"Lo que está en juego ya no es quién visitó la isla ni quién se subió al avión de 3pstein. Lo que está en juego es que redes de este tipo solo existen cuando cuentan con el respaldo de una sólida protección institucional. No existe la p3d0fili4 ritual, ni la trata de personas a escala transnacional, ni la producción sistemática de material extremo sin cobertura política, policial, judicial y mediática. Esto no es una conspiración: es la lógica del poder.
A partir de ahora, Occidente ya no puede escudarse en la idea de un declive gradual. No se trata simplemente de una degeneración cultural ni de una pérdida de valores.
Es algo más oscuro: una élite que opera al margen de cualquier límite moral reconocible y, sin embargo, sigue gobernando. Personas directa o indirectamente involucradas en este mundo siguen decidiendo elecciones, guerras, políticas económicas y el destino de sociedades enteras.
Si hay algo positivo en este momento, es el fin de la ingenuidad.
Ya no es posible fingir que el sistema está "enfermo pero recuperable". Lo que quedaba del proyecto (anti)civilizatorio occidental se ha corroído desde dentro. Lo que vendrá después es aún incierto y será cuestionado por todos los medios posibles y necesarios.
Pero una cosa está clara: después de 3pstein, nada puede seguir como antes. Quien actúe como si nada hubiera cambiado, o no comprende la gravedad de lo que ha salido a la luz o finge no comprenderlo".
Lucas Leiroz, ZeroHedge
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