lunes, 25 de agosto de 2025

Música industrial para gente industrial

En mi afán por indagar en el vasto universo de la cultura underground, hubo un tiempo breve (previo ingreso a la u) en que estuve sumergido en el mundo de la música industrial, aquel movimiento contracultural que surgió como reacción al punk de los setenta, capturando su espíritu pero desmarcándose de cualquier clase de sonido convencional, priorizando la experimentación e incluso el uso de objetos no musicales y de máquinas. Había toda una filosofía anti sistema en dicho movimiento, inspirada poderosamente por la vanguardia dadaísta y futurista, la música concreta y el noise, cuyo antecedente se puede encontrar en Luigi Russolo con su Apología del ruido.

domingo, 24 de agosto de 2025

Recibí un mensaje de parte de Revista Paratextos, luego de mandar una propuesta poética para su convocatoria:

"En cuanto a tu poesía:

Creemos que tienes mucho material con fuerza conceptual y fuerza poética per se. Sin embargo, consideramos que tu obra corre dos riesgos que no le permiten el punto más alto de fulgor que podría alcanzar: a) el riesgo a percibirse decimonónica, y b) el riesgo de la longitud. El criterio editorial se rige a que a mayor longitud, mejor y más consistente tiene que ser un poema. Consideramos que tu obra tiene secciones magníficas, pero también otras que podrían beneficiarse de una poda."

No entendí muy bien a qué se refieren con "decimonónica". ¿El lenguaje usado? Sé lo que significa, pero creo que no justificaron lo suficiente. De todas maneras, pienso que, en casi veintitrés años que llevo escribiendo poemas, nunca había recibido una crítica tan constructiva. Sin duda, he tenido mejor llegada con mis crónicas, una faceta un tanto más digerible. He sido reconocido como poeta por un círculo reducido, sí, más por numerosas lecturas en un contexto bohemio que por una obra consolidada; he tenido un par de participaciones pasajeras en talleres y también he publicado en algunas antologías locales y extranjeras, tanteando algo de terreno, pero faltaba esa lectura más atenta y acuciosa. Me lo tomo tranquilamente, como un estímulo para continuar dándole a la matraca de las palabras. Me quedo sobre todo con lo de la "fuerza", repetida dos veces, cosa no menor. La poda será una constante. De eso se trata todo.

sábado, 23 de agosto de 2025

"El conocimiento está, solo te falta creer más en ti" fueron algunas de las últimas palabras dichas por mi ex, antes de haber terminado. Un cierre "en buena", hasta afectuoso y sin demasiada intensidad, para conservar las paces. Hubo, sin duda, una evolución emocional en la historia que fue desde la turbulencia al sosiego interior.

No digas

No digas no pasa nada 

siempre pasa algo 

está pasando en este momento 

nunca digas que nada pasa 

aunque calles, pasará 

no puedes evitarlo.

viernes, 22 de agosto de 2025

Llevo inscrito en mi nombre a "Gabo", el Nobel de Literatura colombiano. Nunca supe por qué mis padres eligieron a García Márquez y no, por ejemplo, a un autor chileno o a un autor clásico al uso para nombrarme y arrojarme a este mundo. Puede que, como dijera el propio escritor: "la vida no es lo que uno vivió, sino lo que uno recuerda, y cómo lo recuerda para contarlo". Un amigo dijo de mí alguna vez, a manera de talla: "el palomo no tiene quien le escriba". Nada de realismo mágico tiene mi vida, hasta el momento, aunque sí muchísima soledad.

miércoles, 20 de agosto de 2025

El genio de Providence. Maestro absoluto del horror cósmico, creador de un universo primigenio en el que conviven la locura, el misterio, lo ominoso y lo desconocido. La obra de Lovecraft es una prueba viviente de que la imaginación prevalecerá por sobre cualquier otro mecanismo abstracto que intente aprisionarla o reducirla. La imaginación es la fuerza movilizadora.
Aniversario 135 de H.P. Lovecraft: "Ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad". En La llamada de Cthulhu, un carguero Vigilant de la compañía Morrison, zarpó desde el puerto de Valparaíso hasta el puesto de amarre en la Bahía de Darling. Valparaíso era, en esa época, efectivamente, un puerto principal. Lovecraft pensó en el Viejo Pancho antes que en Chile. La ciudad hundida de R'lyeh podría haber tenido perfectamente una reminiscencia porteña. Siempre hubo en Valparaíso un manto de horror cósmico.

jueves, 14 de agosto de 2025

"Aún duermen en mi interior muchísimos relatos que esperan su momento para ser trasladados al papel".
Nos reencontramos con un amigo de la u. No nos veíamos hace casi cinco años. Se trata del mismo amigo que rayaba con los libros de David Foster Wallace y de Thomas Pynchon. Luego de conversar sobre nuestros respectivos textos, me recomendó leer la novela “Auto de fe” de Elías Cannetti. “No hay nada igual. Solo comparable a Kafka”, repitió, muy seguro de su recomendación. Alcancé a revisar, a vuelo de pájaro, un extracto del libro. En él, decía: “te acercas a la verdad aislándote de la humanidad”.

Apuntes y digresiones sobre escritura narrativa de no ficción.

I


En la “crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile” de Jerónimo de Vivar, hay una frase que reza: “por mis ojos vi, por mis pies anduve y con la voluntad seguí”. De lo que se sigue que el cronista debe estar ahí, en calidad de testigo de lo que escribe, y tiene que hacer el trabajo de campo que sea necesario. En buen chileno, ir donde “las papas queman”. Tiene que estar dispuesto a “quemarse” o ensuciarse. En cuanto al tiempo, puede, de hecho, “llegar tarde” y merodear, atestiguar, encontrar un foco y contar una historia única, que será, a la larga, la suya propia y la de otros. Tal como en las primeras Crónicas de Indias, se puede extrapolar esa sensación de asombro a lo desconocido, hacer de cada nuevo evento una experiencia irrepetible, dotarla de un registro inaudito, describir aquello que se quiere describir como si no hubiera sido conquistado nunca antes, como si apareciera ante uno con todo su salvaje esplendor.



II

Si así se lo propone, el cronista emprende un viaje “a la americana”, que puede ser también el propio objeto de su historia. Puede contar allí qué dificultades encontró en el camino y evaluar si realmente había un destino más allá de la ruta. Dejar plasmada en esa escritura la “ilusión de vida” como dijo Juan Villoro, porque “cuando hablamos de una historia viva, hablamos de una historia de la cual formamos parte, una historia que palpita, que nos tiende un puente”.



III

Se dice que el cronista no solo llega tarde, sino que siempre “sueña con ser el último en llegar”. Escribe a destiempo a propósito, o quizá sea inevitable hacerlo de esa forma. Escarba en el tiempo de la historia como quien se propone reconstruir los relatos sobre un edificio quemado y cerrado, sin testigos ni culpables.



IV

Se pretende escribir un “libro mausoleo”, uno con el que “se pueda morir tranquilo”.



V



El profesor de Escritura de no ficción dijo que “en la crónica se puede hacer de todo, hasta mentir”. La referencialidad no es garantía de veracidad absoluta, tampoco de objetividad, pero en ese contrato tácito entran los matices, los recovecos, los intersticios, donde se puede decir y no decir, hablar o callar, tomar la decisión de contar o no contar determinadas cosas o determinados hechos. Hay en ello una voluntad de apertura y de hermetismo, saber calibrar lo que entra y lo que sale, so pena de expulsar ciertas sombras y de esconder con llave determinados tesoros.