viernes, 31 de mayo de 2024

Hace diez años me propuse investigar sobre las distintas rivalidades y odiosidades en el mundo del arte. La investigación iba a concluir con una ambiciosa enciclopedia. Pretendo retomar ese proyecto, aunque enfocado en la poesía y la literatura, ámbitos de mi pasión. Tenemos ejemplos de sobra de rivalidades y odiosidades en el mundo literario, así que el proyecto promete. Porque no todo es camaradería y buena onda. Detrás del telón declamatorio, se esconden también rencillas míticas, líos amorosos, ataques de lado a lado, cancelaciones e incluso tramas policiales y judiciales. El odio y la enemistad, fenómenos no por odiosos, menos poéticos, por humanos.

martes, 28 de mayo de 2024

Penumbra de provincia II: La barbarie y el corazón

La tensión se apoderó de la sala de interrogatorios. Ángel y Miranda se encontraban frente a frente, pero el abismo entre ellos era más profundo que nunca. La sala estaba iluminada por la fría luz de un único foco.

Ángel miró a Miranda fijamente. Cuando se sumergió en su inmensa mirada y en su sonrisa irónica, supo que había llegado al punto de no retorno, a ese punto que siempre temió en sus evocaciones poéticas.

El detective los observaba desde la esquina de la sala, con una expresión impasible. El silencio pesaba como un lastre, interrumpido solo por el sonido metálico de unas cadenas afuera, en el pasillo.

—Miranda, Miranda, no puedes seguir negándolo. Habla ya—dijo Ángel. Su voz resonó con una mezcla de dolor y determinación.

Miranda desvió la mirada. Sus ojos evitaron encontrarse con los de Ángel. ¿Cómo volverlo a mirar a la cara, después de todo lo ocurrido? De un momento a otro, ante la presencia inquisidora del detective, Miranda lo enfrentó.

—Tú deberías saber perfectamente todo—dijo Miranda, desafiante.

El detective interrumpió la conversación, llevando consigo la frialdad de la ley.

—Ángel, tenemos pruebas que sugieren que tú y Miranda han estado involucrados en un asesinato y todo indica que ustedes se encuentran en el epicentro de todo-.

Ángel apretó los puños, luchando contra las emociones que rugían en su interior. No quería delatarlo, pero no podía evitarlo. Era demasiado el odio, la rabia contenida. Miranda adivinó el gesto de Ángel, y su expresión se volvió hermética.

Un par de noches atrás, en un rincón de la ciudad, próximo al bar donde solían juntarse para asistir a las viejas lecturas de poesía, un carabinero de civil descubrió el cuerpo de un hombre desconocido. Se apersonó el inspector Galindo a la escena del crimen y dio con un papel arrugado con un mensaje críptico, en el bolsillo derecho del pantalón del occiso.

El mensaje era una frase de Louis Ferdinand Celine. Decía: "Mi corazón, ese conejo tras su pequeña reja de costillas, agitado, encogido, estúpido". Pertenecía a Viaje al fin de la noche.

Galindo no había leído nunca a Celine, pero esa frase lo dejó intrigado. Ya tenía a dos sospechosos. Esa pista literaria podía decirles algo. Podía, incluso, conmover sus corazones y, de paso, sus consciencias.

Ángel y Miranda, luego del interrogatorio, continuaron en su búsqueda personal, ajenos al descubrimiento del inspector.

Días después, Ángel seguía debatiéndose en su habitación, en un ejercicio autocomplaciente, tratando de analizar los pasos que lo llevaron a enredarse en este fatal evento. Mientras eso sucedía, Miranda buscaba la forma más sutil y serena de salir bien librada.

Una noche, el inspector Galindo volvió a llamar a la puerta de Ángel. La expresión seria del inspector y su tono grave sugerían que había avanzado en su investigación, lo suficiente como para decidirse a llamarlo de regreso.

—Ángel, necesito que vengas a la comisaría. Hay algo que debemos discutir —dijo el inspector. Ángel lo acompañó, angustiado, con premura.

En la comisaría, se encontraba Miranda. También había sido llamada. Estaba sentada a una mesa rodeada de fotografías y papeles.

- ¿Reconoce a este hombre? -, preguntó el inspector. Se refería al hombre asesinado. Miranda miró directamente a Galindo, y con un tono tranquilo se dirigió a él.

-Sí, claro. Era Salvador, mi amante-, dijo.

Ángel quedó impactado. Recordó aquella visión en que quedó medio muerto de un golpe en la cabeza y veía cómo Valparaíso se derrumbaba a pedazos. Visiones de aquella pareja misteriosa del pasado, aquella pareja enfrentada hasta la muerte.

—Miranda, ¿Es cierto? ¿Por qué lo ocultaste? ¿Qué es lo que tramas? — le preguntó Ángel, desesperado.

- ¿Recuerdas aquellos versos que me leíste? ¿Aquel libro? ¿Tiene que ver con nosotros? -, volvió a preguntar.

Miranda finalmente alzó la mirada, y en sus ojos se reflejaba la noche de un secreto.

—Ángel, hay cosas que nunca sabrás entender. Por eso dejé que lo descubrieras. No quería contártelo-.

Miró al inspector, cigarrillo en mano, y luego volvió la mirada hacia Ángel.

-Entiende que hubo algo real entre nosotros. Pero el amor es impredecible. A veces, el precio del amor es enfrentar la verdad, incluso si esa verdad significa hundirnos para siempre.

La sala de interrogatorios quedó sumida en un silencio denso. La sombra de una ruptura se volvió una conspiración. La visión onírica de aquellos poetas deseándose la muerte luego de haberse amado con locura se volvía el reflejo fatal de la traición.

¿Quiénes eran? ¿Por qué afectaban sus vidas? La narrativa invencible de aquel crimen se volvió una elegía nocturna para los interrogados, superando el velo detrás de sus pretenciosas palabras. Nada podían hacer ante la ominosa barbarie del corazón, volviendo un mito su propia historia.


A propósito de los cien años de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, una lectura que comparto: "Cualquier devaluación que no tome en cuenta la dimensión material y artística de la obra nerudiana cae en un error imperdonable: juzgar una obra literaria, a espaldas de su naturaleza, como si fuera un texto referencial cuyos presupuestos morales o éticos lo vuelven vulnerable a la censura, la funa y la cancelación". Rafael Rubio.
A cien años del libro "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" de Neruda, los versos "Me gusta cuando callas porque estás como ausente" y "Puedo escribir los versos más tristes esta noche", del poema 15 y el 20, respectivamente, siguen siendo los versos más resonantes, reescritos y, sobre todo, mal leídos del poeta. Del primero se ha hecho hasta un alegato de machismo (pésima lectura); y del segundo, se han hecho incontables versiones hasta la náusea, versiones del todo intrascendentes.

lunes, 27 de mayo de 2024

Los hijos de Parra se han puesto de acuerdo, luego de una batalla legal sobre la herencia del antipoeta. Desde el 2018 que "los cabros estaban peleados". Lo más loco es que ninguno de los "parritas", los herederos legítimos del lenguaje "a lo Parra" obtuvo ni un peso. Sin duda, un legado imaginario. Parra, triunfante bajo la tierra o sobre el cielo, les diría, jocoso, paradójico:
 
"No se peleen, muchachos,
que al final,
nadie gana en la guerra del olvido.
Que el dinero se lo lleve el diablo
y ustedes quédense con la risa".
Christian Bok, profesor canadiense de lengua inglesa, consiguió algo inaudito en el mundo de la ciencia y la literatura: enseñarle a escribir a una bacteria. Al parecer, el profesor habría llevado a la realidad la idea de que “el lenguaje es un virus” pensada por el viejo William Burroughs. Diseñó una forma de vida capaz de almacenar un poema y también capaz de escribirlo, algo así como un organismo-poeta que pueda persistir en el planeta “hasta que el sol explote”. La bacteria tendría por nombre Deinococcus radiodurans, sería resistente al calor y la radiación, y llevaría consigo un Xenotext, un mecanismo que le otorga la habilidad de escribir de manera autónoma.

Bok compuso un soneto llamado Orpheus, lo incorporó al ADN de la bacteria para que esta pudiera procesar la información y “componer” así nuevos textos poéticos, literalmente, hasta el fin de los tiempos. En el interior de la bacteria reposaría una voz masculina (Orpheus) y una voz femenina (Eurydice). La primera versaría sobre las bondades de la vida; y la segunda, sobre las cuestiones trágicas. Hay quienes dicen que este experimento único en su género podría ser el puntapié inicial para una revolución sin precedentes, inaugurando el término "biteratura" bajo un verdadero "Antropoceno literario".

El hecho de que Bok haya escogido a Orfeo y a Eurídice para su experimento científico y poético tiene un significado. Orfeo es el héroe mitológico que quiso transgredir el umbral entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos para rescatar a su amada Eurídice. Entonces, hay una apuesta órfica en el Xenotext de Bok, una conciliación poética entre el lenguaje de los humanos y el lenguaje de las bacterias, haciendo posible el milagro de la vida a través de la palabra orgánica. Sin embargo, detrás de esa tentativa existe, de suyo, una profanación.

Así como Orfeo desafió los límites entre mundos, Bok, cual moderno Orfeo, se propuso profanar la “escritura de la Naturaleza”, subvertir el orden de la creación a través de un palimpsesto, un texto que se lee y se escribe a sí mismo en un devenir continuo de humano a bacteria, y de bacteria a humano, de texto a xenotexto, «persistiendo como un mensaje secreto en una botella lanzado al azar en un océano gigante», como diría la profesora Virginia Mendoza en su artículo “Poesía viviente en bacterias indestructibles”.

Fascinante, a la vez que espeluznante. Aún no se alcanza a asimilar el poderoso alcance de este fenómeno. ¿Cabrá la posibilidad de que, en un futuro, tras un acabóse cósmico, aquellas bacterias poéticas sean lo único que sobreviva, el único legado de la humanidad al universo? ¿Un legado tan poético, tan bello, tan sublime como inútil? Ciertamente, dichas bacterias, con sus xenopoemas, con su música proteica, microscópica, microlírica, no necesitarían ya de sus creadores los poetas humanos, y no necesitarían de sus cofradías imaginarias. Solo les bastaría un código inscrito en su genética y un lenguaje, una palabra que pueda confundirse con el vacío y con el infinito.

domingo, 26 de mayo de 2024

El poeta Otto Rahn, aficionado al esoterismo, el medievalismo y miembro de la SS alemana, dijo de Hamlet: “Preguntó qué es la vida y para qué vive el hombre. Planteó la pregunta que hizo caer del cielo a Lucifer”. 

"Respuesta a Alfredo Joignant por sus críticas contra Lucy Oporto". Pablo Ortúzar

“Las grandes mentes discuten sobre ideas; las mentes promedio discuten sobre eventos; las mentes pequeñas discuten sobre personas”. Frase atribuida a Eleanor Roosevelt.

Leí con negativa sorpresa las descalificaciones públicas emitidas en Twitter, X, o como se llame ahora esa nefasta red social, por el profesor Alfredo Joignant en contra de la profesora Lucy Oporto reaccionando a la reciente entrevista a esta última en La Tercera. Es común que activistas con fachadas académicas que actúan “en red”, como Javiera Arce, recurran reiteradamente al asesinato de imagen, y fue también éste el caso. Pero es muy preocupante que un intelectual de izquierda que generalmente busca el diálogo razonado con el adversario haga lo mismo. Las declaraciones de Joignant son las siguientes: “Sinceramente, no entiendo este afán de la prensa en consagrar a Lucy Oporto, quien nadie conoce ni la lee en la academia, como una intelectual interesante: una extravagancia” y “(…) hay méritos para existir en el mundo intelectual: Lucy Oporto no los tiene, en la academia se sabe y se mide quien es quien (sic). La prensa consagra irreflexivamente a partir de sus intereses (cita a La Tercera y a Ex-Ante). Lamento la franqueza”.

Al respecto, quisiera señalar tres cosas:

Primero, el profesor Joignant confunde el campo de la academia con el de la opinión pública, siendo que operan con reglas distintas. En la academia se busca la validación de la producción intelectual por los pares académicos, mientras que en la opinión pública se busca la validación de una opinión por quienes participan del debate público. En un caso, entonces, hay barreras de entrada a la discusión, y en el otro no. Por lo mismo el debate académico discurre en revistas y libros especializados, mientras que el debate público lo hace en medios de comunicación y publicaciones masivas. Por supuesto, puede haber cruces entre ambos campos, como el propio Joignant que emite sus opiniones sobre contingencia en periódicos y radios o participa en libros de difusión masiva, pero eso no los mezcla: yo no debería poder validar una postura en contextos académicos por su popularidad política, ni tampoco puedo pretender que la opinión pública deba someterse a los dictámenes de la academia. Lo primero sería populismo académico y lo segundo sería autoritarismo tecnocrático. Joignant, formado en Francia, conoce la diferencia entre el rol de académico y el de intelectual público. Se equivoca, entonces, al pretender que el valor que él le asigna al trabajo de la profesora Oporto en el campo académico (el que además nunca respalda) deba traducirse directamente al campo de la opinión pública. Es probable que nadie haya mirado las publicaciones académicas de Joignant para invitarlo a los programas de radio o televisión: siempre ha operado como una voz intelectual juiciosa vinculada al Partido Socialista. Y si es por mérito en esta cancha, Oporto, de hecho, se hizo conocida en el campo de la opinión pública por la alta circulación de la publicación “Lumpenconsumismo, saqueadores y escorias varias: tener, poseer, destruir” aparecida el 17 de noviembre de 2019 en un oscuro sitio de internet, y no en un medio de alta difusión, ni siendo validada como la voz intelectual de algún partido político. La fama ganada a partir de ese ensayo es la que la llevó a figurar como una voz en los medios de comunicación masivos.

Segundo, los postulados académicos no se validan en dicho campo en base al prestigio académico de quienes los emiten, sino a las reglas del método de cada área de investigación. Una afirmación equivocada no se vuelve verdadera por los títulos o el currículo de quien la emite. Si esto no fuera así, la academia sería nada más que un club de compadrazgo (sin mencionar que ningún académico que ejerciera en Chile, donde ninguna universidad está dentro de las cien mejores del mundo, podría aspirar a producir algo de interés global). Y uno de los principales problemas que sufren las Ciencias Sociales y las Humanidades hoy en día es que, como resaca de la crisis epistemológica de los años 80 del siglo pasado, la erosión metodológica ha llevado a una creciente politización de las disciplinas, facilitando que, muchas veces, operen como clubes de compadrazgo donde grupos de académicos políticamente afines se rascan la espalda entre ellos, excluyendo a los que no participen del club (o “red”) de favores y afinidades políticas. Esto es especialmente cierto en contextos como el chileno, donde el circuito académico es particularmente pequeño: el activismo con carnet académico tiene tomados grandes espacios universitarios, lo que desvía fondos públicos a financiar actividades cuyo contenido es básicamente propaganda en favor de tal o cual causa. Esto quedó obscenamente expuesto durante el proceso constitucional, lleno de “expertos” glorificados entre ellos mismos que eran pura y exclusivamente activistas. El “todo vale” es el desenlace lógico de pensar que lo único que existe son “discursos de poder” y “luchas por la hegemonía”. Tal escenario de fondo, de hecho, hace que la prédica de Joignant en este caso venga desde un púlpito ruinoso, lo que se nota en su forma: no va a las ideas, sino a la persona. Y en esta ocasión no va a las ideas porque hace eco de un circuito académico constituido por pequeños grupos de afines acostumbrados a no a discutir ideas (¿Qué dice?), sino personas (¿Quién es?).

Tercero, justamente porque la verdad no emana de títulos ni trayectorias es que la vida académica exige disciplinarse en la humildad y adquiere una forma comunitaria. Es la corrección fraterna y respetuosa la que hace buenos académicos, y exponerse a ella exige ser capaz de bajar las defensas frente a otros. A nadie le gusta que le critiquen su trabajo, ya que hiere el ego, pero sólo se crece académicamente a través de la exposición a esta crítica, que es facilitada por la pertenencia a comunidades de conocimiento que se leen y critican respetuosamente entre sí, así como a las formas jerárquicas del entrenamiento académico, que permiten a quienes ocupan puestos de autoridad utilizar esa posición para preparar a sus estudiantes. Una academia basada en la adulación de los afines, la clientelización de los discípulos y la descalificación ignorante de los adversarios no va para ningún lado: crea comunidades que corrompen en vez de hacer crecer. ¿Adónde pretende el profesor Joignant que conduzca un debate supuestamente académico basado en el ninguneo y el chaqueteo? Su postura en este caso valida y aumenta la degradación tanto de la academia como de la opinión pública.

En suma, la descalificación del profesor Joignant a la profesora Oporto no tiene cabida ni en la academia ni en el debate público. Carece de razones y refleja la preocupante y delicada situación de ambos campos en nuestro país. Lo aquí expuesto no busca descalificarlo a él, sino corregirlo e intentar convocar a un diálogo urgente apelando a razones que creo que él mismo considerará válidas. Tampoco hablo desde un púlpito: trabajar en campos con reglas diferentes pero contenidos parecidos, como la academia y el espacio público, sin duda facilita confusiones, en particular cuando el campo académico en el que se trabaja está ruinosamente politizado. Desempeñándome en el mismo cruce de caminos que Joignant, considero que es tiempo de ordenar las cosas y tratar de hacer un esfuerzo por mejorar el nivel tanto de la academia como del debate público. De lo contrario, nuestro querido eriazo, en palabras de Enrique Lihn, se volverá cada día más remoto y más presuntuoso.

sábado, 25 de mayo de 2024

Descubrí hace poco una banda de metal colombiano llamada Reencarnación. Nunca la había escuchado, y eso que me considero un investigador de la música under. Se trata de una banda legendaria surgida en los ochenta, poco después de Parabellum, otra banda icónica de esas latitudes. La importancia de Reencarnación radica en que fueron referentes de una variante extrema del metal: "Ultra metal", la cual surgió bajo el contexto del Conflicto armado colombiano, en medio de un panorama de mucha miseria y violencia. Dicen que el sonido del Ultra metal habría inspirado a bandas como Mayhem y, por extensión, al Black metal en Noruega. Sin embargo, se trata más de un mito que de otra cosa, parecido al mito del origen del punk en Perú con Los Saicos.
Lo que más destaco de la banda -más allá del sonido sucio y pesado de los primeros Reencarnación- es la propuesta artística de su líder, Victor Raúl Jaramillo, alias "Piolín", quien se trata de un tipo estudioso y letrado, doctor en filosofía por la Universidad Pontificia Bolivariana que imparte clases de literatura clásica y contemporánea en la Universidad Luis Amigo. En las letras de la banda Reencarnación se puede apreciar el bagaje literario de "Piolín", y una mirada, un pensamiento que sirve como trasfondo a la música. Hay alusiones filosóficas y poéticas que trascienden la mera letrística satánica y gore de ciertos géneros del metal. En las letras de Reencarnación, Piolín buscaba expresar un descontento humano, un existencialismo descarnado cruzado por la inminencia del narco en los barrios bajos y por una realidad social ajena a las instituciones y a la civilización. "Había una necesidad de romper lo que nos estaba rompiendo. Nos estaban aniquilando evidentemente. Había un delirio por la juventud, que es lo que ocurre actualmente también. Y, claro, como muchos creen que la juventud es el futuro, la humanidad de mañana, pero realmente era la juventud del presente. Entonces había que cambiarle la dirección, en la reflexión y el pensamiento o el destino era la muerte”.
La expresión particular del metal en Medellín sirvió, tal cual señaló "Piolín", como un auténtico muro de contención para que muchos jóvenes no cayeran ante la tentación de los señores del narco y empuñaran una guitarra eléctrica en lugar de un arma de fuego. Era tal la inmersión del crimen organizado en aquellos años que se volcaban al mundo del "under" o caían presos del sicariato, como víctimas o cómplices. Fue este relato el que impulsó la trayectoria de Reencarnación, una carrera basada en la música extrema, enriquecida, posteriormente, con albumes y canciones más orientadas a la exploración lírica. Comparto un poema que la banda Reencarnación usó para abrir su cuarto LP: Más hombres, menos estatuas.

Una trama que te nombra

Nada se entiende, porque esto no es para entender, sólo para cantar
Para seguir el ritmo quebrado e inoperante de la bestia que calcula y disfruta
La claridad de lo que se asoma al otro lado de nuestro cuerpo,
es una claridad que debe ser transformada, embarruntada,
en el adjetivo preciso, en el verbo cabalgante de los fantasmas.
Dentro de mí, se libera la primera batalla, la única, la imponderable
Dentro de mí, las catapultas se aquilatan y lanzan bolas de fuego
a las mentes cansadas que han sido usurpadas por la literalidad de las cosas,
por la realidad aclamada que los rebaños estrujan en sus bolsillos.
La dinamita de mis palabras es más fuerte que doce mil guerras mundiales,
más apetitosa que la jauría de las mujeres desnudas que asombran a los adolescentes.
Vengan, apártense de la ya gastada canción
y entonemos el himno de la fuerza, de la paciencia, de la creación
Construyamos la vertiente de los dominios del solitario
Creemos nuevos dioses y habitemos la fragua, y el ágora, y la sinagoga
que los sueños dejan en las manos de la noche.
Anímense a brotar del llanto a que nos obliga la carroña putrefacta del poder
Rompamos la bizantina lucha de los contrarios y pluralicemos el mundo
Los límites ya no son una manifestación de lo imposible
Los umbrales se multiplican y vivimos en ellos como si dijéramos, casa, hueco, piedra.
Síganse hasta el cansancio y allí donde duele el mundo,
emprendan unas guerras conciliadoras en sus adentros
No abandonen el camino que no es camino, sino, hacedura constante, azar, vaticinio
Comulguen con el poema, brinden con la música, atesoren el baile y distribuyan el gesto
Escriban en sus noches agotadas
Caminen y enciendan la virulencia con las prédicas que los sujetan
Atemoricen al bastardo, al inmisericorde, al líder que arroba debajo de la mesa la comida de los perros
El mundo nos aniquila, pero nosotros somos más grandes.

jueves, 23 de mayo de 2024

En el documental de Antares de la Luz noté un esfuerzo por "humanizar" a los implicados en el caso, alegando "delirio místico compartido", una de las principales tesis de la defensa. Ciertamente, el caso marcó un precedente: se dice que cometieron el "primer sacrificio humano" en Chile, que pretendían redimir al mundo de su destrucción previa fecha apocalíptica, que todo fue producto de un ritual de Ayahuasca, patrocinado por un líder espiritual altamente tóxico. Sin embargo, creo que el documental no abordó de manera efectiva algo que hubiese sido mucho más profundo: el comportamiento sectario y su proyección en sociedad, reflejado en el "binarismo" como estilo de vida. Estaba mal tener una posición económica y, a la vez, también estaba mal no tener ninguna. La devoción hacia un líder absoluto era, para los sectarios, la única forma de progreso, algo que puede encontrar su paralelismo en la concepción maniquea de la política que ha ganado terreno en los últimos tiempos: o eres facho o eres progre, o te adhieres al nuevo candidato mesiánico o "te diste vuelta la chaqueta". O estás conmigo o estás contra mí. La secta de Antares de la Luz fue, quizá, solo el reflejo de un mal endémico, el mal del dogmatismo "malviajado".

miércoles, 22 de mayo de 2024

Hay un segmento de una entrevista realizada a Jorge Guzmán en 1998, donde él dijo algo muy revelador: “Yo trataba de escribir, pero no podía. Se me arruinó el órgano escribitivo”. Se refería a su propio "bloqueo" creativo que media el período entre su primera novela, del año 67, y su segunda novela, del año 93. Los hechos sociopolíticos que ocurrieron en ese lapso de tiempo en el país significaron un "paréntesis" en la obra de Guzmán. Puede que haya seguido escribiendo, no lo sabemos, pero no publicó ninguna novela, salvo un ensayo del año 84, sobre Diferencias latinoamericanas: Mistral, Carpentier, García Márquez, Puig. Jorge Guzmán nos recordó que hay eventos y circunstancias paradigmáticas que nos empujan, de tanto en tanto, al silencio literario. Dependerá del pulso, la musculatura y la respiración de cada autor tomarlo como un receso o como una despedida definitiva. Eso solo corresponde a la coyuntura íntima y la situación vital del proceso creativo. Con su partida, Guzmán nos confirma que existe, al menos de manera metafórica, un "órgano escribitivo" que es preciso cuidar celosamente o, por el contrario, sobreexplotar de manera temeraria, cada vez que las pasiones desbordan el juicio, y las obsesiones socavan la propia materia viva.
Kast, al llamar “travesti político” a Boric, se está proyectando. Ese mismo travestismo es lo que los iguala. Ambos mudaron sus vestiduras de acuerdo al clima político y a la contingencia nacional. Por lo mismo, sus propios feligreses se volvieron sus máximos detractores: esperaban una cosa, y obtuvieron otra. Kast acabó siendo un “derechita cobarde”, plegándose al carro de una Nueva Constitución; y Boric terminó como el “socialdemócrata amarillo” que renegó de aquel sector ultra que lo impulsó a la presidencia, estallido mediante.
"La realidad existe, por supuesto, pero existe de una forma que desafía nuestra comprensión. Porque la realidad no es sólo lo que vemos cuando abrimos los ojos. La parte más importante, de hecho, solo está al alcance de quien los cierra. Así que no voy a dar una definición, porque no me interesan las definiciones. Yo no soy filósofo ni pensador, ni sociólogo. Soy escritor. Sigo mis intereses y mis obsesiones.
Y lo que más me interesa son los sueños locos de la razón, y el delirio. Y si me obligan a elegir entre esas dos cosas, me quedo con el delirio." Benjamín Lapatut
Los mercenarios de la palabra dicen algo que solo ellos quieren decir; se entienden, confabulan, rumian, se conjuran, se escriben entre sí, se tachan, desprecian, elevan a sus ídolos de barro que luego derriban por otro mejor; y luego, después de haber dicho, confabulado, rumiado, conjurado, escrito, tachado, elevado y derribado, van y se mueren, y solo se recuerdan a sí mismos en el reverso de sus páginas.

(2014)

Lucy Oporto: “Hay descalificaciones periódicas de cierto lumpen pseudoacadémico en universidades”

"En Chile, ¿ves señales en este sentido de debilitamiento de la libertad de expresión y un auge de posiciones fanáticas?
-No podría referirme al conflicto bélico de Israel-Palestina, ni al de Rusia-Ucrania. No sólo porque su horror supera mi capacidad de comprensión, y porque, para mí, cualquier guerra es condenable (incluidas las carnicerías en nombre de Dios, vengan de donde vengan), sino, además, porque estoy muy lejos de conocer esas realidades.
Pero noto una especie de presión social, en la línea de tomar partido por alguna de esas posiciones, lo cual no corresponde, debido a tales limitaciones. En Chile, existe una gran comunidad palestina y una comunidad judía de menor tamaño que han convivido pacíficamente y aportado al país, hasta ahora.
Sin embargo, pareciera existir un interés político en trasladar este conflicto del Medio Oriente a Chile, como una forma de perpetuar y azuzar la polarización reinante a partir de la asonada de octubre de 2019, en vistas al proyecto refundacional del Gobierno, eclipsado por el momento y nunca abandonado. El incidente en la U. de Chile pudiera ser un índice de esto.
Me pregunto si a los integrantes de aquella “asamblea de toma” les importarán realmente las víctimas de todo ese horror inenarrable, o si para ellos éstas son selectivas, y si tienen un auténtico interés en que esa guerra termine. Tales presiones matonescas implican un debilitamiento de la libertad de expresión y un auge de posiciones fanáticas y persecutorias."

martes, 21 de mayo de 2024

La historia señala que a Valparaíso se destinaron los restos de los héroes caídos en combate. Prat, Serrano y el Sargento Aldea. Allí reposan, en la cripta bajo el monumento que da la espalda a la mar. Y esa mar, infalible , imponente, sigue haciendo cosas tremendas que no puede evitar, como diría Hemingway, o es ella la que verdaderamente tiembla ante nosotros, como diría Vasco da Gama.

En la mazmorra interior (poema)

Bajo puntas de cristales que caen desde el techo, 
me preparo para lo que viene y me muevo a hurtadillas
esquivo las piedras y miro sobre el muro una imagen bizarra.
La he buscado entre tales sombras
no reconozco nada más que un velo
¿Es esa la belleza detrás de la revelación?

Mientras me sumerjo en lo más profundo de la mazmorra,
trato de encontrar la respuesta al enigma 
la solución definitiva a la incógnita, el diamante escondido en su interior 
y no encuentro otra cosa que una serpiente mordiéndose la cola.
Todo a mi alrededor comienza a moverse sin sentido 
vaivén de historias, devenir, zigzagueo 
perdida la gramática, perdida la palabra 
La discordia toma lo suyo y se convierte en rectora 
Titiritera del tiempo, condensa intensidades de espacio
y quizás la caverna sea solo un reflejo de su furia
y la infausta búsqueda solo una digresión del tiempo.

Si continúo en la profundidades, sería fatal retroceder 
no hay equivalencia en la contradicción 
a medida que avanzo, la paradoja crece y se alimenta
su resolución trasciende el cuerpo y se vuelve etérea
y todo lo que asoma por fuera son imágenes chamuscadas 
visiones ilegibles y endebles, 
¿Se puede seguir avanzando, allí donde ya no queda nada?
Y creo que ya no siento a mis ojos, las imágenes se han contraído
y la caída de la penumbra en el fondo de la caverna
deja al desnudo una corriente que mana poderosa
La corriente que no tiene nombre, que podría arrastrarnos para siempre.

Aquella corriente negativa, no conduce a ninguna parte
no puede superar el vacío de las páginas en blanco 
sin antes empaparlas de puro flujo, demasías e incoherencias 
no hay espacio que logre superar la contradicción vital
y la corriente mana intempestiva, pujante un golpe de frío me trae de vuelta
y regreso al misterio del principio, brillante en su incertidumbre.

La luz del alba se cuela en los intersticios 
resplandece y ciega mi capacidad de lenguaje 
las palabras zozobran, secas en su redundancia 
busco ganar algo de coraje, soltando mi lengua, 
abriendo el corazón sangrante
mas no hallo el piso para sostenerme 
ni la muralla para proferir las imprecaciones.

¿Qué es aquello que todavía no deja revelarse? 
¿Qué es aquello que todavía permanece oculto y se resiste al iniciado?
Una voluntad ciega, un azar unilateral me impele a la introspección 
el ojo vuelve a abrirse y ahora me interroga
en pixeles fragmentados se deja ver la sombra definida 
la burla de una realidad descarnada hecha fábula, hecha leyenda 
¿Verdadera o falsa? No importa, se cava en la palabra como se excava en la sombra 
arqueología esotérica, pervertido deseo milenario, farsa evolutiva
Fracciones enteras de la misma indefinida mitología,
salta la duda, y tu rostro vuelve, invicto, a la memoria, 
Revelación de revelaciones 
carne doliente de una vida fugitiva 
espejo del error y la vergüenza.

"Yo no tengo formación, tengo obsesión, que es más importante que la formación. Y lo que trata de hacer el ojo literario es muy distinto al ojo de la ciencia, al ojo del conocimiento. La lógica de la literatura no es la fría lógica de Von Neuman o de Gödel, es una lógica de pesadilla, donde las cosas tienen un valor y su opuesto, donde los monstruos son los que nos salvan, donde los héroes están imbuidos de un poder que no es propio de ellos. En sus mejores momentos, nos recuerda que estamos habitados por cosas, que, por mucho que escudriñemos la realidad, la mayor parte del ser humano va a seguir siendo un misterio. Por mucho que digamos que hay reglas que subyacen, esas reglas siempre van a ser oscuras para nosotros. La literatura es como una estudio de la sombra. Es la sombra, y no la luz, la que nos interesa."

...

"Lo que a mí me interesa desde siempre son los fundamentos, los absolutos, las esencias de las cosas, lo que te lleva hasta ciertas áreas: la religiosidad, el misticismo, la filosofía y a la ciencia, que no deja de ser algo con lo que escudriñar en los fundamentos. Y a lo largo de este camino al final caí en la literatura, que es una forma muy particular de entender el mundo pues es capaz de recoger las lecciones de todo el ámbito humano sin tener una verdad propia, como una religión sin credo. La literatura es como creer en un dios que no tiene nombre."

Benjamín Labatut, en entrevista.
Pasé a la Librería Nueva San Cristóbal de Avenida Francia, (la antigua que antes quedaba en Independencia), para resguardarme de la lluvia. Allí eché un vistazo a los libros de poesía, luego de ver unos cuantos de narrativa. Esperaba encontrar algo chileno, así que hurgué en el segundo piso. Había antologías de poesía en edición escolar, y di con algunos ejemplares porteños. Justo en la misma fila que una Antología de poesía chilena de la Generación de los 60 o de la dolorosa diáspora, selección de Thomas Harris, encontré un par de antologías en las cuales yo participé: “Veinticinco peldaños de poesía porteña” (2009), de Agrupación de Poetas Itinerantes Rubén Darío de Valparaíso y “Plexoamérica, Poesía y Gráfica Morelia – Valparaíso” (2012), de Centro de Investigaciones Poéticas Casa Azul, Ediciones Universitarias de Valparaíso. Ambos ejemplares estaban cubiertos de polvo, en un rincón. Fue una extraña sorpresa encontrarse en las páginas de esas viejas antologías y en esa librería, sin proponérselo. Esos libros, aunque no míos, en estricto rigor, aúnan un tiempo, una voz y un registro. Viéndolo en perspectiva, las palabras impresas allí porfían su visión y abrigan un refugio más allá de la tormenta, un refugio legible, rudimentario y nostálgico.

lunes, 20 de mayo de 2024

A veces uno se cansa

Se cansa de los odios

Se cansa de las mentiras

Se cansa de las conspiraciones.

A veces uno se cansa

Y no encuentra otro motivo que el hartazgo

Ni otro consuelo que la ausencia.
Algo que me conmovió mucho de Bebé Reno fue la brutal honestidad con la que presenta la historia. Que el propio Richard Gadd sea quien la vivió y quien dirige su desarrollo creativo, ayuda mucho. Él vivió la historia, él la cuenta, él tiene la inspiración necesaria para volverla un relato orgánico. También resultó un acierto la postura que adopta Gadd en la trama: no se enaltece a sí mismo, no pretende, desde una superioridad moral, dar una cátedra de virtud. Antes bien, se presenta vulnerable, tan dañado como su propia acosadora, Martha; tan herido, tan frágil, tan contradictorio. Cada suceso en la serie tiene un trasfondo psíquico; no hay aquí enfrentamiento entre identidades genéricas ni entre colectivos sin rostro, hay personas en conflicto, con sus luces y sus sombras, de pronto más sombras que luces, movidas por el deseo, por su hervidero emocional. Lo que ocurre no se puede juzgar fácilmente, es más bien una "cebolla" lacrimógena, una cebolla indigesta, con muy finas capas que el espectador espera desprender, a punta de náusea y de llanto, para revelar secretos y eventos enterrados en la vida de los protagonistas. Tanto la acosadora, Martha, como Gadd, el acosado, representan de manera fluida su propia situación vital, sin aspavientos, "al hueso", su propio teatro de la tragedia, cruzado por una carrera de comedia que más parece un contrapunto sarcástico. Cada uno de estos puntos pienso que explican el éxito de la serie.

domingo, 19 de mayo de 2024

Lucy Oporto: “La veleidad y travestismo de Boric es parte de un plan y una forma de manipulación”

-“Pensar que ante un nuevo gobierno de derecha y centroderecha no volverán los octubristas a intentar lo mismo ¡y más! sería desconocer la enorme fuerza del mito”, escribió el historiador Gonzalo Rojas esta semana. ¿Comparte esa idea?

-Leí su columna. Él se pregunta por la proyección del octubrismo. Entiendo el octubrismo como lo definió José Joaquín Brunner, es decir, relativo a quienes se identifican con la revuelta antisistema del 18 de octubre y el significado político-cultural de un levantamiento contra el Estado y sus instituciones. En cuanto a Rojas, estoy de acuerdo con él en sus grandes líneas, efectivamente ese movimiento puede volver a surgir. Pero me distancio de su entendimiento del mito: él afirma que remite a un pasado inventado. Pienso de manera casi opuesta, que el mito, en realidad, condensa una serie de eventos que en algún momento fueron reales. Es un poco la definición que propuso René Girard. Yo suscribo eso, así como las relaciones que establece Jung entre el mito y el inconsciente colectivo. Es otra manera de entenderlo. Por ejemplo, la imagen simbólica del perro es una imagen muy arcaica y ambivalente: por un lado, es un animal noble, que ayuda al ser humano y da alegrías a los niños, pero su vertiente maligna es siniestra. Por eso, en las religiones antiguas, en el islam y en el judaísmo, es considerado un animal impuro, porque come carroña. El problema de los perros salvajes o asilvestrados, como diríamos ahora, ya se veía en esos tiempos.

Lucy Oporto

La ignorancia, la estupidez y el prejuicio. Aforismos desaforados, de Carlos Iturra (fragmento )

Hacer una afirmación es optar por uno de los pétalos de la rosa de los vientos de afirmaciones posibles que rodea al objeto de la afirmación. Un escritor demasiado honesto se demoraría en añadir a cada afirmación que hiciera, todas las restantes afirmaciones lógicamente posibles.


Lo malo de poseer una biblioteca es que se vive junto a la evidencia de todo lo que no se alcanzará a leer.


Toda verdad es una pregunta.


Los grandes poemas son los que intentan llevar la expresión a la nada: van del ser al cero; solo el silencio es veraz; solo la nada incluye lo absoluto, o no sería nada…


Me encuentro a veces en un estado en el que siento que ningún razonamiento podría impresionarme, ninguna razón convencerme.


Lo mejor que se puede lograr con las palabras no es hacerlas decir lo que dicen, es hacer que digan los silencios vacíos que hay entre palabra y palabra.


Un escritor debe ser diestro también en el arte de eludir lo que ignora.


Casi toda palabra es como una moneda, muchas son como un dado, y unas cuantas parecen poliedros.


De poco sirven los presagios, como se ve en la historia o en la literatura, pues el golpe lLega siempre desde donde era más inimaginable.


La inteligencia cree razonar libremente, cuando no hace sino fluir como el agua, por donde se le da.


Te doy mi palabra...

-¿Sólo una tienes?

*

-Te doy mi palabra...

-Yo te la cedo...

*

Nunca des tu palabra, puedes volver a necesitarla

*

Sé da la palabra, mas no la cosa

*

“Hace un tiempo te di mi palabra.” “Sí, ¿y?” “Te agradecería que me la devuelvas”

*

Dar la palabra, o sea el Verbo, logos, conciencia


*

-No me des tu palabra, gracias, ya tengo la mía...

*

El hombre no tiene mayor poder que la palabra “no”, pues con ella puede vencer a Dios

*

Después que alguien da su palabra lo lógico sería que se quedara callado.

*

-Acepto tu palabra. Aunque preferiría una letra… ¡O un cheque!

*

-No es necesario que me des tu palabra, pero puedes prestármela…

-Mejor se la doy a otro.

*

-Tantas veces me has dado tu palabra que ya tengo para un diccionario.

*

-¿Tu palabra, ese mero flato?

*

-Tal como das tu palabra luego la rompes. Solo la palabra escrita, irrompible, dura, perdura.

*

-¡Me diste tu palabra, y no la mediste!

*

-¿Te di mi palabra…? Seguramente, pero no recuerdo cuál de todas…

*

-Te doy mi palabra...

-Gracias, pero no sabría qué hacer con ella...

*

-Si acepto tu palabra, ¡quizás qué tendré que aceptarte después!

*

“Los caballeros cumplían su palabra.”

“Por eso se extinguieron.”

*

Detrás de muchas palabras no hay más que palabrería, pero detrás de la palabra dada, suele no haber nada.

jueves, 16 de mayo de 2024

Vuelve la poética de "Gragko", aquel hablante lírico, alter ego, entidad omnipresente y caótica que versa sobre los aspectos oscuros y absurdos de la existencia. Aparece de repente, como una sombra que acecha:

Entre luces enterradas

Entre luces enterradas, luce, absoluto, el abismo.
Cae la historia, caen sus impúdicos secretos
Y el mito rompe la coraza
Y se levanta, mercenario, contra el mundo.

Absoluto cero

Lo que los vivos añoran como vela al viento,
desaparece en cuanto lo nombran,
y no decanta pero quiere ser poseído.

Sus sombras buscan sujetos
Para conspirar junto a los necios
y cuando encuentren desierta su imaginación
te darás cuenta de que su voluntad
se resume en arena y olvido.

Lo opuesto, la cara inversa, prohibida
Viviendo como un punto entre dos paréntesis,
Como un revoltijo de ángel y demonio.
No confundas sus nombres
con los ecos de la caverna.

La lluvia cae en el espacio en blanco,
Los soles lloran su promesa inmaterial
haciendo de la luz un fugitivo que retorna a la concha.
Envilecida la materia, inflamado el abismo,
el cielo se precipita hacia su descenso.

Las aristas van de aquí para allá
Y crees armarte en medio de la oscuridad
pero aquello que escondes entre manchas eres tú,
y buscas alguna salida de emergencia, alguna nota discordante
y caes en presente, y lames el eje de las luces,
y es producto de tu imaginación,
que todo lo puede al ser pervertida,
al ser mordida en su punto de carne, su punto vital
Y procuras que tus amores, tus revoluciones y tus quimeras se revuelvan
Que el líquido negro por fin haga engendrar una visión en tu mente
Y toda la experiencia salga eyectada de una sola vez.

Y ya que esta fantasía giró alrededor de su propio vicio
Romperá con nuestra complicidad ciega y perpetua,
como la noche, como la creación en un crimen sideral.
Entonces da vuelta la página
Y reinventa el absoluto cero.


Cuadro del alemán Fritz Schwimbeck

Entre luces enterradas (poema)

Entre luces enterradas, luce, absoluto, el abismo.

Cae la historia, caen sus impúdicos secretos

Y el mito rompe la coraza

Y se levanta, mercenario, contra el mundo.

miércoles, 15 de mayo de 2024

La lectura de Alex Mirez

Le pedí a los cabros de cuarto que realizaran un trabajo de investigación sobre algún autor o autora, cualquiera fuera su origen y su época. Para mi sorpresa, eligieron nombres bastante buenos, sin siquiera sugerirles nada: Poe, Julio Verne, John Boyne, Oscar Wilde, Cervantes, Charles Perrault, Daniela García "Elegí vivir" y Alex Mirez. Esta última no la ubicaba para nada. "¿No la conoce, profe?", me preguntó uno de los cabros. "Es una escritora de Wattpad. Buena la mina. Subía historias a la página y se hizo re famosa. Ahora publica los libros de esas historias y se dedica a eso". No lo podía creer. Volví a mirar la imagen Canva en la que estaba la foto de la escritora, junto a una de sus obras. "Damián", se llamaba el libro. Se me vino a la mente el clásico "Demian" de Herman Hesse. El cabro captó que estaba mirando la portada de aquel libro. "Es buena la historia. Fantástica, entera volá. Se la recomiendo. Ahí va a cachar cuando diserte", comentó el chico, entusiasmado con el trabajo. Sin tener idea de la existencia de esta tal Mirez, fue el imaginario lector de estos cabros el que permitió el hallazgo.

Recuerdo que hubo un tiempo en que era reticente a Wattpad, tal vez por el prejuicio de la literatura "contra las masas" o alejada del fenómeno de las redes sociales o de influencers, aunque, más allá de ese prejuicio o de esa categorización, en realidad todo escritor que alcanza un cierto número de lectores adquiere dicha cualidad, solo que su público objetivo puede que orbite otra clase de redes, más ligadas a la academia o a cierta crítica especializada. Pese a esto, el fenómeno de la escritura "pop" sigue ahí, campante, y había capturado la atención de algunos de mis alumnos ¿Cómo enfrentar esto desde mi perspectiva de profesor de lenguaje? A partir de la capacidad de análisis. Comprender que la literatura de esta chica, Mirez, eminentemente "pop", virtual, fuera de los circuitos académicos, puede ser la puerta de entrada para "otras literaturas" o, incluso, por qué no, una revelación por sí sola.

"¿Se podrá subir historias igual, a Wattpad?", preguntaba uno de los cabros del grupo. Le dije que claro que sí, que yo mismo había subido algunas, en un intento de novela que sigo escribiendo, de manera progresiva. Las plataformas digitales, dada su rapidez e informalidad, ofrecen esa "sensación en la Nube" de estar siendo leído, sin intermediarios, un poco como la escritura de blog, aunque de forma más pública y más viral. El cabro podría perfectamente comenzar a escribir sus propias historias, inspirado en su ídola, Alex Mirez, y recomendado por su propio profesor. He aquí donde el ejercicio del oficio trasciende la mera neurosis personal y puede provocar un impacto creativo, más allá del idealismo y la desilusión, cuestión que ya había reflexionado, con mucho más escepticismo, años atrás. Hoy ya he superado, en parte, dichas circunstancias. Leí algunas cosas de Mirez, a la rápida, que no me convencieron del todo, pero sí una frase suya en una entrevista, una frase que pudiera haber dicho cualquier escritora con el lobby suficiente y el agasajo crítico y editorial: "Un escritor no debe tener límites mentales".

Inseguridad en Chile: la emergencia del presente

Algo no anda bien en Chile, se escucha a decir a algunos compatriotas. Ya no se puede salir tarde como antes, sin el miedo a ser asaltado. Muchos centros comerciales han adoptado el hábito de cerrar temprano producto de lo mismo. Ya ni siquiera, a plena luz del día, la calle resulta segura. La sospecha ha crecido todavía más en las grandes ciudades, donde se ha vuelto insostenible seguir con el ritmo normal de la vida cotidiana. La gente se siente, poco a poco, ajena en su propio entorno y, por supuesto, traicionada por un Estado que debiera velar por la libertad de los civiles honrados.

Algo, definitivamente, no anda bien. Parece ser el mantra de los tiempos, porque la sensación de inseguridad ha crecido a un ritmo estrepitoso. La última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana refleja la crisis vivida en Chile, con un índice del 90% en la percepción de inseguridad de la ciudadanía, la más alta de la década. (La percepción de inseguridad en Chile llega al 90%, la más alta en una década. Ana María Sanhueza). Ahora bien, ¿la percepción equivale realmente a la situación objetiva?

Es evidente que la percepción colectiva se deriva de hechos concretos y, luego, de la sensación provocada por las consecuencias de los mismos. Solo basta con remitirse a los diferentes crímenes y delitos ocurridos de un tiempo a esta parte. En su gran mayoría, se trata de delitos como “portonazos”, asaltos, robos de parte de delincuentes primerizos o reincidentes y, además, crímenes de mayor envergadura, como sicariatos, tiroteos a civiles o a Carabineros, asesinatos por encargo, ajustes de cuentas, que conforman las acciones de verdaderas “mafias locales” compuestas tanto por delincuentes connacionales como por inmigrantes.

Hay muchos analistas que coinciden en este aumento de la percepción de inseguridad y en la diversidad de crímenes que antes -durante el lapso de la última década- se veían muy poco y no con la recurrencia con la que ocurren en la actualidad. Mónica Rojas señalaba en su artículo “Inseguridad en Chile: Cómo la delincuencia está dañando la vida urbana” el impacto de la delincuencia en la vida urbana, el cómo la actividad en las grandes ciudades del país se ha visto mermada por esta amenaza de la violencia constante prácticamente en cada rincón e incluso a cada momento.

Rojas indicaba que algunos de los factores directos de esta ola de delincuencia lo constituyen los “grupos colgados de las movilizaciones del 2019, la pandemia del 2020, el regreso a una normalidad que mostró a muchos la ruina”. (“Inseguridad en Chile: Cómo la delincuencia está dañando la vida urbana”. Mónica Rojas). De ese flagelo se sucedieron luego los desastres económicos (inflación y cesantía) y los conflictos políticos (radicalización ideológica y desconexión de los problemas reales de la gente) que fueron el caldo de cultivo para la expresión de la hostilidad y la violencia desplegada en acciones ilícitas.

Por lo visto, la inseguridad y la violencia en Chile van en aumento y se han vuelto parte del escenario crítico. Pero, ¿Cuál será la relación entre la percepción subjetiva de inseguridad de las personas, digamos, su desconfianza ciudadana, y la carencia de un orden sociopolítico sólido y una estructura de Estado realmente garante del bienestar general? Para situar una idea sobre esta problemática, cabe primero explicar los conceptos claves que entran en juego. La delincuencia, en este caso, ha sido abordada desde la mirada sociológica como un fenómeno intrínseco a lo social.

Émile Durkheim señalaba que: “el crimen no se observa sólo en la mayor parte de las sociedades de tal o cual especie, sino en todas las sociedades de todos los tipos. No existe ninguna donde no exista criminalidad (“Émile Durkheim y el castigo”. Francisco M. Bompadre). Si consideramos la tesis planteada por Durkheim, la de que no existe sociedad alguna que no contenga delincuencia, ¿por qué hay sociedades con menos sensación de inseguridad en la población que otras? ¿por qué hay países que gestionan mejor el asunto de la delincuencia y que poseen una política interna más fuerte? Aquí entra el rol del Estado. Toca abordar cuál es la situación del Estado chileno respecto al problema de la delincuencia.

A partir de un diagnóstico general, muchos coinciden en que el Estado ha, literalmente, abandonado a Chile en el cumplimiento de su rol de preservar el orden y garantizar el bien común. Hay que sumarle a este abandono el contexto de la política internacional, un contexto convulso que se ha incrementado durante los últimos dos años y que ha estado marcado por la inminencia de una guerra entre las potencias de Rusia contra Ucrania y el eje de la OTAN. Se suman al concierto mundial los conflictos recientes en Gaza producto del choque entre Israel y Palestina.

Todo este escenario bélico, marcado por el ejercicio de la violencia con intereses geopolíticos, conforma un auténtico panorama de desorganización y, a su vez, de deshumanización que puede perfectamente influir en la percepción negativa de las personas sobre el estado, no solo de Chile, sino que del mundo entero. A este punto, no suena descabellado afirmar que estamos en la “antesala de una nueva guerra mundial”.

Se está ante un fenómeno muy difícil de examinar desde una sola mirada. Por eso, es preciso atender algunos factores fundamentales del fenómeno en cuestión. Uno de ellos tiene que ver con la naturaleza de la delincuencia y su ligazón con la estructura social. La Escuela de Chicago fue aquella escuela que se especializó en el tema desde la perspectiva sociológica y puede ofrecer algunas luces al respecto.

Como señala el autor Jorge A. Pérez López: “La desorganización social, como su propio nombre lo indica, correlaciona el delito con el estado de descomposición, abandono, crisis o transición de una sociedad”. (“La explicación sociológica de la criminalidad”. Jorge A. Pérez López, 6). En lo particular, la aportación de Edwin Sutherland con su “Teoría de la desorganización social” de 1924 permite establecer con bases este vínculo entre la comisión de los delitos, la configuración del sujeto delincuente y el estado de descomposición, abandono y crisis de una sociedad.

Si bien la perspectiva de Sutherland tiene algunas imprecisiones en cuanto al posible origen de los conflictos y no alcanza a dimensionar el impacto del problema en el contexto reciente, sirve para comprender el cómo se pueden desencadenar las conductas criminales dentro de un contexto hostil, propiciando el aprendizaje por imitación y por adaptación a un determinado grupo con sus propios intereses, confrontados con los del resto de la sociedad en su conjunto.

Algunos analistas chilenos han planteado que allí donde el crimen organizado ha avanzado, ha quedado en evidencia la carencia de una política pública sólida, redundando derechamente en un abandono por parte del Estado hacia la ciudadanía en general. Cualquier persona de a pie puede intuir que dicha crisis se ha acentuado en el último momento a causa de malas decisiones políticas que han derivado en fenómenos ajenos al ethos chileno, tales como la inmigración descontrolada. Los efectos saltan a la vista: aumento de gente en las calles, sujetos indocumentados y con altos prontuarios policiales, no debidamente fiscalizados, conductas delictivas propias del extranjero (como en el caso de las Maras o el Tren de Aragua).

La filósofa chilena Lucy Oporto ofrece un diagnóstico muy agudo respecto de esta crisis de seguridad en Chile durante el último tiempo. Indica en su artículo “La frontera negra del narcofascismo” que: “Según cifras de Gendarmería, publicadas por La Tercera, hasta comienzos de diciembre de 2023, existen 1282 bandas criminales, debidamente identificadas, en las cárceles de Chile. Abarcan alrededor de 4 mil integrantes y 600 líderes. Las más peligrosas son Tren de Aragua y Cártel de Sinaloa.” (“La frontera negra del narcofascismo”. Lucy Oporto). Se trata de un diagnóstico catastrófico de la sociedad chilena de acuerdo a lo que ha visto en la realidad del país.

Sin ánimo de criminalizar las manifestaciones sociales, también advierte que desde el estallido social del 2019 se ha agudizado la crisis del tejido social y poco y nada se ha hecho al respecto. Es más, la deriva sociopolítica de Chile, a raíz de la “asonada” (como llamaba ella a la insurrección) ha permitido que el crimen organizado campe a sus anchas en el contexto de una sociedad expuesta a las “fracturas” del sistema, crítica con su clase política y bajo una institucionalidad debilitada y duramente cuestionada. Queda patente, de esta manera, que una de las causas más visibles de la inseguridad pública en Chile tiene que ver con estos elementos señalados.

Oporto precisa, en otro punto, que Chile ha sido “golpeado” desde mucho antes, pero los factores más preponderantes de la crisis actual pueden ser visualizados durante la época de la posdictadura y transición a la democracia. Más allá de la avanzada del narco en territorio chileno y la ineficacia del gobierno de turno para confrontar la crisis de seguridad, ahonda en la problemática estructural desarrollada durante los gobiernos de la Concertación, en donde, a su juicio, se acumuló en cierta parte de la población una frustración a partir de demandas insatisfechas en una “sociedad de consumo”.

Sería dicha frustración el trasfondo psicológico de un malestar que luego habría “explotado” en forma de marchas y manifestaciones, aunque también en forma de saqueos, destrucción de bienes privados, mobiliario público y disturbios en las calles, lamentablemente, en sectores residenciales o comunales donde se desenvolvían trabajadores y pequeños empresarios.

Con tal de indagar un poco más en la “frustración colectiva” descrita por Oporto, conviene hablar de Robert Merton y su ensayo “Estructura social y anomia” (1962). El concepto de “anomia” resulta fundamental a la hora de analizar el estado de desorganización social que propicia las conductas delictivas a vista y paciencia de la ciudadanía, bajo un Estado inoperante y una clase política displicente.

La conducta anómala, fuera de la ley, se explicaría, para Merton como una disociación entre los fines y los medios, considerando que los fines sean las aspiraciones de los individuos; y los medios, los caminos para conseguirlos: “Cuando el sistema institucional impide que se ponga de manifiesto la satisfacción que se deriva de las metas legítimas, el escenario queda preparado para que la rebelión surja como una respuesta adaptativa”. (“Estructura social y Anomia”. Robert K. Merton. 37). Dicha rebelión alimentaría el desorden público.

La explicación de Merton sintoniza, en este caso, con el diagnóstico de Oporto respecto del estado de insatisfacción del chileno promedio, en primer lugar, como consecuencia de unas políticas públicas que han acentuado la desigualdad en varios aspectos estratégicos; y, en segundo lugar, como resultado de la creciente inseguridad pública a causa de la escalada de violencia en diversos frentes y la incapacidad del aparato político para entregar soluciones concretas.

Todo lo esbozado hasta acá sería suficiente para identificar el “germen del caos”, la sensación de falta de control y la consecuente percepción de inseguridad de parte de la ciudadanía. Pero aún queda profundizar en la influencia negativa del aumento de la delincuencia sobre la percepción general, es decir, el impacto que ha tenido en nuestra democracia, porque ¿qué sentido tiene seguir hablando de democracia en una nación donde la libertad se ve amenazada constantemente por la falta de orden y seguridad pública?

El investigador Mauro Basaure en su artículo “La delincuencia puede poner en riesgo a la democracia” señala que “la delincuencia deja de ser un fenómeno normal cuando los ciudadanos están dispuestos a sacrificar sus libertades públicas y derechos en aras de la seguridad”. (“La delincuencia puede poner en riesgo a la democracia”. Mauro Basaure). Es por este motivo que la delincuencia, cuando llega a los extremos violentos a los que ha llegado, no compete solo al ámbito de la seguridad ciudadana, sino que constituye un problema político de primer orden (o eso debería ser).

Cuando es el Estado el que ha abandonado su labor garante, le queda a la ciudadanía acogerse a la Constitución como marco jurídico. Sin embargo, al no tener los recursos y herramientas suficientes para hacer valer sus derechos, ocurre lo que ocurre: malestar ante la falta de organización, insatisfacción colectiva ante el incumplimiento y, finalmente, se abre la Caja de Pandora que desata los males de la sociedad, y que se han analizado hasta acá.

Si no se despliega el “monopolio de la fuerza” del que hablaba Max Weber en relación al Estado, para cumplir con la ley y con el orden que debiera imperar en un Estado de derecho, entonces se gesta una desconfianza legítima en la ciudadanía, una desconfianza que ataca directamente a los implicados en el aumento de los crímenes y, sobre todo, a los representantes del gobierno de turno, ya sea por omisión, abandono de deberes o, derechamente, complicidad, al no hacer valer el poder que le compete y le fue conferido por mandato soberano.

En definitiva, la inseguridad es un problema social, y su percepción subjetiva tiene asidero en la realidad de los hechos concretos. Pero la inseguridad es, ante todo, un asunto político y he aquí que la discusión está lejos de zanjarse. Lamentablemente, muchos políticos populistas y demagogos han aprovechado el tema de la inseguridad para sacar réditos políticos o para instalar medidas que solo atacan una parte de la problemática, pero que no solucionan el fondo, conservando, de esa manera, un estado de cosas sin cambios reales.

Mauro Basaure fue claro al señalar que se requiere de un “espacio de innovación” para enfrentar el problema de la inseguridad desde todas las aristas posibles, con la colaboración de toda la sociedad en su conjunto, sumando a ella la tarea de los representantes políticos, pero, además, la labor de la gente experta que pueda enfocarse en algunos puntos específicos, como, por ejemplo, los servicios de inteligencia que puedan investigar algunos casos y hechos individuales, socavar todo aquello que hace posible los crímenes para restablecer la seguridad y restaurar la democracia.

En un hipotético escenario, la sociedad está lo suficientemente organizada para contribuir al orden, y la clase política, lo suficientemente preparada para dejar a un lado sus rencillas ideológicas y unirse en torno a un bien mayor, porque, como mencionó el académico Carlos Peña: la seguridad es una tarea nacional y su existencia “es el a priori funcional de la vida”. (“La seguridad, un proyecto nacional”. Carlos Peña). Sin embargo, para que aquello ocurra, se requiere de un esfuerzo mancomunado de toda la sociedad civil y de la clase política.

Si este escenario no es posible en el mediano o largo plazo, entonces la percepción de algunos no puede estar errada y de verdad estamos ante un panorama que avizora “el final de los tiempos”. Como en el Apocalipsis, los muertos serán “juzgados de acuerdo con lo que estaba escrito en los libros, según sus obras.” Las víctimas de los crímenes y los delitos bajo la oleada de la violencia y la delincuencia seguirán clamando por una justicia que nunca llega o que llega solo en la medida de lo posible.



Referencias bibliográficas


· Basaure, Mauro (2022). “La delincuencia puede poner en riesgo a la democracia”. En: https://www.ciperchile.cl/2022/10/25/la-delincuencia-puede-poner-en-riesgo-a-la-democracia/



· Bompadre, Francisco M. “Émile Durkheim y el castigo”. Publicado: 30 Noviembre -0001. En: https://www.derechoareplica.org/secciones/criminologia/785-emile-durkheim-y-el-castigo



· Durkheim, Émile. (1895). “Las reglas del método sociológico”.



· Iglesias, Jean Paulo. (2022) “Lucy Oporto y el 18-O: “Hay en Chile un clima de descomposición y hasta de locura”. En: https://www.latercera.com/la-tercera-sabado/noticia/lucy-oporto-y-el-18-o-hay-en-chile-un-clima-de-descomposicion-y-hasta-de-locura/SFAJBKNL2JHVNHP2DP6WCDDLRM/



· Merton, Robert K. (1962) “Estructura social y Anomia”. Departamento de Ciencias Sociales. Cuadernos de la Facultad de Estudios Generales. Número 5.



· Oporto, Lucy (2024). “La frontera negra del narcofascismo”. En: https://www.ex-ante.cl/la-frontera-negra-del-narcofascismo-por-lucy-oporto-valencia/



· Peña, Carlos (2024). “La seguridad, un proyecto nacional”. En: https://www.nuevopoder.cl/la-seguridad-un-proyecto-nacional/



· Pérez López, Jorge A. “La explicación sociológica de la criminalidad”. Derecho y cambio social. Páginas 1-22.



· Rojas, Mónica (2022). “Inseguridad en Chile: Cómo la delincuencia está dañando la vida urbana”. En: https://www.latercera.com/laboratoriodecontenidos/noticia/inseguridad-en-chile-como-la-delincuencia-esta-danando-la-vida-urbana/UJVUQLBODVDHLFVKTYAIPIDUVI/



· Sanhueza, Ana María (2023). “La percepción de inseguridad en Chile llega al 90%, la más alta en una década”. En: https://elpais.com/chile/2023-11-24/la-percepcion-de-inseguridad-en-chile-llega-al-90-la-mas-alta-en-una-decada.html

martes, 14 de mayo de 2024

Tengo pensado armar una convocatoria literaria que se llame: "Reescrituras de la asonada". Básicamente, consistirá en recopilar textos, ya sea relatos, cuentos, ensayos o crónicas, que aborden el periodo del "estallido", aunque desde "otro ángulo", distinto a la romantización del fenómeno. Lista la idea, solo falta ponerla en marcha.

lunes, 13 de mayo de 2024

Miro algunos videos de Valparaíso del canal de instagram "Valparaíso por siempre" y casi todos los comentaristas coinciden en lo mismo: que la ciudad ya no es la de antes, que antes no había ni grafitis, ni ambulantes, ni flaites, ni suciedad, etc. comentarios que, pese a su redundancia, son totalmente razonables y que comparto plenamente. Sin embargo, me asalta una inquietud: ¿desde qué época exacta se podría considerar que Valparaíso se empezó a "malear", más allá de la mera percepción subjetiva? En resumidas cuentas: ¿Cuándo comenzó el "mal" de Valparaíso? Porque dicha percepción tiene que partir de una realidad concreta, pero no se sabe muy bien desde cuándo y bajo qué variables exactas se produjo aquel deterioro que acusan.

A vuelo de pájaro vi algunos videos de antiguos paseos en trolebuses que datan de los años noventa y todavía allí se apreciaba un Valparaíso "romantizado", con reminiscencias a las viejas estructuras de raigambre extranjera y la atmósfera ciudadana, quizá menos poblada y más ordenada, menos "atochada". El registro más tardío era del año 98, surcando el sector de Pedro Montt con Plaza Victoria, y luego doblando hacia el sector del Arco Británico. Después de esa fecha, no figuran videos en los que se aprecie aquella valoración de un Valparaíso perdido en el tiempo. ¿Será que dicha versión de la ciudad entró en un vórtice entrados los años 2000, durante los gobiernos de la Concertación? ¿O será que el período posterior y la época de su declaración como Patrimonio de la Humanidad coincidió con el de su progresiva decadencia?
A veces siento que sería ideal una pega puramente administrativa, ojalá con libros. Lidiar con tanta gente agota y, a veces, hasta abruma.
Catherine Camus, hija de Albert Camus, sostuvo hace poco, en una entrevista, que su padre rechazó acostarse con Simone de Beauvoir y eso provocó que ella manipulara a Jean Paul Sartre para hablar mal del filósofo y escritor argelino. La fuente para sus dichos se la debe a la editorial Gallimard. Polémica anécdota, de ser verdad. Lo cierto es que la rivalidad entre Camus y Sartre fue paradigmática para su época. Mientras que Camus cuestionaba el autoritarismo estalinista en "El hombre rebelde", Sartre le reprochaba seguir el juego de los "capitalistas burgueses" al no alinearse con el bloque soviético. Resulta un estímulo a la imaginación el reconocer que entre los grandes intelectuales existe esta clase de rencillas y de "cahuines" mundanos. Precisamente, ese "lado b" de su obra intelectual y de su vida personal los hizo más creíbles.
Hay una frase atribuida a Borges, de La ambiguedad del pensamiento, que dice: "La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce". En realidad, la cita fue modificada y figura en "La pasión del lenguaje: aproximaciones a la poesía de Jorge Luis Borges" de Mauricio Peña Davidson. La frase original dice: "Yo sé (todos lo saben) que la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece", y se encuentra en el minicuento "Notas para un cuento fantástico".

sábado, 11 de mayo de 2024

Poemario "Asonada"

Poemario que he estado preparando, entre muchos otros, durante este último tiempo. Se llama Asonada. Comprende poemas que escribí en el período 2021 - 2024. Aquí una versión preliminar del poemario. (La foto de portada es provisoria)

ASONADA

La Gran Conspiración

¿Qué pasaría si te dijera que todo fue una pura mascarada y que hay mucha más opacidad tras el tejido de los sueños?
¿Que detrás de los ideales que seguimos con tanta insistencia, estaban los mismos que financiaron el sistema que combatimos?
¿Que aquellos rebeldes que creímos incorruptibles, escondían su propia agenda secreta y servían a intereses todavía ocultos al profano?
¿Que detrás de cada supuesto despertar se sobrepuso otra ilusión que procuraba mantenernos en un estado de sonambulismo, divorciados de la propia consciencia?

No hubo, no hay, no habrá

No hubo nada más utópico que nuestro pasado.
No hay nada más real que nuestro presente.
No habrá nada más distópico que nuestro futuro.

Apátridas

Progresistas y globalistas, con sumo nihilismo
Han hecho de la Bandera de Chile su propia mordaza
El símbolo de poder sobre el que despliegan su arrogancia victimizante
Forzando al país a tolerar sus exabruptos
Sirviendo a la agenda que los apátridas añoran.

La fiesta

Mucho antes de la peste,
La poesía era una verdadera fiesta
Y adorábamos declamar, reír, fingir
Bajo esa noche de expresiones teatrales
Cada quien con un gesto impostado
Procuraba robarse el corazón de los presentes
Pero tú y yo sabíamos que eso era pura mascarada
Que al día siguiente éramos simples comensales
Soñadores con demasiada imaginación
Creadores sin suficiente presupuesto
Apostándolo todo en un encuentro prohibido
Abominando de nuestras propias sombras
Con el rumor de la belleza y la virtud
Conspirando bajo el velo de las sábanas
Que envolvían los libros desparramados
Y los cuerpos extasiados,
arrebatados por la pasión, la complicidad
seducidos por el fulgor de la muerte
Por el presentimiento de un mañana sin nombre.
Mucho antes de la peste,
Mucho antes del gran estallido
Mucho antes de la gran conspiración
La poesía era una fiesta
Y a nosotros el destino, inexorable, nos apagó la música
Nos apagó las luces para huir de todos los sitios
Y acabar divididos por la imbatible noche
Que todavía vela cada una de nuestras palabras
y nuestros silencios, cómplices del desastre.

La peste

La peste llegó después de un estallido
como metáfora de nuestra ruptura
un quiebre institucional de nuestros sentimientos
trama de pánico, desengaño y disolución.
En mi corazón ya no hay patria
en el tuyo, solo la bilis y el caos.

Asonada

Un octubre sin fin fue abortada nuestra promesa
Un octubre sin fin fue evadido todo significante
Un octubre sin fin fue extinguido el tiempo
se perpetuó la bilis y se propagó la peste.
Un octubre sin fin no hubo sacralización
Un octubre sin fin fue usurpado el espíritu
Un octubre sin fin fue disuelto el sentido
El palacete y la estatua de los significados
Se quemó la ciudad y con ella el alfabeto de nuestra historia.

De nada sirvieron las palabras conjuradas en la noche
De nada sirvieron los rituales al fulgor de la belleza
Demasiado sudor nos empañó el destino
Demasiada pasión nubló la intentona
Por revertir el curso satánico del poder.

Miramos a sus ojos y las grietas de su espejo
Penetraron en nuestra mirada
Ebria de ánimo disolvente
Tuerta de tanta redundancia
De tanto vigilar al adversario en las calles
De tanto alentar la dialéctica en las sombras
De tanto impulsar la inquina, a diestra y siniestra
y escarbar entre los muertos
Para profanar, una y otra vez, el grito de la eternidad.

Patrimonio vencido

(Veinte años de su declaración como Patrimonio de la Humanidad)

Valparaíso ha sido testigo de una ruptura, un quiebre y una caída: la suya propia.
Otros, cínicos y traidores, ya han escrito su crónica: la de la descomposición.
¿Oíste acaso cuando tocaban las sirenas del último día? ¿Cuando sobre nosotros cayeron los escombros del tiempo nocturno?
Sorda de espíritu, ebria de corazón, arremetiste contra quien osó darle un puerto a tu angustia.
Ahora ese sentimiento cobra la forma del patrimonio vencido
Por la codicia sin horizonte y la violencia sin patria.

El golpe

El golpe que me diste
aquella noche
ya había ocurrido en el tiempo
otros fueron sus protagonistas
porque la historia es un vórtice
sin principio ni final.
El golpe que me diste
aquella noche
fue un asalto
una ruptura del orden
que acababa de desmoronarse.
Nuestra sangre
trataba de encontrar una salida
las calles no dieron abasto
solo fueron testigos indolentes
Los gritos penetraron como nunca
las voces hablaron del odio
que empezaba a incubarse.
Solo hacía falta la historia
para darle un sentido a la farsa
sobre todo el fuego
bien incendiado en la memoria
y el corazón
encadenado al recuerdo
tapizado por una herida
tan estéril como inútil.
Solo hacía falta la historia
pero nuestro golpe
nuestro secreto golpe personal
nunca tuvo resonancia
solo furia y penitencia.
Hay palabras
que duelen más que sus significantes.

Caímos en la trampa de la consciencia alienada

Caímos en la trampa de la consciencia alienada
hicieron de nosotros pura carne de cañón,
nos transformaron en la marioneta de algún titiritero
escondido entre sombras conspirativas.
Al momento de tomarnos la mano
marchando por esas calles desvencijadas
entre consignas, rimas inútiles y disonantes
estábamos sellando la trama de la discordia.
Nunca hubiéramos podido intuirlo:
una parte de nosotros quería quemarlo todo
pero la otra se aferraba a los viejos esquemas
Asustados, hicimos del otro la proyección de nuestra más profunda carencia.
Y a eso le llamamos amor. Y a eso le llamamos poesía.
¿Cuál será el final de esta obra difusa? ¿Cómo sigue la farsa?
¿Quién leerá nuestros lamentos e imprecaciones,
cuando las páginas sean consumidas por su propia combustión?
Caído el relato, caída la máscara
Ya no hay calle de regreso,
ya no hay página de sangre
solo nos queda el rostro descubierto
y una mentira insolente
que reclama justicia.

Octubre

Una casa figura quemada
En el fondo de la noche
Es la recurrencia fatal
Es el mito incendiario
Del fin de la historia.
Un país ardía
Mientras nuestros cuerpos
ardían de placer
Demasiado ebrios en su disolución
Y nunca alcanzaron a adivinar
El futuro, el quiebre, la plaga.

El fuego no tiene sombra

Pero atrae penumbras
Sobre Valparaíso, abrasada la consciencia
Ya no caen aves electrocutadas
Solo corazones incendiarios.
El fuego corroe la memoria
Pretende la purga pero inflama la rabia
Sin luz, arrancan los tejidos,
Arrancan sus casas y sus espacios
supuran la ardiente melancolía
de un territorio indómito,
marcado por la disolución.
Perdido el ensueño y el arraigo
Caen ebrios en su proclama
Los agitadores y los esbirros
Perros de una leva poderosa
Se pierden en la bruma invencible
Vuelven a la Cueva, donde el Chivato reposa
Milenario en su relato,
Salvaguarda del acabóse.
El puerto reconoce su fuego
Sus cerros le gritan a sus árboles
Y sus árboles a los extraviados
Porque, transeúntes, volverán del olvido
Su patria será restaurada
En la medida que recobre
El ritmo de la inmanencia.
Cenizas del tiempo harán de los caídos
Una palabra tenue, vibrante
Ante la sordera del dogma
Y todos los incendios volverán
A su origen, tal cual el suelo
Que brotó infundado.

Hidra

¿Qué pasaría si te dijera que toda aparente disidencia al sistema no es más que otra cabeza de la gran Hidra que nos somete? ¿Otra maniobra cuidadosamente calculada para hacernos caer una y otra vez en las infaustas redes de la Bestia, enrevesadas e incomprensibles para el ojo de la ideología?
¿Qué pasaría si te dijera que nunca hubo solidez a la cual arrimarnos y siempre navegamos, evanescentes, hacia el naufragio, en el mar de la disolución, sobre todo, cuando las palabras amor, democracia y política perdieron sus contornos y su semántica originaria?

Contra historia

Querida ¿Qué es el mal? ¿Qué es el amor?
¿Cuál es la fuerza que nos posee?
¿Dónde quedó la belleza? ¿Dónde la verdad?
¿Dónde la fuerza que vela por ti, por mí?
¿Qué es lo que nos hace avergonzarnos
de haber mentido y de haber roto los espejos?
¿De hacer vista gorda a la inclemencia del fuego?
Y mientras el mundo continúa su orgía incesante
¿Qué es lo que convierte las palabras que arrojamos
en fichas carentes de símbolo y valor?
¿Por qué es que cualquier cosa en esta tierra
que nosotros no entendemos
nos impele a estar arrodillados
y a abdicar del antiguo orden?
Las reglas de las instituciones no se cumplen
las reglas de los hombres se sabotean
pero las reglas de nuestro lenguaje presumen la sombra
por eso aún andamos a gachas
tanteando una historia desconocida
que no nos pertenece y que creemos única.
Algo nos ha dicho: despierta, no hay nada que buscar
y el deseo, invicto, reclama su porción de espíritu
su carne esotérica.
Todo lo que siempre quisimos
está aquí, en la punta de la lengua
y en la punta del lápiz, a punto de invocar
su propia marcha fúnebre
una condena anticipada, una palabra de despecho
un mundo derrumbado
ante la farsa del vidente.