martes, 2 de junio de 2026

El proyecto Panamá de Anthropic invirtió una suma millonaria de dinero para adquirir libros físicos usados que luego digitalizó y destruyó con el fin de alimentar a la IA. Se habló de "escanear destructivamente todos los libros del mundo", en una suerte de Fahrenheit bradburiano pero en clave cibernético. Estos sistemas, cuando ya han absorbido suficiente datos en la red, fagocitan lo analógico, se alimentan de las páginas de libros que han sido desechados y permanecido demasiado tiempo a la sombra. Cuando se habla de "devorar libros", literalmente este modelo de IA lo está haciendo para asegurar su supervivencia. Hay mucho de pantagruélico en su perverso crecimiento a costa del esfuerzo humano y de la tinta viva. Me imagino que, de seguir así, ese será el futuro de mucha de la literatura que circula por pequeñas y grandes editoriales, ya no el basurero, ya no el vacío, ya no el olvido. Algo peor: ser parte de un ente parasitario.

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