jueves, 14 de mayo de 2020

El ministro Mañalich llamó “viroterrorismo” a la difusión de datos sobre el covid que él considera falsos. La subsecretaria de salud, Paula Daza, precisó que el término hace mención a “aquella información que produce angustia o dolor”. Ante esto, salió al paso Nicolás Muena, investigador de la Fundación Ciencia y Vida, quien criticó su uso, pues a su juicio se confunde con el bioterrorismo, consistente en ataques terroristas usando agentes biológicos, lo cual no guarda ninguna relación con los bulos. De hecho, para Muena, el propio mal uso de esta palabra sería a su vez un auténtico bulo. Hay una evidente imprecisión léxica en la construcción del término, por el simple hecho de que su morfología no agrupa ninguna referencia a lo informativo, únicamente une virus con terrorismo, volviéndose así un concepto redundante e innecesario. Sin embargo, y pese a esa falencia, sabemos en el fondo a lo que apuntaba Mañalich gracias al contexto que rodea su neologismo pandémico, y ese contexto dice relación con el estado de alerta, con el “pánico viroterrorista” que podría inundar a Chile tras conocerse malas nuevas desde el exterior. Su creación lingüística respondería a una creciente sensación de hostilidad que se estaría respirando en el ambiente, de ahí la asociación del virus a las falsas noticias, que a su vez presuponen la existencia de un enemigo reconocible a combatir: el de las comunicaciones que desafían la verdad oficial. De ese modo, Mañalich, usando la propia jerga del presidente, personaliza lo que puede constituir, perfectamente, una verdad incómoda, un peligro público. Vuelve un anatema todo aquello que no entronca con su línea de pensamiento, con su manera de gestionar la crisis. Todo aquello se vuelve inmediatamente un enemigo del Estado. Entiende que el tejido del bienestar social no puede ser invadido por ninguna clase de anticuerpo crítico ni sugestivo, porque eso sería dejar a las personas a su suerte, confinarlos sin remedio, confrontarlos con el riesgo mortal de la autodeterminación.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Lo de Giorgio Jackson y el rollo en torno al fraude de las donaciones de la mitad de su sueldo a instituciones de caridad, que en el fondo se trataba de platas destinadas a fondos de su propio partido, “Revolución democrática”, con fines a todas luces instrumentales, refuerza una vez más la idea de que en materia política la deshonestidad es una condición sine qua non. Es cosa de preguntarle al principal crítico de Jackson, el ex precandidato presidencial del Frente Amplio, Alberto Mayol, quien dijo que "en política, la mentira y omisión son compañeros de ruta, y Giorgio es talentoso en ello". Años atrás, el gurú, Eduardo Bonvallet, también lo criticó y se enfrentó cara a cara al diputado, invitándolo a regalar su dieta, diciéndole directamente que le dejara de mentir a la gente (con la cual tanto se lavan la boca los políticos al momento de enarbolar sus muy buenas intenciones). 

Por otro lado, el oficialismo ha festinado con este golpe moral, tanto así que han emplazado al otrora beatífico Jackson a pedir perdón frente a todos los parlamentarios, y de paso, “frente a todo el país”. Incluso Chile vamos se ha propuesto llevar a Jackson a la Comisión de Ética por “infracción a la buena fe”. Esos dimes y diretes de la política, esas alusiones constantes a la transparencia, a la probidad, a la integridad, en donde cada uno le reprocha al otro lo bajo que puede caer, lo mal que lo ha hecho, o le celebra al de su camada lo alto que puede llegar a ser, o lo bien que lo ha hecho, de acuerdo a su propio nicho de intereses, no es otra cosa que la mecánica del poder mostrando sus plumas de pavo real para ganarse la aprobación de todos sus feligreses. 

Sea del bando que seas, ya sea progresista, conservador, liberal, tiránico, al entrar en terreno político la cosa se mueve así. Un constante tira y afloja entre dignidad, egoísmo y reputación. Eso quedó demostrado de manera magistral de parte del legendario profesor Walter White en Breaking Bad. Por muy bueno que seas o pretendas ser, el poder te pasará la cuenta, porque este, en el fondo, no le pertenece a nadie. Una vez lo posees, te posee.

lunes, 11 de mayo de 2020

Durante el día del alumno salió una noticia que señalaba el retorno a clases de los estudiantes chinos. Ellos están siendo monitoreados mediante brazaletes electrónicos para detectar el covid 19. Estos brazaletes inteligentes miden su temperatura en tiempo real. Los padres pueden vigilar la situación a través de una aplicación móvil. En caso de temperatura elevada, el brazalete envía una señal a los profesores, quienes alertan a la policía. Parece que Byung Chul Han no estaba tan errado al señalar que el modelo chino, si bien ha demostrado eficacia en el freno del contagio, lo ha hecho a expensas de un estado de hipervigilancia digital (mejor dicho, un “feudalismo digital”) que puede exportarse a Occidente y que coquetea peligrosamente con la idea de un control total sobre las libertades de cada individuo. Biopolítica pura y dura.

Por otro lado, informaron que en Singapur ya se está probando con tecnología robótica, en específico, con la implementación de perros robot de nombre Spot, de la agencia Boston Dynamics, los cuales cuentan con un software personalizado desarrollado por GovTech, la agencia de tecnología del gobierno de Singapur, y caminan libremente por los parques públicos del país con la función de recordarle a las personas que deben seguir las medidas de distanciamiento social necesarias para prevenir los contagios por covid 19. Todo lo anterior recuerda a aquel episodio de Black Mirror llamado Metalgate, en el cual un perro robot de similares características estaba programado para destruir humanos en un contexto post apocalíptico. Aquí, por supuesto, y como siguiendo el manifiesto de la robótica de Asimov, Spot está llamado a procurar que se cumplan las medidas de seguridad para evitar la propagación del virus, pero no deja de sonar distópica la idea de un Estado de bienestar con estructura de ciencia ficción, monopolizando el uso del poder tecnológico en aras de un pretendido orden social. 

Los creadores de Black Mirror habían dicho que no era necesaria otra temporada para el año 2020, ¡porque la contingencia mundial ya es un episodio por sí solo! Y basta pensar en los alumnos chinos y los perros robots de Singapur para declararse, definitivamente, un actor de reparto. 

sábado, 9 de mayo de 2020

David Icke se ha llegado a preguntar lo que parece imposible: ¿existe el virus? Producto de esto fue censurado por Youtube y Facebook. ¿Desinformación delirante o escepticismo conspiranoico? Juzguen ustedes.
Nicolás Morás, un libertario argentino, comparó a Julian Assange con Cándido de Voltaire, de quien destacó que “el optimismo es la manía de pensar que todo está bien cuando todo está muy mal”. En un contexto mundial donde la libertad de expresión está siendo cuestionada, bajo la excusa de una creciente censura amparada por el establecimiento de una supuesta “verdad oficial” con respecto al coronavirus, Assange, el Cándido de nuestros tiempos, corre el peligro de ser extraditado hacia los Estados Unidos, lo cual significaría literalmente dictar su condena de muerte. Por lo mismo, Eva Joly ha repetido, de forma categórica, que “si Julian Assange es extraditado, es el fin del estado de derecho en Occidente”. Tal cual como se lee.

viernes, 8 de mayo de 2020

Primero fue el murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum), sindicado como el sospechoso número 1 de ser el portador del brote de coronavirus, razón por la cual todos los murciélagos en el mundo (y, dicho sea de paso, todos los chinos) fueron considerados, de un momento a otro, como villanos, potenciales agentes de contagio (recordando un tanto el miedo primigenio a la figura del vampiro). Tiempo después, surgió una alerta sobre una aparición de “avispas asesinas” (Vespa mandarinia) en Estados Unidos, la cual habría sido vista en territorio chileno ante el aviso de un agricultor que aseguró haber capturado una. El peligro representado por estas avispas sería enorme, por el simple hecho de que atacan a las abejas, la especie más importante del planeta, (según muchos científicos) que corre el riesgo de desaparecer y, junto con ella, nosotros mismos. Sin embargo, el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) descartó la supuesta presencia de estas avispas en Chile, señalando que se trataría más bien de otra especie, la Vespa orientalis, originaria de Asia y Europa meridional, con hábitos muy similares a la conocida chaqueta amarilla. Ahora, y tras el inicial miedo al virus del murciélago y al presunto ataque de las avispas asesinas, surgió otra amenaza: las polillas gitanas. Una de estas especies sería, casualmente, asiática (Lymantria umbrosa). Al igual que las avispas, también estarían asolando el sector de la agricultura en Gringolandia, y constituirían un peligro potencial para los recursos naturales y el medio ambiente. Es increíble, pero el panorama mundial de escozor ante la pandemia, con el país norteamericano como uno de sus principales blancos, llegó a tal punto que ha traído consigo una suerte de sugestión colectiva, que configura a su vez un escenario propicio para la reinterpretación de un posible apocalipsis a la antigua, con plagas incluidas. Un verdadero bestiario pandémico del cual los poderes fácticos pueden valerse perfectamente para promulgar, una vez más, la política del terror y del control.

martes, 5 de mayo de 2020

Post coronavirus

Para Michel Houellebecq,"no despertaremos, después del confinamiento, en un nuevo mundo; será lo mismo, sólo que un poco peor”.

jueves, 30 de abril de 2020

Según cuentan las redes, Tasuku Honjo, inmunólogo Premio Nobel de Medicina, nunca afirmó que el Covid 19 tiene un origen artificial. Lo que sí ha dicho es que “dar pasaportes de inmunidad a los recuperados resulta peligroso”, dada la falta de certeza sobre los diagnósticos y la inminente mutación del virus. Por otra parte, Luc Montagnier, virólogo, también Premio Nobel de Medicina, sí afirmó que el COVID-19 fue creado en un laboratorio, insertando en un coronavirus genes del VIH-1, el virus del sida. Y no, esta afirmación no se trataría de un bulo, sino que de una teoría un tanto conspiranoica. (Montagnier sería, a su vez, conocido por emprender una fuerte cruzada anti vacunas, alegando el supuesto origen microbiano del autismo). Hay suficientes estudios que demuestran la inviabilidad del origen artificial, pero tampoco se ha logrado demostrar, a ciencia cierta, que el primer paciente de COVID-19 tenga alguna conexión con el mercado de animales de Wuhan. Pareciera que lo único verdadero ya lo ha sostenido el mismo Tasuku Honjo: se lucha contra un “ninja invisible”.

miércoles, 29 de abril de 2020

En plena época de pandemias, un grupo de manifestantes fueron a protestar a Plaza Baquedano el día 27 ¿El motivo? La celebración del Día del Carabinero, que coincide además con la fecha inicial del plebiscito para una Nueva Constitución, el cual fue postergado para octubre. (Ese mismo día, una enorme cantidad de usuarios subió a sus redes sociales el hashtag Apruebo o Rechazo, en una suerte de hipotética votación virtual. Un ¿qué hubiera pasado? Una ucronía eleccionaria). Ante el conflicto generado por aquellas protestas, la renombrada Mesa social Covid 19 hizo un llamado a respetar las medidas en torno a las aglomeraciones y el distanciamiento, como dicen por ahí, para el “autocuidado de la ciudadanía”. El punto aquí es a quién se dirige ese llamado. Obviamente no a la ciudadanía, o al menos no a su facción trabajadora, que lógicamente no puede aglomerarse al estar vetados los espacios públicos de reunión y de esparcimiento y que estrictamente salen a abastecerse o a laborar. La mesa se dirige indirectamente a quienes realizan convocatorias políticas durante una fecha tan recargada de excusas para protestar. Ya que no se puede salir a la calle ante el inminente contagio, la mesa pide, o más bien, exige encarecidamente que “los revolucionarios hagan la revolución desde su casa”, que no se junten con otros compañeros de lucha porque producto de eso podrían aumentar la cantidad de contagiados, tal como ya ocurrió en aquellas malogradas ceremonias de feligreses convocadas por pastores evangélicos, clamando por la misericordia de Dios en medio del desastre. 

¿Qué más increíble que realizar una revolución privada a domicilio? Una que estaría dispuesta a cambiar el status quo, a reformular las bases constitucionales ¡desde la casa! Díganme si no es este país, aparte de enfermo, surrealista.

martes, 28 de abril de 2020

Estoy (casi) convencido de que la libertad y la libertad de conciencia deberían ser los sistemas inmunes de la civilización….