domingo, 24 de noviembre de 2024

Y yo me pregunto, ¿qué hará la sociedad de poetas y escritores chilenos ante la inminente escalada nuclear en el conflicto entre Rusia y Ucrania, que, en realidad, se trata del conflicto entre la Federeción Rusa contra el bloque atlantista occidental? ¿Plegarse a uno de los bandos y dedicarles los más incendiarios versos al bando contrario, siguiendo así la lógica de la división? ¿Desmarcarse para rendirle un tributo poético a la paz (cuando no abunda mucho entre sus lides)? ¿O alentar el acabóse y esconderse bajo un refugio repleto de libros y pegarse la última chimba, la última tertulia literaria, una en donde corra todo tipo de fluidos, y a la que asistan todos, sin lobby, por fin, antes de la noche de los tiempos?

sábado, 23 de noviembre de 2024

IA (el antro del Demiurgo)

Poema pensado para una selección llamada "Covid 1984", poemas todos con temática relativa al convulso devenir sociopolítico del mundo pos pandemia.

IA (el antro del Demiurgo)

Han inventado un nuevo juego
La condición para jugarlo es que no cambien las reglas
Ni tampoco sus jugadores
Será solo tú y un montón de mercenarios
Operadores ideológicos
Disfrazados de benefactores y altruistas
Tendrás que apostarlo todo en ese juego
Tu voluntad, tu consciencia, hasta tu cabeza
Porque no se quedarán conformes
Hasta que apuestes tus redes neuronales
Porque no estarán satisfechos
Hasta cancelar tu aparato crítico
Y quedarse con tu alma y tus entrañas.
IA
IA
IA
La red del juego se extiende hasta los confines
Desde el remoto pasado,
El poder incubó sus engendros
Nobleza negra, Estado profundo
El progreso siempre fue una excusa
Los altos ideales, una transacción
Las revoluciones siempre fueron
El acelerador de partículas del caos,
Condición necesaria de su orden
Su nuevo orden.
Huxley y Orwell escribieron solo el proemio
Para la próxima temporada en curso
Que incluirá ojivas nucleares
Y mentes de ordenador
Conectadas a una idea matriz
Un egregor antiquísimo
Invisible ante los ojos del profano.
IA
IA
IA
Así que inclínate ante tus nuevos héroes
Musk, Gates, Harari, Schwab
Inclínate ante sus nuevas criaturas
Hechas de unos y ceros
Prueba tú también
Ese poder, esa droga mefistofélica
simula la divina creación
y goza con la obra transhumana
diviértete en el antro del Demiurgo.

viernes, 22 de noviembre de 2024

Ente y felino (fábula de terror)

Un pequeño gato caminaba por una calle abandonada. Parecía ser un simple gato callejero, otro más del montón. Sin embargo, no caminaba sin rumbo. Buscaba algo.

“Pobre, pequeño e inconsciente animal”, pensaría cualquier cristiano al verlo, pero el gato estaba completamente solo. 

Caminaba sin parar hasta llegar a un oscuro rincón. Ahí se encontró a un ente apenas distinguible entre las sombras. Lo único visible eran sus cuernos, que parecían estar hechos de azufre. El ente notó al gato y, como si se tratara de una persona, le habló. El gato, por alguna extraña razón, también podía hablar. Estaba sorprendido por lo que había visto, aunque no era tiempo para asombros. Debía seguir su camino.

-¿Quién eres tú?- le preguntó el gato al ente.

-Eso no te lo puedo decir-, respondió.

El gato permaneció quieto, temeroso ante su reacción.

-¿Y qué hago aquí, en este lugar tan feo?-, volvió a preguntarle.

-¿Te refieres a por qué caminas por aquí? Es simple, perdiste algo y lo estás buscando-, contestó el ente.

-¿Y qué fue lo que perdí?-.

El ente se ajustó sus afilados cuernos, mientras sonreía.

-Aquello que te hacía algo vivo, tu cuerpo-, respondió.

El gato parecía realmente confundido.

-¿Mi cuerpo? Pero si ya tengo uno-.

El ente quedó en silencio durante unos segundos. Luego, volvió a sonreír.

-Mi querido amigo, tú has fallecido, y lo que ves ahora mismo no es nada más que una ilusión, una mentira-, contestó, enigmático.

El gato quedó aún más confundido, pero, antes que pudiera responder, el ente volvió a dirigirle la palabra.

-Esto es lo que te hubiera gustado hacer en vida, ¿no es así? -, le preguntó, una vez más.

El ente chasqueó los dedos e hizo aparecer la imagen de un gato muy a gusto con una familia humana. El gato quedó pasmado. Jamás, en sus cortos años de vida, pensó que un hogar de esas características sería lo que más anhelaba, porque ni siquiera pensar podía. Su único móvil, preso de los instintos, era la sobrevivencia.

El gato no tenía tiempo para seguir respondiéndole al ente. Debía seguir su camino, para encontrar eso que estaba buscando. El ente comprendió la situación, y se apartó del lugar donde estaba, mostrando que, detrás suyo, estaba el cuerpo de un gato, ¡Era él mismo!, su cuerpo estaba completamente destrozado y arrollado. Había huellas de un vehículo en su vientre. El gato se quedó horrorizado. Luego, permaneció en shock, completamente en silencio.

-No viste las luces. Ese fue tu destino, querido amigo-, dijo el ente, como si se tratara de una sentencia.

El gato miró su propio cadáver durante largos minutos. Luego, se repuso y se dirigió al ente.

-Ahora, ¿dónde se supone que vaya? -, le preguntó, muy afectado.

-A ver las luces-, respondió el ente.

El gato retrocedió, asustado ante la declaración, que se sintió como una amenaza.

-¿Quién eres?-, preguntó.

-Soy la muerte… pero puedes llamarme mortem-.

-¿Mortem?-.

-Me lo acabo de inventar-, dijo el ente, mientras se guardaba la risa.

-Ahora ven. Ya no tienes que preocuparte por nada. Tu cuerpo no está afectado por el pecado-, remató, con una voz lúgubre.

Aunque el gato quedó, en sumo, traumado con la revelación, sabía, muy en el fondo, que era eso lo que estaba buscando, y que no debía seguir haciendo esperar a la muerte. El gato, luego de acicalarse y quitarse los nervios, simplemente asintió con su cabeza, indicando que estaba listo. Así, fue conducido hacia las alas abiertas del ente, las cuales desprendían un aire tenebroso y una ventisca gélida. Se asustó mucho al principio, pero, al notar que, poco a poco, perdía su centro, se dejó llevar por esa oscuridad, totalmente rendido.

A medida que pasó el tiempo, el gato logró encontrar una remota e inexplicable paz, una que jamás había imaginado. Dejó de pensar y de rumiar como antes. Pronto, una gran mano humana lo acarició sobre su cabeza, lenta y suavemente, y lo condujo hacia el vacío, donde dejó de ser.

jueves, 21 de noviembre de 2024

El laberinto del minotauro, revisitado

Ha muerto o aún vive el minotauro. ¿Qué diría su madre de su existencia? ¿Dónde está ahora? ¿En el laberinto de paredes de concreto? ¿En el fondo del océano? ¿En alguna selva impenetrable? ¿O tal vez en el único lugar posible: el rincón fantasioso de nuestras mentes, ese laberinto de mitos, deseos y arrepentimientos? Los verdaderos laberintos no tienen por qué necesariamente tener paredes, porque el laberinto más escabroso carece de esquinas y de horizontes. Es similar a la mente, caja negra de resonancias.

Entremos en terreno. Analógicamente, el minotauro no puede existir en un mundo de certezas construido desde el conocimiento racional. Se trata de un ser mitológico, como algunos dioses o fantasmas culturales. Teseo lo mató, según los relatos, varios siglos antes de Cristo. Es preciso desmontar los mitos y reconstruirlos desde su cosmogonía, la que busca una respuesta a un elemento de la vida o a toda ella. El mito del minotauro es la explicación de la epistemología, el conocimiento, el saber conceptual humano. El minotauro representa las ideas o los conceptos errados, las fantasías que solo pertenecen a las fantasías, ficciones sobre ficciones, emanaciones del laberinto o sus prolongaciones.

El laberinto se construye como lugar sin salida, sin conocimiento del lugar y, por ende, es la casa del prejuicio y de los miedos. Teseo mató al minotauro, no con una espada, sino con la comprensión de que no existe. Entró al laberinto con un metro que, a semejanza del hilo de Ariadna, mide el conocimiento y la iluminación de sus zonas oscuras. El metro es un elemento convencional, un objeto aceptado como supuesto para nuestras certezas humanas. El hilo, por su parte, sería un error, porque sirve para salir por la misma entrada, una trampa, porque todo laberinto tiene una entrada y una salida. Se crea así una paradoja insalvable, un camino imposible, solo transitable mediante la contradicción.

Teseo entró al laberinto y con su metro midió las paredes, distanció, generó patrones y el laberinto se esfumó al ser comprendido, conocido, naturalizado, con lo cual el minotauro se esfumó, a su vez, como un mito mental en el que nos apoyamos y del cual nos cuesta desprendernos. Un buen ejemplo de esta psicología del laberinto sería dejarnos engatusar por las expectativas sociales de los otros. Valor ficticio, sin otra respuesta que su vaciedad. Un mito que tiene plena validez como realidad, un minotauro cualquiera ensimismado en su intricada forma, tal vez a la espera de la próxima ejecución.

Según la versión clásica del mito, la ciudad de Atenas debía dar un tributo a Creta, un tributo de siete hombres vírgenes y siete mujeres vírgenes en sacrificio para alimentar al minotauro. Teseo, hijo del rey Egeo, se ofreció a sumarse al tributo, lo que le permitió enfrentarse a la bestia. Victorioso, había logrado aniquilarla, sin embargo, olvidó avisarle a su padre, cometiendo el error de no reemplazar las velas negras con las velas blancas. Debido a esto, el rey pensó que su hijo había muerto en manos del minotauro y se quitó la vida. 

Una victoria y una sucesión trágica. Teseo asumió el nuevo reinado y liberó a Atenas del tibuto a Minos. La liberación heroica y mitológica puede ser perfectamente comparable a la liberación de aquello que ata nuestras mentes, que nos hunde en nuestro esquema laberíntico. Ahora, toda liberación exige siempre un sacrificio, un ardid y un desafío. Hay que estar dispuestos a cruzar esos pasadizos secretos, con el espíritu necesario para mirar de frente a la sombra y lograr la sublimación de aquello que estaba encerrado, aquello confuso que deseaba secretamente la estocada y la luz. 

Así mismo, nuestra gloria personal puede surgir de la liberación de los mitos de nuestra mente, amenazada por las variables de un mundo, en exceso, pragmático. Cada quien, de acuerdo a las circunstancias vitales que lo envuelven, y bajo el devenir de su época, puede proyectarse en Teseo y tener la valentía suficiente para no dar su existencia misma en tributo a los egregores del sistema y liquidar a los monstruos que lo habitan, las formas espectrales del control de la consciencia.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Vorágine (poema)

Se abre mi sótano, se abre mi mente cual boca

que absorbe todo cuanto no puede explicar

y todo cuanto puede regurgitar

en forma de soliloquio o discurso esotérico,

ese que se diluye en la cloaca de los valores

que curiosamente son sembrados

para los guardianes de la palabra

esa que se fastidia simplemente

al saberse dirigida a ninguna parte

como una mueca que se pierde en el tumulto

una que otra figura apegada los rincones

para no morir pronto de hastío.

Es así que proyecto mis perversiones

pequeños demonios que me ayudan a despertar

entre sueños e imágenes demasiado puras

carentes de su fuego originario.

Inconcluso, mal formado, cimentado en pétreas falacias

Asfixiado tras el polvo nocturno

No doy motivo a la pasión ni a la retórica

escondido al interior de lo hermético de uno mismo

rasgo su piel inocente para no darme a conocer

detengo su corazón hasta la médula

para impedir el diluvio del mundo

Bajo el vientre que lo pare

Ya nada detiene su avance

Pienso en su imagen funeraria

Y deliro sobre el infierno interno.
Un colega de lenguaje tenía el cuaderno de un alumno, un cuaderno con poemas escritos a mano. Se permitió hacer correcciones sobre los textos. Aclaró que contaba con la venia del propio cabro, para hacer las veces de editor. Por supuesto que no cualquiera podía darse ese lujo, sobre todo cuando se trata de textos tan precoces, envueltos todavía de esa cosa íntima, celosamente oculta al resto. "Aún hay patria", repitió el colega, y sabemos que la legendaria frase repetida por Manuel Rodríguez "aleonó" a sus soldados para no claudicar y defender la libertad de la naciente República. En cierto modo, la arenga trascendió su contexto y adquirió una connotación metafórica, más allá del horizonte político. "Aún hay patria", es decir, aún hay cabros que se salvan, que leen, que rumian, que tantean un lenguaje poético. Hay entonces, en la alusión a la patria, un atisbo de poesía, o en la alusión a la poesía, un sentido "patrio", una pertenencia que se reclama, que se proclama y que se constata, al momento de anunciarla, al momento de decirla.
Día del hombre. Me imagino que habrá alguna actividad cultural para conmemorarlo o alguna lectura poética organizada por distinguidos caballeros en honor de nuestro género.

domingo, 17 de noviembre de 2024

El misterio detrás de King Crimson

En homenaje a Peter Sinfield 
(1943-2024)

Siempre supe que había algo de ocultismo detrás del nombre de King Crimson. Luego de la partida de Peter Sinfield, quien le sugirió el nombre a Robert Fripp por intermedio de Ian McDonald, investigué sobre el real significado del Rey Carmesí, su misterio oscuro. Hay un documental japonés del 2011 llamado “Song to Soul: Interview on Early King Crimson with Peter Sinfield and Ian McDonald” en donde el propio Sinfield explicó cómo fue que se le ocurrió el nombre de la banda:

“Necesitábamos un nombre. Nadie se inventaba uno, y necesitábamos uno muy rápido, porque teníamos un concierto, nuestro primer concierto, y queríamos que nos llamaran como quisiéramos. Y yo, pensando que se suponía que era bueno en esto, pensando en nombres e ideas con palabras, estaba mirando cosas como 'Led Zeppelin', 'The Who'. Tenía que ser algo poderoso. Y pensé: 'De hecho, si tomamos eso de la canción ['In the Court of the Crimson King'] y simplemente lo llamamos 'King Crimson', eso suena bastante poderoso'.

Sinfield fue el creador del concepto de King Crimson, digamos, su concepto original. Tenía que haber una idea más potente que “Giles, Giles and Fripp” y eligió el ya legendario nombre. Algo que aún no está del todo definido es si King Crimson, Rey Carmesí, alude o no a Belcebú, el príncipe de los demonios. Señalaba Sinfield en la propia entrevista del 2011 que el nombre no alude ni al diablo ni a Belcebú, como algunos sugerían, pero suena a algo “arrogante” y da esa “sensación de algo oscuro y gótico".

Esos fueron los dichos de Sinfield. Sin embargo, por sí solo, el Rey Carmesí evoca algo portentoso a la vez que siniestro. Belcebú, según Robert Fripp, viene de la fórmula árabe B'il Sabab, que significaría "hombre que ambiciona” u “hombre con una causa”. Por supuesto que esa interpretación no es fidedigna y dice mucho sobre la manera de pensar del viejo Robert y su idea sobre King Crimson: un universo musical en sí mismo, una representación de su manera de entender la música.

Si somos más rigurosos en la etimología, podríamos remitirnos al término Baal-Zebub, pronunciado en hebreo como Baal Zevuv, que significaría literalmente “Señor de las Moscas”. En efecto, Belcebú fue un dios oscuro, adorado primero por los filisteos y luego por los cananeos, asociándolo al dios Baal. Mucho tiempo después, para la tradición cristiana, Belcebú era equivalente a Satanás, “el adversario”, y era considerado, según algunos textos de demonología, como uno de los siete príncipes del infierno.

Se dice también que Belcebú era considerado el “consorte político de Satán” en el poema Paraíso Perdido del poeta inglés John Milton. Sus apariciones en el Nuevo Testamento son además recurrentes, pasando a formar parte del reino del Inframundo.

Cualquiera que no conozca a la banda podría pensar que todas estas evocaciones satánicas y demoniacas nos remiten a una agrupación tipo death metal o black metal. Pero no. El imaginario de los pioneros del rock progresivo va por otro lado. Su oscuridad es de otro orden, si se quiere, más sutil, aunque no por ello menos potente.

De partida, el término “carmesí” es el rojo, y el rojo representa la sangre, la violencia y la pasión; y el término “rey” implica, por supuesto, poder y dominio. Ambos conceptos unidos implican una sinergia, si se quiere, una alquimia entre las fuerzas más oscuras de la naturaleza y los aspectos más caóticos de la existencia. King Crimson, de esa manera, podría significar “el que reina sobre el caos o sobre las sombras”.

Y dije “el que reina” porque para el mismísimo Fripp, amo y señor de la banda, esta tiene vida propia, y actúa, en su conjunto, tanto como un agente que acciona, que toca música, como una sublimación, un personaje, una representación. "King Crimson es, como siempre ha sido, una forma de hacer las cosas. Cuando no hay nada que hacer, nada se hace: Crimson desaparece. Cuando hay música para ser ejecutada, Crimson reaparece". 

La voluntad de la música es como la voluntad de la magia: hace falta un método y un propósito. Si la magia, si la música se hace, King Crimson es invocado. Una perfecta analogía de la creación: hacer aparecer algo a partir de la nada. La gran obra. La gran arquitectura, la arquitectura del silencio. Como dijo el propio Fripp, alguna vez: “La música es el vino que llena la copa del silencio”.


Ha partido Peter Sinfield

Ha partido Peter Sinfield, mente creativa detrás del arte de la primera etapa de King Crimson. Todos hablan de Robert Fripp, el líder indiscutido de la banda, pero pocos atienden la importancia que tuvo Sinfield en su concepto primario y en la estética de su época más clásica. De hecho, fue Sinfield quien, luego de ser presentado a Fripp por Ian McDonald, sugirió el nombre de "King Crimson", el Rey Carmesí, otro nombre para Belcebú.

Por otro lado, la icónica portada del primer disco, In the court of the Crimson King, fue obra de un amigo de Sinfield, Barry Godber, así que podría decirse que le debemos al fallecido Peter la creación del concepto general de la banda en sus inicios, el cual, por supuesto, fue evolucionando con el tiempo a través de diferentes encarnaciones.

Peter Sinfield fue, tal vez, uno de los mejores letristas de la agrupación, aportando la lírica para dos temazos: 21st Century Schizoid Man y para Epitaph. Ambas canciones hacían referencia metafórica a la Guerra de Vietnam que se desataba por esos años. Sinfield logró, sin duda, canalizar esos aires bélicos para sublimarlos a través de la sinfónica atmósfera del primer King Crimson, y una poética acorde a la turbulencia y a la exploración psicodélica de ese periodo, tan convulsa como destellante de imaginación.

Dejo la letra de aquel clásico melódico: Epitafio, canción que, con suma melancolía, representa el espíritu de aquella década y guarda, por cierto, una profunda resonancia con la actualidad:

El muro en el que escribieron los profetas

Se está resquebrajando

Sobre los instrumentos de la muerte

La luz del sol brilla intensamente

Cuando cada hombre esté atormentado

Por pesadillas y por visiones

¿Nadie pondrá la corona de laurel

Cuando el silencio ahogue los gritos?


"Confusión" será mi epitafio

Mientras me arrastro por un camino rasgado y roto

Si lo logramos, todos podemos mirar atrás y reír

Pero me temo que mañana lloraré

Sí, me temo que mañana lloraré


Entre las puertas de hierro del destino

Las semillas del tiempo fueron sembradas

Y regadas por los actos de aquellos

Que saben y son conocidos;

El conocimiento es un amigo mortal

Si nadie pone las reglas

Veo que el destino de toda la humanidad

Está en manos de los necios.


sábado, 16 de noviembre de 2024

Un argentino intentó cruzar a Chile con un revólver oculto dentro de un ejemplar de la novela "Crimen y castigo". El personal de Aduanas lo descubrió en el paso fronterizo Los Libertadores. Incluso se le requisaron las municiones que traía junto al arma. Los móviles del incriminado y las circunstancias del caso son aún materia de investigación.

La noticia no sería tan relevante si no fuera por la obra de Dostoievski usada para encubrir la ilegalidad del transandino. El intertexto es intrigante. ¿Será el incriminado un asiduo lector de la literatura del ruso? ¿Habrá querido emular a Raskolnikov, resolviendo, al límite de la violencia, una disyuntiva moral?

De todas maneras, aun sin conocer los detalles del hecho ni mucho menos la psicología del incriminado, se puede especular en su acción un contexto idéntico al de la culpa del protagonista en el relato, una culpa filosófica. Decía Raskolnikov: "El mentir es el único privilegio humano frente al resto de organismos vivos. La mentira conduce a la verdad. Soy hombre, porque miento (...) Mentir de una forma propia es casi mejor que proclamar la verdad ajena". ¿Habrá simbolizado ese revólver dentro del libro, la verdad oculta de su crimen en potencia?

Para lograr su propósito, el incriminado tuvo que mentir y transgredir la ley, sobre todo mentir, en pos de su propia verdad, por maquiavélico que sea el método: "Todo está en las manos del hombre, y todo lo deja escapar, por cobardía… Es un axioma… Me agradaría saber qué es lo que más temen los hombres… Dar un paso hacia adelante, pronunciar una palabra de su propia cosecha: he aquí lo que temen más que nada".