lunes, 1 de agosto de 2022

Hoy, una chica en clases estaba transmitiendo en vivo a través de Tik Tok. "Guarde eso", le ordené, mientras seguía filmándolo todo, haciendo de la sala un verdadero estudio de grabación. "Ya, profe, sonría... lo están viendo mis seguidores", afirmaba la chica, muy risueña y segura de sí misma, apañada por sus compañeras, al fondo. Al acercarme, intenté retirarle el celular y alcancé a ver su perfil de Tik Tok. Efectivamente, la chica contaba con miles de seguidores, y cada video transmitido tenía, por lo bajo, cien visualizaciones. "Mish, ¿quién lo diría?", le dije a la chica, sorprendido, en parte. "Tenemos aquí a toda una influencer". Las compañeras se rieron. Otros, más al medio, se dieron vuelta para ver el video en transmisión de la clase. El curso, al frente, mientras tanto, se mantenía indiferente, hipnotizados frente a la pizarra. "Sí, profe, soy entera viral... y ahora usted también se hará viral", volvió a afirmar la chica, con una seguridad apabullante. Seguía transmitiendo desde su Tik tok, a medida que intentaba detenerla y las visualizaciones aumentaban a cada segundo. Parecía que la clase misma se volvía un show viral, en el que la estrella era esta chica, y el curso entero, junto con el profesor, se volvieron nada más que su espectáculo, su contexto necesario para su contenido. Ningún profesor normalista podría haber adivinado, siquiera, a lo que llegaría la educación del futuro. Ninguna clase del pasado podría haber sido viralizada y, en cierta manera, virtualmente inmortalizada, como ocurrió en aquella clase de la mañana, y con semejante alcance inmediato. La chica no es precisamente de las más populares ni de las mateas del curso, pero, a su modo, hizo de la clase, con la virtuosa aplicación, su propia experiencia pop, su propio simulacro de éxito, directamente proporcional a su cantidad de espectadores e inversamente proporcional a su rendimiento académico.
La auténtica dialéctica política está en determinar quiénes son “nosotros” y quiénes son “ellos”.

domingo, 31 de julio de 2022

Apátridas (poema)

Progresistas y globalistas, con sumo nihilismo

Han hecho de la Bandera de Chile su propia mordaza

El símbolo de poder sobre el que despliegan su arrogancia victimizante

Forzando al país a tolerar sus exabruptos

Sirviendo a la agenda que los apátridas añoran.

Estetizar el fracaso para no sufrir su influjo.

sábado, 30 de julio de 2022

Tardía y recóndita (poema)

Tardía y recóndita, excavaste en el vacío

Para desenterrar el espejo de ciertos dolores,

no sé si invocados por el fantasma de tu padre

o por una especie de oscuro arquetipo,

así, cada vez que cavilé sobre tu mirada y reincidí sobre tus labios

me volví una caverna cada vez más negra y más honda para tu persona

para el poder de una voluntad tierna en su violencia, violenta en su ternura

y procuré envolverte para siempre, sin éxito,

más allá del laberinto de las determinaciones

donde cada cual jugó a ser las máscaras del otro

y juzgó si había acaso un rostro verdadero

una salida al acabóse.

"Destruir en nuestro corazón la lógica del sistema" decía José Ángel Cuevas, pero el verdadero desafío está en reconocer cuál es, realmente, la lógica del sistema.

viernes, 29 de julio de 2022

¿Y qué pasaría si te dijera, querida, que (en este país, en este mundo, en esta vida) cada quien hace del otro un Goliat; y de sí mismo, un David, en una encarnizada lucha de opuestos irreconciliables?

jueves, 28 de julio de 2022

Es un hecho de la causa que el discurso progre es, hoy por hoy, lo hegemónico, pero la trampa está en que se vende como lo contrario, como disidencia, cuando está respaldado precisamente en la estructura liberal. Si hiciéramos un símil para entender el asunto, el progre sería homologable al "demócrata" norteamericano. No sería una "izquierda" clásica propiamente tal, sino que únicamente parte del binomio político. Curioso que uno de los principales brazos del poder financiero internacional sea precisamente esta izquierda progre y todos sus lobbys y agendas asociadas. Y con eso no excuso a la derecha política, solo digo que este otro brazo es menos evidente pero igualmente cómplice del status quo, cuestión que no todos (sobre todo gente de izquierda) están dispuestos a aceptar todavía. Por otro lado, la famosa agenda 2030, auspiciada por Naciones Unidas y seguida de cerca por el Foro Económico Mundial y toda la corporatocracia occidental, con su lema "no tendrás nada y serás feliz", a mi juicio, es la agenda de aquel nuevo capitalismo progre que se intenta vender como la solución sostenible y unilateral a la crisis de los Estados Nación, provocada en parte por el propio colapso económico del sistema y sus consecuencias sociopolíticas. En definitiva, "ellos" propiciaron la enfermedad y ahora, cínicamente, te ofrecen el remedio o la “vacuna”: una reingeniería del propio modelo, ahora exportable a todos los países bajo la órbita de las potencias. Si la izquierda (no la progre, que aplaude la agenda) sigue haciendo vista gorda de esta infame situación, no creo que vaya muy bien encaminada y enfocada en el contexto geopolítico actual y, en cambio, siga enfrascada en peleas de "perros chicos".

miércoles, 27 de julio de 2022

Si hay algo que debe ser refundado o, de plano, eliminado, es la Policía del pensamiento.

Es necesario e incluso saludable que existan contrapesos a los discursos hegemónicos, en todo orden. De lo contrario, caemos en el desbalance y el maximalismo.