Rumbo a Viña, casi al llegar a la Torre Barón, una montonera de pancartas presidenciales, puestas ahí al lado de donde pasan los autos, a modo de aviso publicitario. Justo a un costado de ellas, bajo la carretera de Av España, un grupo de clochards, de vagabundos anónimos se guarece del frío y de la intemperie, instalando incluso carpas y colchonetas. Se divisaba a uno de los más desprendidos sacar la pancarta en mejor estado, arrastrándola con cuidado a través de la carretera, procurando ilusamente no ser visto. La acomodó de tal forma que le sirviera de abrigo, antes de que acabase el período eleccionario, y antes de que la acción del viento y la velocidad de las máquinas acabaran por liquidarla.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
martes, 31 de octubre de 2017
95 tesis
Un día como hoy, hace 500 años, se dice que Martín Lutero fue a las puertas de la Iglesia de Todos los Santos, de Wittenberg, y clavó allí sus 95 tesis contra la indulgencia católica que iniciaron la reforma protestante. Había establecido que la única forma de lograr la salvación era la fe, -su interpretación personal- y que el comercio de “bonos” que asegurasen el ingreso al cielo ponía a la Iglesia al mismo nivel de un burdel. 500 años después de la reforma luterana, los burdeles siguen siendo lugares decentes.
Decían en La Ritoque que algunos creyentes iban a velar a sus muertos en la víspera del día de todos los santos (traducido en inglés como "All Hallows Eve"), el 31 de Octubre en la noche, precisamente el momento que se asocia, desde el culto celta, con el renacimiento de los espíritus tanto buenos como malos. Rito católico contra tradición pagana. O tal vez, ese contra sea solo superficial, y los muertos no sean sino una proyección paranormal de los propios miedos de los mortales. La vida no sería para ellos sino una oportunidad para conspirar en medio del desconcierto general. Decían además en la radio que ciertos laicos no entendían el misticismo de la cuestión pero, en cambio, no discutían la existencia de la celebración masiva, adoptando el feriado con total conformidad y sumándose a la orgía consumista de la noche de brujas. Cosmovisión religiosa y perspectiva secular. Ambos juegan, en resumidas cuentas, con la misma piñata, porque cada quien agarrará del suelo su propia ración de sentido, aunque no fuese para otra cosa que para las mismas tonterías y travesuras. Unos velarán a sus muertos en un acto de genuflexia sublime y aparatosa. Otros simplemente enarbolarán su propio hedonismo una noche en que para ellos la existencia de los santos y los muertos justificará para siempre su aburrimiento resucitado.
lunes, 30 de octubre de 2017
Hay cosas sobre la polémica declaración de independencia de Cataluña que me quedan dando vuelta:
1.- El carácter legal o ilegal del proceso eleccionario de los independentistas. (Considerando que toda revolución deba encontrarse por definición "fuera de la ley").
2.- El espíritu reaccionario de los "unionistas".
3.- La frase original de Josep Pla escrita en su Cuaderno Gris: "lo que más se parece a un hombre de izquierdas en este país es un hombre de derechas", intervenida y editada luego, a raíz de la contingencia, como "no hay nada más parecido a un español de derechas que uno de izquierdas".
sábado, 28 de octubre de 2017
El mismo viejito del otro día, sentado más al fondo del paseo de los sueños, casi en la subida Ferrari, estaba escuchando Love Bites de Def Leppard a toda pala desde su parlante cilíndrico. En un asiento contiguo a la plaza, y justo enfrente, una madre regañaba a sus dos hijos, escuchando el tema de rebote, acaso sin entender nada, o tal vez usando secretamente la música de arrullo emocional. Mientras tanto, bajaba una pareja por calle Ferrari, y a medida que el sol comenzaba a asomarse, y los helados que estaban comiendo se derretían, el riff se hacía más intenso, a cada minuto, a cada mordida, como una metáfora del amor mismo, a la vez que el viejito seguía inamovible con su aparato musical, aislado, sereno, mirando fijo hacia el vacío de la calle.
jueves, 26 de octubre de 2017
Una señora en la mañana en la Plaza Victoria, solitaria, sentada a un costado de un cojín y un trapo, mantenía una conversación secreta a solas. El cojín y el trapo estaban dispuestos de tal forma que formaban la silueta de una persona. ¿Estaría alucinando que conversaba con alguien imaginario, o estaría proyectando una conversación que sucedía en su propia mente? Nada de eso se podía saber. El hecho era que seguía conversando sin un interlocutor, digamos, real. Alcancé a notarla y paré un rato, antes de seguir el camino a la pega. En ese preciso instante, la señora lo advirtió y dejó de conversar, mirando hacia ese transeúnte insolente que había detenido su paso impertérrito solo para verla. Seguí mi camino, intrigado por la mirada de la señora. A lo lejos se veía que continuaba hablando de lo lindo, sin siquiera inmutarse. Trataba de reproducir lo que podría haber dicho, pero no había caso. Su monologo permanecía dialogando infinitamente, sin necesidad de nadie. Lenguaje desolado, inenarrable, en estado puro.
miércoles, 25 de octubre de 2017
Sale en La Tercera la noticia sobre el visto bueno para el Mall Paseo Ross, la mole comercial que se alza a un costado del Congreso en Av Argentina. El debate ciudadano se divide entre los que sacan el argumento piñerista de más trabajo para los porteños y los que critican la falta de sentido estético de la construcción con el entorno y la idiosincracia del puerto en el plan. Imposible estar de acuerdo con un punto de vista sin estar inmediatamente en desacuerdo con el otro. Justo a unas cuadras, detrás del Congreso, mientras tanto, las obras para la elaboración de estacionamientos subterráneos en la Plaza O Higgins siguen paralizadas y, a sus alrededores, el nicho de los comerciantes ambulantes persiste a pesar de la decadencia, entre perros, cachureos y libros viejos.
martes, 24 de octubre de 2017
La ballena 52
Anda circulando un meme sobre la llamada ballena 52, el "animal más solitario del mundo", la cual habría sido bautizada así por la frecuencia de su canto (52 herzios), a diferencia del común de las ballenas de su especie, que cantarían a una frecuencia oscilante entre 10 a 29 herzios. Sería el único ejemplar conocido con una frecuencia tan alta de canto. Por lo tanto, su ingente "soledad" se explicaría justamente por ser la única que cantaría a esa frecuencia, y, por ende, ser la única a la cual ninguna de sus congéneres consiguen escuchar. Nadie, ninguna otra ballena contestaría su llamada desesperada.
Hay varias hipótesis sobre el porqué de su canto incomprendido. La más aceptada explica que la ballena 52 sería un híbrido de dos especies, por lo que su mestizaje podría haberse traducido en una anatomía completamente distinta. La inenarrable soledad del cetáceo en cuestión tendría así un correlato genético. Su desolación sería un patrón de diferencia. Pero la pregunta que sigue, respecto de nuestra amiga solitaria, es de verdad la fundamental. ¿Será adecuado atribuirle una soledad que únicamente correspondería a una desviación natural de su conducta? ¿No era que, como decía Octavio Paz, el hombre es el único ser que sabe que está solo, y, por lo tanto, la soledad sería el hecho más profundo de la condición humana?
Resulta poético dotar al animal de cualidades románticas, pero tras el velo de esa bella ilusión se escondería nada más que el proceso de adaptación, la selección natural que mueve a nuestra ermitaña del mar en defensa propia, sobreviviendo con su canto a bajos niveles de frecuencia para combatir el ruido de los motores de barco. Apostaría por el silencio, por la nota baja para defender su vida, pero, paradójicamente, eso no le ha permitido conectarse con ninguno de sus semejantes.
Todo suena a una prosopopeya que dota a la ballena con el carácter solitario que ya le es propio por circunstancia, no tanto por condición. Pero ¿La ballena acaso puede tener conciencia de si como para reconocer que su canto le ha valido quedarse sola? Nadie puede saberlo a ciencia cierta. Puede que la soledad que le atribuyen (a todas luces orgánica) no sea otra cosa que la proyección existencial del propio humano sobre ella. O puede que eso que llaman soledad no sea otra cosa que una ausencia de interlocutor causada por un desfase comunicativo. Sin embargo, resulta más filosóficamente conveniente para todos (criaturas gregarias) llamar a la ballena 52 un animal solitario, porque tal vez ella misma -en cuanto ser- no sea otra cosa que un reflejo de lo que, muy en el fondo, seríamos si llegáramos a perder la frecuencia de nuestro sentido: animales errantes, incomunicados, clamando por un nombre, clamando por un otro.
Motel Noche Azul
Después de acabar te quedaste viendo La habitación del pánico de David Fincher. Quedaba todavía una hora para virar de ahí. No dijiste nada más, exhausta, algo chata, tumbada mientras veías cómo Jodie Foster arrancaba de los malos. Al rato te fuiste a bañar mientras tocaban el citófono avisando que se había acabado el tiempo. Chucha, pensé que era demasiado pronto, pero se había acabado la plata, y al parecer a ti se te habían acabado las ganas. Te tomaste el último concho de la copa sobre el velador, y pediste que te fuera a dejar al uber. Te vestiste a la rápida, con ese conjunto de ropa interior negra y esa chaqueta ajustada, para luego seguirte como a una sombra hacia la salida. La viejuja de la recepción apenas se despedía, parca, mientras entraba a la pieza a ordenar la cagá. Tu rostro al salir se confundía con la noche. Un beso seco en la mejilla cerraba el trato. No querías que el aroma a encierro se te impregnara demasiado. Y yo no quería que el frío cortara la inspiración. Ya en la esquina para volver no dijiste nada más. Al parecer eso había sido todo.
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