Cumplí una meta personal durante marzo: prácticamente no bebí alcohol y no trasnoché ni un solo día. Puro enfoque en la pega y en mis proyectos, lo prioritario. Recuperé el sueño perdido. Dejé a un lado los distractores y las malas influencias. Con voluntad claro que se puede. Me siento como resucitado, después de haber cargado con una cruz y de haber vivido mi propio purgatorio. El verdugo y el salvador habitan por dentro, siempre. Buen domingo santo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario