Decía Emil Cioran en Desgarradura: "un libro tiene que hurgar en las heridas, incluso provocarlas. Un libro ha de ser un peligro". ¿Hay un dejo perverso en la escritura y publicación de un libro que sabes que va a herir? ¿hay un límite posible, alguna cortapisas moral o ética al momento de literaturizar la vida? Yo digo que mientras más incomode, mejor. De lo contrario, ¿para qué escribirlo?
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