jueves, 26 de noviembre de 2020
Pregunta de un integrante del taller de Nietzsche “Así habló el pueblo”.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
martes, 24 de noviembre de 2020
lunes, 23 de noviembre de 2020
Ser padre
sábado, 21 de noviembre de 2020
Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)
viernes, 20 de noviembre de 2020
jueves, 19 de noviembre de 2020
miércoles, 18 de noviembre de 2020
En la Universidad un compañero de curso me hizo un comentario super extraño, no recuerdo en qué contexto, antes de entrar a una clase x: “en volá el Palomo no existe”. Era en modo talla, en todo caso. No en mala. Lo quedé mirando con cara de extrañeza. Atinó a reírse, pero no pude seguirle el hilo. ¿A qué venía esa duda sobre mi existencia? El compañero empezó a explicar su ocurrencia, señalando que “en volá eres un actor, o suplantaste al verdadero Palomo”. En ese momento no dije nada, y me fui para la sala, limitándome a sonreír. Ahora me pregunto, a casi una década de ese acontecimiento: ¿qué chucha pasó? Puede que, fuera de hueveo, lo haya dicho por algo. Lo he estado pensando seriamente ahora último. En instantes de introspección y de soledad, sobreviene esa talla metafísica de aquel compañero como un maldito mantra ¿Quién cresta soy? ¿Y si de verdad no existo? ¿Y si aquel hermano mayor no fue una mera leyenda, y efectivamente nació en mi lugar? ¿Y si nunca mis padres se separaron cuando era pequeño? ¿Y si nunca tuve esta puta necesidad de llenar un vacío? ¿Y si nunca, en consecuencia, tuve relaciones sentimentales fallidas? ¿Y si nunca me sentí apartado de todos los demás? ¿Y si todo, en cambio, deja de acabar de forma abrupta, y consigue continuidad y plenitud de una vez por todas? En volá no existo como creo existir ¿la persona que creo ser no corresponde a la persona que efectivamente es? Sería, en todo caso, mucho más deseable plantearse la posibilidad de ser el actor de reparto de una historia que otro escribió. Tu existencia sería una farsa. Tu vida toda sería un montaje, pero al menos contarías con un auspicio por participación. Aceptar la propiedad y autenticidad de tu historia, por dura o indeseable que parezca, implica, por lo tanto, aceptar que nadie la auspicia. Nadie la sostendrá por ti. Nadie más que tú. Trágate esa píldora, y sigue el rollo.
martes, 17 de noviembre de 2020
Giuliana Llamoja
Escarbaste en el lecho de las vastas galerías
El jadeo de las antiguas y cálidas flores mutiladas buscándolo
La angustia ignota de quien va solo a la batalla del contagio con todo placer
Se escondió en el follaje sin tibieza susurrando su hambre
Y el goce de las desdichas que gritan el pecado de la bestia que liquidó el lenguaje
De los cristianos que insisten en murmurar mis defectos
Y reconocer la perfección del vals
Que danzan los cuerpos con un bastón ilegible en su brutal extrañeza
Te conjuran
Tú que perseguiste el sacrificio de las águilas en el fuego de las sábanas
Mírate aterido ebrio tras los sórdidos despojos
Como el soldado que pacta con el enemigo
Entregaste mi túnica mi demencia pronunciada por
El ulular de los lirios torpe cuerpo de actitud temblorosa y
Aquí estoy en
Cada esquina como un monumento
Graznando partituras perversas en la que copa que el
Vino derrama
En las cenizas
Tras el inocente resplandor que ocultan las legiones de
Ángeles coléricos de primitivos mortales condenados
Por el salvaje instrumento de tortura que
Escarba en parentesco de los cuervos y los ídolos que
Han hecho de su ruina un sudario destinado a secar la sangre armoniosa que recorre
El albedrío de los ahogados en las legiones ocultas
Para atravesar el césped destruyo animales nocturnos
Fieras sacrificadas por Aleister Crowley
El sendero que persigo
Hoy tomaré tus piernas las hundiré entre las raíces de cualquier árbol e Invocaré tu nombre
Bautizaré a tus hijos y los coronaré con
La baba que expulso en la orilla
Con la rabia que se inocula en la puerta que no terminas de abrir
Trataré de expresar lo que nadie sabe
Las abluciones y los remedios mágicos
Que harán de ti un hombre puro
Y serás todo claridad
Tu origen bárbaro no te traicionará ni las palabras extranjeras que
Pronunciadas por un gélido epitafio nos
Digan that is enough that is enough ya basta ya basta
Es la humedad de la desgracia el invencible relámpago sepultado en el lenguaje
Donde te hallas desnudo y con frío
¡Agitemos la hiedra de las paredes!
Los agujeros de los muros
El sermón de los curas que ahogan niñas para la ceremonia de su iniciación
Y hay una mujer que canta
Cuyo eco madura en la fuerza de cualquier garganta
Con el ruido seductor de la belleza de un trueno en pie y
Una estatua bendecida por las niñas ahogadas por los curas
Con mi dedo rozo tu cráneo Aleister Crowley
La mitra que gobierna nuestra casa devastada por
Aquellas vírgenes más puras que esta grieta
Pero yo te llamo ven a mí y yo te llevaré a todas ellas
Escanciaré vino en su sexo sinfónico
Alistaré sábanas blancas misterios gozosos
Cerraré sus ojos para siempre
No quitaré mi mano
Estaré lista para impedir que profanen el sacrificio de tu eternidad
Y no podrán con mi delirio
Porque es demasiado tarde para arrancarnos los ojos y
Desmembrar esta córnea si intentan capturar mi luz
Mañana tomaré tu cuerpo
Escribiré con tus pies mi rostro mutilado por el tiempo
Y seré más de una en la harina de tus huesos

