de connotación pública, consumiendo cocaína, alcohol, y aparte de eso había funcionarios policiales de Carabineros, además del empresario que había organizado este encuentro privado con estos políticos y con estos policías que hacían de cobertura a la entrega precisamente de drogas. Esa es la escena que ve Jorge Matute y esa es la situación que se oculta en el tiempo. Es golpeado fuertemente porque él pide ingresar y participar de esa fiesta privada. (…) Cuando vio todo el tema, la expresión de Jorge Matute fue “todo pasando”. Eso fue lo que dijo”. Andrés Ovalle.

Sobre su libro “Enfermos de cobardía. Jorge Matute Johns. El falso crimen perfecto”. Se llama “Enfermos de cobardía”, según el autor porque “los que debieron asumir un rol protagónico en la investigación, desde el punto de vista de tomar decisiones, no lo hicieron. De haber sido tal como lo describe el mayor Andrés Ovalle, la escena de Matute Johns bajando y entrando hacia ese cuarto secreto por error puede señalarse perfectamente como una “catábasis”, en el sentido del descenso a los infiernos. Ese descenso, según la mitología antigua, implicaba un encuentro con los propios horrores con el fin de enfrentarlos, reconocerlos, hacerlos conscientes para luego ascender y regresar a la realidad, “purificado” con ese nuevo estado de conciencia.

Acá, sin embargo, una hubo salvación posible. Matute Johns habría bajado sin ninguna pretensión ni búsqueda superior. Solo estuvo en el lugar equivocado y en el momento equivocado, volviéndose el testigo involuntario de una realidad abyecta, con envoltorio de conspiración, a espaldas del ojo público. La Anábasis no ocurrió para el joven Matute. No hubo resurrección ni aprendizaje posterior, solo hubo una muerte violenta e injusta, de parte de ciertos sujetos criminales y obscenos con mucho poder. Lo único real, después de todo ese descenso, era el infierno que acababa de ver. Vio demasiado, y por eso fue castigado.

Desde tiempos inmemoriales, la revelación de la verdad ha tenido un costo funesto, fuera de la forma que fuera. La puerta tiene la resonancia del portal. Al abrir la que no debía abrir, Matute Johns estaba configurando una peripecia, un giro del destino que lo llevaría a la develación de aquello que ciertos círculos de poder intentan ocultar, por todos los medios posibles. Lamentablemente, no hay anagnórisis sin un trasfondo de tragedia. Muchos otros también han sido sacrificados por haber visto más de la cuenta o por saber demasiado. Ciertamente, detrás de muchos sitios, siguen y seguirán habiendo reuniones en las sombras, porque la historia de las conspiraciones es el motor oculto de la historia. ¿Cuántos otras puertas seguirán cerradas? ¿Qué otros secretos sórdidos permanecen escondidos detrás de ellas? ¿Cuántos otros seguirán siendo eliminados con tal de mantener cerrado el antro de la corrupción? Lo dije hace tiempo y lo vuelvo a repetir: es tal el secretismo vuelto praxis, es tal lo falsario y lo mistérico, que el que más esconde, más controla, y el que más tergiversa, más figura. A su vez, el poder se debate entre el hermetismo y la revelación.

Por ahí leí que “la verdad es una fuerza de la naturaleza. Siempre hallará la manera de manifestarse”. Y lo hará de manera cruenta, mientras más resistencia presente. La banda de rock que tuvo Matute Johns en su adolescencia se llamaba “Reacción en cadena”. En efecto, eso es lo que está ocurriendo. Poco a poco, se desmantelan los montajes y “nuevos demonios reaparecen”, a medida que se avanza y se descubren cuestiones verdaderamente turbias, porque, “todos los hipócritas seguirán parados en línea/, y ya estarán listos para hacer el jaque/ y jugar con sus vidas miserables”.



Según Mario César Ingénito: "el peor de los totalitarismos es el de la literalidad", y menciona a Maurice Nicoll, quien indica que "el peor pecado es el de la literalidad". En oposición al lenguaje figurativo, propio de la poesía y de la literatura, el lenguaje literal se remite únicamente a las definiciones exactas y precisas, las cuales, precisamente por su exactitud y precisión, clausuran la posibilidad de la polisemia. Hay, por ende, en la irregularidad del lenguaje, en el "extrañamiento" (la ostranenie formalista), en la ambiguedad, una virtud, una apertura, y hay en la literalidad un cerco, una trinchera, un límite. 

jueves, 29 de enero de 2026

El ocaso de MTV y la vuelta de la retromanía: un visionado personal

Tras el cierre del formato musical de MTV, surgió una plataforma gratuita llamada MTV rewind, que intentó emular una transmisión continua al estilo clásico del canal. Con MTV rewind pasa que uno puede simular un playlist automático, a través de listas de música setentera, ochentera, noventera y hasta dosmilera. Nada que no pueda hacerse ya desde youtube, ciertamente, aunque tiene la ocurrencia de anclar programas míticos como Headbangers Ball, con un jovencísimo Alfredo Lewin, o los mismísimos MTV Unplugged. Nostalgia a concho de la televisión por cable. La partida de MTV se venía venir hace mucho con el aumento de los realitys y con la evolución del streaming, pero ha habido últimamente un fetiche con las glorias del pasado. Yo creo que con eso murió una era, precisamente la era de la programación televisiva, en donde reinaba lo análogo y había que estar pendiente de lo que daban, si no querías perderte el video de tu banda favorita para alcanzar a grabarlo luego en el VHS y apretar rec de manera oportuna, antes de que se cortara la señal.

Se trata, sin duda, de un síntoma de época, algo que ya ha sido diagnosticado por el crítico de rock Simón Reynolds como "retromanía", esa manía de la industria por reciclar sus productos previos a la era digital, esa proliferación de remakes o de revivals que ha trascendido su etiqueta para convertirse en una actitud propia de cierta generación de oyentes y de melómanos -entre los cuales me incluyo-, en constante revisita y rumiación de su propia época adolescente, época que recuerdo con mucho cariño, justamente porque en ese periodo alcancé a grabar muchos videos en VHS desde el cable. Había que estar atentos a los horarios en que pasaban videos de bandas grunge, alternativas o metaleras, y también había que estar pendiente de los capítulos de Beavis and Butthead, South Park o Celebrity Deathmatch, de cuyos episodios siempre rescataré la crudeza y el sarcasmo desenfadado. Esos VHS tenían además grabaciones de otros canales, como ciertos especiales del Séptimo Vicio en Via X, o alguno que otro video del ISAT grabado cerca de la medianoche. En esas grabaciones analógicas hechas con una calidad deficiente había una magia, una magia retrómana que quizá ninguna otra nueva plataforma pueda traernos de vuelta. En esa apropiación de ese material teníamos con nosotros una reliquia, una emoción, una inyección de dopamina que resultaba del hecho de haber logrado la hazaña del registro. Aquellos VHS se sentían como propios, porque uno se apropiaba del contenido grabado en esas cintas y se coleccionaba junto a los cassettes regrabados de la radio, con una operación similar, en ciertos programas musicales de la época, tales como la Concierto, la Rock and Pop o la Futuro.

La retromanía está viva en aquellos que aún recuerdan haber visto, por ejemplo, la repetición del MTV Unplugged de Nirvana por la tele, o el de Los Tres, el "primer desenchufado chileno"; o en aquellos que vieron por primera vez la bizarra genialidad de Ren y Stimpy en televisión, luego de su éxito en Nickelodeon, casi en la misma época en que el anime irrumpía en Latinoamérica y comenzaba su reinado televisivo por estos lares, reinado que dejó muchos súbditos hasta el día de hoy, desterrados, con la eterna añoranza del regreso. El periodo de MTV, acá por este lado del mundo, al menos como yo lo recuerdo, tuvo su auge prácticamente de manera paralela a programas como Extra jóvenes (programa que alcancé a ver ya en su “faceta tecno”); el Club de los Tigritos, transmitiendo gran parte de los animes clásicos que cualquier millenial recuerda; y Maldita sea, un programa totalmente transgresor para esos años, con un Pera Cuadra y un Salfate desbocados, en su salsa, con mucha libertad creativa, hablando de videojuegos, series y películas de cine b, impensables para una tv abierta demasiado conservadora y rudimentaria en su línea editorial. Aunque eran contextos distintos, había una onda parecida entre el MTV noventero y aquellos programas. Se sentía, en ese universo analógico una cosa artesanal, una cuestión hecha a pulso que la dotaba de una inventiva y de una imaginación a toda prueba. El alma, el aura benjaminiana de MTV recaía, definitivamente, en esa música transmitida hasta altas horas, sin interrupción (salvo comerciales) y, por sobre todo, en los videoclips, motor de la mentalidad audiovisual de la década, sumada a la siempre incomprendida “animación para adultos” (cómo olvidar, en ese sentido, la aportación de la legendaria “Adult Swin”).

Podría decirse que todas y cada una de estas cosas contribuyeron a alimentar un cierto imaginario simbólico que emerge de vez en cuando, un imaginario hecho de música under, de cultura freak y de tópicos artísticos impensados, hoy por hoy, bajo la lógica del scroll infinito y la irrupción de otros referentes y de otros personajes, mucho más ligados al universo youtuber o influencer de instagram. No niego que la posterior época internet sirvió de “bisagra”, de umbral entre ambos universos y mucho de lo que hoy sé también se la debo a ella. Con la internet, de pronto, teníamos una vitrina repleta de sitios web, páginas alternativas, canales, transmisiones en vivo, sitios piratas para descargar a destajo, en suma, un menú completo de toda la cultura subterránea y de todo el contenido bizarro que uno siempre quiso ver, al alcance del dedo índice. Pero todo reino acarrea sus ruinas y miserias al próximo. La digitalización de la vida conllevó, irremediablemente, la digitalización del imaginario, y nos dejó nuevamente embotados frente a la pantalla negra, más indecisos que nunca, sin poder elegir algo que nos absorba por completo, de manera genuina, con la misma emoción que con la que se esperaba antes el próximo programa de culto frente a la pantalla chica, para regrabarlo en nuestras mentes como si se tratase de una perdida cinta de video. El retrómano vuelve a esa “retropía”, esa mezcla de utopía romantizada en un tiempo imposible, a esa visión cristalizada en su memoria y espera ponerle play, una vez más, antes de regresar a su presente y empacharse de futuro.

miércoles, 28 de enero de 2026

Poemas Carta de Ajuste. Antología de poetas inéditos en Valparaíso (2007)

Conjunto de poemas que formaron parte de la Antología Carta de Ajuste. Antología de poetas inéditos en Valparaíso (2007). Poemas escritos hace casi veinte años, editados y actualizados, conservando su estilo. Forman parte del imaginario gragkiano, por lo que podría decirse que mi primera incursión en antologías de poesía fue con poemas en esa línea. 


La plática post nocturna

No te quiero ahora para entrar al invernadero
y comentar este nuevo llamado al exterior
No es necesario hacer algo público
en tal dimensión de curvaturas.
Todo se cuelga expuesto
en campanas húmedas y membranosas
como sobre tu cabeza se abriera una boca
discutiendo en un depósito de rancios favores y cumplidos.
La próxima palabra estaría equivocada
si la niego dentro de esta plática, esta determinación.
Adéntrate a través de voces desorganizadas
entes amarillistas, sofocados de orgullo
Redescubre lo que alguna vez fue luz
La colisión empieza abriendo los sentidos
de ojo a garganta, la curvatura está viva.
Una recta curva toma forma de una línea predilecta
¡que todas las visiones del mundo podrían dimensionar!
y dar mayor profundidad a lo que alguna vez fue luz.
Cortinas restrictivas dramatizan la conversación
como sobre tu cabeza se abriera una boca
pone llave a cada cosa que te sea afín.
Una pantalla de fresco odio se deja ver
al chasquido metálico de campanas líquidas
di tu peor verdad y mejor mentira:
es el brote educativo presionando mi puño a mi edad
es la gangrena atada hacia el perro
es un error criado y envuelto en simpatía.
Como desconocen tu omisión
da la espalda y habla de un síntoma universal.
Mira a tu más oscura articulación
reintégrate a como acostumbras
sucumbiendo sin mucha armonía
como comprenden el fin de tu cordura
encuentra una última dimensión
y termina con la conversación.

Conocimiento sinérgico
uniformidad global
y en un nuevo día
redescubre lo que alguna vez fue luz
Pasión
Miedo.



Milagro vociferado: las sales de Edith

Y justo a la hora en que la sal neutraliza las emociones,
la insana recreación del estigma retrógrado.

Garantiza todo el oro,
sustraído de su aurífera cámara de vicio.

Ningún serafín guardaespaldas callará sus pasos,
y sus perlas son como bosquejos
de alguna bizarra profecía,
la profecía sobre el salero de la inmortal muerte

Edith: la diosa blanca
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus visiones,
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus elegidos,
Ciento cuarenta y cuatro mil son sus orgullos, dichas,
significado no redundante, sino maligno,
con toques de algún oculto don sodomita.

Ella genera una campaña de estrambótico disfraz
que obstruye las etiquetas del deseo
por el valor de su desenfadado salvamento.

El misterio fue cómo logró atisbar
el fuego en la pecaminosa ciudad,
y la pregunta del millón es:
¿Cómo podrán salvarse, sus elegidos, en un océano de sal?

La leyenda sobre un follaje externo,
la leyenda sobre mortales materias,
Con la matriz del invierno, canalizada
la recreación del retrógrado estigma.

Es la forma en la que desintoxican
la hiel de la visual verdad:
matando el tiempo de la gracia momificada,
la salada gracia.

Matándolo por primera y última vez,
matándolo por primera y última vez,
restaría solo un milagro vociferado
para añorar sus inmortales colores.

Todas las falsas deidades forradas de plata,
invertirán sucio por su causa.

Y a su vez, ella, Edith, gesticula un dulce sarcasmo,
mientras huye y los atisba,
hechos el aliño final de sus viciosas ensaladas.



Pieza novena

Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes,
tablas viejas afiladas como dagas.
4 paredes te insultan.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.

Las pestañas pican como avispas
el corredor resulta infinito
el techo con púas pisa
el fondo a la derecha una boca
los muebles una calamidad
los cuadros lanzallamas
los inodoros coprófagos
los sofás son criaturas
las puertas son mandíbulas
las llaves proyectiles
el televisor una caja hipnótica
las lámparas son tarántulas
los floreros plantas carnívoras
las baldosas trampas profundas
el sótano es una morgue
tu mente un pantano de incógnitas.

Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes
si el mundo entero boca abajo se dobla.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras
o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.   


domingo, 25 de enero de 2026

Cuéntame cualquier anécdota cotidiana, por insignificante que parezca, y te la transformo en una crónica única, sin necesidad de inteligencia artificial. Ese es el poder de la mirada y de la palabra.
Salimos del Portal Álamos con mi madre, mi hermana y su pololo, luego de haber ido a la Feria del libro. Cuando esperábamos un uber de regreso a casa, bajo la entrada a la galería, se nos acercó un hombre de la calle, a mal traer, con el pelo medio rubio y un rostro extraño. Empezó a hablarnos de la nada, sin motivo aparente. Según él, trabajaba en la avenida Valparaíso, estacionando autos. No quería dinero. “Me dicen el Donald Trump”, afirmó, muy seguro. En eso, habían empezado a sonar los rayos y a caer una lluvia muy leve. “¿Escucharon esos truenos?”, preguntó el Trump callejero, “ese sonido es el mismo que se siente en el Domo de Hierro de Israel. Ese mismo sonido es un sonido de guerra”, sostuvo. Acto seguido, empezó a transmitir sobre la posible conexión entre los relámpagos y la situación geopolítica en el mundo. Además, decía tener muchos conocimientos sobre inteligencia artificial, más de lo que cualquiera podría imaginar. Se sentía un genio, un genio incomprendido. En ese mismo momento, me pregunté: ¿qué hacía un genio en la calle? ¿Cómo tanto potencial desperdiciado? ¿Por qué este Trump sudaca oriundo de las calles viñamarinas no había sido descubierto por la NASA? Un delirio, sin duda, increíble, aunque inoportuno el del hombre, dada la urgencia por marcharse de ahí, antes de que lloviera más fuerte. Mi madre ya no aguantaba al tipo. Tampoco mi hermana. Yo, por mi parte, seguí escuchándolo, confiado en que terminaría pronto su discurso. El pololo de mi hermana le dijo luego que en la otra cuadra había gente dispuesta a seguir escuchándolo. De esa manera, el hombre comprendió y se despidió, afirmando que nos iríamos al cielo y que Dios estaba de nuestra parte. “Son buenas personas. Vayan con Dios”, remató, mientras caminaba rumbo a la otra cuadra, seguramente a seguir revelando su crucial diagnóstico sobre el mundo y sus cualidades inauditas. Llegó el uber. A lo lejos, se veía al Trump de la calle, desposeído, sin ninguna otra presidencia que su imaginación, hablando con unas personas que pasaban por ahí, todavía ignorantes respecto a su curiosa genialidad. ¿Se tratará de un oráculo del presente? El cielo seguía nublado y los truenos no paraban de sonar, cada vez más bulliciosos. Era lo más cercano al sonido de la guerra para este personaje. A mi mente, vino de inmediato el tema Por quién doblan las campanas de Metallica, de su clásico álbum Ride the lightning. Dejó de relampaguear afuera, pero algo siguió cayendo cual relámpago dentro de nosotros. Era la inminencia del tiempo, del tiempo por venir, su pronóstico improbable.
Cornelius Castoriadis definía a la imaginación radical como la facultad que no reproduce lo real, sino que lo instituye sin fundamento previo. Dicho de otro modo, en la imaginación radical no habría mito fundador, no habría origen narrable ni causa primera. No habría historia porque la historia presupone un orden, el orden presupone una ley y la ley propone una clausura del sentido. La imaginación radical sería, de esta manera, lo instituyente sin institución alguna. 
Me carga la mentalidad de rebaño, la mente masa, la vocación de patota. Con el tiempo me he ido reconciliando con mi soledad.

viernes, 23 de enero de 2026

Todos los incendios, el incendio de Chile: retornan los hacedores del fuego.

I El fuego, el morador implacable

El fuego vuelve a Chile como un morador implacable. Su combustión atraviesa la misma historia y sus reminiscencias. Hace dos años, el 2024, pasó raudo por gran parte de Viña. Durante el 2023, los siniestros avanzaron desde Quirihue a Temuco, sin contemplaciones. Hace casi doce años, el 2014, le tocó a Valparaíso sufrir la embestida de un mega incendio. Y mucho tiempo atrás, yo mismo sufrí la pérdida de mi antigua casa, producto de unas llamas inexplicables que lo abrasaron todo de manera fatal. Vienen a mi mente aquellos videos tétricos de Conaf de los noventa. El efecto psicológico sobre la audiencia fue profundo. Todos recordamos lo bizarro de aquellas producciones, que ahora nos parecen soberbias en su dimensión analógica y en su crudeza visual. Lo más terrible de todo es que aquellas creaciones, al parecer, no tuvieron el efecto propagandístico que se esperaba: acabar con los incendios forestales y crear conciencia mediante una operación de choque. Nos quedó el trauma, pero Chile volvió a ser quemado, una y otra vez.

La conciencia regresó hecha una pira. Grandes hectáreas de bosque y campo fueron arrasadas en el sur (30.000 a la fecha) junto a diversos asentamientos y localidades. Más de veinte muertos, otros tantos heridos, testigos, víctimas de los hechos incendiarios. Sumarle a eso la tremenda pérdida material, social y humana, la gran tragedia existencial que todo ello supone. Lo que se destruye tras cada incendio no es solo el espacio físico: se destruye el mundo arraigado a dicho terreno. Lo sé por conocimiento de causa. Hay un impacto psíquico y simbólico brutal tras cada elemento chamuscado, tras cada ceniza que persiste y cada llama que revive en el borde. Todo el andamiaje, toda la estructura del país se resiente. La legitimidad del propio poder acaba siendo interpelada en su completa incompetencia e indolencia. Con la grave certeza de lo ocurrido, viene el deseo de hacer justicia, la urgencia por encontrar a los responsables de semejante calamidad, porque, a todas luces, se trata de acciones intencionales, subrepticias, realizadas de manera más o menos coordinada, en distintos puntos que van desde Quirihue, pasando por Tomé, Chillán, Concepción, Los Ángeles, Cañete, Angol, Lirquén, Victoria, Contulmo hasta llegar a Temuco.

¿Quiénes serán los verdaderos agentes detrás de todo? ¿Y por qué se han enseñado con esa zona del sur de Chile? Son las preguntas que aún resuenan y que reavivan el mismo dolor amplificado desde aquellos incendios de años anteriores. Nada ha sido restaurado del todo. La memoria persiste como si fuera una estructura carbonizada, un humo denso y espeso que nunca dejó del todo el sitio de la devastación. Pero, con el ciclo dantesco, vuelve también el espíritu de la resistencia en medio de la catástrofe. Se trata de buscar al Nerón escondido detrás de las cortinas de humo. Y, producto de esa inquietud, se han apuntado a diferentes implicados, siempre desde una mirada parcial, influida más por la urgencia que por el pensamiento dialéctico. ¿Pero qué el juicio cabal y razonado cabe en medio del desastre? Es totalmente comprensible. Por lo pronto, solo se cuenta con indicios y conjeturas, unas más rocambolescas que otras. Ante la incertidumbre, no se puede descartar ninguna posibilidad y ningún escenario. El devenir de las cosas del mundo, de un tiempo a esta parte, nos ha demostrado que el curso de la historia puede sorprendernos con giros increíbles, muchas veces dramáticos, otras veces crueles.

II ¿Quién será el Nerón que no termina de revelarse?

A esta hora, se detuvo al supuesto iniciador de los incendios que habrían comenzado en Trinitarias, para propagarse pronto hasta Penco y Tomé (debido a una cocina a leña en mal estado, según consta en los medios). También se detuvo a otro sujeto en un sector rural de Perquenco que habría sido descubierto con fósforos y líquido acelerante. Estas detenciones, lejos de tranquilizar a los afectados y a la opinión pública, solo han acentuado aún más las sospechas sobre el curso de los acontecimientos. Ya han sindicado a los supuestos iniciadores como simples chivos expiatorios. Así, la verdad detrás del fuego se difumina entre rencillas políticas que, cada tanto, afloran en momentos de profunda división y caos. Gran parte de la derecha no ha perdido la oportunidad para acusar a sus enemigos, sacando en cara los desafortunados dichos de Fabiola Campillai: “quemémoslo todo”, y señalando directamente al terrorismo en la Araucanía, movido por motivos políticos, como uno de los principales sospechosos. Así dejan entrever que todo se trataría de una venganza planificada contra el próximo gobierno de Kast, o una voluntad incendiaria similar a la “octubrista” (“llegaron incendiando y se van incendiando”, comentaron por ahí).

Por otra parte, un amplio sector de la izquierda denuncia, en su mayoría, que los incendios en el sur de Chile pueden deberse a ataques encubiertos con miras a despoblar zonas estratégicas llenas de recursos, tales como las llamadas “tierras raras” descubiertas en Penco. En ese sentido, la Minera Aclara fue señalada de manera directa tras la existencia de un reciente proyecto de extracción, en un yacimiento ubicado cerca de aquella zona, justo cuando se rechazó la ley que prohibía el cambio de uso de suelo en áreas siniestradas. También se mencionó a Estados Unidos (era que no) como posible actor interesado en estos recursos valiosísimos, del cual podría extraer suministros para su avanzada bélica o, en su defecto, para su muy afinado sentido de los negocios. Eso fue sugerido luego de los dichos del embajador yanqui en Chile, Brandon Judd, respecto de la extracción de cobalto en el país y su gran beneficio para la seguridad de la nación norteamericana. Ahora algunos chilenos se vuelven a preguntar, con razón, si no habrá agentes de la CIA involucrados (para variar) en estos asuntos internos de interés mundial. No sería nada extraño, de todas maneras, a juzgar por la historia oculta.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, ha resurgido una teoría todavía más audaz, una que no está siendo comunicada por ningún medio convencional, pero que se deja ver con suficiente fuerza en redes sociales alternativas: la posibilidad de que todo se trate de un ataque coordinado por parte de agentes israelíes para despoblar gran parte de la zona sur y apropiarse de la Patagonia. Esa idea habría resurgido luego de viralizarse un video en el que un turista israelí prendía un cigarrillo cerca de unos pastizales. Se dice además que, de acuerdo a la Conaf, un 73% de los turistas expulsados por haber encendido fuego en esas zonas protegidas eran efectivamente israelíes. Habría un patrón repetido en esos eventos que se remonta al año 2011 o 2012, cuando un sujeto llamado Rotem Singer provocó un incendio que destruyó miles de hectáreas de bosques en Torres del Paine. Otro argumento que sostiene la teoría dice relación con el acuerdo entre la empresa de agua israelí Mekorot y el Gore de Bío Bío, firmado en el año 2023. Han reflotado severas críticas a dicho acuerdo por falta de transparencia y acusaciones de “apartheid hídrico” en ciertas comunidades palestinas, o sea, en definitiva, apropiación del agua como otra forma de extorsión. En consecuencia, se denuncia que Mekorot sería no solo una empresa de agua potable, sino que otro enclave de inteligencia del Estado de Israel, en función de sus intereses geopolíticos en la Patagonia. Para muchos, ninguna de estas cosas sería casualidad y todo estaría conectado. Más bien, se trataría de una muy calculada causalidad, y no sería para nada raro que, de acuerdo a esta perspectiva, los “sionistas” quieran redoblar los esfuerzos y encontrar en la Patagonia argentina y chilena su Tierra Prometida.

Una verdadera locura la que está ocurriendo. De esa forma, vuelve al mapa de las oscuras conspiraciones el llamado “Plan Andinia”. ¿Y en qué consistiría este plan? Se trataría de un plan encubierto organizado en el Primer Congreso Sionista de Basilea, Suiza, de 1897, a manos de Theodor Herzl, conocido como el creador de lo que entendemos como sionismo. Lo que pretendían en sus orígenes era crear un nuevo hogar para los judíos, una nueva “tierra santa”, aunque luego fueron tomando un marcado carácter nacionalista, en el peor sentido del término. Se dice que Herzl, en su libro El Estado judío mencionó a Argentina y a Palestina como posibles localidades para la colonización, pero finalmente se decantaron por el territorio del Medio Oriente. ¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción hay en esta vieja narrativa? No se puede saber con certeza. Sí se puede afirmar, sin duda, que existen inversiones israelíes en muchos países de Hispanoamérica y que existe una estrategia sionista de invasión económica y militar a nivel planetario. Lo peligroso, eso sí, radica en el desvío de la atención mediática y en el hermetismo del propio relato. Cuando damos por hecho determinada verdad, entonces puede ser usada perfectamente como arma arrojadiza para azuzar otro fuego allí donde la realidad de las brasas sigue cobrando vidas. Mientras tanto, se sigue avivando la llama de la disolución sin contrapeso suficiente.

III Chile está bajo ataque ¿cuál será su destino?

Siempre ante el caos reinante, zozobran también los discursos que intentan recuperar el orden perdido. Frente a la desesperación, se buscarán respuestas satisfactorias que calcen con nuestras propias agencias. Cuando todo eso falla, vienen los enfrentamientos y las disonancias cognitivas. Luego, se pierde la prudencia, la serenidad, y se crea el caldo de cultivo perfecto para la guerra. Una operación psicológica del más alto nivel, impulsada con el combustible del miedo y la incomprensión. Cada quien invoca a sus propios demonios y proyecta en el otro, su adversario, el peor de los males.

Chile se ha visto golpeado por muchos males, de un tiempo a esta parte. Ha visto encarnar en sí mismo la sombra, la penumbra, el humo tóxico de las divisiones, el grito chamuscado de las invectivas, la tempestad y los aluviones del rencor, que no parecen acabar, el cataclismo de las emociones y, hoy por hoy, los ataques incendiarios de ciertos esbirros manejados por fuerzas ocultas a la ciudadanía. ¿Estamos ante unas élites de pirómanos?

Repito lo mismo que hace dos años, porque la situación rebrota como nunca y el descalabro se ha hecho más agudo. Chile está bajo ataque, eso es un hecho. Sin embargo, sus responsables, sus verdaderos responsables, siguen sin mostrar la cara. Solo resta la calamidad como el rastro de los hacedores del fuego. Y yo me pregunto, esta vez más escéptico que antes: ¿podrá Chile, su espíritu, reintegrarse de manera estoica, volver a levantarse digno contra sus enemigos internos y externos, y protestar contra el nuevo Nerón de las naciones? Porque ese es uno de los enemigos sin rostro que enfrentamos: el que nos quiere balcanizados y fragmentados. ¿Podrá Chile, como dijo Miguel Serrano en Quien llama en los hielos, reencontrar su alma en medio de la tempestad o de la guerra, y redescubrir su fe en el destino?

jueves, 22 de enero de 2026

Según el jurado de los Fondos del libro y la lectura, mi proyecto de crónicas carece de un esqueleto que le dé estructura a la narrativa. Mis crónicas, entonces, conformarían algo así como un animal invertebrado sin grupo ni hábitat reconocible. ¿Es necesario un esqueleto cuando se cuenta con otros órganos igual de competentes y funcionales? Siguiendo la metáfora, los invertebrados representan un número mucho mayor en diversidad de especies, y son propensos a la metamorfosis radical de su fisonomía. Tal vez, haya un cuerpo o un aliento de escritura mucho más cercano al artrópodo o al molusco que no está siendo contemplado y que toca revisar con mayor detenimiento.