Recién hablaban en La Red sobre Diego Portales, Grez y otros académicos de historia. Me quedó dando vuelta una expresión que Portales escribió en una carta a Joaquín Tocornal: "el peso de la noche". Era, según Portales, el peso que debía prevalecer sobre el orden social, el peso de la institucionalidad. No sé quién habló sobre una expresión idéntica, Peter Handke parece, pero en tono más bien existencialista: el peso del mundo. Me pregunto a esta hora, cuando ya son las 1 de la mañana del Lunes y toca trabajar al otro día, ¿qué pesará más sobre uno? ¿el peso de la noche? ¿el peso del mundo? ¿o el peso de la conciencia, sin la cual no habría ni orden ni sentido, esta última, la palabra pesada por excelencia? Lo único que sigue pesando a esta hora, sin embargo, es el cuerpo, cortado durante todo el domingo, y la noche que conspira para dejarte atado al peso del sueño.
lunes, 1 de abril de 2019
domingo, 31 de marzo de 2019
A 20 años de Matrix: Cuando Neo le pregunta a Morfeo que si él llegase a morir en el mundo de la Matrix podría acaso sobrevivir en el mundo real invadido por las máquinas, Morfeo le responde: "El cuerpo no podrá vivir sin la mente". Si uno llevara esa afirmación al plano de la virtualidad, ¿podría acaso declararse oficialmente muerto para la Red y, por otro lado, permanecer vivo, despierto, fuera de allí, digamos, en el mundo "real"? Leibniz reflexionaba sobre la responsabilidad moral de conocer la realidad ¿será tan trascendente, al fin y al cabo, saber distinguir entre la pastilla roja y la azul? ¿Qué es aquello tan urgente que nos lleva a discriminar entre una u otra opción? ¿El destino, el espíritu, alguna clase de esencialidad de nombre rimbombante? El punto es que algo permanece entre los dos mundos provocando que la decisión sea irreversible e irrevocable. En el hipotético caso que muera para la red, para el plano virtual, no puedo seguir siendo el mismo en el mundo que concebí como real. En cambio, si muero por fuera, es decir, "realmente", la Red no advertirá el suceso al menos que acuse falta de actividad. No es sino una inmortalidad simulada, puesto que continúa siendo un montón de datos en constante programación. Ese es el vicio y la virtud de la decisión: siempre se pierde algo, siempre se deja atrás una posibilidad, pero así como la mujer de Lot, no se puede mirar atrás sin antes quedar petrificado para los tuyos en esa encrucijada. Se muere para la Matrix, una gran metáfora de la caverna y de la Red, y se pierde la aventura de la simulación y la ficción; se muere realmente y no hay vuelta atrás, no hay garantía de que todo vuelva a ser lo que era ni que llegue a ser lo que podría llegar a ser...
Y tú ¿te has cuestionado alguna vez la naturaleza de tu realidad?
Tenía incrustada la imagen de un helicóptero yéndose a pique desde el Lunes. La imagen pegó fuerte a raíz del helicóptero que cayó en Colliguay y que provocó la muerte de seis trabajadores tripulantes del proyecto de la carretera eléctrica Cardones Polpaico. En la noche del Lunes, soñé justamente con un helicóptero haciéndose añicos. Caía cerca de la costa, a vista y paciencia de todos los porteños en un sector idéntico al molo. Conforme descendía girando estrepitosamente, se iba confundiendo con el mar. No sé quién me acompañaba en ese sueño, pero todo indicaba que se trataba de un espectáculo que salió trágicamente mal, y no de un simulacro o una operación de rescate. Cuatro días después del accidente, y de su sueño, la NASA daba a conocer el nuevo helicóptero que estaría listo para explorar la superficie del planeta rojo: el helicóptero Mars. Un sonido de hélices continúa sobrevolando el cielo de la sugestión. Unas se elevan para surcar el espacio, otras simplemente bajan para precipitar el desastre.
viernes, 29 de marzo de 2019
El primer acto de irreverencia de parte de un borrachín, en Valpo. Hace exactos 150 años, según fuente del Mercurio, un individuo presuntamente bebido habría entrado al templo de San Francisco y se habría acercado a un sacerdote para hacerle una consulta que se esperaba tuviera que ver con algo religioso. Sin embargo, el individuo le preguntó si le podía ofrecer un vaso de chicha, luego de haberlo visto levantando un cáliz de vino. Al saber esto, el individuo habría sido denunciado por un vigilante y llevado al cuartel por falta a la moral y las buenas costumbres. “Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión”, decía Baudelaire en El spleen de París. Aquí tenemos nuestra versión local.
jueves, 28 de marzo de 2019
Un cabro del Pre me dijo que estaba estudiando para meterse a la PDI. "¿Usted sabe qué letra debe seguirle a la serie?", decía, mostrándome en su celu uno de esos test de razonamiento lógico secuencial. En el ítem se repetían dos letras y luego se retrocedía una para avanzar otra, y así hasta la última casilla. La letra del final era la W, pero presioné por error la Y, en un intento por explicarle el orden que debería seguir ese ejercicio en particular. "No importa, profe. Se capta la idea". Dicho eso, el cabro guardó su celu, agregando que en otra ocasión completaría el test. "De algo parecido se trata la PSU", le expliqué en el momento que se sentaba y volvía sobre el ejercicio de conectores. Los indicios saltaban a la vista. La vida de aquí en adelante estaría plagada de pruebas, de desafíos formales que otros planearon para nosotros (con no se sabe qué fin encubierto).
martes, 26 de marzo de 2019
Cerré ayer la clase de introducción a la PSU con una breve alusión al libro Fascímil de Alejandro Zambra. Les hice saber que el libro usaba la estructura de la prueba para desarrollar un ejercicio literario a ratos lúdico, a ratos catártico, rondando la desilusión o la referencia paródica. Se les mostró una breve parte que tenía relación con el "manejo de conectores" o, como en el libro se menciona, el"uso de ilativos": _____ las mil reformas que le han hecho, la Constitución de 1980 es una mierda. Las alternativas eran: a) Con b) Debido a c) A pesar de d) Gracias a e) No obstante. La idea era que comprendieran el formato PSU como un artefacto, una formalidad maleable, susceptible de intervención. Una cabra se extrañó sobre el lenguaje usado en el ítem del libro, y dijo "sha qué ordinario". Otra cabra un tanto más tranquila sostuvo que, por el mismo hecho de ser una novela, las alternativas planteadas no daban a lugar y únicamente estaban ahí para confundir al lector, en forma de joda. Otros tantos al medio se reían en grupo por la salida inesperada. Solo un chico de más adelante, casi bajo una escalera de la sala, planteó, no exento al contexto del hueveo, que el ítem, de hecho, y pese a su condición, sí tenía una alternativa correcta, siguiendo los lineamientos exigidos para la prueba convencional. "¿Y cuál vendría siendo esa respuesta?" le pregunté en el acto. El cabro se paró y dijo que la respuesta, en este caso, el ilativo restante, era "A pesar de". Explicó que era el más cohesivo y el más cercano al sentido del enunciado, puesto que la idea del autor era dejarle al lector la venia de la respuesta; sin embargo, el propio enunciado dejaba implícita la crítica a la Constitución, la cual, mientras siga existiendo, no dejará de ser lo que es. "La Constitución existe a pesar de nosotros", concluyó el cabro. Luego de eso, se sentó, miró a ambos lados, algo sonriente, y fue aplaudido de manera unánime, tanto así que no me quedó otra que seguirles la corriente. "Tamo dao pal éxito", le decía de mofa un compañero al cabro. "Puntaje nacional al toque", le replicaba otro, en el momento que salían de la sala, moviendo las sillas rápidamente, intuyendo que la prueba misma no era otra cosa que un artificio, y que el propio hecho de que el profe haya puesto ese libro como un intento de dinámica, lo comprobaba.
domingo, 24 de marzo de 2019
A la casa llegó un pequeño gato negro. Apareció de entre la sombra por debajo de la mesa del living. Solo se dejó observar cuando su dulce maullido prendió la luz de la ampolleta led con sensor de sonido. Durante el lapso de unos segundos, nos quedamos mirando fijamente; el gato a la defensiva, y yo en señal de sorpresa. Al rato, la ampolleta se volvió a apagar y, auxiliado por el silencio, el felino se escabulló entre las sombras del depa desde donde probablemente vino. En el instante que desaparecía sin dejar rastro, abría la puerta de entrada el arrendador. Se refirió a la nueva mascota que moraría por la casa de hoy en adelante, precisamente aquel gato escurridizo mimetizándose con la penumbra doméstica. Explicó que el felino estaría ahí como guardián de la casa, para espantar a las ratas que ya estaban comenzando a aparecer por las noches, metiéndose por entre las cañerías y merodeando entre el baño y la cocina con total impunidad. Al parecer todos en el depa, exceptuando su servidor, ya las habían visto, en más de una ocasión, invadir a diestra y siniestra los estrechos espacios comunes. Curioso cómo no supe de la existencia de estas ratas hipotéticas, esta verdadera plaga, esta conspiración de roedores puertas adentro, hasta la constatación de la existencia de su nemésis, el gato que ahora, merced a su naturaleza sigilosa, había pasado inadvertido incluso para los humanos, haciendo gala de sus cualidades misteriosas. El felino en un puro movimiento de desaparición había hecho de las suyas. Había demostrado su silencioso poderío. Le creemos una mascota al servicio de los huéspedes y al acecho de las ratas, pero la realidad es otra: solo está esperando el instante en que ninguno de ellos esté presente, para hacer de la ausencia su dominio invisible.
jueves, 21 de marzo de 2019
Las autoridades del Colegio Jahve Nisi de la Región del Biobío atribuyeron a una manifestación del "Espíritu Santo" el hecho de que un grupo de casi diez alumnos se desmayaran en el primer recreo de la mañana. No se trataba del ayuno, ni de la deshidratación ni del exceso de actividad física. Era solamente el santo espíritu manifiesto en estas jóvenes almas cristianas. La sostenedora, Natalie Fernández, afirmó que los chicos, luego de una oración grupal, se arrojaban al suelo emitiendo sonidos extraños y palabras emitidas "en otro idioma". Fernández aseguró que eran cosas que pasaban a menudo en los cultos evangélicos y que se trataba de un verdadero milagro. Fue tanta la dicha de la sostenedora que el lunes emitió un comunicado a la comunidad educativa, en el cual decía que lo ocurrido fue “una bendición”, permitiendo a los apoderados ir a ver a sus alumnos y ser testigos de este evento tan espiritual, inclusive pensando en trabajar en un protocolo escolar en caso de futuras apariciones. Los de la Seremi de Educación dijeron estar "en shock". Fernando Peña, el seremi de Bío Bío, señaló que al ser un colegio confesional, las familias adscriben a éste y profesan una religión en la cual estas circunstancias son parte de su fe. No deja de ser inaudito, en todo caso, el hecho de que bajo el manto de una determinada religión, cualquier suceso o extravagancia considerada como sagrada pueda justificarse de acuerdo a la política interna del establecimiento, eso, suponiendo que el Estado reconoce todavía libertad de culto, no necesariamente católico. De ser así, hasta se podría alegar que los problemas disciplinares dentro de determinada institución corresponden a posesiones demoníacas y haya que llevar a un exorcista para poner el debido orden pedagógico en nombre del Señor.
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