sábado, 14 de febrero de 2009

Tuerce la flecha del Cupido (poema)

Del imaginario gragkiano


Desvirtúa ya el automatismo de cuerpos y formas

esa que produce amor como en una secuencia fordiana.



Lo no muerto ha erigido su reino de velos y ultrajes:

Ha erigido su nueva realidad

Ha erigido su propia fiesta ideal

repleta de esqueletos parlantes buscando cuerpo.



¡He aquí San Valentín!



El creador de la sustancia lunática

que como pus dulzón alimenta

al aura que ama su inutilidad.



Grandes empresas y vidas se confunden entre sí

Absortas

Inútiles

concentradas en el Amor.



He aquí que comienzan:

Los rostros cubiertos de frivolidad

Los labios inundados de baba

El corazón chorreante y colmado

de mil entradas y salidas como agujero de flechas

cupido o genitalidad metafísica.



Ante el amor todo luce puro, blanco, vano.



Un nuevo líquido abstracto

que limpia el polvo

que procura todo polvo y lascivo tiempo.



Y por el Bien parece Nada

Y por el Sexo parece Nada

Y por la Familia parece Nada

y todo aparece puro ante el Amor

y toda ella la repleta de maravillas

y disemina el polvo en arterias mortales.



Todo surge paralítico en su Unidad

¡Su abstracta Unidad!

Todo se plaga en dualidad que añora excipientes divinos.



Toda inutilidad emotiva

es lo que el Amor erige

a la espera de próximas bodas y divorcios

El cupido prostituyendo alas

La pistola cargada de libido

La mentira de los sexos

El eslabón perdido

el Don Juan extinto

el dodó promiscuo

la azul pastilla de la verdad



¡no se cumple hoy la Unidad!



Aquí ante el Amor todo uno es residuo del dos

supone polvo

supone virus

y el uno y el dos están casados

casados al devenir que cruje por estrellas y astros.



Descubre en ti mismo al mundo y tu media naranja

es porque siempre serás la mitad de todo

o la mitad de nada que es igual a partirse en dos



¡DOS!



He aquí la huella del Amor:

Empresa de bullir la Tierra

y aguantar de pie a cabeza este reino de plásticos corazones.



Escribir la mentira, llenarse de cursilería

y ser guía del viaje hacia los círculos joviales

círculos que potencian la lascivia

y representan lo que en sí es cáscara y cuesco

para probar que nadie se coma a sí mismo.



Y nadie apresa corazones para quedar hecho dos

y nada impide que apresen

el eros implícito de cada imagen.

¡He aquí la suprema droga!

La celebración de lo amado como cáliz

para fundirse en alquimia valórica.



Inerte imposible que vuela solo

hambriento por la dulzura del destino

de masticarse una gran boca

¡Que une mediante el dos!

¡Que divide mediante la fricción,

que estalla como niño sin madre!



¡He aquí el Amor!

la explosión de cuerpos y miembros

la violencia y dominio simbólicos

con propiedades lunáticas

haciéndose llamar Unidad.



Es ella el lazo anti-circular:

el vacío que florece

el jardín que se vacía

entre el hálito y la garganta

entre la mitad de todo y la mitad de nada

que mata el sano suicidio

de quien ama el mundo

de quien roba el mundo

de quien violenta el mundo

¡porque él es el mundo!





He aquí el Amor:

La terca flecha de cupido

que es la mecánica abrupta de nuestro destino.



¡Muera el Amor!

¡Viva la Muerte!