Evolución del horror liminal en el imaginario gragkiano (2006-2026)
Pieza novena
Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes,
tablas viejas afiladas como dagas.
4 paredes te insultan.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Las pestañas pican como avispas,
el corredor resulta infinito,
el techo con púas pisa,
el fondo a la derecha una boca,
los muebles una calamidad,
los cuadros lanzallamas,
los inodoros coprófagos,
los sofás son criaturas,
las puertas son mandíbulas,
las llaves proyectiles,
el televisor una caja hipnótica,
las lámparas son tarántulas,
los floreros plantas carnívoras,
las baldosas trampas profundas,
el sótano es una morgue,
tu mente un pantano de incógnitas.
Atento,
mira por donde pisas.
No te extrañes
si el mundo entero boca abajo se dobla.
Ésta es una pieza absurda,
como ésta no hay ninguna.
Quizás no has concebido al pánico tal como acostumbras,
o quizás la pureza de los egos ya se ha vuelto nula.
2006
Experimentos en serie (bio-lencia)
Hoy es día de la tormenta,
la tormenta de las carnes rojas,
acaecida al margen de las disidencias.
Inmunodependiente de sí mismo,
de su inherencia cuadrada y salvaje
el sujeto se hace uno con el frío.
Y todo va adquiriendo escotillas,
al desquitarse con las brasas inminentes
de este estado químico.
Elige entre reflexión o regresión,
regula tu tensión nerviosa,
mientras se realizan los cortes afilados
sucediendo en aparato hegemónico.
La mujer sanguínea se escabulle,
el blanco infante sube la espiral
y encorvado accede al cuarto de los cortes.
Divisiones mortales de aquella mujer
a través de las transparencias:
Cráneo, pecho, vientre, vértebras,
todo en tétricos vidrios.
Y el infante grita, grita,
ante la luna de la maquinación,
tratará de volverse nulo.
Continúa la ascensión del espiral,
en centrífuga de cortes,
mientras el infante, dominado por la babosa
que yace en el sodio de su lagrimal…
¡BIO-LENCIA!
Aumenta la proliferación de aurículas.
Explora, y verás, en este grato juego,
plásticas, experimentales perras plásticas.
Exponencial, la carne roja, calámbrica,
te obligas a la clausura del gran cubo, un maldito tiempo,
y luego, sobreexplotas el paraje, segundo por segundo,
y la cosa aún jodiendo, atorada en masoquismo levitativo.
Corazón púdico, ¡mal necesario!
Así, vuelve a sopesar tu pecho inflamado,
vuelve a quebrarte
a forma de niño blanco,
a forma tuya.
¡Tormenta de las carnes!
Los emisarios del club del gore
El sonido del metal y el cuchillo turba como uña por la piel. Lo siento dentro y el umbral del dolor ya desaparece, a medida que la sangre fluye seca y cristalina. Estoy jugando indirectamente el juego del cual soy parte hace mucho tiempo. Al entrar allá, más allá, ¿Qué era lo que veía? Puro peldaño digitatorio. Trepo y trepo, por enredaderas me enredo, y tan pronto como avanzo, ya soy la materia ecuánime de una galería que implosiona en mi organismo, en su febril intemperie.
Al caminar se me hace cruel pisar sobre aquellas formas, aquel piso aún vivo, suspirando bajo su orgánica corporeidad. Prosigo hasta el fin del pasaje y un gran monolito de cuero se instala de súbito. En la próxima estancia, mi temor se vuelve radicalmente real. Mis poros comienzan a expeler un mortal etílico, sin saber que ya era parte de su faena, su letal palanca: LA JERINGA INYECTA EN MÍ.
2007
Un minuto en el ascensor
Eventual,
riesgo,
empírico,
es lo que serás a continuación.
Siempre en hipersuelo,
accede al siguiente nivel.
Ojos
cerrados
esporas
escalofríos.
Las alturas no son
más que maquetas,
cuando el ságoma
te hace ver
que no estás sola.
Siempre
en dirección
la negativa temperatura,
siempre mientras busques
un maldito motivo de calor,
te siento,
cuando en realidad estás en la mitad,
la mitad de la rutina.
Accede al siguiente nivel.
Siempre en hipersuelo,
lo que serás a continuación.
Empírico,
riesgo,
eventual.
2007
Catábasis/reacción en cadena
¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?
El fin del milenio cobró su vida
Mientras los idiotas
Bailaban al ritmo de la insania
Su ojo vio lo que no se debía ver
Preso del extravío
Bajó hacia la zona secreta
A medida que sus pasos
Se perdían entre voces cómplices
Fueron enfermos de cobardía
Quienes callaron ante el ocaso del tiempo
Y la desaparición del símbolo
Se produjo una reacción en cadena
En el momento en que trituraron sus recuerdos
El globo completo sucumbió a las develaciones
El país precipitó su propia eyección futura
Porque la anábasis nunca ocurrió
Porque no hubo purificación
Tras el gran enfrentamiento
Porque la mordaza coartó las últimas palabras
Y otras cabezas siguieron rodando
Alrededor de sus cruces y olvidos
No hubo salvación, porque
en esa bajada no hubo búsqueda
solo una fatal coincidencia
solo el testigo involuntario
de una realidad abyecta
hasta el punto de la náusea
nunca hubo anábasis, únicamente
la sombra y su impudicia
únicamente la sangre y su imperio
la vergüenza legendaria en lo develado
en lo terriblemente desnudo
su ojo vio allí donde no se debía ver
y esa fue su roca de Sisifo
y esa fue su ave rapaz
devorándole las entrañas
sobre el cadalso de las conciencias
allí donde abrió lo que no debía abrir
se fraguaba un misterio
un misterio con rostro de sátiro
el giro en la tómbola
le llevó al círculo prohibido
y la anagnórisis cobró su vista
su visión prematura
no hubo verdad sin sacrificio
porque otros seguirán tramando
el tráfico, la ruptura, el reseteo
porque la conspiración es el motor oculto de la historia
¿Quiénes conspiraban detrás de aquella puerta?
Los hipócritas, los megalómanos del futuro
Seguirán parados en la misma línea
Al límite perverso de la realidad
Pero pronto estarán listos
Para hacer el jaque y jugar
Con sus vidas miserables
Porque la noche regresará
Con su llamarada suicida
Porque el dedo mayor
Volverá a encender la fiesta
Al extremo del milenio
Y sus mentes y cuerpos harán combustión
Antes que se enciendan las luces
y la verdad detrás del símbolo
vuelva con su potencia arrolladora
entonces será el momento de decir
¡Hasta nunca!
2026
Liminal
Varas entre muros
Fulgor y temblor
Esquinas sin contraste
Techo sin cielo
¿Dónde estás?
¿Hacia dónde vas?
No sabes cómo llegaste
El tiempo se curva
Oficinas te asechan
Sientes su vacío
Tu eco te delata
No hay respuesta
Porque no quedan nombres
Caminas y crepitas
Confluye un ojo
Un ojo escondido
En los bordes
Alguien te observa
¿Dentro o fuera?
Un ente aguarda
No tiene otra forma
Que la tuya en fiebre
Caminas y crepitas
Bajo el resabio productivo
Tránsito que no habita
Zona del despojo
Carne andante al asedio
Desarraigo de un sitio
En negativo, que engendra
En sí el esperpento
Ropa azumagada, revuelta
En un nivel más abajo
Desnudez que no avisa
Reverso oscuro de fachada
Te deslizas y penetras
En la estructura
Un hueco gris en su extravío
Allí donde tocas y pisas
Cuero aún húmedo
Viscosa la carencia
Geométrico el miedo
E imposible la visión
Una fantasmagoría resuena
En tu angustia
En su influencia sorda
Camino apócrifo
Donde excreta lo imaginario
¿tiene frontera el vacío?
¿tiene borde la vergüenza?
Solo camina y agárrate
Palpita en ti el limbo
En ti la historia se fractaliza
Creta golpea en tu interior
Un minotauro implora
Su porción de acero
Ronda la caza en tu mente
La presa vacía
En su reflejo quebrado
El daimón la alimenta
Y el laberinto crece
A medida que te arrastras
No hay hilo, solo
Un reguero de tripas
Y de muebles viejos
Chucherías sin dueño
En tu desazón
Como huésped nuevo
Pagarás el piso
Pagarás el precio
De haber ingresado
Sin peaje, porque
La entropía
Pasa factura
Y el avance en los pasillos
Te deforma entero
Imbunchaje
Voz, rostro y figura
Que ya no son las tuyas
Auténtico golem
Amasijo de datos
Desechables
Arrojados a la zona prohibida
Para su eliminación
Y lo humano, lo humano
Arrojado al abismo de lo real
Cansino y obsoleto
Luego, El Complejo
Descubre otra cara
Otra cara de la incógnita
Y escapa a toda ingeniería
Y comprensión meridiana
Cual visitante incierto
Engulle y fagocita
A sus merodeadores
Aberración proteica
Para quien explote la intriga
Para quien cruce los límites
Y en la boca de su vórtice
Se abre y somatiza
Rizoma demoniaco
Que fagocita tu cansancio
Que bebe de tu sueño
Y deviene conciencia
Conciencia entropía
Todo muy oscuro aún
Te sugestionas
En la potencia de lo insólito
El purgatorio
Es el cuarto de atrás
Callejón salvaje
Pura intemperie
Más acá del ser ahí
Para tu pronto final
Más adentro
Honra El Complejo
piérdete en él
ninguna entrada
garantiza la salida
fulgor y temblor
techo sin cielo
¿dónde estás?
¿Dentro o fuera?
La curva se hace mundo
El asecho oficina
Se vacía el sentir
Tu traición un eco
Ya no hay escape
Porque nunca hubo espacio
Corre y crepitas
Ya no hay tiempo
Porque nunca
Tuviste lugar.
2026
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