La misma chica que leía Crimen y Castigo en clases, y que me regaló un dibujo de Rodión Raskólnikov, hoy estaba dibujando a otro personaje, pero uno real, uno legendario. Se trataba de Ian Curtis. Retrataba aquella foto en que aparece el rostro de Ian en penumbras, sosteniendo un micrófono. –Joy división es de mis bandas favoritas-, aclaró la alumna. –E Ian, uno de mis poetas preferidos-. ¿Qué misterioso lazo une a Rodión con el cantante, según nuestra joven lectora? Ambos experimentan el dolor. Uno se redime; el otro sucumbe. Uno trascendió su dimensión literaria y su reputación; otro trascendió su propia vida atormentada. ¿Qué canon es el que establece ella en secreto, mediante un vínculo velado entre el personaje novelesco y el poeta maldito del postpunk?
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