viernes, 19 de junio de 2026

Descenso liminal

Evolución del horror liminal en el imaginario gragkiano (2006-2026)





Pieza novena



Atento,

mira por donde pisas.

No te extrañes,

tablas viejas afiladas como dagas.

4 paredes te insultan.

Ésta es una pieza absurda,

como ésta no hay ninguna.



Las pestañas pican como avispas,

el corredor resulta infinito,

el techo con púas pisa,

el fondo a la derecha una boca,

los muebles una calamidad,

los cuadros lanzallamas,

los inodoros coprófagos,

los sofás son criaturas,

las puertas son mandíbulas,

las llaves proyectiles,

el televisor una caja hipnótica,

las lámparas son tarántulas,

los floreros plantas carnívoras,

las baldosas trampas profundas,

el sótano es una morgue,

tu mente un pantano de incógnitas.



Atento,

mira por donde pisas.

No te extrañes

si el mundo entero boca abajo se dobla.

Ésta es una pieza absurda,

como ésta no hay ninguna.

Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras,

o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.



2006































































Experimentos en serie (bio-lencia)



Hoy es día de la tormenta,

la tormenta de las carnes rojas,

acaecida al margen de las disidencias.



Inmunodependiente de sí mismo,

de su inherencia cuadrada y salvaje

el sujeto se hace uno con el frío.



Y todo va adquiriendo escotillas,

al desquitarse con las brasas inminentes

de este estado químico.



Elige entre reflexión o regresión,

regula tu tensión nerviosa,

mientras se realizan los cortes afilados

sucediendo en aparato hegemónico.



La mujer sanguínea se escabulle,

el blanco infante sube la espiral

y encorvado accede al cuarto de los cortes.



Divisiones mortales de aquella mujer

a través de las transparencias:

Cráneo, pecho, vientre, vértebras,

todo en tétricos vidrios.



Y el infante grita, grita,

ante la luna de la maquinación,

tratará de volverse nulo.



Continúa la ascensión del espiral,

en centrífuga de cortes,

mientras el infante, dominado por la babosa

que yace en el sodio de su lagrimal…



¡BIO-LENCIA!



Aumenta la proliferación de aurículas.

Explora, y verás, en este grato juego,

plásticas, experimentales perras plásticas.



Exponencial, la carne roja, calámbrica,

te obligas a la clausura del gran cubo, un maldito tiempo,

y luego, sobreexplotas el paraje, segundo por segundo,

y la cosa aún jodiendo, atorada en masoquismo levitativo.



Corazón púdico, ¡mal necesario!



Así, vuelve a sopesar tu pecho inflamado,

vuelve a quebrarte

a forma de niño blanco,

a forma tuya.

¡Tormenta de las carnes!





Los emisarios del club del gore



El sonido del metal y el cuchillo turba como uña por la piel. Lo siento dentro y el umbral del dolor ya desaparece, a medida que la sangre fluye seca y cristalina. Estoy jugando indirectamente el juego del cual soy parte hace mucho tiempo. Al entrar allá, más allá, ¿Qué era lo que veía? Puro peldaño digitatorio. Trepo y trepo, por enredaderas me enredo, y tan pronto como avanzo, ya soy la materia ecuánime de una galería que implosiona en mi organismo, en su febril intemperie.



Al caminar se me hace cruel pisar sobre aquellas formas, aquel piso aún vivo, suspirando bajo su orgánica corporeidad. Prosigo hasta el fin del pasaje y un gran monolito de cuero se instala de súbito. En la próxima estancia, mi temor se vuelve radicalmente real. Mis poros comienzan a expeler un mortal etílico, sin saber que ya era parte de su faena, su letal palanca: LA JERINGA INYECTA EN MÍ.





2007





















Un minuto en el ascensor



Eventual,

riesgo,

empírico,

es lo que serás a continuación.

Siempre en hipersuelo,

accede al siguiente nivel.



Ojos

cerrados

esporas

escalofríos.

Las alturas no son

más que maquetas,

cuando el ságoma

te hace ver

que no estás sola.

Siempre

en dirección

la negativa temperatura,

siempre mientras busques

un maldito motivo de calor,

te siento,

cuando en realidad estás en la mitad,

la mitad de la rutina.



Accede al siguiente nivel.

Siempre en hipersuelo,

lo que serás a continuación.

Empírico,

riesgo,

eventual.





2007



































































Catábasis/reacción en cadena



¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

El fin del milenio cobró su vida

Mientras los idiotas

Bailaban al ritmo de la insania

Su ojo vio lo que no se debía ver

Preso del extravío

Bajó hacia la zona secreta

A medida que sus pasos

Se perdían entre voces cómplices

Fueron enfermos de cobardía

Quienes callaron ante el ocaso del tiempo

Y la desaparición del símbolo

Se produjo una reacción en cadena

En el momento en que trituraron sus recuerdos

El globo completo sucumbió a las develaciones

El país precipitó su propia eyección futura

Porque la anábasis nunca ocurrió

Porque no hubo purificación

Tras el gran enfrentamiento

Porque la mordaza coartó las últimas palabras

Y otras cabezas siguieron rodando

Alrededor de sus cruces y olvidos

No hubo salvación, porque

en esa bajada no hubo búsqueda

solo una fatal coincidencia

solo el testigo involuntario

de una realidad abyecta

hasta el punto de la náusea

nunca hubo anábasis, únicamente

la sombra y su impudicia

únicamente la sangre y su imperio

la vergüenza legendaria en lo develado

en lo terriblemente desnudo

su ojo vio allí donde no se debía ver

y esa fue su roca de Sisifo

y esa fue su ave rapaz

devorándole las entrañas

sobre el cadalso de las conciencias

allí donde abrió lo que no debía abrir

se fraguaba un misterio

un misterio con rostro de sátiro

el giro en la tómbola

le llevó al círculo prohibido

y la anagnórisis cobró su vista

su visión prematura

no hubo verdad sin sacrificio

porque otros seguirán tramando

el tráfico, la ruptura, el reseteo

porque la conspiración es el motor oculto de la historia

¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?

Los hipócritas, los megalómanos del futuro

Seguirán parados en la misma línea

Al límite perverso de la realidad

Pero pronto estarán listos

Para hacer el jaque y jugar

Con sus vidas miserables

Porque la noche regresará

Con su llamarada suicida

Porque el dedo mayor

Volverá a encender la fiesta

Al extremo del milenio

Y sus mentes y cuerpos harán combustión

Antes que se enciendan las luces

y la verdad detrás del símbolo

vuelva con su potencia arrolladora

entonces será el momento de decir

¡Hasta nunca!



2026





































Liminal

Varas entre muros

Fulgor y temblor

Esquinas sin contraste

Techo sin cielo

¿Dónde estás?

¿Hacia dónde vas?

No sabes cómo llegaste

El tiempo se curva

Oficinas te asechan

Sientes su vacío

Tu eco te delata

No hay respuesta

Porque no quedan nombres

Caminas y crepitas

Confluye un ojo

Un ojo escondido

En los bordes

Alguien te observa

¿Dentro o fuera?

Un ente aguarda

No tiene otra forma

Que la tuya en fiebre

Caminas y crepitas

Bajo el resabio productivo

Tránsito que no habita

Zona del despojo

Carne andante al asedio

Desarraigo de un sitio

En negativo, que engendra

En sí el esperpento

Ropa azumagada, revuelta

En un nivel más abajo

Desnudez que no avisa

Reverso oscuro de fachada

Te deslizas y penetras

En la estructura

Un hueco gris en su extravío

Allí donde tocas y pisas

Cuero aún húmedo

Viscosa la carencia

Geométrico el miedo

E imposible la visión

Una fantasmagoría resuena

En tu angustia

En su influencia sorda

Camino apócrifo

Donde excreta lo imaginario

¿tiene frontera el vacío?

¿tiene borde la vergüenza?

Solo camina y agárrate

Palpita en ti el limbo

En ti la historia se fractaliza

Creta golpea en tu interior

Un minotauro implora

Su porción de acero

Ronda la caza en tu mente

La presa vacía

En su reflejo quebrado

El daimón la alimenta

Y el laberinto crece

A medida que te arrastras

No hay hilo, solo

Un reguero de tripas

Y de muebles viejos

Chucherías sin dueño

En tu desazón

Como huésped nuevo

Pagarás el piso

Pagarás el precio

De haber ingresado

Sin peaje, porque

La entropía

Pasa factura

Y el avance en los pasillos

Te deforma entero

Imbunchaje

Voz, rostro y figura

Que ya no son las tuyas

Auténtico golem

Amasijo de datos

Desechables

Arrojados a la zona prohibida

Para su eliminación

Y lo humano, lo humano

Arrojado al abismo de lo real

Cansino y obsoleto

Luego, El Complejo

Descubre otra cara

Otra cara de la incógnita

Y escapa a toda ingeniería

Y comprensión meridiana

Cual visitante incierto

Engulle y fagocita

A sus merodeadores

Aberración proteica

Para quien explote la intriga

Para quien cruce los límites

Y en la boca de su vórtice

Se abre y somatiza

Rizoma demoniaco

Que fagocita tu cansancio

Que bebe de tu sueño

Y deviene conciencia

Conciencia entropía

Todo muy oscuro aún

Te sugestionas

En la potencia de lo insólito

El purgatorio

Es el cuarto de atrás

Callejón salvaje

Pura intemperie

Más acá del ser ahí

Para tu pronto final

Más adentro

Honra El Complejo

piérdete en él

ninguna entrada

garantiza la salida

fulgor y temblor

techo sin cielo

¿dónde estás?

¿Dentro o fuera?

La curva se hace mundo

El asecho oficina

Se vacía el sentir

Tu traición un eco

Ya no hay escape

Porque nunca hubo espacio

Corre y crepitas

Ya no hay tiempo

Porque nunca

Tuviste lugar.



2026

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