Kubrick y Pasolini ya lo avizoraron en Ojos bien cerrados y Saló. Ritualística perversa de manual en los altos círculos de poder. Hermetismo y oscuridad. Ya sabemos el precio que tuvieron que pagar estos hierofantes de la mirada. Las elites siniestras, cuyo verdadero nombre e identidad nunca se revela, los súbditos de la Logia Negra, mantienen a los profanos, el resto de la población de a pie, con los "ojos bien cerrados", con la conciencia dormida. Nunca se revelará del todo el secreto, porque saben que el conocimiento es poder, y ellos lo ostentan de manera insolente.
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