miércoles, 1 de octubre de 2025

En defensa de la literatura: contra la «escritura creativa», Jesús G. Maestro

"Si aceptamos que la libertad es lo que los demás nos permiten hacer, entonces la literatura es precisamente lo que ni la política ni la religión han conseguido prohibir ni destruir a lo largo de los siglos. Literatura es lo que sobrevive a todas las formas de censura. Es la voz de la razón frente a sus enemigos. Porque quienes odian la libertad odian también la razón que la hace posible, y quienes desprecian la razón detestan, ante todo, su forma más peligrosa: la imaginación literaria.

La literatura se toma muchas libertades. Por eso la historia de la literatura no es sólo una inocente crónica de estilos o géneros: es la historia de una lucha. Una lucha contra el dogma imperativo y represor, contra la fe ­­― la mala fe ― del poder que teme a la libertad de pensamiento, que se hace a sí mismo palabra, verbo y metáfora."

Nobel a Houellebecq, el profeta cáustico del pesimismo posmoderno.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Me interesa, sobre todo, el proceso caníbal de la escritura. Cómo algunos autores fagocitan a otros, muchas veces, sin asco. Cómo los lectores digieren y degluten la carne de los textos. Cómo los personajes aludidos se devoran entre ellos, impunemente.
Se dijo en el curso de Literatura de no ficción, a raíz de una lectura de Javier Cercas: "la actitud de Bolaño con respecto a la narrativa chilena de los noventa era muy parecida a la actitud de Parra con respecto a la poesía de mitad de siglo: revolver el gallinero, volverlo todo patas arriba. Sí, una actitud guasonesca".

miércoles, 24 de septiembre de 2025

"Puedo perdonar a Alfred Nobel por inventar la dinamita, pero solo un demonio con forma humana podría haber inventado el Premio Nobel". George Bernard Shaw. Lo mismo debiera correr para el Premio Nacional.

Reflexión de hace doce años. Evidente cambio en el estilo:

Creo que las nuevas fábulas sobre el fin debieran tener por premisa pequeñas digresiones, tales como la del reloj despertador averiado o la del perro meando la rueda del vehículo. El proceso de síntesis del mundo moderno es tal que la intuición del final puede percibirse en la mínima vuelta a la manzana. Los semáforos se asemejan a cuentas regresivas de los pasos de la ciudadanía. Las cuentas de la luz y del agua después del opio de las fiestas se vuelven credenciales de madurez y, en cada momento, el trabajo de toda una vida puede ser el habitat para la bestia que se devora a sí misma, a la manera de Millán en el Apocalipsis doméstico: cada pieza y mortal de la ciudad como un gran dominó que precipite su propia reacción en cadena. La entropía es, a la vez, el cliente ejemplar, el candidato político y el accionista sagaz. El caos es el copiloto.

viernes, 19 de septiembre de 2025

"De cómo el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha llegó a Chile. Introducción". Sergio Macías

"Chile aparece en El Quijote a través de la famosa obra La Araucana, cuyo autor es el soldado y poeta nacido en Madrid, pero de sangre vasca, Alonso de Ercilla. Tal es la importancia de este libro escrito en octavas reales, a la manera de Homero cuando se inspira para escribir La Ilíada, que Miguel de Cervantes y Saavedra lo coloca en su biblioteca como uno de sus textos fundamentales. Así lo dice en un capítulo de la novela más famosa de la lengua castellana y una de las principales de la literatura universal.

A Cervantes le fascinó La Araucana. Encontraba en ella una descripción épica de aventuras históricas, donde curiosamente y a diferencia de El Quijote, la imaginación se acercaba a hechos reales basados en las batallas de los españoles contra los fieros mapuches, los indígenas más indómitos del Nuevo Mundo. Sus combates contra el imperio español se mantuvieron por siglos. El canto épico que hace por aquellos años este joven autor de noble linaje, es exótico por la original base histórica de la secuencia de acciones heroicas y porque Chile, el lugar lejano en que se desarrollan los acontecimientos desde los años 1554 hasta 1562, se encuentra en América en el punto más lejano de la Península Ibérica, aislado por océanos, desiertos y montañas.


Chile, fértil provincia y señalada
en la región Antártica famosa,
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa:
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometido.

Ercilla, que luchó de voluntario en la conquista de Chile, se convierte en personaje y, como don Quijote, está convencido de que su contienda tiene como finalidad un mundo mejor, sin que presente, claro está, ningún síntoma de locura y su idealismo pueda ser muy discutible.Creía en la política del imperio. Tampoco llega a ser, por otro lado, un Sancho Panza. Ercilla es partícipe y testigo de la guerra contra los araucanos; Cervantes, en cambio, inventa el personaje que está inmerso en los sucesos propios de su mundo ficticio".

jueves, 18 de septiembre de 2025

"O eres monje, fakir o guerrero, o sencillamente te pierdes". Eduardo Bonvallet

La secreta misión espiritual de Chile, Ziley Mora Penrose

"A pesar de tanto contemporáneo absurdo y extravío, Chile tiene su misterio, ya desde su nombre, que en la Colonia era el de “Reino de Chile”. Si todo lo que es, es con anterioridad su propio prototipo, nosotros disponemos –ya las hemos reunido en un libro- de las trazas de la misión espiritual o daimon de Chile. Se tratarían de indicios, de residuos de una gran idea sembrada remotamente desde el Cielo, acaso «espolvoreada» apresuradamente, como si se tratase de unas incómodas pepitas de oro a esconder detrás de unas altas montañas, cual si fueran los restos áureos de una vieja sabiduría naufragada en los albores de la mar Pacífico. Pálpito nuestro nada nuevo en todo caso, porque ya lo había presentido otro amante cabal de Chile, el Abate Molina, a mediados del 1700: «…parece que la nación chilena haya sido en otro tiempo más culta de lo que es al presente, o a lo menos que ella sea un residuo de algún gran pueblo espiritual, el cual debió caer por alguna de aquellas revoluciones físicas o morales, a las cuales está también sujeto nuestro globo…»