lunes, 22 de abril de 2024

Mientras más jodido el panorama, mientras más complicadas las circunstancias, regocíjate: habrá mayor cosecha de ficción y de escritura. El que sepa sabrá sacarle el jugo a la existencia y al devenir del mundo para crear sus locas historias que otros leerán con desazón.

domingo, 21 de abril de 2024

Huellas de dolor, León Degrelle

No hay, en verdad, ningún corazón que no esté manchado de villanías, de cálculos sórdidos, de faltas inconfesables, de todo eso que deja en la mirada resplandores equívocos.

Incluso los corazones purificados, de vuelta de las aguas turbias, conservan, para siempre, un regusto amargo, de imperfección y de cenizas.

Podremos recomponer la porcelana rara que se ha caído, pero el que sabe que estuvo rota conocerá las huellas de la fractura, por muy disimuladas que estén. Nunca más la pieza que se quebró recobrará la unidad invisible de lo que es perfecto, la unidad que ni la muerte puede hacer desaparecer.

Cuanto más avanzamos por la vida, más se ahondan en nuestro corazón las huellas del dolor, imperceptibles para los que no nos conocían, pero desgarradoras porque está hechas de cosas delicadas que se deshicieron, como la seda sutil de un tejido que se desgarra.

Bienaventurados los que se purifican con sufrimientos invisibles y se mantienen en pie a la hora del declinar.

Pero, ¿hay ojos que sean capaces de mirar y de no temblar? 

¿Hay algunos que no escondan algo?

¿Quién es el que no se ha envilecido algun día?

¿Quién es el que no tiene que callar palabras,

gestos, deseos, abdicaciones inconfesables?

¡Cuánto lodo tras lo convencional, tras la sonrisa!

¡Cuántos hombres, cuántas mujeres tienen que esconder el fracaso de su sensibilidad, de sus juramentos, de su cuerpo!

La caída es solo el final de muchas traiciones previas.

La carne no se abate más que cuando las fibras innumeras del corazón se han roto secretamente, una tras otra, entre subterfugios, pretextos y abandonos envueltos en sonrisas.

Una vez comenzado el descenso, lo demás viene solo.

La bajeza está en el pensamiento antes que el barro lo advierta.

El cuerpo no cede más que cuando el alma ha abandonado a la corriente los remos que debieran trazar caminos rectos sobre el agua inmaculada.

León Degrelle, Almas ardiendo

La cancelación es real: "En todo el país, las impugnaciones y prohibiciones de libros han alcanzado los niveles más altos de las últimas décadas. Las bibliotecas públicas y escolares se han visto inundadas de quejas de miembros de la comunidad y de organizaciones conservadoras como Moms for Liberty. Cada vez más, los legisladores se plantean nuevos castigos –demandas paralizantes, multas elevadas e incluso penas de prisión– por distribuir libros que algunos consideran inapropiados."

sábado, 20 de abril de 2024

Costanza Rizzacasa d’Orsogna: «La cultura de la cancelación en Estados Unidos»

Sostengo una lucha encarnizada contra la cultura de la cancelación y contra los talibanes de la corrección política: "Otras veces, las críticas no se dirigen a la obra, sino a la vida privada del autor. Es el caso de Philip Roth, incluso de su biógrafo Blake Bailey. Este, por partida doble: por el hecho de ocuparse de un escritor de vida personal discutida y por su propia vida personal. Las acusaciones a Roth se basan, en buena parte, en las memorias de una de sus esposas, que lo tildaba, entre otras cosas, de “misógino maquiavélico”. Las acusaciones que algunas mujeres dirigían a su biógrafo eran más graves: abusos y violación. Pero -argumenta la autora del libro- aparte de que otros testimonios, también femeninos, podrían dar una visión distinta de Roth, y de que las acusaciones a ambos no son más que acusaciones que deberían probarse; incluso dándolas por buenas y admitiendo la gravedad de las dirigidas a Bailey, debemos preguntarnos qué tiene que ver el comportamiento personal de un autor, cualquiera de ellos, con los libros que escribieron. En otras palabras, si el fabricante de una aspiradora tiene un pasado de acosador sexual ¿habrá que retirar la aspiradora del mercado? ¿Se puede leer Mein Kampf sin ser partidario de Hitler?
Shakespeare, Faulkner… Ni la excelencia literaria ni las barreras cronológicas detienen a los partidarios de la rendición de cuentas. Los venerables estudios clásicos han sido atacados por entender algunos que el latín y el griego son lenguas ligadas a la supremacía blanca y al colonialismo. Aunque la defensa de dichos estudios debería ser superflua, la autora no deja de recoger la opinión de un profesor emérito de estudios clásicos de Princeton (Andrew L. Ford), universidad de la que han partido algunos de esos ataques: “Nunca nadie se ha hecho más sabio ignorando sistemáticamente culturas tan inmensas y tan profundamente influyentes como la griega y la latina”.

Algo que me sorprendió de Zona de interés de Jonathan Glazer, fue su audaz propuesta visual. Todo el horror estaba sugerido en las imágenes, el ambiente y el sonido. Los planos graficaban un panorama de contrastes, sin necesidad de acotaciones. Los diálogos eran los precisos entre los personajes que integraban la familia del comandante Hoss y su rutinaria labor en los campos de concentración. Citan "la banalidad del mal" de Hannah Arendt, para referirse al planteamiento cinematográfico de Glazer en la película, aunque Zona de interés desenvuelve su trama sin llegar a ser una historia esquemática. Evita el efectismo y, en cambio, apuesta por la sugestión y la compenetración del espectador en el escenario psicológico, desplegado, por ejemplo, en algunas escenas alusivas a los sueños en blanco y negro o bien al desfase en el tiempo histórico de la película con el tiempo reciente. Un ejercicio crítico de pura cinematografía, sin caer en el sermón relamido ni en la mera acción carente de fundamento.

jueves, 18 de abril de 2024

Yo tengo un método al momento de enseñar materia de Literatura. No llego y dicto de manera expositiva los conceptos. Primero los formulo en forma de pregunta con tal de realizar un ejercicio dialéctico. Así, por ejemplo, no defino qué tipos de viaje hay en la literatura, les pregunto: ¿han viajado al extranjero? ¿han mochileado? y, a partir de las respuestas, les doy algún tipo de relatos que hayan abordado la temática. Hoy les hablé sobre literatura contemporánea y la diferencia fundamental entre utopía y distopía. Claro está que no definí ninguna de ellas. Antes bien, les pregunté a los cabros: ¿creen que vivimos en el peor o el mejor de los mundos posibles? Una pregunta que podría estar sacada del dilema entre la filosofía de Leibniz y de Voltaire, me sirvió para interpelar directamente a los cabros sobre el estado de cosas en la realidad.
Casi de manera unánime, dijeron que había muchas cuestiones que inclinaban la balanza hacia lo peor, pero unas cuantas por las que valía la pena rescatar el mundo, todavía. "¿Y cuáles serían esas cosas buenas?", pregunté a los cabros, buscando que fueran un poquito más allá. "Fumarse un porro en la playita, por ejemplo", afirmó uno de ellos. Unos compañeros suyos le aplaudieron, apañando la moción. "Muy hippie. Prefiero ir a lo bandido por valpo. Salir de noche", dijo otro. Entero aperrado, le comentaron sus compañeros.
Cada quien tenía su propia idea utópica y su deseo de hacerla real. Su plácido y rabioso deseo. La utopía estaba a la orilla del mar y a la vuelta de la esquina, pero es sabido que a ella le sigue de cerca la distopía. Ella era la pérdida de la casa de un alumno producto del incendio. Eran las balaceras y asaltos a plena luz del día en el plan, o bien los descuidados adoquines de una plaza a maltraer, mismos sitios en donde los cabros se juntan al salir de la escuela. A cada paso, ellos intuían el costo de volver tarde o definitivamente no volver, para fondearse a cualquier lugar, antes de volver a la casa a repetir la misma marcha. No era posible separar la utopía de la distopía sin antes rechazar la realidad completa. Valparaíso se volvía esa leyenda urbana que se dejaba leer en un espacio indeterminado, por puro amor a las historias.

martes, 16 de abril de 2024

El blog cumple 17 años y continúa vigente. La escritura blogger se ha vuelto un nicho íntimo de resistencia y una guarida de obsesión literaria. Entre si gusta. No hay garantía de salida.

lunes, 15 de abril de 2024

La caída del último teléfono fijo de Valparaíso

Perdonen pero no puedo permanecer indiferente a este hecho: cayó el último teléfono fijo de Valparaíso. Estaba ubicado en calle Bellavista en la intersección con Salvador Donoso. El fin de semana, según cuentan, fue encontrado en el suelo, como si lo hubieran chocado. “Ha caído el último representante de la telefonía fija callejera”, dijo un tal Boris en las redes, citado por Alerta Noticias. Sin embargo, hay quienes le rebaten diciendo que no era el último, que aún queda uno en Errázuriz o Avenida Brasil, o en la calle Uruguay, tal vez negándose a la realidad. La obsolescencia de las cosas reflejada en ese teléfono fijo destruido. Hasta hace poco todavía estaba allí, firme, incólume, aunque algo rayado, cual reliquia de un puerto analógico, conectado mediante antiguos cables que comunicaban a los porteños en sus momentos de apuro. Quién no se vio en la necesidad de colocar algunas chauchas de cien pesos antiguas en esa ranura vieja para llamar a alguien de urgencia. Yo mismo recuerdo haber hecho muchas llamadas en el plan, no precisamente en ese teléfono fijo de Bellavista, pero sí en otros que, por aquellos años, proliferaban a sus anchas. Recuerdo haber llamado a una ex, contando las chauchas que me quedaban en un bolsillo, sin garantía de agarrar el tono de llamada y sin esperanza de respuesta. Recuerdo también haber llamado, en más de una ocasión, a algún número para buscar trabajos esporádicos. Todas esas llamadas y todas esas voces quedarán sepultadas con el último sonido del tono marcado por dicho teléfono, y el tono decaerá lentamente cual corazón a punto de detenerse. Tal parece ser el tono del puerto, un tono de aparato agónico, y sus voces pasadas, desvanecidas por el ruido insolente de la historia.

Egregor (poema)

Poema de hace más de cinco años, perteneciente al hablante lírico "Gragko", un alter ego, una entidad omnipresente y caótica que versa sobre los aspectos oscuros y absurdos de la existencia, una "volada" mía creada en mis tiempos de adolescente que evolucionó con el tiempo, hasta volverse parte integral de ciertos poemas y de ciertos textos narrativos. Aparece de repente, como una sombra que acecha.

Egregor

Piensas como quiere que pienses
A través del vacío de lo que celosamente amas
Y de lo que obtusamente conoces.
Aloja en la noche de las mentes
Evitando que una luz conspire en su intersticio.
Entonces sueñas con el sueño de la razón
Pero no hay monstruo allí que configure tu imaginación
Porque no hay un afuera de su pensamiento.
A medida que la calle se hace huella, y sus pasos delinean tu sombra
Se va abriendo una abertura, una abertura insondable
Por la cual conjura las maldiciones de lo desconocido.
Piensas como quiere que pienses
Así lee en tus ojos el nicho, la hondonada
En donde resbalan los espejismos de su propia visión
No puedes separarlo sin separarte a ti misma
Pero en cambio me invocas, creyendo así abstraerte
Y sublimar la totalidad del mundo que te rodea
Cuando no soy sino un remedo de tu propio deseo
Que es el deseo de lo que él mismo engendra
Indescifrable, ignoto hasta decir basta
Hasta decir la palabra y el silencio que nos regresará nuevamente
A la grieta del espejo de la cual venimos
Y de la cual germinó este prisma apasionante
Que no es otra cosa que la verdad quebrada
Ante sus ojos sin dirección.
Piensas como quiere que pienses
A través del vacío de lo que celosamente amas
Y de lo que obtusamente conoces.
Aloja en la noche de las mentes
Evitando que una luz conspire en su intersticio.
Entonces sueñas con el sueño de la razón
Pero no hay monstruo allí que configure tu imaginación
Porque no hay un afuera de este pensamiento
Y no hay ya totalidad que sueñe
Con el ocaso de su propia nada.


En la escuela hicieron una efeméride por el Día del Carabinero. Aproveché de hacerle a algunos cabros de Cuarto Medio un trabajo con punto extra basado en el crimen del teniente Emmanuel Sánchez. Les pedí que escribieran una breve crónica relatando los hechos más importantes del caso, para luego plantear un punto de vista respecto a la delincuencia y la seguridad. Algunos cabros se interesaron más por el punto extra que por la suerte del teniente, cuya muerte no les conmovió demasiado. Pero al percatarse de la sonrisa burlona de Yolvi González, uno de los imputados venezolanos, esos mismos cabros mostraron indignación. "Basura, lacra" fue lo más suave que le dijeron. Los estaba paseando, y eso no lo podían permitir. "Si se pasea por mi barrio lo acribillan al perkin", comentaron algunos. Choreza pura. Incluso señalaron que solo ellos tenían el derecho de enfrentar a Carabineros, no esos delincuentes extranjeros. La indignación contra el imputado burlón continuó y volvió la actividad un rotundo éxito, por este mismo motivo. La risa del criminal que no siente ningún remordimiento por su crimen, del que busca la provocación como una forma de engrandecer su miserable ego, fue lo que les "pateó" a los cabros. En cierta forma, la burla les llegó de cerca, porque no solo iba dirigida a las fuerzas del orden: iba dirigida a todo Chile, ¡a ellos mismos!