sábado, 21 de noviembre de 2020

Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)

"Impregna mis escritos que el valor del mundo reside en nuestra interpretación (que quizás en alguna parte son posibles todavía otras interpretaciones que las meramente humanas); que las interpretaciones tradicionales son apreciaciones perspectivistas, gracias a las cuales podemos mantenernos con vida, es decir con voluntad de poder, de crecimiento del poder; que toda elevación del hombre comporta la superación de interpretaciones más limitadas; que todo refuerzo conseguido, toda extensión de poder, abre nuevas perspectivas y significa creer en nuevos horizontes. El mundo que nos es un poco tolerable es falso, es decir: no es ningún hecho, sino una invención poética y el redondeo a partir de una pequeña suma de observaciones; está «en flujo», como algo en devenir, como una falsedad siempre perpetuamente removida y que nunca se acerca a la verdad, pues no hay «verdad» alguna."

viernes, 20 de noviembre de 2020

“En nuestro jardín se asomaba una roca. Era mi piedra. A menudo cuando yo estaba solo, iba a sentarme sobre esa piedra y comenzaba, entonces, un juego fantástico, más o menos de este tipo: ¿Soy yo el que está sentado sobre la piedra? O ¿yo soy la piedra, sobre la cual él se sienta? No alimentaba dudas con respecto a que la piedra tuviese alguna relación conmigo y podía estar horas fascinado por su enigma.”. Así dice exactamente la cita de un homenaje a Carl Jung (de Werner Weick) citada por mi padre el día que fue a verme a la casa. Salió a colación a propósito de una conversación en torno a la posibilidad de repensar las cosas una y otra vez, en particular, los hechos de tu vida. La alusión a Jung vio la luz, sensiblemente, cuando tocábamos el tema de la muerte de mi primo, seguida de un comentario con respecto a los roces familiares. ¿Será posible pensarse, en momentos críticos de la vida, como aquel que se sienta sobre la piedra o, en su lugar, como la piedra que siente el sentarse sobre ella? Esa posibilidad de conciencia sobre la proyección creo que nos permite poner paños fríos a la experiencia vital, a ratos demasiado apasionada, febril, y visualizarla con altura de miras, desafiando un tanto la tiranía del ego. Le hice el alcance a mi viejo sobre la vez que se separó de mi madre. Él dijo que, en sus momentos más oscuros, se vio en el peor de los escenarios, pero luego se preguntó lo siguiente: ¿realmente quiero eso para mi vida, y para la de mi hijo? Y se propuso dejar a un lado las viles y traicioneras pasiones, tragarse el orgullo y visualizarse en otro futuro posible, con más templanza, decisión gracias a la cual él puede estar hablando conmigo estos temas, de hombre a hombre. (Jung decía: hay que volver consciente nuestra oscuridad). ¿Cuál era la línea de tiempo deseable? ¿Cuál era el curso de la historia menos adverso e ignominioso para uno mismo y para los que te rodean? Aquel que nos pudiera permitir esa despersonalización, para, en algún momento, ser esa piedra impenetrable y apacible sobre la cual se sienta el devenir de las cosas. La conciencia, la conciencia sobre nuestra propia oscuridad tenía que permitirnos otra oportunidad para recomenzar o retomar un hilo perdido, quebrado en la madeja del tiempo. Recobrar un equilibrio. Mi viejo acabó concluyendo, en un mensaje enviado después por whatsapp, “nuestra psique es un magma. Es toda una vida y más”.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Se precipita el clímax político para este año vírico. En Chile, una sucesión de eventos que han ido mermando la ya alicaída credibilidad del oficialismo. Me refiero a eventos como lo del caso Pío Nono que apunta a Carabineros; luego, el lapidario triunfo del Apruebo contra el Rechazo, ante un gobierno cada vez más dividido; después, el segundo retiro del 10% de la AFP, el cual, ante su avance vertiginoso, el Ejecutivo intenta poner freno mediante una grosera letra chica; y, por último, la remoción del general director de Carabineros, Rozas, por parte de Piñera. Todo apunta a que la crisis está infectando el sistema inmune de una institucionalidad cada vez menos asertiva y más errática. En Estados Unidos, mientras tanto, ganaba Biden frente a Trump, enfrentando un año de conspiraciones y levantamientos en su contra y tras una polémica jornada marcada por un supuesto fraude electoral. ¿Qué relación existe entonces con la seguidilla de acontecimientos ocurridos en Chilito, aparte de su sincronicidad temporal? Pues que constituye el contexto idóneo de una época de convulsiones y convalecencias no solo fisiológicas, también de enfermedades ideológicas, de contagios discursivos y de panaceas apócrifas. Puede que el famoso bicho haya sido una aberración fenoménica demasiado coincidente con el devenir de nuestra historia reciente; o bien, el necesario síntoma de una sociedad que se encamina poco a poco a cambios abruptos o giros dramáticos. De camino al 2021, todo se avizora como la antesala de una función mucho mayor. Es cosa de pensar en la elección de los posibles constituyentes de la nueva hipotética Carta Magna, o en el futuro del mandato de Piñera (pronto a acabar) en paralelo al triunfo demócrata en USA. Da la sensación que con este 2020 solo finaliza un primer acto de una gran obra, para dar paso a otro. Veremos si logra hacernos sintonía en medio del caos o si nos volverá a provocar otra brutal disonancia cognitiva.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

En la Universidad un compañero de curso me hizo un comentario super extraño, no recuerdo en qué contexto, antes de entrar a una clase x: “en volá el Palomo no existe”. Era en modo talla, en todo caso. No en mala. Lo quedé mirando con cara de extrañeza. Atinó a reírse, pero no pude seguirle el hilo. ¿A qué venía esa duda sobre mi existencia? El compañero empezó a explicar su ocurrencia, señalando que “en volá eres un actor, o suplantaste al verdadero Palomo”. En ese momento no dije nada, y me fui para la sala, limitándome a sonreír. Ahora me pregunto, a casi una década de ese acontecimiento: ¿qué chucha pasó? Puede que, fuera de hueveo, lo haya dicho por algo. Lo he estado pensando seriamente ahora último. En instantes de introspección y de soledad, sobreviene esa talla metafísica de aquel compañero como un maldito mantra ¿Quién cresta soy? ¿Y si de verdad no existo? ¿Y si aquel hermano mayor no fue una mera leyenda, y efectivamente nació en mi lugar? ¿Y si nunca mis padres se separaron cuando era pequeño? ¿Y si nunca tuve esta puta necesidad de llenar un vacío? ¿Y si nunca, en consecuencia, tuve relaciones sentimentales fallidas? ¿Y si nunca me sentí apartado de todos los demás? ¿Y si todo, en cambio, deja de acabar de forma abrupta, y consigue continuidad y plenitud de una vez por todas? En volá no existo como creo existir ¿la persona que creo ser no corresponde a la persona que efectivamente es? Sería, en todo caso, mucho más deseable plantearse la posibilidad de ser el actor de reparto de una historia que otro escribió. Tu existencia sería una farsa. Tu vida toda sería un montaje, pero al menos contarías con un auspicio por participación. Aceptar la propiedad y autenticidad de tu historia, por dura o indeseable que parezca, implica, por lo tanto, aceptar que nadie la auspicia. Nadie la sostendrá por ti. Nadie más que tú. Trágate esa píldora, y sigue el rollo.

martes, 17 de noviembre de 2020

Giuliana Llamoja

La poeta y abogada se hizo conocida en los medios de su país por un horrible crimen: matar a su madre con más de 60 puñaladas, el año 2005. Se justificó alegando defensa propia. Sin embargo, las pruebas apuntaban a que ella fue la agresora, y tampoco existen evidencias del maltrato que supuestamente la madre le habría ocasionado a su hija, motivo que Llamoja siempre repite para hablar sobre su animadversión hacia ella. La condenaron a 20 años en un principio. Más tarde, le rebajaron la pena a 12. Finalmente, solo cumplió un tercio de esta pena, y salió en libertad en el año 2009. Dicen que tuvo mucho que ver la influencia de su padre, un juez connotado (o sea, en buen chileno, "la sacó barata"). Su hermano nunca estuvo de acuerdo con esta resolución, y esperaba que Giuliana pagase de verdad y se hiciese justicia. El crimen develó la tortuosa relación de la familia Llamoja.

Al salir, Giuliana se dedicó a retomar su vida literaria. Publicó el 2010 un libro llamado "El amor y la Vía Láctea". Hasta fue entrevistada para la televisión por Jaime Baily. Dos años después, el proceso judicial en su contra fue retomado, emitiendo una orden de detención por incumplir requisitos de libertad condicional. Se supone que esa orden quedó sin efecto, y hasta el día de hoy lleva una vida relativamente exitosa dentro del medio literario peruano y, sobre todo, al recibirse de abogada. Su caso es, por decir mucho, curioso, con tintes surrealistas. ¿Cómo se entiende que una parricida confesa haya tenido ese destino tan favorable? Muchos detractores la califican como "la reina de la impunidad y la corrupción judicial peruana". De todos modos, hizo de su historia algo absolutamente novelable.

La literatura, en consonancia con la vida, tiene eso de sarcasmo y humor negro que subvierte el orden lógico de los acontecimientos, dando lugar a historias completamente fuera de guion. A pesar de lo execrable de su crimen, (jamás podría aceptar estar con una parricida) hay algo en Llamoja que atrae, algo inevitable, algo de mujer fatal, un instinto tanático envuelto de belleza y de poesía.

El singular caso de la peruana Giuliana Llamoja se emparenta en algo con el de María Carolina Geel. Si bien las víctimas y las motivaciones fueron distintas, ambas guardan una relación estrecha con la literatura, y ambas, pese a lo infame de su reputación, salieron bien libradas. Llamoja vive feliz de la vida, haciendo de la poesía su pasión y del derecho su vida; y Geel fue incluso indultada por el presidente de su tiempo, a pedido de Gabriela Mistral. ¿Homicidas redimidas? Ante los ojos de la sociedad, es muy posible. La justicia a veces pareciera inclinarse hacia un lado de la balanza. En este caso, una joven matricida jugó sus cartas y ahora es una mujer libre de culpa. ¿Su conciencia estará igualmente libre? No lo podemos saber. Solo ella, en su fuero interno, puede responder eso.

Leamos un poco de sus poemas para comprender su sentir, sin moralina. Con la mirada estética, artística, libre de prejuicios y consideraciones morales. 

DeciderEs noctuRnOS 

si mi carne no entiende al espíritu 
y mi espíritu se resiste a mi carne 

SEÑOR 

NO ME DEJES SER YO, SINO SÉ TU Y HAZTE HOMBRE. 

Dejemos entonces de jugar a la santidad 
si puedo dejar de ser mujer 
y empezar a ser trigo... 
... trigo y entender al ser 
que vivo. 

SEÑOR 

He roto las alas en media estación 
Grávidas pululan las golondrinas 
Han llegado a tu ventana con un horizonte enmarcado de distintos soles 
Sol blanco, sol verde
Blanco blanco verde Verde 
pero sol, al fin y al cabo 

SEÑOR 

No me dejes ser yo sino sé tú y hazte como yo. 
Confíname entonces en la pantomima de tu mirada inefable 
O échame en tus brazos 
Y hagámonos UNO 

UNO porque no sólo de pan vivirá el hombre 
y en esta viandante cena 
que me duele tanto y tanto 
el pan que me debes es el que jamás yo he de pedir.


ANIMALES NOCTURNOS 

Has abierto la puerta pero no hallaste a Aleister Crowley
Escarbaste en el lecho de las vastas galerías
El jadeo de las antiguas y cálidas flores mutiladas buscándolo
La angustia ignota de quien va solo a la batalla del contagio con todo placer
Se escondió en el follaje sin tibieza susurrando su hambre
Y el goce de las desdichas que gritan el pecado de la bestia que liquidó el lenguaje
De los cristianos que insisten en murmurar mis defectos
Y reconocer la perfección del vals
Que danzan los cuerpos con un bastón ilegible en su brutal extrañeza
Te conjuran
Tú que perseguiste el sacrificio de las águilas en el fuego de las sábanas
Mírate aterido ebrio tras los sórdidos despojos
Como el soldado que pacta con el enemigo
Entregaste mi túnica mi demencia pronunciada por
El ulular de los lirios torpe cuerpo de actitud temblorosa y
Aquí estoy en
Cada esquina como un monumento
Graznando partituras perversas en la que copa que el
Vino derrama
En las cenizas
Tras el inocente resplandor que ocultan las legiones de
Ángeles coléricos de primitivos mortales condenados
Por el salvaje instrumento de tortura que
Escarba en parentesco de los cuervos y los ídolos que
Han hecho de su ruina un sudario destinado a secar la sangre armoniosa que recorre
El albedrío de los ahogados en las legiones ocultas
Para atravesar el césped destruyo animales nocturnos
Fieras sacrificadas por Aleister Crowley 
Imagino tus dominios
El sendero que persigo
Hoy tomaré tus piernas las hundiré entre las raíces de cualquier árbol e Invocaré tu nombre
Bautizaré a tus hijos y los coronaré con
La baba que expulso en la orilla
Con la rabia que se inocula en la puerta que no terminas de abrir
Trataré de expresar lo que nadie sabe
Las abluciones y los remedios mágicos
Que harán de ti un hombre puro
Y serás todo claridad
Tu origen bárbaro no te traicionará ni las palabras extranjeras que
Pronunciadas por un gélido epitafio nos
Digan that is enough that is enough ya basta ya basta
Es la humedad de la desgracia el invencible relámpago sepultado en el lenguaje
Donde te hallas desnudo y con frío
¡Agitemos la hiedra de las paredes!
Los agujeros de los muros
El sermón de los curas que ahogan niñas para la ceremonia de su iniciación
Y hay una mujer que canta
Cuyo eco madura en la fuerza de cualquier garganta
Con el ruido seductor de la belleza de un trueno en pie y
Una estatua bendecida por las niñas ahogadas por los curas
Con mi dedo rozo tu cráneo Aleister Crowley
La mitra que gobierna nuestra casa devastada por
Aquellas vírgenes más puras que esta grieta
Pero yo te llamo ven a mí y yo te llevaré a todas ellas
Escanciaré vino en su sexo sinfónico
Alistaré sábanas blancas misterios gozosos
Cerraré sus ojos para siempre
No quitaré mi mano
Estaré lista para impedir que profanen el sacrificio de tu eternidad
Y no podrán con mi delirio
Porque es demasiado tarde para arrancarnos los ojos y
Desmembrar esta córnea si intentan capturar mi luz
Mañana tomaré tu cuerpo
Escribiré con tus pies mi rostro mutilado por el tiempo

Y seré más de una en la harina de tus huesos



lunes, 16 de noviembre de 2020

Y yo me pregunto: si Johnny Depp perdió el juicio civil contra la revista The Sun por difamación a raíz de la causa que le achacó su ex esposa Amber Heard, (cuestión que casi le significa el fin de su carrera) ¿Qué le deparará al resto de los mortales en materia legal?

domingo, 15 de noviembre de 2020

Tito Fernández, "El Temucano": el cantante caído y el gurú iniciado

Mucho se ha especulado respecto a la faceta oculta de Tito Fernández, “El Temucano”, a propósito de las acusaciones por supuesto abuso sexual y violación, de parte de tres mujeres que participaban de la denominada logia Tallis, de la cual Fernández habría sido maestro. Más allá del proceso judicial que lleva en su contra, sus incursiones en el esoterismo nos conducirán a un terreno hasta ahora desconocido, uno que dice relación con ritos secretos en el límite de lo prohibido, revelaciones e incluso encuentros con seres sobrenaturales. Primero hay que remontarse a los años 70. En un texto escrito por Carlos Ravest Letelier se habla sobre un grupo de artistas chilenos conformado por Humberto Fernández, Gloria Benavides, Marcelo Hernández, Jorge Cruz y Patricia Chávez, quienes emprendieron en el año 74 una gira por el Norte Grande de Chile, lugar en el que habrían sido testigos de un encuentro cercano con Ovnis en la carretera interprovincial. 

Durante el trayecto, Marcelo Hernández habría divisado una ampolleta a un costado de la ruta, la cual luego se encendería de tal forma que asemejaba una luz blanca aumentando su intensidad y cubriendo gran parte de la carretera en medio de la noche como un pequeño Sol. Para Tito Fernández, esa luz blanca era un Ovni. Más adelante, aparecerían otras luces que se iban haciendo más intensas a medida que avanzaban. El grupo de artistas se encontró luego con unos camioneros que también divisaron aquellas luces profusas. Entonces, con los focos de los camiones apuntaron hacia ellas, para evitarlas y continuar así la ruta de regreso, hasta llegar a una aduana en donde habría desaparecido la caravana lumínica. Al volver del misterioso viaje, muchos ufólogos se contactaron con El Temucano para poder analizar a fondo la existencia de un contingente espacial que podría haber aparecido en el salar de Atacama, justo después de aquel incidente.

La experiencia ufológica vivida por Tito Fernandez lo inspiró a escribir un libro titulado “El mensaje de Sirio”, en el cual explica las consecuencias del contacto personal con aquel “ente” en el corazón del desierto nortino. Según El Temucano, el ser alienígena se habría contactado luego con éste de manera telepática, para compartirle una serie de conocimientos ocultos relacionados con el sentido de la existencia, la personalidad del ser humano, los diferentes cuerpos y el paso hacia otras vidas. Fue así que se dedicó a estudiar en profundidad estos temas a raíz de aquella experiencia, para llegar a fundar una ONG llamada Centro Integral de Estudios Metafísicos, en cuyos archivos se almacena una gran cantidad de conocimientos asociados a dicha revelación. Se podría llegar a afirmar, con certeza, que este episodio –o su interpretación- llevó a El Temucano a desarrollar un camino a través del cual pasaría de ser un simple aficionado a un verdadero maestro espiritual. 

La tan renombrada logia “Tallis”, considerada de carácter sexual y mágica, sería aquella a la cual podrían acceder ciertos aprendices una vez conseguidos ciertos niveles a partir de su ingreso al Centro Integral de Estudios Metafísicos. Esos niveles se distribuyen de acuerdo a una jerarquía como en una sociedad secreta. Primero, los aspirantes; luego, los estudiantes; después, los hermanos, ordinarios; para pasar a los oficiales, los vigilantes, los sacerdotes y sacerdotisas y, finalmente, el maestro, que, dentro de la jerarquía, se encuentra un nivel más abajo que “Dios”. Según consta en el reportaje que se reveló a la luz pública, El Temucano era el maestro de esta logia, y el impulsor de CIEM, el Centro especializado en captar a personas motivadas quizá por búsquedas personales o inquietudes intelectuales. 

Las mujeres querellantes habrían participado activamente tanto del CIEM como de Tallis, según ellas, inducidas por su vulnerabilidad emocional, su obediencia dentro de la jerarquía y su profunda devoción. Después de la denuncia, una de las antiguas aprendices ha confirmado la cualidad de líder de Tito Fernández dentro de la logia y también ha afirmado la existencia de la jerarquía, en circunstancias en que su otrora maestro lo ha desmentido completamente, señalando que él era solo un mensajero de un contenido escrito por los verdaderos maestros, los sabios que estaban siendo motivo de estudio en aquel entonces.

En una entrevista que le hicieron al cantautor, preguntándole sobre este aspecto esotérico, él mencionaba algo sobre los Siete Principios Universales. Hacía énfasis en el Principio de Causa Efecto. La lógica de la iniciación guarda directa concordancia con este principio. Entonces, de acuerdo a esto, las aprendices eran quienes acudieron a él por voluntad propia. Ellas fueron las que aceptaron estudiar en el CIEM para luego ir avanzando en los siguientes niveles. La opinión pública, en cambio, sostiene la tesis del sometimiento mental, la relación de poder que habría generado El Temucano sobre sus aprendices o sus “víctimas” para aprovecharse de ellas, denegándoles así cualquier atisbo de responsabilidad respecto de lo sucedido. 

Tito Fernández ha insistido en que se ha creado un auténtico “Frankestein” a raíz del caso. Dice que se ha mezclado su participación en el grupo Tallis con una serie de situaciones consideradas delictivas, satanizando su figura de manera –a su juicio- injustificada. Todo indica que a esa vereda apunta, lamentablemente, la prensa: al aspecto exotérico que ha llegado a criminalizar a El Temucano, pasando a llevar su derecho a la presunción de inocencia, sin respeto por el debido proceso legal. Por esto, para seguir ahondando en esa faceta suya, con mayor altura de miras y profundidad, habría que empezar a desligarla del caso penal que la ha expuesto de la peor forma posible; abstraerla de la causa en su contra para poder indagar en el porqué de sus motivaciones, en el contenido de sus reflexiones, en el trasfondo que trasuntan. De modo que, detrás del bullado caso judicial, hay todo un universo de relaciones que han ido configurando el camino esotérico emprendido por El Temucano hace décadas. 

A pesar de lo enrevesado que pueda parecer este universo, en el que se confunden ufólogos, rituales chamánicos, psicología transpersonal y personajes televisivos, es posible rescatar ciertas obras del cantautor, asociadas a la sabiduría ancestral o al misticismo, tales como el Curso básico de Metafísica, el Libro Patrón, el Libro de las Afirmaciones Positivas, El Cuaderno Mágico, El camino del silencio, El libro de las oraciones, El Tarot o El libro maestro de la Astrología. Basta con leer un poco de esta obra legada por Fernández para comprender el auténtico fondo del asunto, en donde, por ejemplo, se cita a Gurdjeff como maestro místico del Cuarto Camino; o en donde se cita el mismísimo Kybalion, estudiado a su vez por John Baines (Darío Salas Sommer), el fundador del Instituto Filosófico Hermético al cual Fernández perteneció durante los años ochenta. Tenemos entonces que detrás de El Temucano hay mucho más que Tallis, que CIEM o que una teoría de la conspiración repleta de charlatanería. Detrás de El Temucano se puede leer una genuina historia de iniciación a la chilena. Él mismo lo dijo: Él no es ningún maestro. Los maestros son otros. Mataron su reputación, pero su leyenda le sobrevive.

Friedrich Nietzsche. El nihilismo: escritos póstumos (extracto)

"Se nota en mis primeros escritos una buena voluntad de horizontes no cerrados, una cierta prudente precaución frente a las convicciones, una desconfianza ante los embrujos y los astutos engaños a la conciencia que lleva consigo toda creencia fuerte; podrá verse en ello en parte la cautela del niño escaldado, del idealista engañado — más esencial me parece el instinto epicúreo de un amigo de las incógnitas que no quiere dejarse quitar fácilmente el carácter enigmático de las cosas, y finalmente, lo más esencial de todo, una aversión estética contra las grandes palabras virtuosas y absolutas, un gusto que se defiende de todas las oposiciones cuadradas, que desea una buena porción de inseguridad en las cosas y elimina las oposiciones, como amigo de los matices, de las sombras, de las luces de la tarde y de los mares infinitos".

Volumen IV (1885-1889)
Aquello de que los callados tienen las mentes más ruidosas suele parecer cliché, pero para aquel que, como su servidor, se sienta aludido, esa frase retumbará en su interior como en el loop eterno de una discoteca imaginaria a punto de vaciarse. Como bien decía Pavese en su Oficio de vivir (referente ineludible), "lo que más secretamente tememos siempre ocurre".

sábado, 14 de noviembre de 2020

El psicópata de Meiggs

El caso del colombiano Diego Ruiz Restrepo, el llamado “Psicópata de Meiggs” se hizo mediático hace poco por la crudeza de los hechos. El tipo deambulaba impune e indocumentado por Santiago y Estación Central, siguiendo un patrón común de violencia: atacaba preferentemente a personas desposeídas. Los ataques ocurrieron de plano durante el mes de noviembre. Según las pruebas, Diego Ruiz es un caminante solitario que salía a cazar a sus víctimas en situación de calle durante la noche. Los medios se preguntan si se trata de un asesino en serie. Descartan tajantemente esa posibilidad, por la sencilla razón de que la categoría de asesino en serie debe corresponder a un individuo que mata siguiendo un intervalo de tiempo y de acuerdo a un método fríamente calculado para burlar a la justicia. Sus crímenes entrarían dentro de una especie de programa o, si se quiere, de estructura. Diego Ruiz, al actuar durante solo algunos días y de manera impulsiva, no entraría dentro de esta definición. Su carácter de psicópata le viene dado por su sangre fría y falta de arrepentimiento al momento de realizar los crímenes, aunque no por la racionalidad en su ejecución, característica que sí lo volvería un asesino de corte serial a la manera clásica. 

Carlos Pinto nos entrega una visión más ampliada respecto a este caso, dando como antecedentes a verdaderos asesinos seriales provenientes de Colombia (porque, para él, Diego Ruiz sería más bien un “asesino múltiple” de corte explosivo). Sin ir más lejos, mencionaba a Pedro Alonso, el “Monstruo de Los Andes”, considerado quizá el mayor asesino serial de la historia, con más de 100 muertes confesas, y se estima que sean muchas más. Su foco estaba puesto en niñas y adolescentes. Lo más execrable de todo es que alcanzó a ser detenido en varias ocasiones pero, por motivos extraños, desapareció del mapa y hasta el día de hoy no se sabe nada sobre su paradero. Con esto, Carlos Pinto daba a entender que en Colombia han existido psicópatas asesinos en serie conocidos por el impacto y extensión de sus crímenes. Todos, además, tenían móviles particulares y apuntaban a cierta clase específica de víctimas.

La Doctora Cordero, por su parte, nos ofrece luces respecto a las posibles motivaciones del “psicópata de Meiggs”. Ella apuntaba al entorno de violencia y de represión en que seguramente se crio el sujeto, lo que lo convertiría, más que un serial killer, en un “asesino compulsivo”, lo cual no implicaría ininmputabilidad (aplicable para locos y dementes), sino que daría cuenta, según ella, de una organicidad cerebral (sic) que impulsaría al asesino a realizar sus ataques de manera secuencial, pero en un solo tiempo. Otra explicación para su actuar viene dada respecto al clásico dilema: ¿el psicópata nace o se hace? Para la Doctora, se hace, se fabrica. Basta con referirse al entorno familiar de Diego Ruiz, un entorno fuertemente evangélico, desde el cual, según la Doctora, podría haberse generado un “tufo” de mesianismo en la idea de acabar con los pecadores, a partir de una lectura psicopática del Antiguo Testamento (libro, por lo demás, bastante cruento, y que versa sobre un Dios vengador, a todas luces, cruel, criminal; por qué no, psicópata). Entonces, Diego Ruiz podría haberse adjudicado el derecho de acabar con los indigentes, creyéndolos agentes de pecado o sujetos indignos merecedores de la muerte, como un auténtico Luzbel encarnado, imponiendo, a su manera, un orden y una justicia en la tierra, solo legítima dentro de su mente perturbada. 

De todas formas, las lecturas conjuntas sobre el caso (la de Pinto y la de la Doctora) únicamente nos permiten esclarecer el perfil del psicópata colombiano, con tal de profundizar mejor en su intrincada naturaleza. Los detalles sobre los hechos de sangre y el grado de penalidad que le correspondería a Diego Ruiz son materia de investigación policial y le corresponderá a la justicia determinar la verdad y el destino del responsable. Dejémonos de ajusticiamientos chovinistas y de sesgos xenófobos; los psicópatas pueden estar ahí, aquí, en todas partes, y existen producto de una muy reconocible anomalía social, como la prueba viviente del descalabro de la moralidad.