domingo, 5 de abril de 2026

Para el que sabe, el sentido de la resurrección es filosófico en toda regla. De hecho, es más aristotélico que platónico, porque representa la restauración de la unidad perdida entre cuerpo y alma. En eso recae la principal distancia entre el seguidor de Sócrates, el maestro, y su discípulo el Estagirita: que el alma no está prisionera en el mundo de lo sensible, que es otra dimensión de la misma realidad, una más sutil, si se quiere. Es básicamente la doctrina tomista. Aquello que resucita vuelve a un estado que estaba roto, restaura lo que había sido separado. La muerte sería el camino, la vía necesaria hacia una eventual recomposición.

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