lunes, 29 de abril de 2024
Un par de "palos" para la clase política entera, respecto al estado de cosas en Chile: Si te propones quebrar la institucionalidad del país con fines políticos, luego no te quejes por el aumento de la inseguridad y la respuesta reaccionaria. Si te propones disolver el poder del Estado con fines ideológicos funcionales a tus intereses, luego no te quejes de la pérdida de soberanía y la normalización de la anarquía.
domingo, 28 de abril de 2024
"Déjate caer" de Los Tres: un homenaje póstumo a Andrés Bobe y un canto elegiaco de los noventa.
sábado, 27 de abril de 2024
Extracto de plancha "Los cinco sentidos"
“Apago la luz de mis sentidos
y agito mis alas de silencio.
En la gran voz del Universo”.
Carlos Alberto González Marín.
El sentido ¿Qué seríamos sin el sentido de la vida? Y más aún ¿Sin el sentido de las cosas? Nos fue dada la capacidad de sentir en sus diversas dimensiones, y de ahí partimos. Acaso hay un sentido superior que debe revelarse o forjarse mediante el despliegue de nuestros sentidos acá en este plano material. Como en la metáfora de Carlos González Marín, una vez acallada la luz de los sentidos, le sigue el “silencio en la gran voz del Universo”, y esa voz que abarca el todo también está presente adentro. Si aplacamos nuestros sentidos y los refinamos, podemos intuir nuestro sentir interno, nuestro sentir sutil. Y en ello radica la más profunda búsqueda del iniciado.
viernes, 26 de abril de 2024
jueves, 25 de abril de 2024
La caída del Monumento a la Solidaridad: Fin del clásico “Mojón de cobre” porteño
miércoles, 24 de abril de 2024
lunes, 22 de abril de 2024
Nocturna (micro ficción)
Bestias (mini crónica-cuento)
La clásica y perturbadora campaña de Conaf, años noventa
“El Reino de Kant 300 años después de su muerte”. Paloma Hernández
domingo, 21 de abril de 2024
Huellas de dolor, León Degrelle
No hay, en verdad, ningún corazón que no esté manchado de villanías, de cálculos sórdidos, de faltas inconfesables, de todo eso que deja en la mirada resplandores equívocos.
Incluso los corazones purificados, de vuelta de las aguas turbias, conservan, para siempre, un regusto amargo, de imperfección y de cenizas.
Podremos recomponer la porcelana rara que se ha caído, pero el que sabe que estuvo rota conocerá las huellas de la fractura, por muy disimuladas que estén. Nunca más la pieza que se quebró recobrará la unidad invisible de lo que es perfecto, la unidad que ni la muerte puede hacer desaparecer.
Cuanto más avanzamos por la vida, más se ahondan en nuestro corazón las huellas del dolor, imperceptibles para los que no nos conocían, pero desgarradoras porque está hechas de cosas delicadas que se deshicieron, como la seda sutil de un tejido que se desgarra.
Bienaventurados los que se purifican con sufrimientos invisibles y se mantienen en pie a la hora del declinar.
Pero, ¿hay ojos que sean capaces de mirar y de no temblar?
¿Hay algunos que no escondan algo?
¿Quién es el que no se ha envilecido algun día?
¿Quién es el que no tiene que callar palabras,
gestos, deseos, abdicaciones inconfesables?
¡Cuánto lodo tras lo convencional, tras la sonrisa!
¡Cuántos hombres, cuántas mujeres tienen que esconder el fracaso de su sensibilidad, de sus juramentos, de su cuerpo!
La caída es solo el final de muchas traiciones previas.
La carne no se abate más que cuando las fibras innumeras del corazón se han roto secretamente, una tras otra, entre subterfugios, pretextos y abandonos envueltos en sonrisas.
Una vez comenzado el descenso, lo demás viene solo.
La bajeza está en el pensamiento antes que el barro lo advierta.
El cuerpo no cede más que cuando el alma ha abandonado a la corriente los remos que debieran trazar caminos rectos sobre el agua inmaculada.
León Degrelle, Almas ardiendo
sábado, 20 de abril de 2024
Costanza Rizzacasa d’Orsogna: «La cultura de la cancelación en Estados Unidos»
jueves, 18 de abril de 2024
martes, 16 de abril de 2024
lunes, 15 de abril de 2024
La caída del último teléfono fijo de Valparaíso
Egregor (poema)
domingo, 14 de abril de 2024
El instituto Tavistock, Daniel Estulin (fragmento)
"Cancelado. El nuevo macartismo" de Carmen Domingo
sábado, 13 de abril de 2024
La desventura del joven mandatario (mini ficción)
jueves, 11 de abril de 2024
miércoles, 10 de abril de 2024
Poema de otoño
martes, 9 de abril de 2024
Los Trinitarios y la narcodevoción: Chile, altar de sacrificio
domingo, 7 de abril de 2024
"En Valparaíso, existe un culto al lumpen". Lucy Oporto.
sábado, 6 de abril de 2024
viernes, 5 de abril de 2024
Treinta años de la partida de Kurt Cobain: Aún huele a espíritu adolescente
Cuarenta aniversario del diario de Winston Smith
jueves, 4 de abril de 2024
Penumbra de provincia I: De la vida te vas
"Alguna vez fue que planeamos
Hacernos todo el daño de una vez
Dictando una sentencia desafiante". Soda Stereo, No existes.
El set televisivo se sumió en un silencio incómodo, mientras las cámaras continuaban grabando, capturando la desconcertante revelación que estaba ocurriendo en tiempo real.
-Entrevistador: (mirando a la cámara) A veces, las sombras son más reales que la propia gente. Pero hablemos de ti (dirigiéndose a Miranda) ¿Cómo es sentirse manipulada, Miranda? ¿Cómo es ser parte de una historia que no controlas?
-Siempre será difícil lidiar con la verdad. Supongo que para eso existe la poesía: para expresar lo que tememos conocer-, dijo Miranda, en vivo, sin tapujos.
Ella ya estaba enterada sobre el mantra de las conspiraciones en el terreno político, pero nunca se imaginó que estas pudieran desatarse en un medio en apariencia tan virtuoso, tan puro: el literario. Quizá sea porque nunca fue realmente tan virtuoso, tan puro. De todos modos, Miranda se sonrío. Sabía que estaba a salvo y que sería respaldada, pasara lo que pasara.
Las sombras, hasta entonces ocultas entre las páginas de su libro y los murmullos de la ciudad, se proyectaban en las pantallas de los espectadores.
Por su parte, Ángel se vio obligado a confrontar los secretos de Miranda. En ese momento, la visión de un terrible crimen que involucraba a una antigua pareja de poetas del puerto se le reveló en pesadillas. Dicha visión, que ya había adivinado luego de ver la película “Hay algo allá afuera” de Pepe Maldonado, se convirtió en un reflejo distorsionado de su romance, en un auténtico pandemonio amoroso.
No podía creer lo que había escuchado, ni tampoco podía imaginar su papel en la revelación.
…
La noche caía, pero no traía consigo la calma. En el rincón de un café, Ángel y Miranda se encontraron, no como amantes que danzaban entre las sombras, sino como dos adversarios enemistados a muerte.
—No puedes seguir evitando la verdad, Ángel. Di la verdad. —dijo Miranda, con mucha frustración.
Ángel frunció el ceño.
—¿De qué verdad me estás hablando? -
Miranda soltó un suspiro.
—Esta farsa, Ángel. No se puede continuar así. No es vida. Tenemos que enfrentar la verdad-.
Ángel se levantó de su silla con un gesto brusco.
—¿Y qué esperas que haga, Miranda? ¿Que lo revele todo? Estás loca.
La poeta levantó la mirada. Sus ojos chispearon con una mezcla de dolor y desafío.
—No te estoy pidiendo que confieses todo, pero esta fachada nos está destruyendo. Mi vida se está yendo a la mierda, entiende. Y tú no puedes seguir haciendo como si nada, hueón.
Las palabras resonaron en el café como un eco discordante. Los clientes cercanos se sumergieron en sus propios murmullos, inconscientes de la tormenta que se libraba.
—Esto es lo que soy, Miranda. No puedes pedirme que renuncie a lo que soy —replicó Ángel, obstinado.
Miranda se puso de pie. Su figura tembló bajo la presión.
—No te estoy pidiendo que renuncies, Ángel. Te estoy pidiendo que enfrentemos la verdad juntos, incluso si eso significa perderlo todo.-
La discusión continuó, sin aparente fin. En aquel rincón, Ángel y Miranda se enfrentaron a la encrucijada de sus emociones. El café envolvió las palabras no dichas, las lágrimas no vertidas y los demonios que, por un momento, parecían querer liberarse.
…
Ángel, confundido y herido, buscó respuestas en los ojos de Miranda, pero encontró solo un abismo lleno de desconfianza.
—Si hay algo que debas decirme, hazlo ahora. No podemos vivir en las sombras para siempre —exigió Ángel, agitado.
Miranda se volvió hacia la ventana y miró por un momento al exterior, bajo un atardecer implacable
—Ángel, hay verdades que nunca podremos entender. Valparaíso nos ha marcado desde siempre. Quedamos solos, quiltros, sin metafísica. Lo que queda de nosotros es la intuición de un oscuro desenlace.
—¿Pero cómo pudiste formar parte de esta mierda? ¿Que sacabas con ser parte de la conspiración? — se cuestionó Ángel.
Miranda, seria, dio vuelta la mirada, otra vez.
—¿Y acaso tú no eres parte de la conspiración acaso? No tienes idea, Ángel. La literatura no es un juego, es un campo de batalla.-, le dijo a Ángel.
Ángel la miraba extenuado.
-A veces, para ganar la partida hay que sacrificar algunas piezas en el tablero. Con nuestro sacrificio ganaba todo Valparaíso-.
—¿A qué te refieres, Miranda, con que todo Valpo ganaba? Los únicos que ganaron fueron nuestros verdugos en las sombras-.
Miranda le observó con una mirada repleta de incertidumbre.
—Valparaíso es un poema inacabado, Ángel. Nuestras vidas fueron la materia prima . Pero ten cuidado, porque la verdad que ansías te puede dejar sin palabras-.
El sueño se desvaneció lentamente. La plaza, que había sido testigo de muchos dramas, ahora se sumía en el silencio nocturno.
Miranda, con la mirada fija en Ángel, se le acercó.
—Ángel, tus palabras pueden ser convincentes, pero las sombras que te rodean no son simplemente material para tus textos. Hay verdades que no puedes eludir —replicó Miranda, sosteniendo un ejemplar de su primer libro en la mano.
-Léelo de nuevo y date por enterado-, repitió ella. Le entregó el libro, aquel viejo libro a Ángel, una vez más. Al hojearlo, le indicó una página específica. Había unos versos ilegibles. Decían: "De la vida te vas, y de la muerte no vuelves".
…
Al leer esos versos, Ángel vio en su mente cómo una pareja en la Plaza Victoria estaba matándose a golpes. Fue corriendo a detenerlos, gritando con todas sus fuerzas, sin ser escuchado. Tan pronto como la pareja desapareció en la bruma de la noche, Ángel sintió algo caliente en la cabeza. Un golpe que jamás logró advertir, un golpe que vino como el karma desde un pasado remoto.
Ángel, atrapado, cayó al suelo y recordó a Miranda, quien observaba impotente cómo la historia de Valparaíso se desvanecía frente a él.