lunes, 25 de mayo de 2026

El sueño de Jaime Galté (poema)

Del imaginario gragkiano. Filisteos de la materia.



Padre, ¿estás ahí?


¿Puedes escucharme?


¿Hay un más allá? ¿Hubo siquiera un más acá?


¿Dónde te encuentras?


Solo sé que pesa tu sombrío legado


Y tus títulos recaudados


Se han perdido en algún rincón secreto


Aquella vez tu voz retumbó


El límite entre lo legible y lo inefable


Alzaste fuerte el tono


Para conmover a los deudos


Pediste que fuera al puerto antiguo


Al puerto invadido por chivos y fragatas


Para encarnar las visiones y las premoniciones


Pronto se volvieron leyendas


Que otros temieron en sueños


En aquella ciudad ominosa sin fundación


Se revelaría el tesoro de la familia


Un tesoro cubierto de bruma y oleaje


Pétreo hasta el abismo


Y la visualización se hizo magia


Cuando el vigor de la ley


Chocó con el dogma de la santidad


Ahí la cruz me fue arrebatada


Ahí la logia hizo contacto


Y abrí al fin la puerta hermética


Detrás de los planos escondidos


¿Sigues ahí, padre? ¿Puedes escucharme?


El fantasma de un médico


Se manifestó con un recetario


Para el político enfermo


Chopin alabó el virtuosismo


De las notas espectrales


Creo en la reencarnación porque creo


En tu voz y en tu pathos


sin mundo y sin tiempo


Un Cristo interior ha empujado


La roca al ponerse el Sol


Esa corona sangrienta lleva tu nombre


Su lápida inscrita


Y las visiones siguen alumbrando


el féretro del prójimo


porque hay una hora y un momento


exacto para cada quien


hay un punto crucial para cada alma


y una zozobra para la aquiescencia


tú, padre, lo sabes


sabes aquello que está todavía


vetado al mortal, negado al penitente


déjame saberlo, Gran Corregidor


porque en mi sueño veo un país al fin del mundo


un país por venir, una tierra


una tierra de desapariciones y ausencias poderosas


una emanación onírica con el nombre de Chile


cuya forma adquirió la fiebre


del espíritu atrapado entre dimensiones


¡Haz que encarne ya! ¡Haz que caiga!


Y la Obra se habrá hecho


Las luces volverán a encenderse


Y el gran silencio será consumado


En el horizonte…

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