jueves, 26 de noviembre de 2020

Pregunta de un integrante del taller de Nietzsche “Así habló el pueblo”.

¿Estará la iglesia maradoniana pensando en beber la cicuta para cruzar de forma colectiva el último gran arco y, junto a la mano de Dios, anotar el último gran gol?

miércoles, 25 de noviembre de 2020

“Dios” ha muerto. Y no, no se trata de la clásica afirmación nietzscheana, se trata de la partida de Diego Armando Maradona. Con su muerte, el mundo del fútbol se ve envuelto de un aire sombrío, repleto de luto. Cada vez que la sociedad despide a uno de sus ídolos, algo también muere en sus seguidores. En el último video viral de Maradona, se le veía bailando con una mujer, con pasos erráticos, rayano en lo ridículo, totalmente consumido por la coca. Para algunos, decadencia; para otros, plenitud de una vida marcada por el ascenso heroico y culminada con el ocaso. La última vez que lo vieron fue bailando. No creería en un Dios que no supiese bailar, decía Nietzsche. Y así lo hizo Maradona. Bailó con la pelota en sus tiempos mozos, y lo hizo, al final de su carrera, como en un exabrupto. El héroe combatió en la cancha, ascendió al olimpo del fútbol, para luego retirarse y volverse un auténtico sátiro. Su leyenda le perdona sus años de miseria. Su leyenda le sobrevive. Ha muerto Dios, pero “La mano de Dios” permanecerá anotando aquel gol, ese milagro sin fin.
Píldora roja del día: cada quien arma la narrativa que le conviene.

martes, 24 de noviembre de 2020

 


Bajando por el cerro luego de visitar a mi abuelo, me llamó la atención un afiche del Rechazo a un costado de la Ex Morgue. Era el único. En el afiche figuraba un ángel con cuerpo de mujer, con largas alas blancas, cortándose las cadenas. Los colores asemejaban los de la bandera chilena. A pesar de la aplastante derrota del Rechazo, el afiche seguía ahí, en esa pared de la Ex Morgue, incólume, sin señal de haber sido destruido. ¿Estoicismo o sarcasmo? El curso de la historia había querido que el simbolismo de ese afiche tardío conectara con la remembranza agónica del espacio ahí instalado. Continué mi camino rumbo al próximo paradero, rumiando sobre esa mujer ángel liberada de sus cadenas que sería el hipotético Chile de los rechacistas si hubiese ganado su opción. La política, por muy sucia que parezca, tiene mucho de eso: de eros, delirio y ensoñación.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Ser padre

Una mañana, ella le mandó un mensaje de whatsapp diciendo que había soñado con él. Era un sueño extraño. Él la llevaba en un Uber y se quedaban hablando de un videojuego por horas. Absorto por la extrañeza del sueño y de la situación en sí misma, le preguntó qué más pasaba. Ella dijo que no sabía. Luego agregó que, de la ventana del auto para afuera, todo se veía oscuro. No dio mayores detalles. Sin embargo, lo más inaudito de todo, vino después. Ella le señaló que, en el asiento trasero, había dos niños, los cuales, supuestamente, él tenía que ir a dejar a alguna parte. No especificó dónde. Sorprendido por la referencia a estos niños, le preguntó a ella si eran suyos. Le dijo que no, que no lo eran. Después, le preguntó cómo terminaba el sueño, qué ocurría. Le contestó que la dejaba en su parada, pero, antes de eso, le daba la clave del videojuego al cual la invitaba a jugar.

Cuando ella acabó de relatarle su sueño, él le propuso que tenían que jugar aquel juego onírico, aunque no supiera exactamente de qué clase de juego se trataba. Ella asintió. Entonces, le contó que esos niños en la parte de atrás del Uber le habían intrigado. Ella le dijo que quizá se trataba de una señal, una señal de que iba a ser padre. Él le respondió que podría ser una terrible premonición. La soñadora le terminó preguntando si iba a estar en la casa aquella tarde, para "dejarse caer". Le confirmó de inmediato que sí, que iba a estar. Al rato después, no volvió a decir nada. No respondió ningún mensaje.

Él, en tanto, se quedó en su casa, imaginando las posibles relaciones de ese sueño con su historia. Sabía que ella era aficionada a los videojuegos, pero ¿la alusión a jugar una partida con ella tendría que ver con una suerte de conexión íntima? ¿El juego habrá sido una metáfora de lo que estaban haciendo, o de lo que ella proponía? Lo que le llevó al misterio de los niños en la parte de atrás del auto. Ella mencionó que no eran suyos. Sin embargo, al rato, sugirió que la presencia de esos niños en el sueño podía significar que quizá sí lo vea a él como un padre, o como alguien que puede llegar a serlo. Él estaba lejos de quererlo, de desear serlo, aunque el magnetismo del sueño le llevó a imaginar la idea, por lo atractiva y bizarra.

¿Por qué niños a los cuales tenía que ir a dejar? ¿A dónde? ¿A alguna guardería, con su hipotética madre o, peor aún, a un orfanato? ¿Esa era su concepción sobre su persona, la de un posible cuidador o protector? Inmediatamente después, la sugerencia a formar parte de ese juego ¿habrá sido una propuesta subliminal para invitarla a su vida, o para jugar a que era parte de ella? En suma, la sola posibilidad de que le soñaran como un posible padre le producía una suma de ternura y ansiedad; y la asociación al juego dentro del sueño, o al sueño del juego, resultaba, por lo menos, tentadora, proviniendo de su imaginación desatada, de su aparente desapego al compromiso, promovido por su aire juvenil. Tal vez ella solo haya deseado soñar que ese juego se volvía realidad, para regocijarse en la idea sin que llegara a concretarse, para comunicársela y dejar instalada, ahí, en su interior, la semilla de esa conciencia: la terrible consciencia de ser padre.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)

"Impregna mis escritos que el valor del mundo reside en nuestra interpretación (que quizás en alguna parte son posibles todavía otras interpretaciones que las meramente humanas); que las interpretaciones tradicionales son apreciaciones perspectivistas, gracias a las cuales podemos mantenernos con vida, es decir con voluntad de poder, de crecimiento del poder; que toda elevación del hombre comporta la superación de interpretaciones más limitadas; que todo refuerzo conseguido, toda extensión de poder, abre nuevas perspectivas y significa creer en nuevos horizontes. El mundo que nos es un poco tolerable es falso, es decir: no es ningún hecho, sino una invención poética y el redondeo a partir de una pequeña suma de observaciones; está «en flujo», como algo en devenir, como una falsedad siempre perpetuamente removida y que nunca se acerca a la verdad, pues no hay «verdad» alguna."

viernes, 20 de noviembre de 2020

“En nuestro jardín se asomaba una roca. Era mi piedra. A menudo cuando yo estaba solo, iba a sentarme sobre esa piedra y comenzaba, entonces, un juego fantástico, más o menos de este tipo: ¿Soy yo el que está sentado sobre la piedra? O ¿yo soy la piedra, sobre la cual él se sienta? No alimentaba dudas con respecto a que la piedra tuviese alguna relación conmigo y podía estar horas fascinado por su enigma.”. Así dice exactamente la cita de un homenaje a Carl Jung (de Werner Weick) citada por mi padre el día que fue a verme a la casa. Salió a colación a propósito de una conversación en torno a la posibilidad de repensar las cosas una y otra vez, en particular, los hechos de tu vida. La alusión a Jung vio la luz, sensiblemente, cuando tocábamos el tema de la muerte de mi primo, seguida de un comentario con respecto a los roces familiares. ¿Será posible pensarse, en momentos críticos de la vida, como aquel que se sienta sobre la piedra o, en su lugar, como la piedra que siente el sentarse sobre ella? Esa posibilidad de conciencia sobre la proyección creo que nos permite poner paños fríos a la experiencia vital, a ratos demasiado apasionada, febril, y visualizarla con altura de miras, desafiando un tanto la tiranía del ego. Le hice el alcance a mi viejo sobre la vez que se separó de mi madre. Él dijo que, en sus momentos más oscuros, se vio en el peor de los escenarios, pero luego se preguntó lo siguiente: ¿realmente quiero eso para mi vida, y para la de mi hijo? Y se propuso dejar a un lado las viles y traicioneras pasiones, tragarse el orgullo y visualizarse en otro futuro posible, con más templanza, decisión gracias a la cual él puede estar hablando conmigo estos temas, de hombre a hombre. (Jung decía: hay que volver consciente nuestra oscuridad). ¿Cuál era la línea de tiempo deseable? ¿Cuál era el curso de la historia menos adverso e ignominioso para uno mismo y para los que te rodean? Aquel que nos pudiera permitir esa despersonalización, para, en algún momento, ser esa piedra impenetrable y apacible sobre la cual se sienta el devenir de las cosas. La conciencia, la conciencia sobre nuestra propia oscuridad tenía que permitirnos otra oportunidad para recomenzar o retomar un hilo perdido, quebrado en la madeja del tiempo. Recobrar un equilibrio. Mi viejo acabó concluyendo, en un mensaje enviado después por whatsapp, “nuestra psique es un magma. Es toda una vida y más”.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Se precipita el clímax político para este año vírico. En Chile, una sucesión de eventos que han ido mermando la ya alicaída credibilidad del oficialismo. Me refiero a eventos como lo del caso Pío Nono que apunta a Carabineros; luego, el lapidario triunfo del Apruebo contra el Rechazo, ante un gobierno cada vez más dividido; después, el segundo retiro del 10% de la AFP, el cual, ante su avance vertiginoso, el Ejecutivo intenta poner freno mediante una grosera letra chica; y, por último, la remoción del general director de Carabineros, Rozas, por parte de Piñera. Todo apunta a que la crisis está infectando el sistema inmune de una institucionalidad cada vez menos asertiva y más errática. En Estados Unidos, mientras tanto, ganaba Biden frente a Trump, enfrentando un año de conspiraciones y levantamientos en su contra y tras una polémica jornada marcada por un supuesto fraude electoral. ¿Qué relación existe entonces con la seguidilla de acontecimientos ocurridos en Chilito, aparte de su sincronicidad temporal? Pues que constituye el contexto idóneo de una época de convulsiones y convalecencias no solo fisiológicas, también de enfermedades ideológicas, de contagios discursivos y de panaceas apócrifas. Puede que el famoso bicho haya sido una aberración fenoménica demasiado coincidente con el devenir de nuestra historia reciente; o bien, el necesario síntoma de una sociedad que se encamina poco a poco a cambios abruptos o giros dramáticos. De camino al 2021, todo se avizora como la antesala de una función mucho mayor. Es cosa de pensar en la elección de los posibles constituyentes de la nueva hipotética Carta Magna, o en el futuro del mandato de Piñera (pronto a acabar) en paralelo al triunfo demócrata en USA. Da la sensación que con este 2020 solo finaliza un primer acto de una gran obra, para dar paso a otro. Veremos si logra hacernos sintonía en medio del caos o si nos volverá a provocar otra brutal disonancia cognitiva.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

En la Universidad un compañero de curso me hizo un comentario super extraño, no recuerdo en qué contexto, antes de entrar a una clase x: “en volá el Palomo no existe”. Era en modo talla, en todo caso. No en mala. Lo quedé mirando con cara de extrañeza. Atinó a reírse, pero no pude seguirle el hilo. ¿A qué venía esa duda sobre mi existencia? El compañero empezó a explicar su ocurrencia, señalando que “en volá eres un actor, o suplantaste al verdadero Palomo”. En ese momento no dije nada, y me fui para la sala, limitándome a sonreír. Ahora me pregunto, a casi una década de ese acontecimiento: ¿qué chucha pasó? Puede que, fuera de hueveo, lo haya dicho por algo. Lo he estado pensando seriamente ahora último. En instantes de introspección y de soledad, sobreviene esa talla metafísica de aquel compañero como un maldito mantra ¿Quién cresta soy? ¿Y si de verdad no existo? ¿Y si aquel hermano mayor no fue una mera leyenda, y efectivamente nació en mi lugar? ¿Y si nunca mis padres se separaron cuando era pequeño? ¿Y si nunca tuve esta puta necesidad de llenar un vacío? ¿Y si nunca, en consecuencia, tuve relaciones sentimentales fallidas? ¿Y si nunca me sentí apartado de todos los demás? ¿Y si todo, en cambio, deja de acabar de forma abrupta, y consigue continuidad y plenitud de una vez por todas? En volá no existo como creo existir ¿la persona que creo ser no corresponde a la persona que efectivamente es? Sería, en todo caso, mucho más deseable plantearse la posibilidad de ser el actor de reparto de una historia que otro escribió. Tu existencia sería una farsa. Tu vida toda sería un montaje, pero al menos contarías con un auspicio por participación. Aceptar la propiedad y autenticidad de tu historia, por dura o indeseable que parezca, implica, por lo tanto, aceptar que nadie la auspicia. Nadie la sostendrá por ti. Nadie más que tú. Trágate esa píldora, y sigue el rollo.

martes, 17 de noviembre de 2020

Giuliana Llamoja

La poeta y abogada se hizo conocida en los medios de su país por un horrible crimen: matar a su madre con más de 60 puñaladas, el año 2005. Se justificó alegando defensa propia. Sin embargo, las pruebas apuntaban a que ella fue la agresora, y tampoco existen evidencias del maltrato que supuestamente la madre le habría ocasionado a su hija, motivo que Llamoja siempre repite para hablar sobre su animadversión hacia ella. La condenaron a 20 años en un principio. Más tarde, le rebajaron la pena a 12. Finalmente, solo cumplió un tercio de esta pena, y salió en libertad en el año 2009. Dicen que tuvo mucho que ver la influencia de su padre, un juez connotado (o sea, en buen chileno, "la sacó barata"). Su hermano nunca estuvo de acuerdo con esta resolución, y esperaba que Giuliana pagase de verdad y se hiciese justicia. El crimen develó la tortuosa relación de la familia Llamoja.

Al salir, Giuliana se dedicó a retomar su vida literaria. Publicó el 2010 un libro llamado "El amor y la Vía Láctea". Hasta fue entrevistada para la televisión por Jaime Baily. Dos años después, el proceso judicial en su contra fue retomado, emitiendo una orden de detención por incumplir requisitos de libertad condicional. Se supone que esa orden quedó sin efecto, y hasta el día de hoy lleva una vida relativamente exitosa dentro del medio literario peruano y, sobre todo, al recibirse de abogada. Su caso es, por decir mucho, curioso, con tintes surrealistas. ¿Cómo se entiende que una parricida confesa haya tenido ese destino tan favorable? Muchos detractores la califican como "la reina de la impunidad y la corrupción judicial peruana". De todos modos, hizo de su historia algo absolutamente novelable.

La literatura, en consonancia con la vida, tiene eso de sarcasmo y humor negro que subvierte el orden lógico de los acontecimientos, dando lugar a historias completamente fuera de guion. A pesar de lo execrable de su crimen, (jamás podría aceptar estar con una parricida) hay algo en Llamoja que atrae, algo inevitable, algo de mujer fatal, un instinto tanático envuelto de belleza y de poesía.

El singular caso de la peruana Giuliana Llamoja se emparenta en algo con el de María Carolina Geel. Si bien las víctimas y las motivaciones fueron distintas, ambas guardan una relación estrecha con la literatura, y ambas, pese a lo infame de su reputación, salieron bien libradas. Llamoja vive feliz de la vida, haciendo de la poesía su pasión y del derecho su vida; y Geel fue incluso indultada por el presidente de su tiempo, a pedido de Gabriela Mistral. ¿Homicidas redimidas? Ante los ojos de la sociedad, es muy posible. La justicia a veces pareciera inclinarse hacia un lado de la balanza. En este caso, una joven matricida jugó sus cartas y ahora es una mujer libre de culpa. ¿Su conciencia estará igualmente libre? No lo podemos saber. Solo ella, en su fuero interno, puede responder eso.

Leamos un poco de sus poemas para comprender su sentir, sin moralina. Con la mirada estética, artística, libre de prejuicios y consideraciones morales. 

DeciderEs noctuRnOS 

si mi carne no entiende al espíritu 
y mi espíritu se resiste a mi carne 

SEÑOR 

NO ME DEJES SER YO, SINO SÉ TU Y HAZTE HOMBRE. 

Dejemos entonces de jugar a la santidad 
si puedo dejar de ser mujer 
y empezar a ser trigo... 
... trigo y entender al ser 
que vivo. 

SEÑOR 

He roto las alas en media estación 
Grávidas pululan las golondrinas 
Han llegado a tu ventana con un horizonte enmarcado de distintos soles 
Sol blanco, sol verde
Blanco blanco verde Verde 
pero sol, al fin y al cabo 

SEÑOR 

No me dejes ser yo sino sé tú y hazte como yo. 
Confíname entonces en la pantomima de tu mirada inefable 
O échame en tus brazos 
Y hagámonos UNO 

UNO porque no sólo de pan vivirá el hombre 
y en esta viandante cena 
que me duele tanto y tanto 
el pan que me debes es el que jamás yo he de pedir.


ANIMALES NOCTURNOS 

Has abierto la puerta pero no hallaste a Aleister Crowley
Escarbaste en el lecho de las vastas galerías
El jadeo de las antiguas y cálidas flores mutiladas buscándolo
La angustia ignota de quien va solo a la batalla del contagio con todo placer
Se escondió en el follaje sin tibieza susurrando su hambre
Y el goce de las desdichas que gritan el pecado de la bestia que liquidó el lenguaje
De los cristianos que insisten en murmurar mis defectos
Y reconocer la perfección del vals
Que danzan los cuerpos con un bastón ilegible en su brutal extrañeza
Te conjuran
Tú que perseguiste el sacrificio de las águilas en el fuego de las sábanas
Mírate aterido ebrio tras los sórdidos despojos
Como el soldado que pacta con el enemigo
Entregaste mi túnica mi demencia pronunciada por
El ulular de los lirios torpe cuerpo de actitud temblorosa y
Aquí estoy en
Cada esquina como un monumento
Graznando partituras perversas en la que copa que el
Vino derrama
En las cenizas
Tras el inocente resplandor que ocultan las legiones de
Ángeles coléricos de primitivos mortales condenados
Por el salvaje instrumento de tortura que
Escarba en parentesco de los cuervos y los ídolos que
Han hecho de su ruina un sudario destinado a secar la sangre armoniosa que recorre
El albedrío de los ahogados en las legiones ocultas
Para atravesar el césped destruyo animales nocturnos
Fieras sacrificadas por Aleister Crowley 
Imagino tus dominios
El sendero que persigo
Hoy tomaré tus piernas las hundiré entre las raíces de cualquier árbol e Invocaré tu nombre
Bautizaré a tus hijos y los coronaré con
La baba que expulso en la orilla
Con la rabia que se inocula en la puerta que no terminas de abrir
Trataré de expresar lo que nadie sabe
Las abluciones y los remedios mágicos
Que harán de ti un hombre puro
Y serás todo claridad
Tu origen bárbaro no te traicionará ni las palabras extranjeras que
Pronunciadas por un gélido epitafio nos
Digan that is enough that is enough ya basta ya basta
Es la humedad de la desgracia el invencible relámpago sepultado en el lenguaje
Donde te hallas desnudo y con frío
¡Agitemos la hiedra de las paredes!
Los agujeros de los muros
El sermón de los curas que ahogan niñas para la ceremonia de su iniciación
Y hay una mujer que canta
Cuyo eco madura en la fuerza de cualquier garganta
Con el ruido seductor de la belleza de un trueno en pie y
Una estatua bendecida por las niñas ahogadas por los curas
Con mi dedo rozo tu cráneo Aleister Crowley
La mitra que gobierna nuestra casa devastada por
Aquellas vírgenes más puras que esta grieta
Pero yo te llamo ven a mí y yo te llevaré a todas ellas
Escanciaré vino en su sexo sinfónico
Alistaré sábanas blancas misterios gozosos
Cerraré sus ojos para siempre
No quitaré mi mano
Estaré lista para impedir que profanen el sacrificio de tu eternidad
Y no podrán con mi delirio
Porque es demasiado tarde para arrancarnos los ojos y
Desmembrar esta córnea si intentan capturar mi luz
Mañana tomaré tu cuerpo
Escribiré con tus pies mi rostro mutilado por el tiempo

Y seré más de una en la harina de tus huesos